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Archivo de la categoría ‘Prensa’

Ataques a la prensa

Viernes, 4 Noviembre 2011

Una parte del mundo parece despertarse ahora con los ataques de esos gobiernos populistas en contra de los periodistas de América Latina. En algunos de esos países no solamente han sido atacados verbalmente, además han sido asesinados. Hoy hemos visto una serie de videos donde el presidente Rafael Correa, de Ecuador, llamó con todos los epítetos inimaginables a los periodistas: bestias salvajes, y hasta se ha burlado de una joven reportera llamándola “gordita horrorosa”. ¿Se extrañan? ¿Pero no han estado viendo lo mismo en los maestros mayor de esta gentuza, en los Castro, durante más de 50 años?

¿No han observado a Chávez cómo ha ido aprendiendo de Castro, hasta casi sobrepasarlo, y luego a los otros imitar a Chávez, y seguir a pie juntillas el ejempo impuesto por el castrismo? ¿O es que todavía no quieren reconocer que el padre de todas esas ofensas y desmanes es Fidel Castro? ¿O es que todavía se reconoce con una cierta ternura nostálgica al Choteador en Jefe, el que ha llamado con todos los insultos, de todos los colores, no sólo a periodistas, sino a su propio pueblo, y a otros pueblos, como al pueblo español y al americano?

A lo largo de estos cincuenta y tantos años numerosos periodistas se han dejado su prestigio y sus vidas en un combate por la información y la verdad, una batalla desigual, humillante, devastadora. Ahora es que el mundo reacciona, y todavía ni siquiera quieren reconocer que los culpables son los dos viejos dictadores cubanos. Creo que inclusive hasta algunos de esos periodistas tampoco reconocería fácilmente su culpabilidad.

La Cumbre Iberoamericana culminó en el silencio, transcurrió sin pena ni gloria, los principales y patéticos payasos no asistieron (Castro I y Hugo Chávez), y la prensa estuvo más amordazada que nunca. 

Y seguimos eligiendo a los mismos.

Muertos y más muertos

Lunes, 25 Julio 2011

No hay un perro día en que no abra la prensa, no encienda la tele, no oiga la radio, que no me hablen de puros muertos y de putos asesinos. Todos son muertos. Japón, por cierto, ya casi olvidado. El torero que en vez de matar a un toro mata a un chofer inocente (el simil del toro fue él el primero que lo usó, sin ningún tipo de respeto por la víctima). Le siguieron los muertos de Noruega y después Amy Winehouse. Todo esto cuando todavía estamos llorando los muertos de Haití. Bueno, los estamos llorando todavía los que tenemos memoria.

Es que no se puede no ya vivir, ni siquiera respirar, el ambiente apesta a cadáver. En las vacaciones muchísimo más, los accidentes de carretera suman cada día más fallecidos. Sumen los asesinatos de mujeres, las violaciones. Vivimos en un mundo donde sólo se enaltece la muerte, si no hay muerte no hay espectáculo, y como de eso se trata, del terrible espectáculo de matar, de fastidiar al próximo, no cesa; pues eso es lo que trajo el barco, sin más, no hay más vida sin esa retahíla de muertes.

Entras en las páginas de cultura no hay más que ver la cantidad de muertos, de malas noticias referidas a defunciones, de gente que mete droga, que se hincha de pastillas, y luego estallan. Tan simple como eso. Estallan hinchados de drogas y pastillas, y de todo eso se hace el mayor show, que durará máximo un mes. No, si es que esos shows no llegan a veces ni a los quince días. ¡Qué época tan espantosa, por favor!

Me pregunto qué clase de mundo le estamos presentando a los adolescentes, a los niños. Un mundo infernal, por supuesto. No quiero ni imaginar lo que vivirán las futuras generaciones después de haber crecido en esta caca de mundo barato de tumbas y cenizas. Pero para ese momento ya yo estaré muerta. Más tarde que temprano. Bueno, ojalá que no sea a la inversa.

Que tengan felices vacaciones plenas de vida y de buenas noticias.

Ars Magazine homenajea a Guillermo Cabrera Infante

Domingo, 12 Junio 2011

Sólo bastaba tomar el tren en dirección a Londres para encontrarse con Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante. Entrar en su casa era volver a entrar en Cuba, en la Cuba de verdad, no en lo que la han convertido los dictadores.

Miriam Gómez nos iba a buscar al metro, y alegremente arrastrábamos las valijas hacia el hotel más cercano a ellos. Lo que nos interesaba era verlos, volver a la Cuba de ellos, y ver Londres a través de su prisma.

Nos reíamos mucho, caminábamos uno junto al otro. Miriam Gómez con Ricardo, yo junto a Guillermo, Luna iba de la mano de uno de nosotros, alternativamente. Almorzábamos chino, cenábamos indio, al día siguiente japonés, más tarde iraní. Y seguíamos riéndonos con las boutades de Guillermo.

Ars Magazine ha querido recordar la obra de Guillermo Cabrera Infante, su inmensa generosidad, aquellos paseos, y homenajea al gran escritor cubano, a través de Miriam Gómez, de sus recuerdos, y de autores que fueron sus amigos, que lo quisieron porque amaron primero su literatura.

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La sombra del pendejo

Jueves, 19 Mayo 2011

He conocido a más de un cubano pendejo, pero ninguno como aquel que se favorece de los favores que uno le ha hecho para impedir que la gente -sobre todo yo- tenga derecho a expresarse y a dar su opinión. Me refiero a La Sombra Ponteficada, otro escritor cubano que se toma por la divina chancleta envuelta en huevo o la última Coca-Cola del desierto.

Hace 17 años, me hallaba yo sumida en la presentación de La Nada Cotidiana en Francia, que tuvo una gran acogida de público, y Christian Salmon, el presidente del Parlamento Mundial de Escritores me ofreció una beca. La beca consistía en pasar un año en una Villa Refugio, tenía derecho a un apartamento y a 10 mil francos mensuales. Nadie hubiera renunciado a ese chance, sobre todo en mi condición de recién exiliada. Yo lo hice. ¿Por qué? Pues porque dos escritores se hallaban en una situación compleja en Cuba, habían escrito una carta a Fidel Castro, y se decía que estaban siendo perseguidos.

 Al instante, sin reflexionar un segundo, ofrecí mi oportunidad a esos escritores. Mi beca se transformó en dos, y desde entonces me di a la tarea de que esos escritores obtuvieran el espacio que yo me había ganado con mi obra. Me estaba comiendo un cable, pero pensé que ya yo estaba fuera, y ellos no. Uno de esos escritores, poeta a la sazón, era La Sombra Ponteficada, el otro no lo mencionaré porque nada tiene que ver con el tema que abordaré.

A ese otro le dieron Barcelona, y a La Sombra Ponteficada, Portugal, a donde fue; allí tuvo la mala suerte de que cayera Fidel Castro por aquellos lares. Cuando la prensa se acercó al escritor cubano que se encontraba en la Villa Refugio, sólo pudo toparse a un balbuceante y apocado Ponteficado Pendejo, a un gagueante cero a la izquierda que se deshacía en justificaciones en relación a Fidel Castro. Tanto, que hasta el director del Parlamente Mundial de Escritores me llamó por teléfono para comprobar si realmente este señor era un perseguido de Castro, o no.

A mí, a decir verdad, la actitud de La Sombra Ponteficada me sorprendió poco, en lugar de escribirme a su llegada a Portugal, le escribió a mi traductora de la época. Ni una letra para mí, que había sido la persona a través y gracias a la cual había recibido esa oportunidad, rara hasta ese instante para los cubanos.

Del mismo modo, la traductora de marras, que armaba una antología de narradores cubanos, con un título también bastante sombrío, me pidió un cuento, y me dijo textualmente que el editor de Autrément le había advertido que sólo publicaría la antología si mi nombre aparecía. Me lo exigió casi y amablemente se lo entregué, pese a que a mí me han seleccionado casi nunca en las antologías del exilio, cosa que me ha hecho más bien que mal. Pero se lo di. Mi nombre de hecho aparece destacado por encima de los demás en la portada de dicha publicación. Entre esos nombres estaba el primer texto de La Sombra Ponteficada aparecido en Francia. Jamás tuvo la amabilidad de hablarme del tema.

Yo conocía al Pendejo Ponteficado de Cuba, había leído un poema con él en una lectura que se organizó en el Gran Teatro García Lorca de La Habana. Me habían prevenido de que la lectura se hacía en honor a La Avellaneda, y grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que aquella lectura se había transformado en honor de la esposa del momento de Pablo Milanés, la joven Sandra Pérez, a la que los poetas agasajaban, entre ellos Reina María Rodríguez y La Sombra Ponteficada, ya que se comentaba de que Pablo estaba creando una Casa de la Poesía, y quería que su mujer fuese tomada en cuenta como escritora. Lo que me consta, porque el mismo Pablo me llamó a la casa para pedirme que leyera sus lamentables poemas. Lo que no hice, por supuesto. Reina María y La Sombra Ponteficada no se cansaron de jalarle la leva a PM para obtener los primeros puestos en la Casa de los Sarcófagos del Malecón, o de las Cariátides, que se convertiría en la Casa de la Poesía.

La Sombra Ponteficada, que hoy dirige una publicación del exilio, y que según me entero está detrás de un blog que se dedica a calumniar a los cubanos, llamado La sombra del cubano, y que al parecer antes escribía como Fermín Gabor, en La Habana Elegante, se dedica sistemáticamente a censurar a escritores que no le simpatizan, la primera, yo. ¿Por qué será? Pues porque le hice varios favores, seguramente, y qué favores…

En el blog La sombra del cubano el personaje que allí escribe, escondido siempre detrás del anonimato, como buen pendejo que es, llama “tontos útiles del castrismo” a todos aquellos que tienen opiniones diversas en contra de una cierta disidencia que se las ha amañado para vivir a costa del dolor de Cuba. La primera atacada soy yo, como por azar.

En uno de mis viajes a España, más exactamente el que hice a Madrid para recibir al primer grupo de presos políticos que llegó a esa ciudad procedente desde Cuba, La Ladilla Ponteficada se tomó el atrevimiento de agredirme verbalmente porque yo me encontraba en un evento público donde se presentaba el libro de Guillermo Fariñas, al que yo critíco abiertamente. Es mi derecho, como escritora, como periodista, como ciudadana española y francesa, como demócrata,  de opinar y de criticar a quien yo decida, y nadie, ni La Sombra Ponteficada ni Masantín el torero pueden arrogarse el derecho de censurar quoi que c ‘est soi.

Pero francamente, nada me extraña de este personaje. Ávido de fama, voraz de ser el único que pueda dar una opinión y que se cree el mejor escritor cubano, el más elevado, el más brillante, no puede vivir sin  armar un brete con una recua de locas que se dedican a robar y a aprovecharse de los ancianos. Su fama la consiguió hablando de ruinas, de las ruinas de La Habana, todavía sigue hablando de ellas.

Escribe menos y chismea demasiado. Obra ha hecho bien poca, es otro inflado de ese mundillo trascendental y grandilocuente de la cubanidá, lo que no le ha impedido devenir el director de una publicación desgajada de la Revista Encuentro. Eso sí, Jesús Díaz ha tenido a un buen sucesor, que en paz descanse.

¿Me inquieta algo? En nada. Pero pongo las puntos sobre las íes. Ningún pendejo ni su sombra podrán cortar ni un pelo lo que tengo el derecho de decir. 

Ah, y mientras más sola mejor, que el buey solo bien se lame.

Respuesta a Carlos Carnicero.

Martes, 22 Febrero 2011

Carlos Carnicero escribió en El Plural un artículo en contra mía, donde me calumnia y difama, y también lo hace en contra de mi país.

Aquí está mi respuesta que también he enviado a El Plural, con mi derecho a respuesta, y a la espera de que la publiquen:

RESPUESTA A CARLOS CARNICERO.

Carlos Carnicero no sólo difama sobre mi persona en un reciente artículo, además difama a mi país desde la primera frase de su texto: “Cuba y su revolución”. Cuba es Cuba y su historia, pese a 52 años de dictadura, que no revolución, Cuba tiene una historia, mal que le pese a algunos españoles como Carnicero. Mucho menos es un “asunto metafísico”, Cuba es una realidad, y la dictadura oprobiosa que la gobierna es otra. El que así se manifiesta es Carlos Carnicero, una persona que sí podríamos calificar de extremos, y que me recuerda a algunos militantes castristas que debí sufrir en Cuba.

El señor Carnicero difama y miente sobre mi persona alegando que yo fui diplomática cuando el castrismo poseía los recursos para mantener “legaciones diplomáticas con dignidad”. Le aclaro a Carnicero que yo no trabajé en la Embajada Cubana en París, que mi salida de Cuba fue de esposa acompañante de un escritor que fue nombrado a la carrera, y no de carrera, diplomático en la UNESCO, por la sencilla razón de que el señor Manuel Pereira, formaba parte del equipo de Alfredo Guevara, director del ICAIC, y al que Fidel Castro en persona envió a una especie de aislamiento a raíz de la realización de la película Cecilia de Humberto Solás, la que provocó una gran polémica dentro de Cuba, por su costo, y por sus planteamientos acerca del concepto de nación cubana. Yo debí, en ese entonces, detener mis estudios universitarios y acompañar a mi esposo en lo que muchos llamaron la traversée du désert de un líder (Guevara) muy comprometido con Fidel Castro. Antes de salir de Cuba nos leyeron la cartilla a todos, nos anunciaron que no podíamos sostener relaciones con los franceses sin que estas fueran informadas a la DSE de la embajada, yo no podría continuar los estudios en una universidad “capitalista” (La Sorbona), y por mi trabajo de criada, que no de secretaria, de criada del embajador castrista ante la UNESCO (lo reitero), me pagaban mensualmente 632 francos al mes, el equivalente de 62 dólares en la época. Tanto mi esposo como yo vivimos momentos de gran humillación, de persecuciones, y vigilancias constantes, como en su momento vivieron Guillermo Cabrera Infante y su esposa Miriam Gómez cuando muy al principio fueron diplomáticos en Bélgica, lo mismo le ocurrió al escultor Roberto Estopiñán cuando fue diplomático en la embajada de Cuba en China, de la que desertó (según los términos castristas), Alejo Carpentier y su esposa diplomáticos también en Francia, Juan Arcocha, diplomático en París, además traductor de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir en Cuba, cuando el célebre viaje de la pareja de filósofos a la isla. Arcocha murió hace poco exiliado en París, los Carpentier regresaron a Cuba.

Carnicero no sabe las razones, y tampoco las averigua, por la que me castigaron tres meses a trabajar en los sótanos de la embajada, tampoco por qué huí de París para regresar a Cuba, siendo muy joven, con lo que hay que estar verdaderamente loco para no huir hacia la embajada americana y pedir asilo político. N’est-ce pas? Carnicero no se ha tomado el trabajo de preguntármelo, ni de entrevistarme. Carnicero lo único que hace es repetir como un papagayo lo que le contaron en Cuba los castristas, cuyo único objetivo es desprestigiarme y silenciarme.

Mi enfrentamiento con el régimen empezó cuando tenía 11 años y mi padre cayó preso, cinco años, sin juicio alguno, y después, cuando debió marcharse de Cuba de manera obligada, desterrado, con mis hermanos, hacia Estados Unidos, parametrado antes, alienado a raíz de los sucesos de Mariel, tuvo que esperar hasta el año 1983 y salir hacia Panamá y de ahí hacia New Jersey. Mi enfrentamiento con el régimen empezó cuando me incorporé al movimiento pictórico de los años 80, uno de los primeros movimientos contestatarios que existió en Cuba en el campo de la cultura y del arte. Mi enfrentamiento con el régimen continuó cuando mi segundo esposo murió en un extraño accidente de avión el 3 de septiembre de 1989, luego del sonado juicio de los Generales. Mi esposo conocía –mucho antes de que yo me casara con él- bastante a José Abrahantes, ex Ministro del Interior, tronado por Fidel Castro, y asesinado de manera vulgar en un trayecto de la cárcel al hospital, y se negaba a entender lo que sucedía y así lo había expresado públicamente. Así que debe quedar claro que el cinismo con que Carnicero me trata debe guardárselo, porque yo no fui catequizada a deshora. Y en realidad, mi enfrentamiento, el de mi madre, el de mi abuela, empezó cuando a los 7 años los castristas me sacaron de una iglesia (la iglesia del Padre Ángel Gaztelu, del grupo Orígenes) a pedradas porque iba a tomar la primera comunión, y una semana más tarde me hicieron un juicio público y el director de la escuela me preguntó, obligándome a dar una respuesta revolucionaria, que de quién quería ser hija, ¿de Dios o de Fidel?

Yo le recuerdo a Carnicero que en el artículo donde hice un juego de palabras con su nombre, cosa que se hace en literatura desde Góngora y Quevedo, fue en relación a un artículo todavía más asqueroso a este que le estoy respondiendo donde se manifestaba de manera despectiva sobre los presos de la Primavera Negra del 2003, los mismos que su gobierno, el de Zapatero, en contubernio con la Iglesia Castrista, ha obligado a desterrar a España, sin ningún tipo de elección, bajo licencias extrapenales, que no constituyen libertades seguras para ninguno de ellos.

En cuanto a los “libros que yo produzco”, editados por las mejores casas editoriales, y que tanto le molesta, pues tendrá que vivir con ellos, porque los sigo escribiendo, y con ellos me di a conocer entre cientos de miles de lectores del mundo entero, como podrá comprobar por las traducciones que se ha hecho de mi obra. Solamente trabajé 5 años en la UNESCO, y cuatro años como Editora en Jefe y Subdirectora luego de la Revista Cine Cubano. Otros escritores cubanos como Leonardo Padura y Pedro Juan Gutiérrez han tenido cargos similares, de mayor duración, y más altos en la UNEAC (modelo soviético) y en la revista Bohemia, publicación tomada por los militares.

He dejado lo de la casa para último. Cuando mi segundo esposo murió, yo tenía 30 años, estábamos casados, y sin embargo el estado castrista quiso quitarme lo que me pertenecía, lo que no pudieron conseguir porque hasta los hijos de mi marido se pusieron de mi parte, pero el propósito era dejarme en la calle. Desde que tengo uso de razón viví en un solar, que se derrumbó delante de mis ojos cuando tenía 10 años, luego me tocó el albergue castrista donde dormíamos en literas, durante años, en una promiscuidad absoluta, después me tocó dormir en el cine Actualidades, porque en el albergue estaba expuesta a coger de refilón un machetazo. Y así las pasamos negras mi madre, mi abuela y yo hasta que a la dictadura le salió de sus entrañas darnos la posibilidad de un pequeñísimo apartamento en la calle Empedrado, nº 505; no he sido la única, muchos cubanos se han encontrado y se encuentran en ese caso. Por lo tanto, es una vergüenza que este señor ostente de poseer una casa en La Habana frente a tantos cubanos que no tienen ni un techo, pero sobre todo, cuando el gobierno de Zapatero, su gobierno, le niega a los desterrados cubanos techos decentes donde reiniciar sus vidas en el exilio al que han sido sometidos. Lo considero una vergüenza de su parte.

Mis padres murieron en el exilio, a mí nadie me pagó la enfermedad de mi madre, ni su tumba, la pagué yo. Mi casa es producto de mi trabajo, es la única que tengo, donde ahora vivo. No tengo casa en La Habana porque me la quitaron (tal vez para dársela a Carnicero), aunque no creo, los espacios diminutos no le habrían convenido, tampoco tengo casa en Londres, como declaró el señor Carnicero en una entrevista en Periodista Digital, ni en ninguna otra parte, lo que no considero para nada un delito. Lo que sí considero un delito es ser español y tenerla en Cuba. Yo lo que tengo es mucha vergüenza, y vivo muy bien mirándome al espejo cada día, y no dependo económicamente de ningún negocio, vivo de mi trabajo, porque mi anticastrismo no me lo paga nadie, como a él le han pagado seguramente su zapaterismo y con el derecho a una casa en Cuba su castrismo.

Zoé Valdés.

La Habana, 1959. Escritora cubana exiliada en París desde los 35 años, con nacionalidad española y francesa.

Wikilíos sobre el ano de Castro I, blogueros y disidentes

Viernes, 17 Diciembre 2010

Wikilíos, que es como le llamo yo a Wikileaks acaba de sacar dos documentos de Estado de la diplomacia estadounidense donde ha rebajado a la isla de Cuba a un culo sangrando en un avión, a un grupo de blogueros iluminados, y de disidentes rebatiñeros y antiguos. No lo digo yo, lo dice Wikilíos que a su vez cita los Papeles del Departamento de Estado.

Bien, por estos papeles, que no dicen nada nuevo, o al menos no nos enteran de nada que ya no supiéramos, debemos sacar las conclusiones siguientes: Siendo tan testarudo Castro I que ni siquiera se dejó poner un culo artificial cuando el sangramiento en pleno vuelo, que ha vuelto a la política de primera figura assoluta, como es el caso, dado que Castro II estuvo deprimido (por alcohólico), y que los disidentes se han vuelto antiguos, la juventud no se ve representados en ellos, y entendiendo que los blogueros son jóvenes contestatarios -esa palabra usan-, pues los americanos creen que serán los que van a permitir el traspaso del poder entre los padres Castro y los hijos Castro.

Los americanos siempre han sido unos incompetentes en relación a Cuba, desde Kennedy, pasando por Carter, Clinton, y ahora Obama, ninguno ha sabido manejar el caso cubano, y por eso siempre se van con la de trapo. ¿Cómo es posible que teniendo a una clase de políticos cubanoamericanos que han estado y están vigentes en la política norteamericana se vayan con la de que unos blogueros iluminados pasarán el poder a los hijos de los Castro, que de eso se trata, y conduciría al mismo régimen pero con capitalismo salvaje?Bueno, eso les permite tener mano de obra esclava más cerca que la de los chinos.

Por otro lado, se le da el Premio Sajarov a un ex militar, psicólogo del MININT, que hizo una huelga de hambre asistida por el régimen, robándole el show a uno que sí dio su vida en una huelga de hambre: Orlando Zapata Tamayo. Y la prensa española borra, ignora a sabiendas, tal como se hiciera en Cuba, y en época de los Soviets, el curriculum de este señor que sólo está pidiendo cohabitación con el régimen, y mejorías con el raulismo light, ¡qué espanto!

Hoy tomé el metro en Bastille y hubiera querido parar en el paraje más abandonado del desierto, aunque, cuidado, no en el marroquí, a causa del Polisario, una invensión cubana, al parecer, directa del Ché Guevara. Por cierto Wikilíos no ha sacado en el periódico español que lo representa algunas verdades sobre El Sahara. Por ejemplo, ésta.

Pies encharcados

Jueves, 9 Diciembre 2010

Hoy hace sol en París, desde hace dos días no paraba de nevar, y yo ya estaba un poco harta de tener los pies encharcados. Me fascina la nieve, a través de la ventana, pero cuando pongo los pies en ella, ya es otra cosa diferente. Ayer estuve en la Maison de l’Amérique Latine para la presentación del libro de Christine L’Homme sobre las esposas de tres mineros chilenos de los 33 que fueron salvados. Sí, porque hay un montón de mineros que se ha muerto en las minas y a todo el mundo le ha dado igual.

Llegué con los pies entripados, y me acomodé a escuchar a la presentadora de la editorial y a Christine, a quien conozco desde mis primeros años de exilio. Ella tuvo la gentileza de proponerme para una beca en una Villa Refugio del Parlamento Mundial de Escritores, beca que yo cedí a Antonio José Ponte, quien me ha pagado muy mal, y a Rolando Sánchez Megía, siempre agradecido y gran poeta.

La historia de las tres mujeres contada por Christine me fascinó, sólo habrá que leer el libro, y constatar que sigue siendo la excelente periodista que siempre fue. Donde se me trabó el paraguas fue en la insistencia de la presentadora en que la autora afirmara que el gobierno de Sebastián Piñera había hecho una recuperación exitosa para ellos del caso de los 33 mineros chilenos. No sé de qué se asombran, es lógico que si un gobierno invierte en salvar a un grupo de personas pues quiera sacar lascas de ello, y que todo el mundo quiera sacar lascas. ¿O es que sólo el libro de Christine L’Homme dice la pura verdad sin su lasquita que le fuera a tocar?

De cualquier modo agradezco mucho el libro, y a su autora, por la brillante presentación que hizo, aunque, por supuesto, quitándole toda la parte politicriticonaporgusto del tema, como para quedar bien con la gauche divinísima parisina.

Después me fui a casa de unos amigos, y traté de calentarme los pies con un buen vino tinto, pero, no había nada que hacer, porque ya la cabeza la tenía encharcada.

De las contradicciones

Domingo, 5 Diciembre 2010

Ayer estuve hablando con una persona que acaba de llegar de Cuba. Traté todo el tiempo de evitar abordar el tema de la actualidad cubana, sobre todo por respeto con mi interlocutor. Sin embargo, después de una larga conversación sobre distintos temas, él misma sacó el asunto. Todo empezó por el hecho de que en un barrio de la capital hubo una gran fajazón, a puñetazo limpio, en una cola para comprar arroz. La bronca fue tan grande que algunos turistas empezaron a hacer fotos creyendo que se trataba de una manifestación en contra del gobierno.
Uno de esos turistas se acercó al lugar donde se había armado el motín, quiso hacer unas cuantas preguntas, y hasta cogió su buen janazo en la mandíbula. Finalmente pudo comprender que allí la gente se estaba ripiando por unas libras de arroz. La policía actuó cuando le dieron el mandarriazo al turista, antes ni siquiera se movieron del lugar desde donde vigilaban, incluso divertidos.
El paquetico de azúcar, que cabe en la palma de una mano –siguió la persona que me estaba contando aquello- cuesta 50 pesos cubanos, o sea 2 CUC. Muy poca gente entonces puede endulzar el agua, afirmó ella. ¿Agua o café? Corregí yo. ¿Caféeee? Subrayó, como si yo estuviera hablando de un objeto no identificado.
¿Qué se dice de la disidencia en la calle? Pregunté. Muy poca gente sabe que la disidencia existe. Fue la respuesta tajante. Los que lo saben son los que tienen cable y acceso a internet explorer, google, etc. También los que viajan.
Pero la disidencia era bastante conocida en los años noventa, aclaré yo. Sí, lo era, es cierto. Sí –respondió-, pero no sólo el gobierno se ha dedicado a desacreditar a los verdaderos disidentes, ahora ha autorizado a una cierta disidencia que hace el paripé para afuera de que están en contra de Fidel, pero no de Raúl. Tú conoces de los pactos de algunos disidentes con la Seguridad del Estado, es archiconocido.
Su respuesta confirmó lo que yo ya sabía, es algo que se cae de la mata, y que viene sucediendo desde principios de los años ochenta.
Y claro, la gente de la calle no es boba. La gente de la calle, de lo poco que saben, se pregunta por qué unos caen presos y otros no. Por qué unos mueren en una huelga de hambre y otros no. Por qué algunos pueden crear documentos, firmarlos, pedir firmas, recibir extranjeros, dar entrevistas, y otros no. Por qué algunos pueden reunirse en sus casas, armar chanchullos politiqueros para el exterior, y a otros se les impide, se les encarcela. Algunos tienen hasta tres y cuatro casas donde se dan citas con periodistas extranjeros, y no pasa nada.
No me extraña, le dije, son las preguntas que muchos nos hacemos. Son preguntas tan simples, tan sencillas, que lo que me asombra es que una mayor cantidad de personas no se las haga, sugerí.
Bien, es que a nadie le importa eso en Cuba. A muy poca gente le importan esos protagonismos de vidriera. La gente quiere comer, vestirse, vivir. Es que hemos llegado a un nivel tan empobrecido que los cubanos sólo creerán en el que tenga los cojones de sacar a patadas a los Castro del poder. Lo demás es numerito de cara al extranjero. Algo que le conviene más a los Castro, porque de este modo, teniendo a ese tipo de disidentes, se pueden vanagloriar de tener una oposición pacífica que está a favor de cohabitar con el régimen.
¿Y el exilio?
Al exilio lo han rebajado mucho, y además, como supondrás, lo han bajeado, penetrado, y fragilizado. La música, que era nuestra fuerza principal, nuestra prueba de resistencia, pues nada, de eso ya se perdió mucho. A la mayoría de los músicos los han comprado con viajecitos y bicocas. Un plan que estrenó Buena Vista Social Club. Les salió bien, y por ahí va la cosa. Ellos han decidido invadir Estados Unidos con música. Es un buen proyecto. Un proyecto que además tiene babeado a los músicos del exilio, que sueñan con volver y tocar en su país.
Pero en el exilio tenemos buenísimos músicos, añado, que no desearían venderse barato.
¿Tú crees? Sí, hay buenos músicos, pero los recién salidos, una vez que llegan al exilio nadie se ocupa de ellos. Y esos músicos están acostumbrados al paternalismo de estado. Entonces, quién estaría dispuesto en el exilio a asumir el destino de esos artistas, que además llegan medio locos, la mayoría, no todos.
Con los peloteros ha pasado, respondo. Ahora mismo esos peloteros jóvenes llegan, se les brinda todo con lo que ellos soñaron. Y la cosa marcha para ellos.
Habrá más dinero para ellos, fue la respuesta. La persona se encoge de hombros. Todo es cuestión de dinero. Lo demás es habladuría que no conduce a nada.
¿Estás al tanto de Wikileaks? El “nuevo periodismo”.
Asiente. Claridad para afuera, oscuridad de tu casa. Hago ademán de no entender. Sí, mucha noticia que no lo es, que ya sabíamos de antemano, y mucha oscuridad sobre los orígenes de esas informaciones.
¿Crees que todo se deba saber? Me pregunta. No todo, lo esencial. Yo no soy una especialista en claves diplomáticas, para eso hay personas especializadas, afirmo. ¿Y si sacaran cosas sobre Cuba y los Castro? Ya lo han hecho, y ya lo sabíamos, no es nada nuevo.
Ahora, lo que sí sería algo nuevo es saber cómo están armando ellos el futuro, con quiénes, aparte de los miembros de su familia, propongo.
Eso también lo sabemos, lo estamos viendo. Lo que sucede es que los mismos que abogan a favor de Wikileaks están en contra de que se digan las verdades de otros personajillos que viven a costa del dolor del pueblo cubano, contestó enérgicamente.
De este modo cerramos el tema cubano.

“Wikileaks: el 11-S de la diplomacia”

Lunes, 29 Noviembre 2010

Acabo de llegar a casa. Cogí el metro en Bastille y me bajé en Champs-Elysées para dar un paseo de domingo. Regresé lo más rápido que pude, no sólo a causa el frío, además me deprimí pensando en Marlene Dietrich, ¿por qué? Pues porque la avenida más elegante del mundo se ha convertido en la más espantosa, con esa cantidad de burkas, que tal parece que Francia es Arabia Saudí. La vulgaridad y el bling-bling del fanatismo religioso han ido ganando terreno. Lo único que falta es que la FNAC venda discos con cantos del Corán en lugar de las últimas melodías de Lady Gaga.

Debajo, en el metro, algunos clochards, como siempre en el invierno, se meten unos tragos, y se arrebujan encartonados.

Subo al apartamento, enciendo la computadora, y me encuentro una llamada de Miriam Gómez que me avisa de que ya se han hecho públicos los documentos de Wikileaks. El Ministro de Exteriores italiano Franco Frattini ha calificado el hecho como “el 11-S de la diplomacia”, y tiene razón. Muchas personas podrían ser asesinadas a causa de estas revelaciones.

Deplorable, salvaje, un festín para los que quieren acabar de una vez con Estados Unidos. Es algo que había previsto, e inclusive anunciado, un Castro I sumamente feliz y haciéndose pasar por la Sibila de Cumas o el Auriga de Delfos.

No sé cómo se valorarán estos acontecimientos de parte de las personas directamente concernidas, pero en los campos de la información, del espionaje, y del terrorismo, se ha dado un paso sumamente sofisticado y peligroso.

A ese mundo, un mundo roto, es al que vamos a lanzarnos de cabeza. Aunque no querramos, otros nos empujarán.

Ars Magazine

Mircoles, 3 Noviembre 2010

Ars Magazine fue una revista creada por un cineasta: Ricardo Vega, un crítico de arte: Gustavo Valdés, y yo, en el año 1995. Había tenido su antecedente en Noticias de Arte y en Ars Journal. En 1995, año de mi exilio, fue creada entonces una revista que pretendía y pretende dar a conocer a artistas iberoamericanos en Estados Unidos y en Europa. Al cabo del cuarto número tuvimos que cerrarla por problemas de dinero. La pagábamos nosotros.

Hemos vuelto a relanzarla, los mismos de siempre, y con las mismas intenciones. Ya saben que las revistas de arte escasean, sobre todo porque ha costado mucho esfuerzo que se pongan al día con la revolución Internet. El diseño de Ars Magazine da la talla en ese sentido, todo concebido por Gustavo Valdés, su elegancia y lenguaje están a la estatura de lo que reclaman los más jóvenes en la actualidad, y retoma también la idea del diseño original, de la época en la que el mismo diseño fue revolucionario.

Aquí les dejo el link de su historia. Y el link del sitio donde se vende: MagCloud.

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