“Wikileaks: el 11-S de la diplomacia”
Lunes, 29 Noviembre 2010Acabo de llegar a casa. Cogà el metro en Bastille y me bajé en Champs-Elysées para dar un paseo de domingo. Regresé lo más rápido que pude, no sólo a causa el frÃo, además me deprimà pensando en Marlene Dietrich, ¿por qué? Pues porque la avenida más elegante del mundo se ha convertido en la más espantosa, con esa cantidad de burkas, que tal parece que Francia es Arabia SaudÃ. La vulgaridad y el bling-bling del fanatismo religioso han ido ganando terreno. Lo único que falta es que la FNAC venda discos con cantos del Corán en lugar de las últimas melodÃas de Lady Gaga.
Debajo, en el metro, algunos clochards, como siempre en el invierno, se meten unos tragos, y se arrebujan encartonados.
Subo al apartamento, enciendo la computadora, y me encuentro una llamada de Miriam Gómez que me avisa de que ya se han hecho públicos los documentos de Wikileaks. El Ministro de Exteriores italiano Franco Frattini ha calificado el hecho como “el 11-S de la diplomacia”, y tiene razón. Muchas personas podrÃan ser asesinadas a causa de estas revelaciones.
Deplorable, salvaje, un festÃn para los que quieren acabar de una vez con Estados Unidos. Es algo que habÃa previsto, e inclusive anunciado, un Castro I sumamente feliz y haciéndose pasar por la Sibila de Cumas o el Auriga de Delfos.
No sé cómo se valorarán estos acontecimientos de parte de las personas directamente concernidas, pero en los campos de la información, del espionaje, y del terrorismo, se ha dado un paso sumamente sofisticado y peligroso.
A ese mundo, un mundo roto, es al que vamos a lanzarnos de cabeza. Aunque no querramos, otros nos empujarán.

