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Archivo de la categoría ‘Historia’

Colaboracionismo

Mircoles, 29 Mayo 2013
Paso frente al Memorial de la Shoah siempre que salgo del metro Saint-Paul hacia mi bodega preferida Izrael en la rue François Miron, o cuando voy a la boutique Mélodies Graphiques, donde compro papel y tarjetas postales. No es que me quede en el trayecto, pero me desvío y me detengo frente a esos nombres, muchos de ellos niños, y se me hunde el pecho…También pienso en todos esos franceses que colaboraron con los nazis… Horror multiplicado.Y de ahí sin proponérmelo salto al tema Cuba, y al colaboracionismo de algunos, y a la destreza de la tiranía para convertir los panes de boniato en peces.

Primero lo hicieron con los artistas plásticos. Mandaron a un burujón de pintores hacia un supuesto exilio de terciopelo. Pero les salió mal la jugada. Muchos de esos artistas y pintores se les quedaron fuera de verdad, aunque la mayoría bastante calladita para que los dejaran regresar.

Después lo intentaron con los escritores, tras la publicación de mi novela La nada cotidiana, enviaron a unos cuantos escritorzuelos a que los representaran en el exterior. Cobraban ambas partes, por supuesto. A algunos de ellos los instalaron en puntos claves inclusive, otros todavía vienen y van. Y los terceros ni siquiera fueron elegidos para semejante empresa, se propusieron ellos solos. Esos son los peores.

Se robaron a los escritores exiliados muertos en la mejor operación de necrofilia que se haya conocido jamás, a los mismos que insultaron llamándolos locos y pornógrafos (como me llaman a mí), y a los que despreciaron, y hasta persiguieron y encarcelaron por homosexuales. La hija del tirano convierte la FMC, Federación Castrocomunista para reprimir a la Mujer Cubana en CENESEX, una ONG para cogerle dinero y tumbarle premios al “imperialismo” y a los gays exiliados, y seguir perseguiendo a los homosexuales anticastristas. A los turistas homosexuales les cobrará el cambio de sexo. Todo un negocio. En cualquier momento hasta los CDR devendrán ONG y estaremos trabajando desde el exilio, pagando impuestos, para engordarlos todavía más y mantenerles la chivatería.

Al tiempo del uso que se gastaron con los escritores, apelaron a los músicos. Hicieron el pan con ellos. Y un hijo  ejemplar del castrismo que no reconocía a su padre exiliado en los conciertos en Nueva York, enseguida fue autorizado a abrazarlo públicamente, documental mediante. Así lo hizo y cuánta lasca le han sacado a eso, primero al desprecio en contra de su padre, y luego al “amor” que súbitamente sintió por él.

Una cantante que le canta al tirano Fidel Castro es considerada rapera contestataria en Francia, y sus conciertos son vendidos con esos apelativos de “la más contestataria” por encima de los grandes músicos exiliados. Beyoncé y Jay Z, los “enviados especiales” de Obama, se despelotan en la isla bailando con una canción de Celia Cruz por la que los que la ponen ahora no pagan ni pagarán derechos de autor. Estamos hablando de Celia Cruz, una gloria del exilio a la que no dejaron volver a Cuba para asistir a los funerales de su madre y que estuvo prohibida en Cuba hasta su muerte. Todavía no pasa en la radio.

Han creado una página que se llama Havana Cultura donde promocionan a los artistas castristas exclusivamente. Le he enviado un mensaje a los artistas exiliados que tienen relación con la familia Bacardí para que se encarguen aunque sea de modo imaginativo de responder a esto mostrando a los valores del exilio, que son muchos más y cuentan más; dos de ellos me han respondido. Los demás no se han enterado. El día que Aquella Porquería se caiga, acaben de entenderlo, el pueblo solamente querrá ver, oir, leer a los escritores, músicos, artistas que les han arrancado, que les han prohibido, a los demás los tirarán a mierda, como lo que realmente son.

Ahora, el punto final es destruir con falsos disidentes a la verdadera disidencia interna. Para eso los han mandado a viajar. Y hasta los han puesto a enamorar para desbaratar. Uno de esos infiltrados exige que les den dinero, ya no a ellos, no, a los represores, que les manden cariñitos, besitos, y hasta sacos de malanga. Y el exilio cubano, colaboracionista probablemente sin quererlo obedecerá, algunos sembrados como espías desde el principio actúan como mediadores. Todos se muestran muy dadores (con los grants como garantía) y cómplices.

En cuanto al exilio, siempre fue sembrado desde el inicio de espías castristas. En los últimos años en cada esquina de Miami das una patada y te sale uno disfrazado de rumbero, de galerista, de brujero, de promotor cultural, de periodista, hasta de disidente, de lo que sea… Con tal de vivir del cuento.

Cuando todo se sepa, que se sabrá algún día, nada será más asqueroso que lo que ha sucedido en la Cuba de los Castro y de sus esbirros. Y ni hablar de la Cuba del exilio y de sus colaboracionistas.

¡Puaf!

MCM arrecha y, el Café Francés

Jueves, 2 Mayo 2013
He visto el video donde la diputada venezolana de la oposición María Corina Machado responde a las agresiones que sufrieron ella y sus compañeros por parte de miembros del partido político en el poder. Decir “partido político” es, desde luego, una consideración lingüística solamente, un lujo que les concedo a esos mamarrachos. Debí de haber dicho: “por parte de los delincuentes que se cargaron la democracia”.La arrechera apenas contenida, o bravura, de MCM es notable en ese video, y tiene razón. No solamente esos desalmados se robaron descaradamente las elecciones, además golpean, persiguen, vapulean, en el peor estilo castrista. Pero María Corina Machado sigue siendo una mujer educada, una excelente política. Hay sí hay una política entera.¿La ONU ha protestado, dijo algo en contra acerca de estos actos bárbaros? No, la ONU, como es habitual en ella se ha quedado más mudita que Rebecca (1940), la de la película de Alfredo Hitchcock, o que Rafael del Junco en la radionovela devenida película titulada El derecho de nacer.Más bien, ha ocurrido todo lo contrario. Hasta ahora todo el mundo reconoce complacientemente al gobierno usurpador de Nicolás Maduro, (la ONU la primera) y como en el caso de Cuba, la oposición, solita en este mundo perverso, y a dos velas. No es fácil.

Acabo de almorzar con mi hija en el Café Francés. Lo han remozado (lo retomó Costes) y han elevado los precios. Eran un café donde las viejitas, que fueron jóvenes o adolescentes cuando la Segunda Guerra Mundial, se reunían a conversar, a rememorar la juventud y la Resistencia. Ya no podrán hacerlo. Los escuálidos retiros de sus jubilaciones no les alcanzarán ni para soñar con sentarse junto a los nuevos ventanales acristalados desde se puede apreciar La Bastille. Otro lugar “perdu”, donde precisamente el “pain perdu”, más comúnmente llamado en Cuba: torreja, cuesta un ojo de la cara. ¿Estaremos pagando la doradura de las paredes y el azul “royale” de los asientos?

Searching for Sugar Man

Lunes, 4 Marzo 2013
No dejen de ver la película documental Searching for Sugar Man (2012) de Malik Bendjelloul, una auténtica lección de vida y de arte. Hoy la vi en el cine Bastille, un viejo cine de ensayo, como me gustan a mí. No hay placer más grande que descubrir una existencia oculta entre las butacas de un cine, es uno de los mayores gustos que siempre recibo con inmenso agradecimiento y lealtad.

Mientras en Cuba oíamos a Silvio Rodríguez, un Rodríguez adocenado al régimen, creyéndonos su cuentecito, en Sudáfrica los jóvenes se rebelaban bajo las melodías de otro Rodríguez, Sixto Rodríguez. Un hombre que se mantuvo en el anonimato, y que sin saberlo fue un protagonista esencial de la liberación de Sudáfrica.

Ahora todos se pelearán por cantar con Sixto Rodríguez, espero que lo haga con los grandes, y que si Lady Gaga lo invita, por favor, se vuelva a esconder.

No dejen de ver esa estupenda lección de creación, de humildad, de belleza.

Mis diez mejores libros del 2012

Mircoles, 26 Diciembre 2012

Una lista de mis diez mejores libros del año 2012, así como breves comentarios acerca de ellos, podrán leerla aquí.

Feliz año 2013 con buenas lecturas, salud, amor, paz prosperidad y poesía.

Humberto Fontova, sin guantes y sin hipocresía.

Jueves, 25 Octubre 2012

Humberto Fontova es un polémico ensayista y escritor, conocido en Estados Unidos por sus libros sumamente edificantes en contra de los mitos revolucionarios castristas, específicamente los del Che y el propio Fidel Castro. A mi juicio es una de las voces más importantes entre una generación de cubanoamericanos que no se dejan meter el pie por ninguna ideología políticamente correcta. No ha entrado en este negocio para contentar a nadie, ni para ser publicado en los medios de la izquierda recalcitrante, tampoco para que le hagan el cuento de nunca acabar de los buenos son éstos y los malos aquellos. No, él está aquí para contar su historia, la de sus padres, la de los cubanos, la de las víctimas del comunismo. No anda buscándose alabanzas, sino más bien discordias por expresar lo que piensa, y de manera muy valiente se quita los guantes, como todo un caballero, y con uno de ellos va abofeteando a los dormidos, a los engañados y a los descarados de este mundo. Para mí es un gran placer y un honor entrevistarlo.

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La familia Fontova un mes antes de salir de Cuba (Humberto Fontova al lado de su padre)

ZV: -¿Cómo fue tu salida de Cuba? Sé que esto ocurrió en 1961, junto a tus padres, creo que viajaron directo a New Orleans en Estados Unidos.

HF: -Nuestra salida fue por Rancho Boyeros. Como la de muchos en esos días, pasamos por  “La Pecera.” A mi madre y a mi hermana le arrebataron los aretes y otras joyas que llevaban, mientras a mi padre se lo llevaron los del el G-2 (Policía Secreta). Imagínate a mi pobre madre. ¡Al fin tenían todos los papeles  de salida listos! Blah, blah, lo que ya conoces.  Me acuerdo bien de ese día:

“-¡¿Adónde lo llevan?!”

“-¡CÁLLATE!” -le gritó una miliciana a mami.

“-Bueno, entonces ¡nosotros NO nos vamos!  -mi madre llorando le gritó a mi padre que ya estaba un poco lejos en las manos de la policía  ñángara (comunista)- “¡Sin tí no nos vamos!”

“-¡SÍ se van!  ¡Lo ordeno! Lo que me pase a mí no lo sé, pero no quiero que mi familia siga viviendo  aquí, en un pais comunista!” -dijo papi mientras se lo llevaban.

Mami  agarró a mi hermana Patricia, a mi hermano Enrique y a mí, y marchamos hacia el avión. Me acuerdo bien de un avión lleno de mujeres y niños, la mayoría iban llorando. Llegamos a Miami, donde ya teníamos unos familiares. Esa tarde mami, completamente desesperada,, llamó  a  mi abuela (todavía en Cuba),  preguntó por papi, oyó la respuesta y se desmayó. (La primera y última vez que me acuerdo de algo así.)

Mientras unas primas atendían a mami, otra recogió el teléfono y también gritó: “¡Humberto está en el G-2!”

Estuvimos en Miami nada más que unas semanas, y seguimos para Nueva Orleans donde teníamos familia más cercana. Pasaron un par de meses  y mami recibió una llamada, atendió al teléfono y ¡otra vez gritó! Pero este era un grito de alegría.

Papi estaba en el aeropuerto ¡esperándonos!  De alguna manera encontramos a un amigo de un amigo de un pariente, que tenía un cacharro, y nos zumbamos todos al aeropuerto.

Jamás he olvidado esa reunión, ni el abrazo entre mami y papi.

Nunca averigüamos exactamente por qué lo cogieron preso, ni por qué lo soltaron. Así pasan los cosas con los ñángaras (comunistas). Papi (arquitecto) había conocido a Osmani Cienfuegos en la Universidad de La Habana, y más tarde Osmani lo quería  nombrar Oficial de Obra Públicas. Papi se negó, explicando  que  solamente quería sacar a su familia de Cuba.  Esto ocurrió  unos meses después de Bahía de Cochinos, y muchos cubanos comprendían que lo cosa sin la ayuda de los Estados Unidos ya casi no tenía remedio.

“-¡Ay, que horror!” -dicen  los presentadores de programas de  radio y televisión aquí en los Estados Unidos cuando les narro la salida de Cuba.

“-¿Horror?” -Yo aclaro. -“¡No, de eso nada! Miren, ¡nosotros fuimos de los dichosos! Hoy en día mi padre caza y pesca con sus hijos y nietos y sobrinos casi todas los fines de semana. Miles de miles, de miles de familias cubanas  sufrieron, y siguen sufriendo muchisimo peor. Lo de nosotros fue nada en comparación… Pero es que los norteamericanos, en general, incluyendo los muy educados, ¡no tienen la menor idea de lo que pasó y pasa en Cuba!

“-Miren,” -yo les explico-, “la mayoría de la familia Fontova estamos vivos y felices. ¿Quieren ver un  horror  verdarero?”  -Yo les aconsejo-. “Bien, pues vayan a ver El  Memorial Cubano en Miami. Ahí sí que tienen “un Horror.”

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En su casa de La Víbora.

ZV: -Me imagino que recuerdas poco de tu infancia en Cuba, ¿podrías hacer un ejercicio de memoria y contar algún pasaje de tu corta vida en La Habana?

HF: -Al contrario.  Recuerdo bastante, como puedes notar en mi respuesta anterior.  También  me acuerdo de Varadero, cuando la familia entera  ibamos los fines de semana. También  salíamos  a pescar en un botecito de remos. Me acuerdo del día en que el pobre dueño del bote nos dijo que ya no nos podía sacar más a pescar. Y nos enseñó su botecito. Estaba de boca arriba en la arena, acribillado de casquillos de balas.  Los milicianos se lo destruyeron porque muchos pescadores salían “a pescar” y acababan en Cayo Hueso, ¡quedándose allí, claro!

También me acuerdo bien de los tiroteos en la calle y de los bombardeos de la invasión de Bahía de Cochinos. Los aviones pasaron arriba mismo de nuestra casa en La Víbora.

Me acuerdo cómo me reía de los curas “gallegos” en Los Maristas y de cómo hablaban con la bemba p’afuera con su acento  “gallego.”   Pero la verdad es que eran curas decentes y maestros muy  buenos.

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Pescando en El Malecón habanero.

Y también me acuerdo cuando la policía agarró a mi primo Pedro de 21 años, que enseñaba clases de catecismo. Me acuerdo de los llantos de mi tía cuando la llamaron para que fuera a recoger  el cuerpo de Pedro, su hijo, que habían golpeado hasta la muerte.

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La familia Fontova en Nueva Orleans, en el patio de un restaurante en el Barrio Francés. Aniversario 59 años de casados de mami y papi, en diciembre del 2011.

ZV: -¿Cómo fue tu crecimiento en New Orleans, tu adolescencia y juventud?

HF: -Muy feliz, la verdad. Yo soy un típico “Baby Boomer,” ¡la generación americana más MALCRIADA en la historia!  Nada más que hay que pensar en la generacion de mis  padres, viviendo con la Revolucion, y de mis suegros viviendo durante la Depression y la Segunda Guerra Mundial. Al morir, mi suegro en 1987 era el ex-soldado  séptimo  más condecorado en el estado de Luisiana. Peleó en el Norte de África, en Salerno, en Anzio, en Normandie, ayudó a liberar París, después peleó en The Battle of the Bulge y acabó liberando  a Dachau. Fue herido tres veces, y murió en 1987,  de complicaciones de sus heridas de la Segunda Guerra  Mundial. Como él hay muchos de sea generación.

Mientras que para mi generación, era un sufrimiento ¡enorme! no tener  dinero para salir a una discoteca, ¡para bailar como un loco!  ¡O tener un asiento muy distante para ver claramente a los Rolling Stones en un concierto!

Lo reitero, la generación más MALCRIADA de la historia moderna, por lo menos en el caso mío. Y se lo debo a mis padres, que me sacaron de la Cuba estalinista a tiempo, donde mi crecimiento hubiera sido, vamos a decir, bastante diferente.

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En un baile con Shirley (se casaron un año más tarde de tomar esta foto) durante la era de la Disco. (”¡Nunca pensando que me parecía casi exactamente a Che Guevara!”)

ZV: -¿Por qué te presentas como un ferviente anticomunista y anticastrista? No son cartas de presentación que agrade a muchos todavía…

HF: -Tienes  mucha razón. Y no te olvides, también soy un “Recalcitrante” y un “Intransigente.” Debe de ser que no  tengo el talento para ser un hipócrita efectivo.

ZV: -Has publicado varios libros acerca de la historia más reciente de Cuba, sobre personajes emblemáticos. Esos libros también han sido traducidos. ¿Podrías hablarnos de ellos, de las recientes traducciones en Brasil, y del nuevo libro que saldrá muy pronto?

HF: -El libro de Fidel: El tirano Favorito de Hollywood fue traducido al español y al portugués. El del Che fue traducido al ruso y al portugués, todavía no al español.  Así que, vamos a ver.  Y el mes que viene sale otro The Longest Romance; The Mainstream Media and Fidel Castro (El romance más Largo; La Prensa Mundial y Fidel Castro).

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ZV: -Hace muy poco leí un artículo sobre un libro en el que se presenta a Chanel como una colaboradora y espía de los nazis, es un libro de Hal Vaughan, titulado: En la cama del enemigo, Coco Chanel bajo la Ocupación. Era algo sabido sotto voce, sin embargo Chanel sigue siendo una marca muy cotizada. ¿Nos sucederá lo mismo con el Che Guevara, aunque en menor nivel, y salvando las distancias, desde luego, en cuanto a la calidad de los productos comerciales derivados?

HF: -Increíblemente la fama del Che me parece que se está complicando. Cuando salió  la pelicula Motorcycle Diaries en 2004, nadie se atrevía a criticarlo. El mito parecía estar intacto. Pero fíjense lo que pasó con la pelicula Che de Soderbergh y Del Toro.  No fue tan fácil para ellos. Hubo entrevistas donde los presentadores sí les hicieron un poco de oposición. Y fíjate lo que le pasó al Presidente de Mercedes Benz hace poco, acabo pidiendo perdón por usar al Che en un comercial. Y mira lo que pasa en Irlanda  ahora que quiren construir  un monumento al Che en Galway. Hay mucha oposición. Así que me parece que ¡AL FIN! está cambianda la cosa.

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Con sus hijos, en diciembre de 1986.

ZV: -Entonces ¿crees que ciertos mitos son indestructibles o no? ¿Cuál sería el papel del escritor, del ensayista que eres, para acabar con ellos?

HF: -No completamente indestructibles, como expliqué antes. Pero sí es dificil. A algunos de nosotros nos molestan tanto las mentiras que nos ponemos a escribir,  o  a hacer presentaciones, impartimos conferencias, o a realizar documentales, o lo que sea, tanto para tratar de rectificar la verdad (y burlarnos de los mentirosos y de los que se tragan tantas mentiras),  lo que también como una es como una forma de terapia, para  nosotros mismos, ¡para  evitar volvernos locos ante tanta comemierdería en el mundo en relación a la revolución  castrista!

ZV: -Has visto últimamente que Castro I se muere muy a menudo, y también resucita… ¿No es esto ya un poco cansón? ¿Qué crees que pasaría tras su muerte?

HF: Exactamente. En Babalú blog escribí un post con este mismo tema, usando dos canciones de rock:

La primera:  Won’t  Get Fooled Again (The Who)  (No nos engañan otra vez).

La otra de Phil Collins, I Don’t Care Anymore  ( Ya no me importa).

ZV: -¿Y si desapareciera primero Castro II?

HF: -Sería mucho mejor para el futuro de Cuba.

ZV: -¿Cómo ves a Cuba en la distancia y en el futuro?

HF: -No soy optimista, lo que le sorprende a muchos presentadores de TV y Radio aquí en los Estados Unidos, que es un país bien conocido históricamente por su optimismo. Pero como no soy hipócrita efectivo siempre les digo lo que pienso, y es que (¡ojalá que no!), pero no le veo remedio al problema cubano si no se elimina  del poder totalmente a la nomenclatura  castrista-militarista. Y eso me parece muy dudoso en la manera que va el rumbo y la conga… Mira, ¿por qué el puñado de militares que son dueños de Cuba irían, voluntariamente, a cambiar el sistema Castrista-Militarista? Les sirve muy bien.  No veo  muchos  cambios  verdaderos. El mundo entero ayudó a los Sudafricanos negros, el Presidente de Estados Unidos y el Papa ayudaron a los Polacos… Pero no veo a nadie ayudando a los cubanos. Solamente a sus opresores. Aunque ya todos sabemos eso desde hace rato.

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Con la congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen.

ZV: -¿Y cómo ves ahora, en plenas elecciones, a Estados Unidos? ¿Crees que volverá a ganar Obama, o que nos llevemos la sorpresa con Romney? ¿Qué cambiaría en relación a Cuba que uno u otro gane?

HF: -Mis grandes amigos Henry Gómez y Alberto De la Cruz de Babalu Blog, a los que yo considero verdareros expertos en este asunto, creen que Romney va a ganar. Si ellos lo creen, yo también. Así que en esto sí soy un optimista.

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Debate televisivo con Glenn Beck.

ZV: -¿Te gustaría mandarle un mensaje a los cubanos de la isla?

HF: -Seguro, ¿qué les parece que el mundo los ha abandonado? Casi toda la prensa mundial, la gran mayoría de los gobiernos, la gran mayoría de las organizaciones internacionales, todas y todos ignoran al pueblo cubano y colaboran con sus opresores ñángaras. Esto asegura que su victoria, la victoria del pueblo cubano, cuando sea, ¡será  la más gloriosa!  ¡Porque no le deberá NADA a NADIE!

Unos pocos de nosotros en el exilio tratamos de informar sobre la verdad, y de vez en cuando logramos algo, pero no mucho… Aunque seguimos con la tarea.

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Con Hunter.

Después de esta entrevista con mi apreciado Humberto Fontova, saldré a la calle a tomar el sol. Sí, hoy hace sol en París. Los parques vuelven a llenarse, y los metros se vacían, la gente vuelve a pasear al sol, en lo que sería o es ya un verano indio.

Mitterrand, el modelo de Hollande

Jueves, 26 Abril 2012

Un documental que revela uno de los secretos de François Mitterrand, su relación con el gobierno fascista de Vichy, aunque hay más. Francia siempre se ha preguntado cómo el presidente socialista François Mitterrand pudo estar en tantos frentes al mismo tiempo, y cómo pudo ser pétainista, y además resistente de última hornada. Este es el hombre que inspira a Hollande:

Primera Parte

Segunda Parte.

No se pierdan estos videos. En extremo importantes.

Tania Quintero, periodista nada más

Lunes, 16 Abril 2012

Me bastaría con tomar el tren e ir a verla, pero mi trabajo no me lo permite por ahora y sé que ella es una mujer sumamente ocupada también. Nos carteamos día a día, por email. Esta mujer es de una entereza que ya quisieran muchos. La invité a esta entrevista y contestó que sería la última que daría. Es una de las personas más discretas que he conocido, sin embargo, cualquiera con su trayectoria estaría buscando las luces constantemente. No es su caso. Su hijo Iván García es periodista al igual que ella. Él vive en Cuba, La Habana. Ella en Lucerna, Suiza. Agradezco las respuestas a la periodista cubana exiliada Tania Quintero.

¿Cómo fue tu infancia? Algunas fotos muestran a una niña bien cuidada y feliz. ¿De qué origen era tu familia?

-La felicidad no la da el dinero, ni vivir en una buena casa y tener un cajón lleno de juguetes. No tuve nada de eso en mi infancia y fui feliz. Hubiera deseado tener un hermano, no lo tuve, pero haber sido hija única no me hizo una niña triste ni infeliz. Desde muy pequeña mis padres me prepararon para enfrentar la vida, sin tener que depender de nadie. A los 10 años me dejaban ir sola al Roosevelt, el cine del barrio y también al Ten Cent, a comprar aquellos útiles escolares que no vendían en La Casa Bulman, al doblar de la casa. A los 12, dos veces al año, mi padre me daba 10 pesos, para que en verano me comprara un vestido y un par de zapatos blancos, y en invierno, otro vestido y otro par de zapatos, esta vez negros, de charol. En mi época, los meses más fríos eran enero y febrero. Febrero era el mes del Carnaval en La Habana, celebrado a lo largo del Paseo del Prado, desde el Malecón hasta la calle Monte. Nuestro barrio, El Pilar, era colindante con el de Atarés, cuna de una de las más famosas comparsas habaneras, Los Marqueses de Atarés, que siempre recorrían las calles de las dos barriadas y la gente arrollaba detrás.

1944, la típica foto de estudio que le hacían a los niños en Cuba.

-Mi padre, nacido en Palmira, Cienfuegos, de joven había sido panadero, pero luego se hizo barbero ambulante, oficio que alternó con el de escolta, por su biotipo: un mulato que medía 6 pies y pesaba 200 libras. Mi madre, de constitución delgada, nació en el seno de una familia campesina, en Sancti Spiritus y siempre fue ama de casa. En sus documentos se decía que era de la raza blanca, pero en realidad era ‘capirra’, como en Cuba le dicen a las mestizas de piel clara y pelo ‘bueno’. Mis padres sabían sacar cuentas, leer y escribir, les gustaba leer la prensa, escuchar noticieros y eran aficionados a la pelota (béisbol). A pesar de que ninguno de los dos terminó la enseñanza primaria y a diferencia de otros padres, que atosigaban a sus hijos para que fueran médicos, abogados, ingenieros, ellos no me presionaron para que hiciera una carrera universitaria. Me dieron libertad para que yo estudiara lo que quisiera. Cuando terminé la Superior (secundaria) matriculé en la Escuela Profesional de Comercio de La Habana, pero no llegué a graduarme de Contabilidad. Fui una alumna aplicada, con buenas notas. En la Primaria, los 28 de Enero íbamos a pie hasta el Parque Central, cada alumna con una rosa blanca, que depositábamos ante la estatua del Apóstol José Martí. Nos encantaban las excursiones escolares, al Valle Viñales, las Cuevas de Bellamar, el Parque Zoológico… Durante la Semana del Niño recorríamos las fábricas de los alrededores, las preferidas eran La Estrella, donde nos regalaban galletas y confituras o la de chocolate La Española, en Infanta y Estévez, ya desaparecida. Participaba en los actos cívicos de los viernes, en concursos de historia y en visitas para llevarle tabacos a los veteranos, como eran conocidos los antiguos mambises.

Tania y su mama

La foto debe ser 1945 o 46, yo tendría 3 o 4 años. Soy la del globo, a la izquierda, en el medio, mi mamá, Carmen Antúnez. La otra niña es una vecinita Tamila del Pino, nacida en Camagüey, en 1989 estuve en esa provincia y la visité, poco después supe que había fallecido de cáncer. Estamos en el balcón interior del edificio donde vivíamos, en el segundo y último piso, en Romay 67 entre Monte y Zequeira, Cerro.

-He olvidado decir que nací en La Habana, el 10 de noviembre de 1942. Por esos días, la ciudad de Leningrado, nombre que los bolcheviques pusieron a San Petersburgo, era asediada por tropas hitlerianas. Aunque Cuba quedaba a miles de kilómetros de Europa, los cubanos vivían pendientes de las noticias procedentes del viejo continente, y al igual que hicieron cuando la República española, la gente recogía leche condensada, chocolate, azúcar, sal y otros alimentos no perecederos y hacían llegar esas donaciones. Entonces en la isla se producían muchos tomates y hortalizas, y éstos se mandaban frescos a Estados Unidos y allí los procesaban y enviaban a los combatientes del Segundo Frente. Haber nacido en 1942 me aficionó a la literatura y la cinematografía sobre la Segunda Guerra Mundial, a filmes como Liberación, Los amaneceres son aquí apacibles, La lista de Schindler, La vida es bella y El pianista, entre otros. Muy impactante para mí fue la visita que en 1979 hice al ex campo de concentración de Buchenwald, en Weimar, pensando en todos los hombres, mujeres y niños que allí murieron y porque ese mismo día visité las casas de Goethe y Schiller. Cuesta creer que en la ciudad donde vivieron y murieron dos grandes de la literatura alemana y universal, los nazis hubieran instalado un sitio de hambre, terror y muerte.

La foto debe ser de 1948, yo tenía 6 años. Estoy en el patio de la escuela, al terminar una actuación escolar, a la cual todas las niñas fuimos vestidas de blanco.

-Fui una niña pobre, pero feliz. Jamás me acomplejó el bajo nivel escolar y cultural de mis padres, ni haber vivido en un barrio de gente humilde, con personajes como Piri Carbón, Cebolla, Paco Cabeza o el asturiano Fermín el Carbonero, que me guardaba las revistas Life, Good Housekeeping y National Geographic Magazine, llevadas por los vecinos para envolver el carbón. Esas revistas me servían para repasar el inglés, aprendido en un colegio gratuito que funcionaba en el mismo local de mi escuela primaria, de 6 de la tarde a 9 de la noche, y también para recortar fotos y anuncios para ilustrar los cuadernos de Economía Doméstica, asignatura que los barbudos eliminaron de los programas escolares. Era impartida por maestras graduadas de las Escuelas del Hogar, abolidas después que llegara el comandante y empezara a destruir.

-En la casa no teníamos nevera y todos los días se compraba una piedra de hielo, de 10 centavos en verano y de 5 centavos en invierno. Refrigerador tuvimos en 1959, un Frigidaire comprado de uso por 100 pesos. Y televisor en diciembre de 1977, un Krim soviético, en blanco y negro, de los que repartían a los trabajadores y que tras el pugilato correspondiente, me lo dieron, por no tener ausencias ni llegadas tardes. Ventilador y batidora no tendríamos hasta el 2000, nunca tuvimos cámaras fotográficas, grabadoras ni equipos de video. El electrodoméstico de mi infancia, adolescencia y juventud fue un radio, un RCA Victor que fue de mi abuela Pancha, quien creía en Dios y los santos y rezaba todas las noches antes de dormir. Nosotros no, mi familia, por parte de madre y de padre, era atea. Mis primos y yo éramos ‘judíos’, como antes le decían a los niños no bautizados. Una parte de mi familia materna era comunista, mi padre fue guardaespaldas de Blas Roca, secretario general del Partido Socialista Popular, de ideología marxista-leninista, y dos tías, hermanas de mi madre, en la década de 1930 fueron activas luchadoras por los derechos de las mujeres, obreros y campesinos en Sancti Spiritus, su provincia natal. No he sido militante de ningún partido, ni antes de 1959 ni después. Para mí, los partidos políticos son una especie de cofradía.

La foto es de 1949, tenía 7 años, me vistieron de mexicana para una fiesta escolar de disfraces, por los carnavales.

-Nunca me gustaron los ‘muñequitos’ o dibujos animados, ni en la televisión ni en el cine. Tampoco los comics o historietas, con excepción de La Pequeña Lulú. Entre mis películas favoritas se encontraban Picnic, Sayonara, Té y simpatía, Tres monedas en la fuente, Cantando bajo la lluvia y El puente sobre el río Kwai, estrenada en 1957, año que cumplí los 15, edad celebrada en Cuba según el bolsillo familiar. Como mis padres no podían hacerme una fiesta, me regalaron un juego de suéter rosado de orlon. Lo estrené con una saya acampanada de fieltro gris, confeccionada por Delia, la madre de Gladys, mi mejor amiguita. En la parte inferior, con retazos de fieltro de distintos colores, realizó un paisaje de los Alpes suizos con una vaquita, un diseño que resultaría una señal, una premonición: en 1957 no podía imaginar que 46 años después viviría en Suiza. Heidi no estuvo entre mis libros infantiles de cabecera, pero sí La Edad de Oro, de José Martí: Mujercitas, de Louise M. Alcott, y Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain.

En el Parque Zoológico, es de 1952, cuando aún no había cumplido los 10 años. Estoy sentada en el banco, la segunda de izquierda a derecha. Hasta los 12 años tuve trenzas y mi mamá siempre me ponía lazos.

¿Cómo empezaste en el periodismo?
-En el periodismo me inicié casualmente, en 1974. Mi primer texto fue una crónica sobre el campeonato de boxeo efectuado ese año en Cuba. Como no teníamos televisor, mi hijo Iván y yo veíamos las peleas en el televisor del cuarto que en el primer piso de nuestro edificio vivían Jorge Luis Piloto, hoy reconocido compositor cubanoamericano, su madre Beba y su hermano Juan Carlos. Esa crónica se la mostré a un periodista deportivo de Verde Olivo, creo se apellidaba Janer, a él le gustó y sugirió su publicación. Se titulaba En las esquinas roja y azul y aunque no me pagaron, marcó mi inicio en el periodismo. El deporte nacional en Cuba es la pelota. En mi infancia había cuatro clubes profesionales: Habana, Almendares, Marianao y Cienfuegos. Vivíamos relativamente cerca del Stadium del Cerro y a menudo yo iba con mis padres. Cuando en 1965 nació mi hijo Iván, antes de cumplir los 3 años mi madre lo llevaba al estadio, al que ya le habían puesto Latinoamericano. Si ese día no iban a la pelota, la escuchaban por la radio. Por cierto, Iván se inició en el periodismo independiente, en 1995, inaugurando una sección a la cual tituló Minideportivas de Cuba Press. -Con regularidad comencé a escribir en 1975, en la revista Bohemia. En ese momento laboraba como secretaria en el Movimiento Cubano por la Paz y en la página internacional me publicaron sobre la temática de la paz. Después me convertí en colaboradora de Bohemia y uno de los trabajos más interesantes fue el de corresponsal viajera en Matanzas, cuando en 1976 impantaron el Poder Popular en esa provincia.

-Soy autodidacta. El periodismo es un oficio y los oficios se aprenden en la práctica: mientras más escribes y de más temas, mejor. En Bohemia pasé por casi todas las redacciones: En Cuba, Economía, Cultura, Historia… En casi todos los géneros: informaciones, crónicas, entrevistas, reportajes… Tal vez donde más me destaqué fue en el periodismo de investigación, algo que ahora se ha perdido. En la Sección Económica de Bohemia investigué y con especialistas, funcionarios y trabajadores, debatíamos y tratábamos de dar soluciones a temas tan variados como el desaprovechamiento de la piel de tiburón y otras pieles (tilapia y rana toro); la industria textil y del calzado, donde tuve el apoyo del ministro de la Industria Ligera; el diseño de vestuario y de muebles, con respaldo de la Oficina de Diseño Industrial (en esa oficina laboré dos años, en el departamento de divulgación); el tiempo libre de los jóvenes y los círculos sociales obreros, entre otros. También hice varias series, una sobre los Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes y otra titulada El país de los cochecitos, sobre mi viaje a la República Democrática Alemana, en junio de 1979. De ese viaje de tres semanas, solamente en Bohemia publiqué 50 páginas.

Soy la tercera, de izquierda a derecha en la primera fila, con un chalequito. Fue el 24 de febrero de 1952, aún no había cumplido los 10 años, aparecen varias de las alumnas de la foto anterior, en el Zoológico, la maestra es la misma, la Dra. Carmen Córdoba.

-En 1982 me trasladé al Instituto Cubano de Radio y Televisión y tuve oportunidad de conocer y dominar un medio totalmente distinto. En la televisión conocí a profesionales de gran experiencia, directores, productores, camarógrafos, editores, musicalizadores, de todos aprendí y a todos los recuerdo con admiración. Algunos ya han muerto, como la presentadora chilena Mirella Latorre, en cuyo programa Conversando estuve un tiempo como guionista. Guiones escribí también para espacios musicales, entre ellos uno realizado en Trinidad, donde tuve el honor de trabajar con Manolo Rifat, uno de los mejores directores que ha tenido la TV cubana. Se te conoce por ser una persona que dice las cosas como las piensa, sin tapujos, y de una transparencia más clara que el agua.

-Además de haber sido criada para que me convirtiera en una mujer independiente, sin miedo a decir lo que pensaba y sola fuera capaz de enfrentar la vida, tuve la suerte de nacer y crecer en una etapa donde había democracia y libertad de prensa, inclusive después que Fulgencio Batista diera el golpe de estado, el 10 de marzo de 1952, en pleno auge de la Guerra Fría y el mccarthysmo en Estados Unidos. Pienso que ese anticomunismo influyó para que Batista, quien en su primer mandato como presidente (1940-44) había pedido la colaboración de los comunistas, a partir del 52 los reprimiera.

-Siempre he dicho lo que he pensado. Mi primer empleo fue en agosto de 1959, cuando aún no había cumplido los 17 años. Me pagaban 47 pesos al mes, por trabajar de lunes a domingo, sin horario, como mecanógrafa y bibiliotecaria en el Comité Nacional del Partido Socialista Popular, en Carlos III y Marqués González. Allí se concentraba la flor y nata del comunismo criollo, hombres que me habían visto nacer, pero no por eso fueron complacientes conmigo. Se los agradezco, porque aprendí a trabajar con responsabilidad, mecanografiar sin borrones y a redactar cartas o lo que me pidieran. Me ayudó que nunca tuve faltas de ortografía y en las clases de gramática y composición sacaba el máximo. Y de la misma manera que ellos no tenían en cuenta que era la hija del ‘gordo Quintero’ y fueron muy exigentes conmigo, yo a ellos les decía lo que pensaba y lo aceptaban, porque los comunistas que yo conocíeran demócratas.

Es del año 1958, tenía 16 años, soy la flaquita de espejuelos a la izquierda, con una falda ancha floreada. La otra muchacha es Estercita, prima de Marco (el administrador de mi blog) quien en esa foto tenía dos años, es el jabaíto con la camisita de cuadros, el varón más alto es su hermano Rafaelito, que se hizo abogado y el otro, a la derecha, es Armandito, biólogo marino El varón a la izquierda es Alfredito, hermano de Estercita.

-Era muy joven, pero de absoluta confianza, por eso me pidieron que pasara en limpio las actas de sus reuniones donde hablaban muchas cosas importantes y que mecanografiara los mensajes enviados a ‘Alejandro’, seudónimo de Fidel Castro. Acerca de los 19 meses que trabajé con los comunistas, en mi blog publiqué un testimonio en cinco partes titulado Harry Potter y la revolución escatimada. Con tales antecedentes, no podía temerle a ningún dirigente de verde olivo, empezando por Fidel Castro, quien el 12 de mayo de 1986 me recibió en el Palacio de la Revolución.

¿Cuándo empezaste a desencantarte del proceso castrista para algunos todavía revolucionario? ¿Fue fácil para tí?

-Como nunca milité en el PSP ni en el PCC, como jamás he tenido miedo de decir lo que pienso y como mi padre siempre me aconsejó no contraer deudas de gratitud con nadie, no fue demasiado traumatizante dejar de simpatizar con Fidel Castro y su revolución. Quienes me conocen bien saben que siempre fui ‘conflictiva’, y le cantaba las cuarenta a quien tuviera que cantárselas, casi todos jefes y funcionarios. Y después que les decía todo lo que consideraba debía decirles, recogía mis matules y me trasladaba a otro puesto de trabajo. Al ser una mecanógrafa que tecleaba con gran rapidez, en español e inglés (aprendí mecanografía y taquigrafía en los dos idiomas en la Havana Business Academy) y además sabía redactar, lo mismo una carta que un artículo, hoy dejaba de trabajar en un lugar y al día siguiente ya estaba en otro. En 37 años, desde agosto de 1959 a marzo de 1996, trabajé en una docena de centros distintos, como mecanógrafa, bibliotecaria, secretaria, divulgadora, maestra de adultos y periodista. Cuéntanos cómo entraste en el periodismo independiente y en la disidencia.

-No me considero disidente, porque los disidentes cumplen funciones políticas, de agitación y propaganda o son activistas de derechos humanos, se agrupan en partidos y organizaciones y eso nunca lo hice. Soy periodista, nada más. En la agencia de periodismo independiente Cuba Press comencé desde su fundación, el 23 de septiembre de 1995. Escribía lo que pasaba a mi alrededor, con especial énfasis en las mujeres y los negros. Igualmente reportaba sobre la oposición, los opositores y sus actos contestatarios. A partir de los 90 escribí bastante del ‘período especial’, en mi blog se pueden leer algunos de esos relatos. Lo que determinó que dejara el periodismo oficial y me sumara al periodismo independiente fue la detención de mi hijo el 8 de marzo de 1991. Fue la gota que colmó el vaso de mis decepciones: ése no era el socialismo por el cual mi padre había luchado y yo de niña había leído en aquellas revistas dedicadas a las ‘bondades’ de las “democracias populares”, como en 1940-50 se autodenominaban los países del bloque socialista o telón de hierro.

Estuviste detenida y tu hijo, el periodista Iván García, que sigue en Cuba, también, ¿por qué, cómo sucedió?

-Estuve detenida dos veces, el 21 y 22 de enero de 1997, 48 horas en un calabozo de la estación de policía situada en Zapata y C, Vedado. Me arrestaron junto con Juan Antonio Sánchez, también de Cuba Press, cuando salíamos de la Embajada Checa, en el Nuevo Vedado. Y entre el 1 y 2 de marzo de 1999 permanecí 29 horas en un calabozo de la unidad policial de 7ma. y 62, Miramar. Me detuvieron cuando me dirigía al juicio a los cuatro miembros del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna (Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca Antúnez, Félix Bonne Carcassés y René Gómez Manzano), redactores de La Patria es de Todos. Sobre la detención de Iván en Villa Marista, mejor leer Pistola en mano.

¿En qué año te exiliaste? Vives desde entonces en Suiza, ¿por qué Lucerna?

-El asilo político lo solicité el 24 de junio de 2003 y el 30 de julio, apenas un mes después, el embajador suizo personalmente me comunicó que nos lo habían concedido, a mí, a mis dos hijos y a mi nieta mayor. Mi hijo escribió al gobierno suizo que de momento no viajaría: la novia que tenía había salido embarazada y el 3 de febrero había dado a luz una niña, de lo que me enteré estando ya en Suiza. Mi hija, mi nieta mayor y yo salimos de Cuba a las 8 de la noche del martes 25 de noviembre de 2003, en un vuelo de Air France. Sobre las 9 de la mañana del miércoles 26 hicimos escala en París, y alrededor de las 12 del día montamos un Easy Jet rumbo a Zürich, a donde llegamos unas dos horas más tarde. Aunque teníamos el asilo político concedido desde Cuba, del 26 de noviembre de 2003 al 1 de marzo de 2004, cuando nos mudamos al apartamento actual, en un barrio de extranjeros e inmigrantes (porque así lo quisimos), durante tres meses estuvimos en albergues para solicitantes de asilo, en Kreuzlingen, en Thurgau, cantón fronterizo con Alemania, y en Sonnenhof y Ritahaus, en Lucerna. Fue una experiencia enriquecedora, porque tuvimos oportunidad de conocer a represaliados africanos, árabes, musulmanes, tibetanos…

-Desde la primera vez que estuve en la Embajada Suiza en La Habana, fui cogiendo materiales en español que ponían a disposición de los visitantes. Empecé a leer y documentarme sobre la Confederación Helvética y en hojitas de papel iba tomando notas, confeccioné un fichero que aún conservo. Así que a Suiza llegué con un mínimo de conocimientos del país y su gente. Lo que desde el principio tuve claro que ya que nos íbamos de Cuba, lo mejor, sobre todo por mi nieta, entonces con 9 años, no era ir a los cantones franceses e italianos, con idiomas más fáciles de aprender para un cubano, si no a los cantones de la Suiza alemana, los más desarrollados y disciplinados. En cuatro meses mi nieta aprendió alemán suficiente para comenzar en la escuela. Al principio fue duro para ella, pero después que dominó el alemán y el suizoalemán (dialecto), con facilidad aprendió inglés y francés. El cantón de Lucerna lo escogí porque se puede vivir en el anonimato y porque el único periodista suizo que conocía residía en Lucerna, aunque mi amistad con él no duraría mucho tiempo. En enero de 2005 me envió un correo electrónico que consideré machista y lo mandé a freír tusas. ¿Qué has aprendido en el exilio o qué conocimientos pudiste poner en práctica?

-Para ser totalmente sincera, de quien he aprendido mucho en estos casi nueve años ha sido de los suizos y de Suiza. De los suizos, por su forma de trabajar y de ser, y de Suiza por su democracia, una de las más avanzadas del mundo, todo lo someten a votaciones y referendos, y es la población la que decide si aprueban o no una ley o medida. Al exilio ya lo conocía desde Cuba, a través de Radio Martí, así conocí a personalidades como Luis Aguilar León, en cuyo programa participaba a cada rato. Ya en Suiza, a partir de 2004 me relacioné por email o teléfono con exiliados cubanos residentes en Europa y Estados Unidos; conocí a cubanos que no eran refugiados políticos y contacté con amistades mías de La Habana, ahora establecidas en el exterior. En el exilio, como en todo conglomerado humano, hay personas con diversas formas de pensar y analizar los problemas. Unos son más radicales que otros, y no todos son tolerantes hacia quienes tienen diferentes puntos de vista. Es cierto que somos un solo pueblo, pero veo difícil que los cubanos de adentro y de afuera lleguemos a ponernos de acuerdo. Son demasiados años viviendo alejados, en sociedades muy distintas.

-En 2004 me regalaron una computadora, bastante vieja. Tuve que adaptarme al teclado en alemán y aprender a poner acentos y tildes. Un viejo amigo de mi familia solía decir que uno está contínuamente aprendiendo y así es. No creo que haya podido poner en práctica los conocimientos adquiridos en Cuba, porque a Suiza llegué con 61 años, ya en edad de retiro y las neuronas un poco cansadas para aprender idiomas. Lo más importante ha sido el descubrimiento de internet y poder estar cada día bien informada de lo que pasa en Cuba y el mundo. Vivir en un país capitalista desarrollado no ha cambiado mis hábitos de vida ni mi pensamiento. En Cuba las marcas me resbalaban, en Suiza también, no me deslumbra el consumo ni el lujo. En Cuba apagaba las luces innecesarias, ahorraba agua y recogía papel y cartón, en Suiza también. Aunque Suiza tiene fama por sus relojes, yo uso el mismo reloj que un matrimonio suizo me obsequió en diciembre de 2003, les costó 50 francos y me ha salido buenísimo. No he tenido ni me interesa tener celular. A mi nieta en 2009 le regalé un iPhone y básicamente lo utiliza para almacenar y escuchar música, imprescindible para sus clases de Stimmbildung (adiestramiento de la voz en el canto) y sus actuaciones como solista en el coro de su instituto de bachillerato. Iván García y tú tienen tienen tres blogs, muy conocidos fuera de Cuba. Él describe lo que vive, experimenta, como un periodista independiente, más que como un bloguero. Tú igual, desde el exilio. Publican en medios del exilio también.

¿Cómo un periodista real se plantea la noticia?

-Al vivir Iván en Cuba, sin acceso a internet, con prensa y canales televisivos controlados por el régimen, y yo en Suiza, con adsl las 24 horas, más de 200 canales de más de 50 países y la posibilidad de comprar periódicos, revistas y libros en español, las noticias y sus realidades las vemos desde distintos ángulos. Pero no muy diferentes, pues él, gracias a un radio Sony de onda corta que hace dos años le envié, se mantiene bien informado. Si en Cuba escuchas la BBC, Radio Exterior de España, Radio Francia Internacional, Radio Nederland, la Voz de los Estados Unidos y Radio Martí, estarás al día de lo que pasa en tu país y el mundo. Iván y yo nos planteamos las noticias de la misma manera, lo único que él no siempre puede reportar un suceso con la inmediatez que quisiera. Yo podría, pero prefiero dejarle esos espacios a los periodistas independientes que escriben desde la isla. Los tres blogs que tenemos me roban bastante tiempo, sus perfiles son periodísticos, no noticiosos.

¿Cómo ves la disidencia en la isla y los nuevos comunicadores que se han reproducido a montones sin que eso signifique que el pueblo sea verdaderamente informado?

-A la disidencia y el periodismo independiente trataron de descabezarlos y desguasarlos en 2003. Ha resistido el embate y ha sobrevivido, a pesar de todos los encarcelados, exiliados, desterrados… Ha surgido una nueva generación de disidentes, periodistas independientes y últimamente de blogueros alternativos, pero también, paralelamente, otra de seudodisidentes. Están los que se meten a ‘disidentes’ para hacerse de un curriculum y solicitar una visa de refugiado político en la Sección de Intereses de los Estados Unidos, y los que a ciencia cierta no se sabe quiénes son ni quién o quiénes están detrás de ellos. Cuesta creer cómo de la noche a la mañana se convierten en personajes famosos, tienen recursos para enviar mensajes, fotos y videos y subirlos a internet con una facilidad increíble. Cuando a mí me pueden mandar fotos de mi nieta que vive en La Habana, me las envían en tamaño reducido. Debido a las lentas conexiones, enviar fotos de gran tamaño y videos no lo pueden hacer ni todos los cubanos ni todos los disidentes y periodistas independientes.

-Hablando sin tapujos. De lo que escriben los periodistas independientes y los blogueros alternativos muy pocos dentro de Cuba se enteran, porque sus textos se difunden en internet y en la isla es ínfimo el porcentaje de la población con acceso a la red, y cuando alguien paga 6 o 7 pesos cubanos convertibles para conectarse durante una hora, utiliza ese tiempo para pasar correos a su familia o echarle un vistazo a noticias de su interés, por lo regular de música, cine, deportes… Menos aún los cubanos de la isla se enteran de todos esos videos realizados por los nuevos comunicadores, quienes parecen han pasado la escuela de la oratoria de Fidel Castro y meten unos ‘teques’ (discursos) demasiado largos, gesticulando y utilizando una verborrea similar a la de los dirigentes castristas. Todo lo que desde Cuba ellos escriben, fotografían y twittean es para consumo externo. Pueden darse el lujo de recorrer a pie todo el país que a no ser la policía política, nadie los conoce. De 1995, cuando me hice periodista independiente, a la fecha, dos tandas de infiltrados por el Departamento de Seguridad del Estado han salido a la luz en 17 años: una en abril de 2003 y otra en enero de 2011. Al parecer, el tiempo de vida útil de un informante o chivatiente es de 7-8 años. Así que los próximos se supone sean ‘quemados’ en 2018 o 2019. Si aquello no explota antes.

En mayo pasado publicaste un libro en internet, ¿podrías hablarnos sucintamente?

-Ese libro lo comencé a escribir en diciembre de 2002, en la mesa del comedor de mi apartamento en La Habana. Escribía directamente en la máquina de escribir, no sabía si algún día lograría publicarlo, pero pensé que a los 60 años ya era hora de volcar en blanco y negro algunas vivencias. Tenía 61 cuartillas redactadas cuando el 18 de marzo de 2003 fue desatada una feroz oleada represiva. Saqué de mi casa esas cuartillas y después logré que un turista suizo me las trajera a Lucerna, en la misma carpeta plástica verde donde las guardé. En 2005 surgió una posibilidad de publicar el libro y empecé a trabajar intensamente en ello. Tuve desencuentros con los editores y terminé no queriendo saber nada de ellos. A fin de cuentas, a mí no me interesa el dinero ni la publicidad. En mayo de 2011 decidí publicarlo en mi blog. Se titula Periodista, nada más y comienza con un capítulo al que decidí ponerle Un pedazo de mi vida.

Portada del libro Periodista nada más.

¿Qué le dirías a los cubanos de la isla, qué mensaje te gustaría enviarles?

-Me da mucha pena con los cubanos, en particular con los residentes lejos de la capital y con las mujeres, las madres solteras y las abuelas, por la vida tan dura que la mayoría ha llevado y sigue llevando. En Suiza vivo muy modestamente, pero cada vez que entro a un supermercado, y veo los paquetes de arroz que no hay que perder tiempo escogiéndolo o los estantes con papas, frutas y vegetales, frescos y limpios, a la mente me vienen las cubanas de a pie. La revolución de Fidel Castro siempre fue y sigue siendo machista. Y muy mal agradecida: si él y su hermano Raúl se han mantenido en el poder, en buena parte ha sido por las mujeres, esas mismas que apenas tienen íntimas (almohadillas sanitarias) para su menstruación. Pero cuando decidan decir BASTA, ese día comenzará el final de más de medio siglo de autocracia. Muchas ya han perdido el miedo, como las Damas de Blanco y las de los movimientos Leonor Pérez y Rosa Parks. A ellas, mi respeto y cariño. Extensivo a las que permanecen detenidas, como Sonia Garro, brutalmente detenida junto con su esposo Ramón Alejandro Muñoz, una semana antes de la visita del Papa. Hasta la fecha permanecían encarcelados y todo parece indicar que los van a enjuiciar y condenar a varios años de prisión.

Gracias a Zoé Valdés y a El Economista por haber considerado interesante entrevistarme. Es la última entrevista que pienso conceder. Me cuesta tener que hablar de mí y de los míos. A los lectores, mi más sincero abrazo desde Lucerna, Suiza.

Fidel Castro admirador de Adolf Hitler

Mircoles, 14 Marzo 2012

No era algo que yo desconociera. Una de mis investigaciones para el libro La Ficción Fidel (Planeta, 2008) me condujo a decidir escribir sobre ello, a sabiendas de las consecuencias que eso podría traérme. Un joven que había atesorado durante años un ejemplar de Meim Kampf había llegado a Madrid, en época de Felipe González, con la ambición de dar a conocer ese libro acotado por el puño y la letra del mismísimo Castro, con anotaciones admirativas, claro está. El joven sufrió un accidente mortal de tránsito y el libro desapareció para siempre.

Ahora Ángel Pérez-Vidal lo confiesa en entrevista a Pedro Corzo. Ángel Pérez-Vidal es autor de varios libros sobre el castrismo. Pedro Corzo es el director del Instituto para la Memoria Histórica:

¿A qué olía el Che Guevara? A Fo.

Lunes, 7 Noviembre 2011

A mí me encantan las ferreterías y las boutiques de tarecos. Cerca de mi casa hay una boutique de vajillas que se llama La Vaissellerie, donde venden platos, vasos, cucharitas, todo tipo de porcelana fina. Llevo casi 17 años visitando y comprando en La Vaissellerie. Hoy pasé por allí a comprar unas cucharitas para el café, porque todas se me van por el tragante o las boto en la basura sin darme cuenta, y me quedan pocas. Entré en la tienda y lo primero que veo es unas velas, en unos vasos, perfumadas, claro. Una de las velas estaba aromatizada con ron, otra con tabaco, y la tercera el perfume era el del Che Guevara, según se podía leer en la etiqueta, bien grande, con la foto del aChesino de La Cabaña. Más abajo se podía leer también entre signos de admiración: ¡Viva Cuba Libre!

Cansada de armar siempre el escandalito cada vez que me topo con una barbaridad como ésa, me iba a largar sin hacer el menor comentario, pero cuando vi lo de ¡Viva Cuba Libre! se me encendió la sangre y fue como si me metieran las tripas y el cerebro en una mezcladora. Me contuve, sin embargo. Muy finamente les pregunté a la señora dueña del negocio, y al joven de abundante cabellera, que tenía como dependiente, si ellos no sabían que el Che Guevara era un asesino argentino que no tenía nada que ver con la verdadera Cuba, y ahí solté todo lo que sé del Che, pero pausadamente, como si yo fuera danesa o finlandesa. Mientras yo hablaba, parsimoniosamente, el joven se iba poniendo cada vez más rojo, de tez, tal vez de alma ya lo era, y la señora se deshizo en excusas.

-Comprendo, comprendo, es como si yo pusiera una vela con la foto de Hitler y el cartelito debajo que dijera: ¡Viva Alemania Libre! -añadió.

-Exactamente -, agregué yo, satisfecha, porque por lo visto me había explicado mejor que nunca.

La señora hizo ademán de retirar la vela, lo que yo agradecí, pero antes le pregunté si podía olerla y conocer el precio. Aceptó. Me la llevé a la nariz, era una mezcla de canela con jazmines. El precio 17 euros. Por nada me da un yeyo con cuatro requetetrepos.

-Además, este olor que se anuncia aquí como el del Che Guevara es una falsedad total, una mentira. Porque incluso se cuenta de que el Che olía a rayo encendido, que era un cochino, que no se bañaba, y le apestaban las patas a cicote (iba a compararlo con un queso, pero recordé que sería una mala comparación porque a los franceses mientras más apesta el queso más exquisito lo encuentran)... Los pies, sabe usted, le apestaban a cojón de oso-. La mujer estalló en una carcajada. El joven melenudo cada vez más rojo…

-Para colmo, ¿usted sabe lo que es pagar 17 euros por el supuesto olor de un terrorista asesino? Vaya, ni en la novela El Perfume de Patrick Süskind.

La mujer asintió seriamente, y retiró la vela. Me despedí de ambos, y bueno, ya en la calle, empecé a reflexionar, tipo francesa, y poco a poco me fui diciendo que a lo mejor la estúpida había sido yo, que igual debería coger y abrir una boutique con todas las pestes que tengan que ver con la Cuba castrista, enfrascarlas en vasos de cristal de Lalique, y venderlas bien caras. Por ejemplo, “Grajo de sobaco del Che, de cuando estuvo en Bolivia” (200 euros), “Cicotera de Fidel Castro de cuando estuvo en la Sierra Maestra” (300 euros), (”Sebingo de la Papaya de Celia de cuando estuvo en la Sierra”) (150 euros), y así sucesivamente… Podría hacer una pasta con eso, ya que son productos que les encantarían a los franceses, igual a los italianos, a los americanos ni se diga… Y ahí se desató mi mentalidad especulativa, como buena Tauro que soy. Y ya me veía yo millonaria gracias a toda esta repugnancia de pestes. La marca se llamaría Fo, qué peste. Sonaría como a chino. Muy de tendencia. Y luego haría un prêt-à-porter con el diminutivo de Fo.

De hecho, ahora que me acuerdo, no es la primera vez que me tropiezo con una vela perfumada con el supuesto aroma del Che Guevara. Las célebres Velas Cire Trudon, tienen una que se llama Ernesto, que huele a cuero y a tabaco; en aquella primera ocasión fui a comprar una para mi apreciado Ernesto Díaz, pero por suerte tuve la precaución de preguntar antes quién era el célebre Ernesto, viendo que las velas anteriores estaban dedicadas a Marie-Antoinette, reina de Francia, a Napoleón, emperador de Francia. La chiquita de la tienda me dice: Voyons, madame, Ernesto ça ne peut pas être un autre que le Che Guevara!. “¡Que no se diga, señora, Ernesto no puede ser otro que el Che Guevara!” Y lo soltó tan fresca, suave y bajita de sal, mientras me mostraba el vaso en cristal verde olivo. Precio de la vela en internet: 52 o 55 euros, en boutique: 82 euros. ¿Como les cae? Menos mal que no se la mandé a Ernesto Díaz, que estuvo 22 años en una cárcel castrista, condenado a 40 años.

No es justo. Tanta gente muerta, asesinada por este hijo de la gran puta, para esto. Para que en plena crisis, la gente se tope con unas velitas con el olor del Che Guevara. Me la corto que esta guanajada se le ocurrió a una pajarita parisina, seguro que sí.

Arielle Dombasle: Hasta siempre no, ¿hasta cuándo?

Domingo, 19 Junio 2011

Regreso en el tren desde Aix-en-Province a París. Acabo de participar en unas Jornadas de debate en homenaje a Alexandre Soljénitzyne organizadas por Datcha Kalina y el Centre du Livre. Han sido dos jornadas donde se ha leído y analizado la obra del gran escritor ruso, premio Nobel de Literatura, que pasó siete años en un campo de concentración soviético, el autor de Archipel Goulag y de Une journée dans la vie de Iván Denisovich, entre otros libros que conforman una obra vasta, profundamente coherente.

A todos nos quedó claro que el comunismo no ha sido todavía juzgado en su verdadera dimensión histórica del horror. Que no ha habido un Nüremberg del comunismo. Michel Parfenov, quien fue el artífice que hizo posible que me invitaran a estas jornadas acogidas con un enorme interés por parte del público afirmó: “Digámoslo de una vez, el comunismo ha sido tan o más horrendo que el nazismo”. Había que decirlo de una vez. Dicho está.

Es Michel Parfenov quien me alcanza, ahora, en el tren donde viajo hacia París, el periódico donde usted, señora Arielle Dombasle, se atreve a afirmar lo siguiente acerca del Ché Guevara: il incarne toujours cette idée de sortir dans la rue pour changer le monde. Sí, cómo que no, cambiar el mundo con uno de los más crueles asesinos que la sociedad occidental ha querido comprarle al castrismo como su principal producto de marketing como el eterno guerrillero, heroico y erótico, para colmo convertirlo en mártir, olvidando de este modo y borrando de un plumazo la enorme cantidad de víctimas que cayeron a los pies de este criminal de un tiro en la nuca que él mismo les propinara burlón y fríamente.

Usted, madrina de la Gay Pride, se atreve a firmar lo siguiente: Si l’on met le nez dans l’histoire, on comprend que les choses sont plus complexes. Le Che peut être un personnage très criticable, mais je continue à le voir avec mes yeux d’adolescente, l’incarnation du Christ, d’«el pueblo». J’ai encore une corde qui vibre, qui aime et qui admire Che Guevara. Rien que d’articuler les mots «Hasta siempre comandante», j’ai envie de pleurer. Ça évoque une puissance de revendication et de nostalgie qui est en moi, parce que j’ai grandi dans un pays où, s’il n’y avait pas cet espoir de révolution, il n’y avait plus qu’à mourir. On m’a invitée à chanter Hasta Siempre en Tunisie, pour incarner la révolution. Je vais y aller, bien sûr.» «Pourtant, tout le monde n’a pas apprécié cette reprise, en particulier parmi les gays. Les gens du magazine Tribu Move m’ont dit : “Arielle, nous sommes très déçus que vous fassiez l’éloge de Guevara”. ça m’a valu des animosités aussi en Belgique. Parce que le régime cubain a été très répressif envers les homosexuels. Je suis désolée d’avoir fait de la peine à une communauté qui me soutient. Dans quelques jours, je serai d’ailleurs la marraine de la Gay Pride à Paris… » Yo no creo que usted ignore que el Ché Guevara fue uno de los principales perseguidores de homosexuales que hubo en Cuba, a muchos los mandó a la cárcel, a otros los mandó a fusilar, tan alegremente, con su boina de medio lado y su estrella, y todo el tralalá que lo acompaña, otros se suicidaron en Cuba o en el exilio, víctimas de los recuerdos de las persecuciones y la represión. ¿Ha leído usted a Reinaldo Arenas, a Guillermo Rosales, a Carlos Victoria? Espero que los lea y se entere.

Pero lo principal, ¿ha leído usted “El hombre y el socialismo en Cuba”, escrito por el mismo Che Guevara, donde en sus propias palabras describe a un hombre nuevo, que es, nada más y nada menos que el modelo del hombre nuevo hitleriano?

Usted dice que el Ché fue toda su adolescencia, como se nota que no tuvo usted que padecerlo, porque a usted habría sido una de las primeras a las que hubiera eliminado el Guerrillero Heroico para nada Erótico. Quiero decirle, señora, que yo fui uno de esos niños que tuvieron que entrar por la línea soviética del hombre nuevo guevariano, que tuve que obedecer a base de castigos psicológicos y físicos, callarme, fingir, aceptar la esclavitud, la humillación y el hambre a la que el castrismo y el guevarismo sometieron a toda mi generación, mientras tanto mi padre fue enviado a prisión, sin juicio, durante cinco años, denunciado por su madre. Y yo debí callar. ¿Sabe hasta cuándo debí callar? Hasta hace sólo pocos años que mi abuela murió en Cuba, y mi padre en el exilio. Cuando me preguntaban por mi padre yo debía esconder que se encontraba en la cárcel, a la espera de un juicio que nunca se produjo porque las cárceles se encontraban repletas de prisioneros políticos y no se podía añadir uno más, entonces, mejor situar a los que iban llegando, en un limbo agónico. Yo debí callar para que mi madre no perdiera su trabajo de camarera, y a mí no me expulsaran de la escuela o, como mínimo, no me hicieran mítines de repudio. Pero le aseguro que no fui la única.

O sea que, lo que para usted significa una imagen o un recuerdo romántico, para mí no tiene más que una sola lectura, en una sola palabra: Terror.

El Ché Guevara era un terrorista, es el padre del terrorismo, eso, a estas alturas, señora, usted no debería ignorarlo. El Che Guevara hizo la guerra de guerrillas, una guerra que ha traído muchos, demasiados muertos en América Latina. Bolivia no quería ni necesitaba de él, pregúntele usted a Régis Debray, a Benigno, uno de los compañeros del Ché en Bolivia, exiliado en Francia, pregúntele sobre la verdad de esa guerrilla. Acérquese a los libros de Jacobo Machover sobre el tema, y a tantos libros publicados en Estados Unidos escritos por testimonios de primera mano.

México, el país donde usted creció, no vive hoy uno de los mejores momentos, pero francamente: ¿usted quisiera para México lo que viven los cubanos hoy, una dictadura castrocomunista que dura ya 52 años? El Che Guevara era un comunista. En uno de sus viajes, hacia Argelia, hizo una escala en París, ¿sabe usted lo que hizo cuando vio un libro de Virgilio Piñera, escritor homosexual cubano, en un estante de uno de sus anfitriones? Pues el Che Guevara, señora Dombasle, le preguntó a la persona que lo recibía:

-¿Pero tú lees a este maricón? –Y acto seguido, con la pistola al cinto, lanzó el libro al latón de la basura.

Basta ya que en Francia artistas como usted se dediquen a dar opiniones à tort et à travers sobre temas que dañan la sensibilidad de personas que han tenido que padecer el horror perpetrado por el Ché Guevara. Los hijos de los fusilados por el Ché Guevara, sus familiares, los familiares que tuvieron que soportar los desmanes de este personaje le exigimos que retire sus palabras. De una vez y por todas, y deje de hacer la imbécil, que la Comunidad Gay también ha leído a Reinaldo Arenas, a Carlos Victoria, a Guillermo Rosales y a Virgilio Viñera, y saben de lo que hablo.

Sobre todo, lea usted a Alexandre Soljénitzyne. Nada más parecido el Gulag Tropical creado por el Ché Guevara que tanto a usted la hace vibrar y le da una voz de soprano, que al Gulag soviético descrito por el escritor ruso. Y para finalizar, por qué no se mudó usted a Cuba, esa isla hermosa de tantos boleros de los años ‘50 catalogados de decadentes por el mismo Ché Guevara, sí, los mismos boleros que usted interpretó en uno de sus discos, cuyos autores tuvieron que huir al exilio, acosados por la represión, para entonces haber actuado como miliciana en películas del realismo socialista a lo castrista, y haber cantado hasta desgañitarse loas al comandante, en el último escenario del comunismo, el de una isla convertida en Gulag?

¿No fue usted fotografiada por Néstor Almendros en una de las películas francesas en las que usted actuó? Por favor, vea usted los documentales de Néstor Almendros, homosexual, que tuvo que exiliarse dos veces, de España y de Cuba. Vea usted los filmes Nadie escuchaba y Mala conducta.
Espero que después de ver esos documentos testimoniales
su mente mejore, porque sinceramente a quién le puede interesar su voz después de haber leído tanta cantidad de sandeces juntas.


Entrevista con la actriz y cantante Arielle Dombasle en Libération.