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We Steal Secrets Official, un doc. de Alex Gibney

Lunes, 15 Julio 2013
Ya está lista la película sobre Wikileaks y Julian Assange, al parecer unos se muestran a favor, otros en contra. Nadie todavía ha puesto en una balanza el peligro del terrorismo informático, al contrario, como con la guerrilla en otros tiempos, muchos lo apoyan y alaban, en nombre de… ¿de qué, de quiénes exactamente? ¿Quiénes se enriquecen con todo esto? No yo, no usted, por supuesto.Que tengan excelentes y merecidas vacaciones de verano.

Aquí está el trailer:

Tania Quintero, periodista nada más

Lunes, 16 Abril 2012

Me bastaría con tomar el tren e ir a verla, pero mi trabajo no me lo permite por ahora y sé que ella es una mujer sumamente ocupada también. Nos carteamos día a día, por email. Esta mujer es de una entereza que ya quisieran muchos. La invité a esta entrevista y contestó que sería la última que daría. Es una de las personas más discretas que he conocido, sin embargo, cualquiera con su trayectoria estaría buscando las luces constantemente. No es su caso. Su hijo Iván García es periodista al igual que ella. Él vive en Cuba, La Habana. Ella en Lucerna, Suiza. Agradezco las respuestas a la periodista cubana exiliada Tania Quintero.

¿Cómo fue tu infancia? Algunas fotos muestran a una niña bien cuidada y feliz. ¿De qué origen era tu familia?

-La felicidad no la da el dinero, ni vivir en una buena casa y tener un cajón lleno de juguetes. No tuve nada de eso en mi infancia y fui feliz. Hubiera deseado tener un hermano, no lo tuve, pero haber sido hija única no me hizo una niña triste ni infeliz. Desde muy pequeña mis padres me prepararon para enfrentar la vida, sin tener que depender de nadie. A los 10 años me dejaban ir sola al Roosevelt, el cine del barrio y también al Ten Cent, a comprar aquellos útiles escolares que no vendían en La Casa Bulman, al doblar de la casa. A los 12, dos veces al año, mi padre me daba 10 pesos, para que en verano me comprara un vestido y un par de zapatos blancos, y en invierno, otro vestido y otro par de zapatos, esta vez negros, de charol. En mi época, los meses más fríos eran enero y febrero. Febrero era el mes del Carnaval en La Habana, celebrado a lo largo del Paseo del Prado, desde el Malecón hasta la calle Monte. Nuestro barrio, El Pilar, era colindante con el de Atarés, cuna de una de las más famosas comparsas habaneras, Los Marqueses de Atarés, que siempre recorrían las calles de las dos barriadas y la gente arrollaba detrás.

1944, la típica foto de estudio que le hacían a los niños en Cuba.

-Mi padre, nacido en Palmira, Cienfuegos, de joven había sido panadero, pero luego se hizo barbero ambulante, oficio que alternó con el de escolta, por su biotipo: un mulato que medía 6 pies y pesaba 200 libras. Mi madre, de constitución delgada, nació en el seno de una familia campesina, en Sancti Spiritus y siempre fue ama de casa. En sus documentos se decía que era de la raza blanca, pero en realidad era ‘capirra’, como en Cuba le dicen a las mestizas de piel clara y pelo ‘bueno’. Mis padres sabían sacar cuentas, leer y escribir, les gustaba leer la prensa, escuchar noticieros y eran aficionados a la pelota (béisbol). A pesar de que ninguno de los dos terminó la enseñanza primaria y a diferencia de otros padres, que atosigaban a sus hijos para que fueran médicos, abogados, ingenieros, ellos no me presionaron para que hiciera una carrera universitaria. Me dieron libertad para que yo estudiara lo que quisiera. Cuando terminé la Superior (secundaria) matriculé en la Escuela Profesional de Comercio de La Habana, pero no llegué a graduarme de Contabilidad. Fui una alumna aplicada, con buenas notas. En la Primaria, los 28 de Enero íbamos a pie hasta el Parque Central, cada alumna con una rosa blanca, que depositábamos ante la estatua del Apóstol José Martí. Nos encantaban las excursiones escolares, al Valle Viñales, las Cuevas de Bellamar, el Parque Zoológico… Durante la Semana del Niño recorríamos las fábricas de los alrededores, las preferidas eran La Estrella, donde nos regalaban galletas y confituras o la de chocolate La Española, en Infanta y Estévez, ya desaparecida. Participaba en los actos cívicos de los viernes, en concursos de historia y en visitas para llevarle tabacos a los veteranos, como eran conocidos los antiguos mambises.

Tania y su mama

La foto debe ser 1945 o 46, yo tendría 3 o 4 años. Soy la del globo, a la izquierda, en el medio, mi mamá, Carmen Antúnez. La otra niña es una vecinita Tamila del Pino, nacida en Camagüey, en 1989 estuve en esa provincia y la visité, poco después supe que había fallecido de cáncer. Estamos en el balcón interior del edificio donde vivíamos, en el segundo y último piso, en Romay 67 entre Monte y Zequeira, Cerro.

-He olvidado decir que nací en La Habana, el 10 de noviembre de 1942. Por esos días, la ciudad de Leningrado, nombre que los bolcheviques pusieron a San Petersburgo, era asediada por tropas hitlerianas. Aunque Cuba quedaba a miles de kilómetros de Europa, los cubanos vivían pendientes de las noticias procedentes del viejo continente, y al igual que hicieron cuando la República española, la gente recogía leche condensada, chocolate, azúcar, sal y otros alimentos no perecederos y hacían llegar esas donaciones. Entonces en la isla se producían muchos tomates y hortalizas, y éstos se mandaban frescos a Estados Unidos y allí los procesaban y enviaban a los combatientes del Segundo Frente. Haber nacido en 1942 me aficionó a la literatura y la cinematografía sobre la Segunda Guerra Mundial, a filmes como Liberación, Los amaneceres son aquí apacibles, La lista de Schindler, La vida es bella y El pianista, entre otros. Muy impactante para mí fue la visita que en 1979 hice al ex campo de concentración de Buchenwald, en Weimar, pensando en todos los hombres, mujeres y niños que allí murieron y porque ese mismo día visité las casas de Goethe y Schiller. Cuesta creer que en la ciudad donde vivieron y murieron dos grandes de la literatura alemana y universal, los nazis hubieran instalado un sitio de hambre, terror y muerte.

La foto debe ser de 1948, yo tenía 6 años. Estoy en el patio de la escuela, al terminar una actuación escolar, a la cual todas las niñas fuimos vestidas de blanco.

-Fui una niña pobre, pero feliz. Jamás me acomplejó el bajo nivel escolar y cultural de mis padres, ni haber vivido en un barrio de gente humilde, con personajes como Piri Carbón, Cebolla, Paco Cabeza o el asturiano Fermín el Carbonero, que me guardaba las revistas Life, Good Housekeeping y National Geographic Magazine, llevadas por los vecinos para envolver el carbón. Esas revistas me servían para repasar el inglés, aprendido en un colegio gratuito que funcionaba en el mismo local de mi escuela primaria, de 6 de la tarde a 9 de la noche, y también para recortar fotos y anuncios para ilustrar los cuadernos de Economía Doméstica, asignatura que los barbudos eliminaron de los programas escolares. Era impartida por maestras graduadas de las Escuelas del Hogar, abolidas después que llegara el comandante y empezara a destruir.

-En la casa no teníamos nevera y todos los días se compraba una piedra de hielo, de 10 centavos en verano y de 5 centavos en invierno. Refrigerador tuvimos en 1959, un Frigidaire comprado de uso por 100 pesos. Y televisor en diciembre de 1977, un Krim soviético, en blanco y negro, de los que repartían a los trabajadores y que tras el pugilato correspondiente, me lo dieron, por no tener ausencias ni llegadas tardes. Ventilador y batidora no tendríamos hasta el 2000, nunca tuvimos cámaras fotográficas, grabadoras ni equipos de video. El electrodoméstico de mi infancia, adolescencia y juventud fue un radio, un RCA Victor que fue de mi abuela Pancha, quien creía en Dios y los santos y rezaba todas las noches antes de dormir. Nosotros no, mi familia, por parte de madre y de padre, era atea. Mis primos y yo éramos ‘judíos’, como antes le decían a los niños no bautizados. Una parte de mi familia materna era comunista, mi padre fue guardaespaldas de Blas Roca, secretario general del Partido Socialista Popular, de ideología marxista-leninista, y dos tías, hermanas de mi madre, en la década de 1930 fueron activas luchadoras por los derechos de las mujeres, obreros y campesinos en Sancti Spiritus, su provincia natal. No he sido militante de ningún partido, ni antes de 1959 ni después. Para mí, los partidos políticos son una especie de cofradía.

La foto es de 1949, tenía 7 años, me vistieron de mexicana para una fiesta escolar de disfraces, por los carnavales.

-Nunca me gustaron los ‘muñequitos’ o dibujos animados, ni en la televisión ni en el cine. Tampoco los comics o historietas, con excepción de La Pequeña Lulú. Entre mis películas favoritas se encontraban Picnic, Sayonara, Té y simpatía, Tres monedas en la fuente, Cantando bajo la lluvia y El puente sobre el río Kwai, estrenada en 1957, año que cumplí los 15, edad celebrada en Cuba según el bolsillo familiar. Como mis padres no podían hacerme una fiesta, me regalaron un juego de suéter rosado de orlon. Lo estrené con una saya acampanada de fieltro gris, confeccionada por Delia, la madre de Gladys, mi mejor amiguita. En la parte inferior, con retazos de fieltro de distintos colores, realizó un paisaje de los Alpes suizos con una vaquita, un diseño que resultaría una señal, una premonición: en 1957 no podía imaginar que 46 años después viviría en Suiza. Heidi no estuvo entre mis libros infantiles de cabecera, pero sí La Edad de Oro, de José Martí: Mujercitas, de Louise M. Alcott, y Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain.

En el Parque Zoológico, es de 1952, cuando aún no había cumplido los 10 años. Estoy sentada en el banco, la segunda de izquierda a derecha. Hasta los 12 años tuve trenzas y mi mamá siempre me ponía lazos.

¿Cómo empezaste en el periodismo?
-En el periodismo me inicié casualmente, en 1974. Mi primer texto fue una crónica sobre el campeonato de boxeo efectuado ese año en Cuba. Como no teníamos televisor, mi hijo Iván y yo veíamos las peleas en el televisor del cuarto que en el primer piso de nuestro edificio vivían Jorge Luis Piloto, hoy reconocido compositor cubanoamericano, su madre Beba y su hermano Juan Carlos. Esa crónica se la mostré a un periodista deportivo de Verde Olivo, creo se apellidaba Janer, a él le gustó y sugirió su publicación. Se titulaba En las esquinas roja y azul y aunque no me pagaron, marcó mi inicio en el periodismo. El deporte nacional en Cuba es la pelota. En mi infancia había cuatro clubes profesionales: Habana, Almendares, Marianao y Cienfuegos. Vivíamos relativamente cerca del Stadium del Cerro y a menudo yo iba con mis padres. Cuando en 1965 nació mi hijo Iván, antes de cumplir los 3 años mi madre lo llevaba al estadio, al que ya le habían puesto Latinoamericano. Si ese día no iban a la pelota, la escuchaban por la radio. Por cierto, Iván se inició en el periodismo independiente, en 1995, inaugurando una sección a la cual tituló Minideportivas de Cuba Press. -Con regularidad comencé a escribir en 1975, en la revista Bohemia. En ese momento laboraba como secretaria en el Movimiento Cubano por la Paz y en la página internacional me publicaron sobre la temática de la paz. Después me convertí en colaboradora de Bohemia y uno de los trabajos más interesantes fue el de corresponsal viajera en Matanzas, cuando en 1976 impantaron el Poder Popular en esa provincia.

-Soy autodidacta. El periodismo es un oficio y los oficios se aprenden en la práctica: mientras más escribes y de más temas, mejor. En Bohemia pasé por casi todas las redacciones: En Cuba, Economía, Cultura, Historia… En casi todos los géneros: informaciones, crónicas, entrevistas, reportajes… Tal vez donde más me destaqué fue en el periodismo de investigación, algo que ahora se ha perdido. En la Sección Económica de Bohemia investigué y con especialistas, funcionarios y trabajadores, debatíamos y tratábamos de dar soluciones a temas tan variados como el desaprovechamiento de la piel de tiburón y otras pieles (tilapia y rana toro); la industria textil y del calzado, donde tuve el apoyo del ministro de la Industria Ligera; el diseño de vestuario y de muebles, con respaldo de la Oficina de Diseño Industrial (en esa oficina laboré dos años, en el departamento de divulgación); el tiempo libre de los jóvenes y los círculos sociales obreros, entre otros. También hice varias series, una sobre los Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes y otra titulada El país de los cochecitos, sobre mi viaje a la República Democrática Alemana, en junio de 1979. De ese viaje de tres semanas, solamente en Bohemia publiqué 50 páginas.

Soy la tercera, de izquierda a derecha en la primera fila, con un chalequito. Fue el 24 de febrero de 1952, aún no había cumplido los 10 años, aparecen varias de las alumnas de la foto anterior, en el Zoológico, la maestra es la misma, la Dra. Carmen Córdoba.

-En 1982 me trasladé al Instituto Cubano de Radio y Televisión y tuve oportunidad de conocer y dominar un medio totalmente distinto. En la televisión conocí a profesionales de gran experiencia, directores, productores, camarógrafos, editores, musicalizadores, de todos aprendí y a todos los recuerdo con admiración. Algunos ya han muerto, como la presentadora chilena Mirella Latorre, en cuyo programa Conversando estuve un tiempo como guionista. Guiones escribí también para espacios musicales, entre ellos uno realizado en Trinidad, donde tuve el honor de trabajar con Manolo Rifat, uno de los mejores directores que ha tenido la TV cubana. Se te conoce por ser una persona que dice las cosas como las piensa, sin tapujos, y de una transparencia más clara que el agua.

-Además de haber sido criada para que me convirtiera en una mujer independiente, sin miedo a decir lo que pensaba y sola fuera capaz de enfrentar la vida, tuve la suerte de nacer y crecer en una etapa donde había democracia y libertad de prensa, inclusive después que Fulgencio Batista diera el golpe de estado, el 10 de marzo de 1952, en pleno auge de la Guerra Fría y el mccarthysmo en Estados Unidos. Pienso que ese anticomunismo influyó para que Batista, quien en su primer mandato como presidente (1940-44) había pedido la colaboración de los comunistas, a partir del 52 los reprimiera.

-Siempre he dicho lo que he pensado. Mi primer empleo fue en agosto de 1959, cuando aún no había cumplido los 17 años. Me pagaban 47 pesos al mes, por trabajar de lunes a domingo, sin horario, como mecanógrafa y bibiliotecaria en el Comité Nacional del Partido Socialista Popular, en Carlos III y Marqués González. Allí se concentraba la flor y nata del comunismo criollo, hombres que me habían visto nacer, pero no por eso fueron complacientes conmigo. Se los agradezco, porque aprendí a trabajar con responsabilidad, mecanografiar sin borrones y a redactar cartas o lo que me pidieran. Me ayudó que nunca tuve faltas de ortografía y en las clases de gramática y composición sacaba el máximo. Y de la misma manera que ellos no tenían en cuenta que era la hija del ‘gordo Quintero’ y fueron muy exigentes conmigo, yo a ellos les decía lo que pensaba y lo aceptaban, porque los comunistas que yo conocíeran demócratas.

Es del año 1958, tenía 16 años, soy la flaquita de espejuelos a la izquierda, con una falda ancha floreada. La otra muchacha es Estercita, prima de Marco (el administrador de mi blog) quien en esa foto tenía dos años, es el jabaíto con la camisita de cuadros, el varón más alto es su hermano Rafaelito, que se hizo abogado y el otro, a la derecha, es Armandito, biólogo marino El varón a la izquierda es Alfredito, hermano de Estercita.

-Era muy joven, pero de absoluta confianza, por eso me pidieron que pasara en limpio las actas de sus reuniones donde hablaban muchas cosas importantes y que mecanografiara los mensajes enviados a ‘Alejandro’, seudónimo de Fidel Castro. Acerca de los 19 meses que trabajé con los comunistas, en mi blog publiqué un testimonio en cinco partes titulado Harry Potter y la revolución escatimada. Con tales antecedentes, no podía temerle a ningún dirigente de verde olivo, empezando por Fidel Castro, quien el 12 de mayo de 1986 me recibió en el Palacio de la Revolución.

¿Cuándo empezaste a desencantarte del proceso castrista para algunos todavía revolucionario? ¿Fue fácil para tí?

-Como nunca milité en el PSP ni en el PCC, como jamás he tenido miedo de decir lo que pienso y como mi padre siempre me aconsejó no contraer deudas de gratitud con nadie, no fue demasiado traumatizante dejar de simpatizar con Fidel Castro y su revolución. Quienes me conocen bien saben que siempre fui ‘conflictiva’, y le cantaba las cuarenta a quien tuviera que cantárselas, casi todos jefes y funcionarios. Y después que les decía todo lo que consideraba debía decirles, recogía mis matules y me trasladaba a otro puesto de trabajo. Al ser una mecanógrafa que tecleaba con gran rapidez, en español e inglés (aprendí mecanografía y taquigrafía en los dos idiomas en la Havana Business Academy) y además sabía redactar, lo mismo una carta que un artículo, hoy dejaba de trabajar en un lugar y al día siguiente ya estaba en otro. En 37 años, desde agosto de 1959 a marzo de 1996, trabajé en una docena de centros distintos, como mecanógrafa, bibliotecaria, secretaria, divulgadora, maestra de adultos y periodista. Cuéntanos cómo entraste en el periodismo independiente y en la disidencia.

-No me considero disidente, porque los disidentes cumplen funciones políticas, de agitación y propaganda o son activistas de derechos humanos, se agrupan en partidos y organizaciones y eso nunca lo hice. Soy periodista, nada más. En la agencia de periodismo independiente Cuba Press comencé desde su fundación, el 23 de septiembre de 1995. Escribía lo que pasaba a mi alrededor, con especial énfasis en las mujeres y los negros. Igualmente reportaba sobre la oposición, los opositores y sus actos contestatarios. A partir de los 90 escribí bastante del ‘período especial’, en mi blog se pueden leer algunos de esos relatos. Lo que determinó que dejara el periodismo oficial y me sumara al periodismo independiente fue la detención de mi hijo el 8 de marzo de 1991. Fue la gota que colmó el vaso de mis decepciones: ése no era el socialismo por el cual mi padre había luchado y yo de niña había leído en aquellas revistas dedicadas a las ‘bondades’ de las “democracias populares”, como en 1940-50 se autodenominaban los países del bloque socialista o telón de hierro.

Estuviste detenida y tu hijo, el periodista Iván García, que sigue en Cuba, también, ¿por qué, cómo sucedió?

-Estuve detenida dos veces, el 21 y 22 de enero de 1997, 48 horas en un calabozo de la estación de policía situada en Zapata y C, Vedado. Me arrestaron junto con Juan Antonio Sánchez, también de Cuba Press, cuando salíamos de la Embajada Checa, en el Nuevo Vedado. Y entre el 1 y 2 de marzo de 1999 permanecí 29 horas en un calabozo de la unidad policial de 7ma. y 62, Miramar. Me detuvieron cuando me dirigía al juicio a los cuatro miembros del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna (Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca Antúnez, Félix Bonne Carcassés y René Gómez Manzano), redactores de La Patria es de Todos. Sobre la detención de Iván en Villa Marista, mejor leer Pistola en mano.

¿En qué año te exiliaste? Vives desde entonces en Suiza, ¿por qué Lucerna?

-El asilo político lo solicité el 24 de junio de 2003 y el 30 de julio, apenas un mes después, el embajador suizo personalmente me comunicó que nos lo habían concedido, a mí, a mis dos hijos y a mi nieta mayor. Mi hijo escribió al gobierno suizo que de momento no viajaría: la novia que tenía había salido embarazada y el 3 de febrero había dado a luz una niña, de lo que me enteré estando ya en Suiza. Mi hija, mi nieta mayor y yo salimos de Cuba a las 8 de la noche del martes 25 de noviembre de 2003, en un vuelo de Air France. Sobre las 9 de la mañana del miércoles 26 hicimos escala en París, y alrededor de las 12 del día montamos un Easy Jet rumbo a Zürich, a donde llegamos unas dos horas más tarde. Aunque teníamos el asilo político concedido desde Cuba, del 26 de noviembre de 2003 al 1 de marzo de 2004, cuando nos mudamos al apartamento actual, en un barrio de extranjeros e inmigrantes (porque así lo quisimos), durante tres meses estuvimos en albergues para solicitantes de asilo, en Kreuzlingen, en Thurgau, cantón fronterizo con Alemania, y en Sonnenhof y Ritahaus, en Lucerna. Fue una experiencia enriquecedora, porque tuvimos oportunidad de conocer a represaliados africanos, árabes, musulmanes, tibetanos…

-Desde la primera vez que estuve en la Embajada Suiza en La Habana, fui cogiendo materiales en español que ponían a disposición de los visitantes. Empecé a leer y documentarme sobre la Confederación Helvética y en hojitas de papel iba tomando notas, confeccioné un fichero que aún conservo. Así que a Suiza llegué con un mínimo de conocimientos del país y su gente. Lo que desde el principio tuve claro que ya que nos íbamos de Cuba, lo mejor, sobre todo por mi nieta, entonces con 9 años, no era ir a los cantones franceses e italianos, con idiomas más fáciles de aprender para un cubano, si no a los cantones de la Suiza alemana, los más desarrollados y disciplinados. En cuatro meses mi nieta aprendió alemán suficiente para comenzar en la escuela. Al principio fue duro para ella, pero después que dominó el alemán y el suizoalemán (dialecto), con facilidad aprendió inglés y francés. El cantón de Lucerna lo escogí porque se puede vivir en el anonimato y porque el único periodista suizo que conocía residía en Lucerna, aunque mi amistad con él no duraría mucho tiempo. En enero de 2005 me envió un correo electrónico que consideré machista y lo mandé a freír tusas. ¿Qué has aprendido en el exilio o qué conocimientos pudiste poner en práctica?

-Para ser totalmente sincera, de quien he aprendido mucho en estos casi nueve años ha sido de los suizos y de Suiza. De los suizos, por su forma de trabajar y de ser, y de Suiza por su democracia, una de las más avanzadas del mundo, todo lo someten a votaciones y referendos, y es la población la que decide si aprueban o no una ley o medida. Al exilio ya lo conocía desde Cuba, a través de Radio Martí, así conocí a personalidades como Luis Aguilar León, en cuyo programa participaba a cada rato. Ya en Suiza, a partir de 2004 me relacioné por email o teléfono con exiliados cubanos residentes en Europa y Estados Unidos; conocí a cubanos que no eran refugiados políticos y contacté con amistades mías de La Habana, ahora establecidas en el exterior. En el exilio, como en todo conglomerado humano, hay personas con diversas formas de pensar y analizar los problemas. Unos son más radicales que otros, y no todos son tolerantes hacia quienes tienen diferentes puntos de vista. Es cierto que somos un solo pueblo, pero veo difícil que los cubanos de adentro y de afuera lleguemos a ponernos de acuerdo. Son demasiados años viviendo alejados, en sociedades muy distintas.

-En 2004 me regalaron una computadora, bastante vieja. Tuve que adaptarme al teclado en alemán y aprender a poner acentos y tildes. Un viejo amigo de mi familia solía decir que uno está contínuamente aprendiendo y así es. No creo que haya podido poner en práctica los conocimientos adquiridos en Cuba, porque a Suiza llegué con 61 años, ya en edad de retiro y las neuronas un poco cansadas para aprender idiomas. Lo más importante ha sido el descubrimiento de internet y poder estar cada día bien informada de lo que pasa en Cuba y el mundo. Vivir en un país capitalista desarrollado no ha cambiado mis hábitos de vida ni mi pensamiento. En Cuba las marcas me resbalaban, en Suiza también, no me deslumbra el consumo ni el lujo. En Cuba apagaba las luces innecesarias, ahorraba agua y recogía papel y cartón, en Suiza también. Aunque Suiza tiene fama por sus relojes, yo uso el mismo reloj que un matrimonio suizo me obsequió en diciembre de 2003, les costó 50 francos y me ha salido buenísimo. No he tenido ni me interesa tener celular. A mi nieta en 2009 le regalé un iPhone y básicamente lo utiliza para almacenar y escuchar música, imprescindible para sus clases de Stimmbildung (adiestramiento de la voz en el canto) y sus actuaciones como solista en el coro de su instituto de bachillerato. Iván García y tú tienen tienen tres blogs, muy conocidos fuera de Cuba. Él describe lo que vive, experimenta, como un periodista independiente, más que como un bloguero. Tú igual, desde el exilio. Publican en medios del exilio también.

¿Cómo un periodista real se plantea la noticia?

-Al vivir Iván en Cuba, sin acceso a internet, con prensa y canales televisivos controlados por el régimen, y yo en Suiza, con adsl las 24 horas, más de 200 canales de más de 50 países y la posibilidad de comprar periódicos, revistas y libros en español, las noticias y sus realidades las vemos desde distintos ángulos. Pero no muy diferentes, pues él, gracias a un radio Sony de onda corta que hace dos años le envié, se mantiene bien informado. Si en Cuba escuchas la BBC, Radio Exterior de España, Radio Francia Internacional, Radio Nederland, la Voz de los Estados Unidos y Radio Martí, estarás al día de lo que pasa en tu país y el mundo. Iván y yo nos planteamos las noticias de la misma manera, lo único que él no siempre puede reportar un suceso con la inmediatez que quisiera. Yo podría, pero prefiero dejarle esos espacios a los periodistas independientes que escriben desde la isla. Los tres blogs que tenemos me roban bastante tiempo, sus perfiles son periodísticos, no noticiosos.

¿Cómo ves la disidencia en la isla y los nuevos comunicadores que se han reproducido a montones sin que eso signifique que el pueblo sea verdaderamente informado?

-A la disidencia y el periodismo independiente trataron de descabezarlos y desguasarlos en 2003. Ha resistido el embate y ha sobrevivido, a pesar de todos los encarcelados, exiliados, desterrados… Ha surgido una nueva generación de disidentes, periodistas independientes y últimamente de blogueros alternativos, pero también, paralelamente, otra de seudodisidentes. Están los que se meten a ‘disidentes’ para hacerse de un curriculum y solicitar una visa de refugiado político en la Sección de Intereses de los Estados Unidos, y los que a ciencia cierta no se sabe quiénes son ni quién o quiénes están detrás de ellos. Cuesta creer cómo de la noche a la mañana se convierten en personajes famosos, tienen recursos para enviar mensajes, fotos y videos y subirlos a internet con una facilidad increíble. Cuando a mí me pueden mandar fotos de mi nieta que vive en La Habana, me las envían en tamaño reducido. Debido a las lentas conexiones, enviar fotos de gran tamaño y videos no lo pueden hacer ni todos los cubanos ni todos los disidentes y periodistas independientes.

-Hablando sin tapujos. De lo que escriben los periodistas independientes y los blogueros alternativos muy pocos dentro de Cuba se enteran, porque sus textos se difunden en internet y en la isla es ínfimo el porcentaje de la población con acceso a la red, y cuando alguien paga 6 o 7 pesos cubanos convertibles para conectarse durante una hora, utiliza ese tiempo para pasar correos a su familia o echarle un vistazo a noticias de su interés, por lo regular de música, cine, deportes… Menos aún los cubanos de la isla se enteran de todos esos videos realizados por los nuevos comunicadores, quienes parecen han pasado la escuela de la oratoria de Fidel Castro y meten unos ‘teques’ (discursos) demasiado largos, gesticulando y utilizando una verborrea similar a la de los dirigentes castristas. Todo lo que desde Cuba ellos escriben, fotografían y twittean es para consumo externo. Pueden darse el lujo de recorrer a pie todo el país que a no ser la policía política, nadie los conoce. De 1995, cuando me hice periodista independiente, a la fecha, dos tandas de infiltrados por el Departamento de Seguridad del Estado han salido a la luz en 17 años: una en abril de 2003 y otra en enero de 2011. Al parecer, el tiempo de vida útil de un informante o chivatiente es de 7-8 años. Así que los próximos se supone sean ‘quemados’ en 2018 o 2019. Si aquello no explota antes.

En mayo pasado publicaste un libro en internet, ¿podrías hablarnos sucintamente?

-Ese libro lo comencé a escribir en diciembre de 2002, en la mesa del comedor de mi apartamento en La Habana. Escribía directamente en la máquina de escribir, no sabía si algún día lograría publicarlo, pero pensé que a los 60 años ya era hora de volcar en blanco y negro algunas vivencias. Tenía 61 cuartillas redactadas cuando el 18 de marzo de 2003 fue desatada una feroz oleada represiva. Saqué de mi casa esas cuartillas y después logré que un turista suizo me las trajera a Lucerna, en la misma carpeta plástica verde donde las guardé. En 2005 surgió una posibilidad de publicar el libro y empecé a trabajar intensamente en ello. Tuve desencuentros con los editores y terminé no queriendo saber nada de ellos. A fin de cuentas, a mí no me interesa el dinero ni la publicidad. En mayo de 2011 decidí publicarlo en mi blog. Se titula Periodista, nada más y comienza con un capítulo al que decidí ponerle Un pedazo de mi vida.

Portada del libro Periodista nada más.

¿Qué le dirías a los cubanos de la isla, qué mensaje te gustaría enviarles?

-Me da mucha pena con los cubanos, en particular con los residentes lejos de la capital y con las mujeres, las madres solteras y las abuelas, por la vida tan dura que la mayoría ha llevado y sigue llevando. En Suiza vivo muy modestamente, pero cada vez que entro a un supermercado, y veo los paquetes de arroz que no hay que perder tiempo escogiéndolo o los estantes con papas, frutas y vegetales, frescos y limpios, a la mente me vienen las cubanas de a pie. La revolución de Fidel Castro siempre fue y sigue siendo machista. Y muy mal agradecida: si él y su hermano Raúl se han mantenido en el poder, en buena parte ha sido por las mujeres, esas mismas que apenas tienen íntimas (almohadillas sanitarias) para su menstruación. Pero cuando decidan decir BASTA, ese día comenzará el final de más de medio siglo de autocracia. Muchas ya han perdido el miedo, como las Damas de Blanco y las de los movimientos Leonor Pérez y Rosa Parks. A ellas, mi respeto y cariño. Extensivo a las que permanecen detenidas, como Sonia Garro, brutalmente detenida junto con su esposo Ramón Alejandro Muñoz, una semana antes de la visita del Papa. Hasta la fecha permanecían encarcelados y todo parece indicar que los van a enjuiciar y condenar a varios años de prisión.

Gracias a Zoé Valdés y a El Economista por haber considerado interesante entrevistarme. Es la última entrevista que pienso conceder. Me cuesta tener que hablar de mí y de los míos. A los lectores, mi más sincero abrazo desde Lucerna, Suiza.

Las cosas como son

Sbado, 4 Febrero 2012

Hace algunos años, tras llevar ya algunos siendo española, Francia me otorgó la nacionalidad francesa familiar, lo que acepté de muy buena gana porque mi exilio lo he vivido dentro de la cultura francesa, viviendo y pagando impuestos en Francia, y mi hija se ha criado en este país. Sin embargo, siempre estaré eternamente agradecida al señor José Manuel Lara, editor y dueño de Planeta, porque fue él quien hizo la gestión para que España me concediera la nacionalidad, como así ocurrió, a través de una carta de naturalización que me dio el Rey de España, mucho antes de que Francia lo hiciera. Cuando Francia me otorgó la nacionalidad, quisé filmar ese momento único, sobre todo para que mi hija recordara más tarde cómo había sido ese evento tan importante en nuestras vidas. Llamé por teléfono para preguntar si se podía grabar o filmar y me dijeron que no, que no estaba permitido. Como no está permitido en ninguna institución de este país filmar o grabar eventos en los que se entreguen pasaportes, y mucho menos dentro de los consulados, normalmente no se puede filmar ni grabar sin autorización, y jamás, por el momento, será autorizado. Es más, si lo intentas, ni siquiera te tratarán correctamente, sin una palabra que medie te sacarán de lugar, y a patadas si te resistes o se te ocurre armar un showcito.

Ahora, eso sí, si un grupo de mujeres decide marchar en una calle con la intención de defender una causa humanitaria, las dejarán hacerlo, permiso policial mediante, sin ningún tipo de problemas. En Cuba no se puede pedir permiso a la comisaría de policía, no lo darían. Es la razón por la que en las calles los pocos que manifiestan lo hacen a cuenta y riesgo. Pero hay una gran diferencia entre manifestar en las calles y grabar o filmar dentro de una institución estatal para un asunto estrictamente personal.

Mientra a Yoani Sánchez le negaban por la enésima vez (es la 19) el permiso de salida de su país, lo que siento mucho, no sólo por ella, además por los once millones de personas que se encuentran en la misma situación, a las mujeres que manifestan en las calles cubanas, miembros del grupo disidente Rosa Park, la policía castrista las golpeaba y las toqueteaba, arrebatándoles los teléfonos celulares. Yoani Sánchez no sólo pudo hacer sus trámites de viaje, aunque le fueron denegados, lo que es lamentable y viola los DDHH, sino que además también grabó la conversación entre la castrista que la atendió y ella, colgándola posteriormente en youtube. Este suceso de la visa denegada ha tenido a buena parte de la prensa en vilo, a pocos días de la muerte de un prisionero político en una huelga de hambre, me refiero a Villar Mendoza, al parecer ya olvidado y bien enterrado; como también olvidarán a su viuda y a sus dos hijas pequeñas en menos de lo que canta un gallo. Dio la casualidad que mucho antes de que Dilma Rousseff hiciera la reciente visita que hizo a Cuba, le tocó a Lula Da Silva hacer la suya, y cayó en el momento en que Orlando Zapata Tamayo moría en una cárcel durante una huelga de hambre, en aquella época también Yoani Sánchez le escribió una carta al presidente brasileño más interesada en su viaje que en la huelga que estaba matando a OZT, y el mundo volvió a poner los ojos en su caso, y no fue hasta que mataron de sed al pobre hombre que ella reaccionó llegando primero que la madre a Medicina Legal.

De lo que sí no se olvida la prensa de izquierdas es de Yoani Sánchez y de sus llantenes por la visa, ¿por qué? Porque el espectáculo da dinero, y al parecer mucho. Del muerto sólo se ocuparon cuando la bloguera decidió twittear sobre su vil asesinato, no calificado así por ella, bastante tarde, por cierto. Y como ahora la bloguera retorna a hablar de su tema favorito: Ella misma; pues bye, bye, cualquier otro suceso que tenga que ver con la oposición y con Cuba. Pueden matar a las mujeres en las calles, que mientras que no lo twittee Yoani Sánchez no tendrá ninguna significación. 

Por mucho que se le diga a esta muchacha que debe moderar su yoísmo u ombliguismo ella no entiende, un ombliguismo muy propio de esa Generación Y nacida en los años 70, a la que llaman muy bien llamada Generación Criminal, por cierto el término Generación Y estaba acuñado en Francia mucho antes de que a Yoani Sánchez se le ocurriera llamar de ese modo a su blog, y en referencia a la generación nacida entre los años ochenta y el dos mil.

Ella no entiende porque ella no vive una vida normal, ella vive entre internet y twitter. Tiens! El otro día me felicitó por twitter por un premio que recibí, sin embargo, no sólo me bloqueó en twitter además jamás me ha respondido un email, y en lugar de felicitarme personalmente a través de mi email, lo hace a través de twitter. También ha dicho en twitter y en algunas entrevistas que me admira, pero jamás me lo ha dicho ni lo ha escrito personalmente, conociéndome y teniendo mi email a mano y mi teléfono personal. Si hemos hablado dos palabras por teléfono ha sido mucho. Y es que ella no me felicita a mí en twitter, haciéndolo se felicita a sí misma y demuestra hacia las ciento y tantas mil personas que la siguen lo buena que es, lo abierta, lo grande, lo increíblemente humana, pero lo que menos le importa a ella es que la persona que ha felicitado, o sea yo, reciba el mensaje de manera personal. A ella no le interesa el uno individual de mi persona, sino el número masivo de los que la siguen en twitter y leen cada uno de sus mensajes. Si me felicita y felicita a Sara Marta Fonseca Quevedo lo hace porque sabe que apoderándose de nuestros nombres su nombre se baña con los efluvios buenos o malos, eso a ella no le importa con tal que hablen, que emanan de los nuestros. Sí, ha salido muy hábil este otro producto de marketing del castrismo, pero ya cansa su hipocresía. Aunque de hipócritas estamos bien servidos. Pero lo de ella ya es mucho, cansa, repito. Cansa y daña.

Castro I se ríe del anuncio de su propia muerte

Mircoles, 4 Enero 2012

Dice otro bloguero cuyo nombre empieza también con Y, Yohandri, pero que a todas luces es el bloguero oficialista del castrismo, que Castro I se muere de risa ante el anuncio de su propia muerte. Muy saludable seguramente se encontrará el dictador, con sus ochenta y tantos años y todos los achaques que esa edad implican, para darse el lujo se semejante chanza. Lo más seguro es que haya sido él mismo quien echó a rodar el rumor para volver a ser noticia.

Yo, como he dicho tantas veces, me alegraría enormemente que Castro I y Castro II la pasmaran lo más pronto posible. Tanta gente buena se muere y estos dos dictadores siguen burlándose del pueblo cubano y del mundo, tan tranquilos y tan risueños. Y el tal Yohandri se hace eco de la risa de su amo, como buen esclavo, en el colmo de su servilismo.

Por cierto, no entiendo para qué Yohandri abrió blog, podría haberle bastado con publicar en Generación Y, que ya engloba a toda esa generación de hijos de tarados a los que bautizaron con nombres que empezaran con Y, nadie sabe por qué.

Qué isla  tan chocante y ridícula. Los franceses que se lo huelen todo, han dejado de viajar a Cuba para cambiar su destino hacia República Dominicana, pero claro, todavía no lo confiesan. Así son los revolucionarios franceses… De lejos, bien lejos…

Mientras tanto Castro I se desternilla con el anuncio de su partida definitiva de esta vida, que no se ría mucho que se le podrían aflojar las barbas y el ano coreano injertado por un médico del vicompte Zapatero.

Amazon y la censura

Sbado, 19 Noviembre 2011

Una de las mayores tiendas de libros, discos, películas, entre otros objetos, por internet, ejerce la censura. La ha ejercido recientemente de manera extraña sobre un libro del escritor Juan Abreu, cubano exiliado, titulado Una educación sexual, donde aparecen viñetas y dibujos eróticos del autor establecido en Barcelona.

Leí el libro de Juan Abreu, mientras se fue publicando por capítulos en la prensa, después en su blog, un blog creado especialmente para esos textos y esos dibujos. Y escribí sobre su contenido, no solo porque me gustó desde el punto de vista literario y artístico, además porque se trata de un libro sobre la vida, sus verdades, y la belleza del sexo, la libertad del sexo, el arte del sexo.

Mientras que Amazon vende películas pornográficas, y hasta libros de absurdo contenido sobre el sexo, que aunque no sean pornográficos son tan o más indecentes debido al cretinismo, la mediocridad y la demagogia de sus textos, por otro lado censura un libro de una gran poesía, la poesía real e imaginaria del deseo y del cuerpo. Cuerpo de un hombre que describe con un inmenso talento otros cuerpos de hombres y mujeres que se expresan a través de las caricias y del acto sexual sin prejuicios ni a prioris.

Cada día nos alejamos más de la libertad a través de las publicaciones; para colmo todo el mundo escribe igual y todo el mundo escribe sobre lo mismo.

Al aburrimiento cotidiano debemos añadir ahora la censura de Amazon. ¿Es a eso a lo que contribuirá internet, al embrutecimiento y a la uniformidad? Me temo que sí.

Tomo el tren en la Gare de Lyon hacia Toulon,

me dirijo a la Fiesta del Libro que ocurre en esa ciudad del sur de Francia. Me dicen que llueve y hay mistral. El tren lleno de escritores, bueno, es un decir…

La elegancia de Steve Jobs

Jueves, 25 Agosto 2011

Resulta muy difícil ser elegante en los tiempos que corren, todavía más cuando una delicada enfermedad invade a una persona y la fragiliza al punto de que pudiera perder todo sentido de la mesura, y desesperarse hasta convertirse en incómoda.

No ha sido el caso de Steve Jobs, al que se ha llamado el Edison de nuestros tiempos, quien como creador e inventor que es y que tantos compromisos había contraído con un mercado que no se detiene nunca, como es el de la informática, y el de Apple, decidió retirarse después de padecer cáncer, del que ha sido operado y tratado durante años.

Todos conocemos y admiramos la obra de Steve Jobs, es por eso que se aprecia mucho más su actitud lúcida de apartarse en el momento adecuado, y dejar en manos de otras personas probadamente competentes el destino de esa magna empresa. No solo se trata de una acción inteligente, además es elegante. Y cada vez nos encontramos con menos gente elegante. La brusquedad es lo común.

Muchos deberían aprender de Steve Jobs, sólo nombraré a algunos: primero que nadie, los Castro, el dictador coreano, le seguirían Chávez, Zapatero, Ortega, y unos cuantos más.

Pero sobre todo pienso en Castro I y en Chávez, viejo y enfermo el primero, gravemente enfermo el segundo, y todavía dando por sainete póstumo. ¿No es una vergüenza?

Una reverencia ante Steve Jobs.

Destruir libros

Domingo, 17 Julio 2011

En lugar de bajar el precio de los libros, lo que hacen ahora es destruírlos, en caso de que no se vendan. No estamos muy lejos de la quema de libros de antaño. Y vamos a peor.

Me pregunto por qué en lugar de destruir libros, en vez de enviarlos a la hoguera, mejor no rebajan los precios de los libros, que bastante caros que están, y por eso muy pocos todavía compran literatura impresa en papel. Cuando veo un libro a veinte euros no me extraña que la gente no lo compre. Y es que no es que tengan su valor, lo que sucede es que en época de crisis nadie va a gastar veinte euros en un libro cuando debe ahorrar para alimentar a su familia y esperar a ver qué es lo que sucederá finalemtne con el dinero, y con el euro.

Peor están los libros en Estados Unidos. En Miami entré en una librería y encontré una novela mía a cuarenta y tantos dólares. ¡Cosa de locos!

Pero ¿saben lo que pasa? A nadie le importa ya la cultura, ahora lo que importa es el show de internet, y ahí sí que nos vamos todos a desmoronarnos y a convertirnos en el peor rastrojo de la especie humana que existirá sobre el planeta.

¡P’al carajo!

Dos lunas llenas

Domingo, 20 Febrero 2011

Llevamos dos noches con luna llena, hoy iba en el metro y oi a una muchacha decir a otra: “Viste, llevamos ya dos lunas llenas”. Como si cada noche la luna fuera distinta, adquiriera una identidad diferente.

Me agradó oir esa frase, una frase construida de manera descuidada, pero por alguien que se toma el trabajo de apreciar las estrellas, de estudiar el rostro de la luna.

Desde que vivimos en la época de internet, ¿cuántos miramos el cielo, cuántos salimos a la ventana a distinguir los luceros, a contemplar el rostro de la luna? A través de la pantalla podemos acercarnos a ella cuanto queramos, sin necesidad de movernos un milímetro.

Resulta hermoso encontrarnos a la juventud que todavía cree en los astros, y que además piensa, que noche tras noche, los luceros, y los planetas, se renuevan, o mejor, renacen, y que cada amanecer mueren, pese a los artefactos tan poco propicios a hacernos amar la naturaleza.

Wikilíos sobre el ano de Castro I, blogueros y disidentes

Viernes, 17 Diciembre 2010

Wikilíos, que es como le llamo yo a Wikileaks acaba de sacar dos documentos de Estado de la diplomacia estadounidense donde ha rebajado a la isla de Cuba a un culo sangrando en un avión, a un grupo de blogueros iluminados, y de disidentes rebatiñeros y antiguos. No lo digo yo, lo dice Wikilíos que a su vez cita los Papeles del Departamento de Estado.

Bien, por estos papeles, que no dicen nada nuevo, o al menos no nos enteran de nada que ya no supiéramos, debemos sacar las conclusiones siguientes: Siendo tan testarudo Castro I que ni siquiera se dejó poner un culo artificial cuando el sangramiento en pleno vuelo, que ha vuelto a la política de primera figura assoluta, como es el caso, dado que Castro II estuvo deprimido (por alcohólico), y que los disidentes se han vuelto antiguos, la juventud no se ve representados en ellos, y entendiendo que los blogueros son jóvenes contestatarios -esa palabra usan-, pues los americanos creen que serán los que van a permitir el traspaso del poder entre los padres Castro y los hijos Castro.

Los americanos siempre han sido unos incompetentes en relación a Cuba, desde Kennedy, pasando por Carter, Clinton, y ahora Obama, ninguno ha sabido manejar el caso cubano, y por eso siempre se van con la de trapo. ¿Cómo es posible que teniendo a una clase de políticos cubanoamericanos que han estado y están vigentes en la política norteamericana se vayan con la de que unos blogueros iluminados pasarán el poder a los hijos de los Castro, que de eso se trata, y conduciría al mismo régimen pero con capitalismo salvaje?Bueno, eso les permite tener mano de obra esclava más cerca que la de los chinos.

Por otro lado, se le da el Premio Sajarov a un ex militar, psicólogo del MININT, que hizo una huelga de hambre asistida por el régimen, robándole el show a uno que sí dio su vida en una huelga de hambre: Orlando Zapata Tamayo. Y la prensa española borra, ignora a sabiendas, tal como se hiciera en Cuba, y en época de los Soviets, el curriculum de este señor que sólo está pidiendo cohabitación con el régimen, y mejorías con el raulismo light, ¡qué espanto!

Hoy tomé el metro en Bastille y hubiera querido parar en el paraje más abandonado del desierto, aunque, cuidado, no en el marroquí, a causa del Polisario, una invensión cubana, al parecer, directa del Ché Guevara. Por cierto Wikilíos no ha sacado en el periódico español que lo representa algunas verdades sobre El Sahara. Por ejemplo, ésta.

“Wikileaks: el 11-S de la diplomacia”

Lunes, 29 Noviembre 2010

Acabo de llegar a casa. Cogí el metro en Bastille y me bajé en Champs-Elysées para dar un paseo de domingo. Regresé lo más rápido que pude, no sólo a causa el frío, además me deprimí pensando en Marlene Dietrich, ¿por qué? Pues porque la avenida más elegante del mundo se ha convertido en la más espantosa, con esa cantidad de burkas, que tal parece que Francia es Arabia Saudí. La vulgaridad y el bling-bling del fanatismo religioso han ido ganando terreno. Lo único que falta es que la FNAC venda discos con cantos del Corán en lugar de las últimas melodías de Lady Gaga.

Debajo, en el metro, algunos clochards, como siempre en el invierno, se meten unos tragos, y se arrebujan encartonados.

Subo al apartamento, enciendo la computadora, y me encuentro una llamada de Miriam Gómez que me avisa de que ya se han hecho públicos los documentos de Wikileaks. El Ministro de Exteriores italiano Franco Frattini ha calificado el hecho como “el 11-S de la diplomacia”, y tiene razón. Muchas personas podrían ser asesinadas a causa de estas revelaciones.

Deplorable, salvaje, un festín para los que quieren acabar de una vez con Estados Unidos. Es algo que había previsto, e inclusive anunciado, un Castro I sumamente feliz y haciéndose pasar por la Sibila de Cumas o el Auriga de Delfos.

No sé cómo se valorarán estos acontecimientos de parte de las personas directamente concernidas, pero en los campos de la información, del espionaje, y del terrorismo, se ha dado un paso sumamente sofisticado y peligroso.

A ese mundo, un mundo roto, es al que vamos a lanzarnos de cabeza. Aunque no querramos, otros nos empujarán.