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Archivo de la categoría ‘Religión’

Carta abierta al Papa Francisco

Martes, 19 Marzo 2013

sonia garro

Su Santidad Francisco

Ciudad del Vaticano

Roma

Primero le deseo mis congratulaciones por su designación de Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Desde hace más de medio siglo, 54 años, mi país, Cuba, sufre una de las más crueles tiranías comunistas bajo el mando de la familia Castro. Ni un solo día desde el año 1959 hasta la fecha ha habido libertad en la isla, las cárceles llenas, represión tortura, asesinatos políticos, falta de libertades, persecución de religiosos, fueron y son el pan de cada día en la isla.

El 22 de julio del 2012 fallecieron en un raro accidente automovilístico el líder del Movimiento Cristiano Liberación Oswaldo Payá y el joven Harold Cepero, iban perseguidos, como era ya habitual, por la policía política. Hace dos semanas un miembro del Movimiento Cristiano Liberación también fue muerto en otro accidente de automóvil, junto a él iba dos sacerdotes, que quedaron mal heridos. Antonio Rodríguez Vázquez fue sepultado en Cienfuegos hace un mes, las honras fúnebres se realizaron en la parroquia Monserrat de esa ciudad. El accidente ocurrió cuando Rodríguez Vázquez junto a los sacerdotes jesuitas Ramón Rivas e Ignacio Cruz Magariño viajaban  a la capital.

Rosa María Payá, hija de Oswaldo Payá y líder del Movimiento Cristiano Liberación, clama por una investigación a profundidad con la que se esclarezca la verdad sobre la muerte de su padre y de Harold.

El problema racial en Cuba se acrecentó con la llegada de los Castro al poder. En mi país golpean salvajemente a las mujeres y hombres, cualquiera que sea el color de su piel, a diario. Pero el odio del régimen se descarga con mayor encono en contra de las mujeres de piel negra. Como ha ocurrido en días recientes contra la opositora Yris Tamara Pérez Aguilera.

El 21 de marzo próximo hará un año que la opositora Sonia Garro Alfonso y su esposo Ramón Alejandro Muñoz fueron encarcelados en unas de las peores cárceles de la isla, sin juicio y sin sentencia, por el sencillo hecho de querer ser oida como Dama de Blanco por Benedicto XVI durante su visita en marzo del 2012 a Cuba. Ella padece de un quiste en el riñón y está gravemente enferma, él de una úlcera, no les permiten los medicamentos ni los alimentos que sus familiares les llevan a la cárcel. Su hija, menor de edad, se encuentra al cuidado de una tía, que también tiene tres hijos, y a los que han reprimido sin piedad las autoridades castristas.

En Cuba encarcelaron al Dr. Oscar Elías Biscet… (Seguir leyendo en Blog de Zoé Valdés)

Malala

Viernes, 4 Enero 2013

Antes de que los talibán le dispararan en la cabeza con el firme propósito de asesinarla era una adolescente inquieta, militante por los derechos humanos y por la educación de las niñas en Paquistán, que llevaba un blog y se retrataba leyendo un libro, algo calificado de “infiel y obsceno” por los que de inmediato la amenazaron de muerte: el talibán, su principal enemigo. Malala siguió leyendo y escribiendo, y defendiendo sus principios. Recibió varios premios del gobierno paquistaní y fue reconocida en el mundo entero.

El 9 de octubre del 2012 los talibán intentaron asesinarla. Herida de gravedad fue trasladada a un hospital de Birmingham, el Queen Elizabeth, en el Reino Unido. Ayer recién salió de lo que ha sido una larga complicación tras una difícil operación. Ahora continuará con la convalecencia. Malala estuvo entre la vida y la muerte. Pero pudo más la vida.

Malala nació en 1997, a los once años creó su blog en la BBC, desde ese espacio manifestaba sobre la violencia del talibán, condenaba los incendios de las escuelas para niñas y el abuso cometido contra ellas. Decía que ansiaba devenir médico.

Los disparos del odio dieron en su cuello y en la cabeza. Tras una operación de cinco horas se dijo que su cerebro había sido seriamente afectado. Hoy Malala salió del hospital, visiblemente mucho mejor. Aunque deberá ser operada nuevamente para reparar su cráneo. Pero Malala está aquí, con una media sonrisa inteligente, y sus proyectos bulléndole en la cicatriz que dejó la bala.

Yo también quiero darle las gracias a Malala. Gracias, niña de la sabiduría y de la paz. Gracias por tu vida y por tu lucha por la libertad de las mujeres. Gracias por el regreso.

Un restaurant célebre: Au pied du cochon

Sbado, 17 Noviembre 2012

Ayer no tomé el metro, preferí ir caminando hasta el restaurante donde iba a cenar, Au pied de cochon, que queda relativamente cerca de mi casa, en el barrio de Les Halles.

Au pied de cochon es un restaurante célebre en el mundo entero, abrió sus puertas en 1947 y en este año festeja su 65 aniversario. Durante estos 65 años, salvo por trabajos en 1984, jamás ha sido cerrado, funciona 24 horas sobre 24, con una cocina de primera, donde el plato entrante que lo distingue son las ostras de gran calidad y provenientes de diferentes regiones marítimas, y el plato fuerte, entre las carnes, es el jarrete de puerco sobre una capa de col picada bien fino, en una salsa maravillosa cuyo secreto no ha sido develado nunca, más una papa cocida con mostaza.

Este restaurante empezó siendo una especie de fonda muy popular decorada con buen gusto. Los pomos de las puertas son paticas de puercos patinadas de dorado, lo que sin duda alguna es un toque de humor. En épocas difíciles siempre comió allí la gente humilde. En el bar se acodaban los clochards (mendigos) que disponían de sus sitios privilegiados y que nadie podía quitarles jamás. En medio de ellos también se contaba con hombres y mujeres de variados orígenes y de extracciones sociales diferentes. Celebridades locales e internacionales dieron vida a los pequeños salones del lugar, y en sus noches se compusieron canciones que cantaron la gloria de Au pied de cochon convirtiéndolo en el lugar donde se daban las mejores fiestas por lo que devino un sitio de renombre universal. Su menú se ha conservado intacto desde entonces, confeccionado con los rigores de una cocina tradicional, donde los precios también siguen siendo relativamente bajos en comparación con la calidad que lo ambienta y la historia que lo rodea.

Sentada en una de sus mesas converso con los demás comensales y viendo el menú me pregunto si algún día, en razón de la religión musulmana, este lugar deberá cambiar su nombre y su menú. Puesto que ya en las escuelas de Francia el menú ha sido modificado debido a que los musulmanes no consumen puerco, siendo el plato por excelencia de otras culturas, incluida la francesa.

En cualquier caso, el restaurante está lleno a reventar. Y al final, el camarero nos regala, para el viaje, tres graciosas cabecitas de cochinitos en merengue rosado. Para nosotros es motivo de alegría, desde luego. Somos cubanos y la carne de puerco forma parte de nuestros más sabrosos menús, y sobre todo, tenemos sentido del humor.

Mientras en Francia se prohibe en varios lugares, cada vez con mayor encono, alimentos que puedan provocar la ira de los musulmanes, ellos por su parte siguen celebrando la matanza del cordero a tutiplén cuando su religión se los ordena, y el mal olor a sangre inunda los barrios, no ya de los suburbios, de muchos edificios del centro de la ciudad. La carne halal se impone no sólo en los supermercados, también en la cocina de algunas restaurantes famosos. 

Tomé el último metro en Rambuteau, cambié en Hotel de Ville, y me bajé en Bastilla, hace un frío de canard (de pato). Por cierto, recordé mientras caminaba hacia casa que acababa de leer un artículo donde se anuncia que Paul McCartney está haciendo una campaña con la intención de prohibir que la gente coma pato en el día de Acción de Gracias, sin embargo, estoy segura de que le importa un bledo que los islamistas maten corderos a trote y mocha. No me extraña nada del Beatles que escribió Viva la Revolución en el libro de un museo en Cuba, después de haber sido prohibido durante años, y que muchos de los que eran fans de su música fueran encarcelados solamente por la simple razón de oirlos clandestinamente por una radio también prohibida. Ah, pero él jamás escribirá ni pedirá públicamente el fin de la dictadura castrista y la justicia para el pueblo cubano. Vivimos en un mundo absolutamente totalitario y horrendo.

La mirada limpia y tranquila de Carlos Eire

Martes, 26 Junio 2012

Iba en el metro pensando en los últimos acontecimientos en Aquella Isla y empecé a recordar la primera novela de Carlos Eire, Nieve en La Habana. Lo había conocido hace varios años en París y me había gustado su manera de observanos a todos, agudamente, como estudiándonos: Esos cubanos de París. Me agradó su mirada limpia y tranquila, como su literatura, plena también de dolores que se entretejen y bifurcan, parafraseando aquella novela de Italo Calvino, El sendero de los nidos de araña.

Todo el trayecto del metro estuve pensando en Carlos Eire, y en tantos como él, que fueron obligados a separarse de su familia siendo niños para afrontar el destino del exilio definitivo, en esos senderos opacados por la política y atrabancados por la historia.

Al llegar a casa, le escribí, y aquí está el resultado:

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Carlos Eire.

ZV:  -¿Cómo recuerdas la Cuba que dejaste? Tu literatura lo demuestra, pero me gustaría que lo sintetizaras para los lectores de El Economista.

CE: -La Cuba que dejé no la puedo separar de la niñez, pues salí de ella a los once años, y la única perspectiva que tengo –hasta hoy en dia – es la de un niño.  Así que lo que recuerdo más profundamente es la familia que perdí y más nunca volví a ver.  Por eso todos los recuerdos que tengo están montados en un cuadro de luto.  Los que dejé allá y los que se fueron a otros países, incluso mi padre, que se murió antes de poder salir, se convirtieron en difuntos instantáneamente. Encima de esto, la Cuba que recuerdo me ha dado una perspectiva funesta sobre el mundo y la vida, pues me dió la impresión de que todo en la vida puede empeorar repentinamente, en un instante.  Todo se arruinó instantáneamente con Fidel y los Fidelistas: se hundió el país en un atraso material y una esclavitud espiritual de la cual no ha podido salir.  Lo que me pregunto todos los días es: ¿va a pasar esto otra vez, aquí donde vivo?  También me ha dado un “radar” muy efectivo para detectar las mentiras de los políticos.  Lo único que recuerdo de Cuba que no esté forrado de luto o de miedo es el sol, el mar, y las nubes.  Cada vez que veo fotos de Cuba, eso es en lo que me fijo, hasta cuando las fotos son de un derrumbe o de las ruinas que se han creado allá.

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Carlos Eire en La Habana, 1953.

ZV: -¿Cómo fue tu llegada a Estados Unidos? Tus estudios y la adaptación personal y la de tu familia…

CE: -Mi hermano Tony y yo llegamos solos en abril de 1962, sin nuestros padres.  Salimos de Cuba con la Operación Pedro Pan (un nombre estupidísimo que no existía entonces).  Al llegar a Miami, mi hermano fué para un campamento y yo para otro.  De ahí yo fui a vivir con una familia de judíos americanos, y mi hermano con otra. Buenísima gente.  Nuestra madre tenía el permiso para salir de Cuba en noviembre 7 de 1962, pero Fidel cerró las puertas en octubre, cuando los rusos le quitaron sus juguetes nucleares, y ella se quedó allá, atrapada.   Entonces, las familias que nos habían recogido – bajo el entendimiento que nos cuidarían por solamente varios meses  – nos devolvieron a las agencias sociales que se ocupaban de huérfanos.

Entonces nos metieron en una casa para delicuentes juveniles, que estaba dirigida por una pareja cubana.  Malísima gente, que lo hacían solamente por el dinero, no por que querían ayudar a huérfanos. Esa casa fué como un infierno.  Pasamos mucha hambre y nos sometieron a muchas palizas y a abuso constante por casi un año.  De ahí, por suerte, nos rescató nuestro tío Amado, que lo había relocalizado el programa de refugiados cubanos a un pueblecito en el estado de Illinois.  Nos pasamos dos años con él, los más felices de toda mi niñez.  En noviembre de 1965, nuestra madre por fín logró salir de Cuba, y nos reunimos con ella en Chicago.

Eso fue un trauma peor que la casa de delincuentes, pues ella no consiguió empleo, y mi hermano y yo tuvimos que trabajar “full time”, 40 horas cada semana, y, a la misma vez, seguir nuestros estudios. Yo trabajaba de noche, desde las 4 pm hasta la 1 o 2 am, y me presentaba en la escuela a las 7 am, todos los días.  Lo más dificil fue el no poder reconciliar esas dificultades con la alegría de estar con nuestra madre.  Fue muy difícil cambiar de puesto con ella, pues, de veras, lo que pasó fué que mi hermano y yo nos convertimos en los “padres” de nuestra propia madre.  Ella nunca se adaptó al exilio, ni siquiera aprendió ingles.  Mi hermano y yo perdimos la cultura cubana en cuanto salimos de Miami, y hasta hoy somos más americanos que cubanos.

No puedo decir nada sobre la adaptación de otros en  mi familia, pues la mitad de ellos se quedaron allá, y ya están muertos,  y la otra mitad, los que salieron,  se regaron por todo el mapa, y perdimos contacto. El castrismo destruyó a mi familia.

ZV: -¿Qué significó y significa el exilio para tí? Percibo que en el caso de otros exiliados no cubanos, el exilio significa un cambio importante y una reinvindicación de los valores de la libertad y de la justicia. Pero por lo que veo el exilio cubano se ha convertido en otra cosa…

CE: -El exilio es como una amputación que te salva la vida.  Vivir en Cuba para mí era como tener una gangrena fatal, que me estaba matando el alma.  El exilio me separó de mi patria y mi familia – algo durísimo – pero me rescató de esa muerte espiritual y de la esclavitud que me esperaba allá.  Todos los días, varias veces durante el día, le doy gracias a Dios y a mis padres de haberme sacado de esa fosa apestosa y abrumante. Todos pagamos un precio altísimo por la libertad, pero de veras vale la pena.  Encima de eso, me ha hecho reconocer el valor de la libertad como lo más importante en la vida, y me ha dado la oportunidad de ser un ciudadano del mundo civilizado.  Nunca me ha dolido perder los bienes materiales, la propriedad, y todos los trastos con que se llenan las casas.  Los perdería un millón de veces, y más todavía, a cambio de la libertad.

Lo que me enfurece mayormente de la situación actual en Cuba es que allá hay que vivir como un esclavo, no solo físicamente, pero también intelectualmente y espiritualmente.  Para vivir allá hay que acostumbrarse a las cadenas y al látigo, metafóricamente, y a veces literalmente. Ahora, despues de cincuenta años de exilio, no tengo deseo de volver a Cuba.  Si hoy mismo se liberara Cuba, iría de visita, pero no permanentemente.  Mi exilio es mi vida, mi cultura ha dejado de ser cubana, y aquí tengo mis raíces ahora, y mis descendientes.  Además, lo que queda allá ya no es Cuba.  El país que se llamaba Cuba murió en 1959.  Desde entoces es Castrolandia.  Lo que venga después de eso, nadie lo sabe.  Pero será otro país, con una cultura muy distinta, pues a todos los que sabemos lo que fue Cuba antes de su deslice y caída no nos queda tanto tiempo en la tierra– solamente como 30 años, lo máximo.  No va a ser como en España, después de Franco, pues Cuba está totalmente arruinada, de cabo a rabo.  Lo único que tiene ahora es la industria turística, y eso es fatal, especialmente porque en Cuba existe un sístema de apartheid.

ZV: -Me cuentas que conociste hace treinta años a Guillermo Cabrera Infante y a Miriam Gómez cuando el autor cubano hizo una estancia de cuatro meses en la Universidad de Virginia, y que su presencia e intercambiar con él reavivó tu cubanía. ¿Podrías ampliarlo?

CE: -Yo escogí una carrera que me arrancó completamente de mis raíces cubanas.  No solamente por lo que decidí estudiar – la historia de la religión cristiana en el medievo, en Europa – pero también porque me llevaron los estudios a lugares donde no había cubanos.  Así que me convertí en un americano rarísimo que se pasaba la vida leyendo textos del siglo 16 en alemán, francés, italiano, y latín, y a veces soñaba en esos idiomas, o, cuado buscaba una palabra, me salía a veces en alemán, o latín, y pocas veces el castellano.  Al terminar el doctorado aquí en Yale en 1979, el único trabajo que pude conseguir fue en Minnesota, en un monasterio que estaba aislado del mundo – una región de ese estado que fue colonizada por alemanes, noruegos, y suecos, exclusivamente.  Por casualidad, durante un viaje a Europa en el verano de 1980, me compré en la Feria del Libro en Madrid un libro que me llamó la atención por el título: “Tres Tristes Tigres.”  A mi padre le encantaba ese trabalenguas. Lo compré más por emoción que por cualquier otra razón – ya llevaban los huesos de  mi padre cuatro años en el cementerio de Colón – ni siquiera sabía quién era el autor.  Leer ese libro fue como destapar una empresa detrás la cual se habían amontonado millones de memorias, especialmente de la lengua castellano-cubana.  Liberó un diluvio de recuerdos, me cambió mi axis mundi… no sé ni cómo decirlo…  resucitó parte de mi alma…. renovó parte de lo que el exilio me había amputado.   Logré vivir de nuevo en Cuba, y como un adulto, indirectamente.  En el siguiente verano, 1981, comenzé a leer todo lo que había publicado Cabrera Infante.

De casualidad – o gracias a la providencia divina, a la cual le encanta hacer trucos – me conseguí un puesto en la Universidad de Virginia el año siguiente.  Y ¿quién viene a pasarse un semestre en esa universidad?  Guillermo Cabrera Infante.  Dió una clase sobre sus proprias obras.  Todos los jueves, por tres horas cada tarde, por diez semanas, en 1982 , Guillermo abría su mente y su alma y nos hablaba de lo que le daba la gana: del arte, del cine, de la política, de sus obras, de Fidel. Y también nos guiaba por sus escritos, como si fuese por una selva espesa, identificando lo que leíamos y explicando como llegó a ser así.  Yo era profesor, no estudiante, así que tuve que pedirle el permiso para participar.  Y me lo dió con un poco de aprensión, pues cada vez que tocaba el tema de la religión, paraba su discurso y decía, “bueno, hay que preguntarle al experto,” y me metía un vistazo mordaz.

Fuí su chofer también.  Despues de la clase, lo llevaba a la casa, donde lo esperaba Miriam Gómez, y de vez en cuando seguíamos un hilo u otro de los que había comenzado a desenrollar en la clase.  El mundo perdido que me había devuelto con su libro por primera vez, se profundizó en esa clase.  Por primera vez en mi vida, desde el salir de Cuba, volví a sentirme cubano, y a comprender mi cultura.  Me cambió la vida.  Cuando le dije esto a Guillermo se asustó tanto que brincó un poco para atrás.  No sé si el pudo comprender lo que él me había devuelto   Entre otras cosas, me acuerdo muy bien de un dia en el cual llegué tarde a la clase, pero como el hablaba en una voz muy alta, pude oirlo en el pasillo, como a media cuadra de distancia, y el acento bien cubano me llenó de un sentimiento casi místico.  “Por fín,” me dije (en castellano, no inglés), alguien que habla divinamente.”

ZV: -Esa foto tuya y de tu mamá bajo una nevada es muy bella. ¿Hablaban mucho de Cuba en la casa una vez exiliados o ella intentó integrarse rápidamente a la nueva vida en Estados Unidos?

CE: -Como mi madre nunca se adaptó al exilio, y nunca comprendió la cultura americana, ella fué el único puente que me conectaba con Cuba, especialmente después que me fuí de Chicago a vivir en sitios donde no había cubanos, como Connecticut, Minnesota, o Virginia.  Ahora me doy cuenta de cuanto le debe haber dolido a ella tener dos hijos completamente americanizados, que se casaron con americanas, y a los cuales no les interesaba la cultura cubana.  La comida cubana sí – eso sí que nunca perdimos mi hermano y yo – pero el resto de la cultura….forget about it… olvídalo.  Mi hermano y yo le rogabamos que aprendiera inglés y que se americanizara un poco, pero ella nunca lo hizo.  Al revés, yo creo: lo más que se lo pedíamos, lo más que lo resistía.  Ella decía que los americanos eran los que tenían que ajustarse y que debían de aprender castellano y volverse cubanos.  

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Carlos Eire y su mamá, Chicago, 1967.

De veras, ahora me doy cuenta también que ella sacrificó toda su vida para reunirse con nosostros – dejó a su esposo, sus padres, sus hermanos y primos – y cuando llegó aquí se encontró con dos seres extraños que se parecían a sus hijos, pero ya no lo eran. Y para mí y para mi hermano, la señora que llegó a Chicago tampoco era nuestra madre: era mas como una hija vieja y sordomuda que teníamos que cuidar, y a la cual le teníamos que traducir todo, pues en aquella época no existían cadenas de televisión o de radio, o cines con películas en castellano, Y ella tampoco podía encargarse de nada en nuestra educación.  Es un milagro que yo llegué a la universidad, y a un Doctorado.  Mi hermano ni siquiera pudo terminar la secundaria de high school.

ZV: -Hace años te conocí en París y pasabas por aquí para impartir unos cursos de Religión, ¿no?. ¿Qué impresiones tienes de lo que está ocurriendo en Cuba con la iglesia y los movimientos opositores? Estoy al tanto de que algo has escrito al respecto…

CE: Si, me encantó esa reunion de cubanos en París, en la casa de Miguel Sales Figueroa, que fue vecino y amigo mío allá en Cuba.  Estaba en París en un Congreso sobre las traducciones de libros religiosos en los siglos XV al XVI.   Mi campo de estudio es la religión en esa época.  Pero tambien estudio la historia total de las iglesias cristianas, desde el primer siglo hasta hoy.  Y como historiador de la religión me parece que la iglesia católica de Cuba ha vendido su alma al gobierno castrista.  La conducta del Cardenal Jaime Ortega y Alamino – el que dirige tal iglesia – es casi la de un ministro del estado. No sé mucho sobre los otros obispos cubanos, pues la prensa no les presta mucha atención. Ciertamente, andan con las bocas cerradas, pues ninguno, hasta hoy, se ha atrevido a criticar al Cardenal Ortega.  El sitio en la red de la arquediócesis de la Habana – el cual leo regularmente– da asco.  Bajo el manto de piedad, la iglesia católica de Cuba insiste en que solamente los que soportan al régimen castrista tienen derecho a decidir el futuro de Cuba.  Y lo que dicen, en fondo, es que la Revolución tiene que continuar, con cambiecitos pequeñísimos.  Y al que se atreva a criticar esa posición lo acusan de ser imbécil o malvado, o violento.

El cardenal habla mucho de reconciliación, una palabra cargada de dinamita.  Para él la “reconciliación” solamente tiene un sentido: aceptar al castrismo.  Y esto la hace con maldad, pues cualquier estudiante de teología en cualquier seminario sabe bien que la reconciliación requiere arrepentimiento y cambio de la conducta.  Si el pecador no se arrepiente, y no pide perdón, no puede existir una reconciliación.  Y eso no ha pasado en Cuba todavía, y el cardenal no quiere que pase.   Además, la posición del cardenal es agresiva: hay que aceptar su definición retorcida, o pa’ fuera….  A él le encanta decir que ha abierto espacios para la iglesia, pero esos “espacios” ¿qué son? Hasta ahora el único espacio que le han dado es para procesiones en las calles, o darle el viernes santo como día libre.   Pero no hay espacio para criticar, o ni siquiera para un diálogo genuino, o para la protección de los disidentes.  La iglesia no critica al gobierno, no soporta a los disidentes.  Hasta llama a los esbirros castristas para que saquen a golpes de un santuario a los disidentes, y después el cardenal dice que eran gente mal educada, locos, y delincuentes.  Y también saca a disidentes de la cárcel para mandarlos a España, insinceramente, para que el gobierno Europeo le diera más crédito a Castro Incorporated.  Quizá no hay mucha gente que se acuerde de cómo funcionaba la iglesia Rusa bajo el comunismo– que esa iglesia también era un ministerio del estado.  

Lo que pasó durante la visita del papa Benedicto XVI fue un crimen: negarse a una reunión con los disidentes y darle media hora a Fidel y sus hijastros. Y ni una palabra sobre todos los disidentes que maltrataron y encarcelaron para que no pudieran asistir a las misas del papa. Soy católico y fiel a la iglesia, pero como historiador yo sé que la iglesia ha metido la pata miles de veces en sus veinte siglos, y que a veces los obispos y papas han traicionado a sus rebaños.  Las iglesias protestantes en Cuba ofrecen más resistencia al gobierno, y algunos pastores protestantes son parte de la disidencia. No sé cuanta culpa tiene el papa directamente, pero me parece que confía demasiado en el secretario de estado, Tarcisio Bertone, el cual está totalmente a favor de la dictadura Castrista.

ZV: -¿Qué música escuchas? Sabes que cuando llegué a este país no conocía ni la mitad de la música cubana que nos habían prohibido, y poco a poco me hice una gran colección de música cubana de grandes figuras del exilio, que habían sido prohibidas y que lo siguen estando. Sin embargo, ahora, cuando voy a los estantes de música, esa música también ha desaparecido, y me vuelvo a encontrar con la basura musical que nos dieron a nosotros, que nos impusieron, con los canticos patrioteros y los himnos al Che Guevara. Me digo que algo ha pasado, que Cuba está exportando su miseria castrista hacia el capitalismo. Pero, bueno, es sólo una disgresión, es probable que oigas otro tipo de música, y no la cubana solamente.

CE: Me encanta la musica cubana antigua.  Pero eso se ha vuelto en un repertorio muerto, que no puede crecer.  De vez en cuando me hace llorar, pero casi siempre me eleva el ánimo.  Y nada me alegra más que los gritos de Perez Prado: uuuuuumff!  Ninguna de la música de Castrolandia me gusta.   Escucho a muchos tipos de música: rock, jazz, blues, clasica, electrónica.   Odio al rap, y la música “country” americana.  Todo lo otro lo escucho con mucho gusto, y prefiero cambiar de un estilo a otro.  Los discos que tengo son una mezcla tremenda.

ZV: -¿Qué autores te han influenciado en tu carrera de escritor?

CE: -Aquí, como en la música, no tengo un solo estilo o influencia, pero en el primer renglón pongo a los siguientes, en orden cronológico:, San Agustín, Meister Eckhart, Erasmus de Rotterdam, el autor anónimo de Lazarillo de Tormes, Juan Calvino, Voltaire, Charles Dickens, Mark Twain,  Ernest Hemingway, Raymond Chandler, Flannery O’Connor, Vladimir Nabokov, Kurt Vonnegut, Guillermo Cabrera Infante, y S.J. Perelman.

ZV: -Eres profesor de Historia y Religión en Yale en estos momentos, y sigues escribiendo. Ganaste el National Book Awards con Waiting for Snow in Havana, editado en el 2003. ¿Cómo combinas la escritura con el magisterio? 

CE: Tengo dos identidades y dos vidas distintas.  Dos modos de escribir también.  Los libros académicos me toman como diez años cada uno, los otros los escribo en tres meses cada uno.  A veces no es fácil ser dos personas, pero me gusta muchísimo la flexibilidad y variedad que esta situación me ofrece.  Me llena la vida de sorpresas – casi todas buenas.  Siempre tengo algún proyecto, nunca me aburro.  Lo único que me pesa es que a mi edad, 61 años, me quedan solamente tres libros académicos, como máximo, si me dedico a cada uno por diez años y sobrevivo hasta cumplir 91.  Me gustaría mucho escribir ficción también, pero eso sí que sería un pecado mortal en mi profesión.  Quizás cuando me jubile… a los 91.  Hasta ahora no he podido ganar sufiente dinero con mis escritos para dejar mi puesto en Yale.  Pero me encanta ser profesor, así que no lo hago solamente por el sueldo.  Lo hago porque es mi vocación, y a esa le dedico nueve meses de cada año completamente.  Cuando estoy dando clases, no puedo escribir mucho: eso me consume totalmente.

ZV: -Háblame algo de tus dos últimos libros, A Very Brief History of Eternity, editado en el 2009, y Learning to Die in Miami, del 2010.

CE: La Brevísima Historia de la Eternidad es una historia intelectual – no social – del concepto de la eternidad en la civilización cristiana del Occidente.  Comenzó el libro con una serie de charlas que dí en la Universidad de Princeton. Lo que trato de hacer en este libro es analizar cómo es que conceptos abstractos tal como la eternidad pueden tener un impacto enorme en la creación y mantenimiento de realidades políticas, sociales, y económicas.  Escribí este libro porque mi profesión de historia esta dominada por un materialismo crypto-marxista que insiste que las ideas no valen para nada, que toda la historia está dominada por causas materialistas (la economia, el conflicto social, etc…) y que la religión y las creencias son respuestas a las causas “verdaderas” como el conflicto social.   El punto que afilo en este libro es que lo que cree una sociedad colectivamente si tiene un efecto profundo en la vida cotidiana. También propongo que deshacernos del horizonte de la eternidad es un grave error, pues el materialismo puro nos deja empobrecidos espiritualmente y abre la puerta al totalitarismo.  El último capítulo se intitula “De la eternidad a planes quinquenales”, una referencia al horror monstruoso de las sociedades comunistas totalitarias.   Este no se ha traducido al español, pero sí al portugués.

Learning to Die in Miami, que se publicó simultáneamente en español aqui en Norte América, bajo el título Miami y Mis Mil Muertes, es una continuación de Nieve en La Habana. Aquí continúo el cuento de mi vida en los Estados Unidos, desde que llegué en 1962 hasta el día que me reuní con mi madre en 1965.  Es la vida del huérfano… muy Dickensiano el cuento.  Pero no es ficción; todo lo que se lee en este libro me pasó de veras.  Y fuimos 14,000 los niños que vinimos solos.   Yo creo que este libro es mejor que Nieve en La Habana, en su mérito literario.

Sobre las traducciones: algo muy curioso y muy pesado ha sucedido con mis dos biografías.   Waiting for Snow/Nieve en La Habana se ha traducido a catorce idiomas, incluso Turco, Serbio, y Finlandés.  Pero hasta ahora ninguna editorial española o latino americana ha aceptado el libro.  Y hemos tratado un montón de veces.  Nada, nada, nada.  La traducción al español que se hizo aqui en los Estados Unidos solamente se vende aquí y en Puerto Rico.  Las editoriales españolas hasta me han insultado, diciçendome que el libro es basura y que a ningún lector español le interesarían las “niñerias” y “excentricidades” de un cubanito. Una editorial hasta me dijo que nadie en España lo podrá comprender, pues está escrito en argot “cubano”, no en castellano.   Igual con los latinoamericanos, menos Brasil.  Nada.   E igual con los franceses también, que, junto a los españoles, son los únicos países europeos que no han publicado el libro.

ZV: -¿Podrías explicarme desde tu punto de vista como historiador algo sobre dos palabras con dos conceptos bastante cercanos al cubano: La eternidad y La Nostalgia? ¿Tú crees, por ejemplo que exiliados como José Martí, Cirilo Villaverde y Gertrudis Gómez de Avellaneda pensaban en la eternidad, como un propósito personal y sentían nostalgia de su país y de su vida en Cuba?

La eternidad es un eje de la vida cubana; la temporalidad es el otro.  Siempre he pensado que la cultura cubana contiene muchas contradiciones, y, encima de eso, un amor a la exageración.  Eso quiere decir que cualquier contradicción se exagera al máximo.  “¡Ay, tuve que esperar una eternidad en la cola!”  “Espera un minuto, chico…” (sabiendo que se va a demorar una eternidad).  La cultura cubana mantiene en tensión lo espiritual –y eterno – contra lo material, e impermanente.  Todo se ve simultáneamente sub specie aeternitatis, bajo el horizonte de la eternidad, y bajo el horizonte del placer o necesidad del momento. Creencia en un mundo espiritual es parte de la cultura cubana que el comunismo no pudo borrar, y ese mundo es la conexión a la eternidad.  La santería no se interesa por la eternidad, solamente con resolver problemas.  Y en Cuba, como la vida es un constante problema el “resolver” se ha vuelto una religión.   Pero, a la misma vez, la Robolución tuvo que crear una categoría de tiempo entre el momento y la eternidad, prometiendo un futuro glorioso, casi apocalíptico, al cual le dieron el perfume de la eternidad, sin Dios, y sin vida espiritual.  Y ese perfume, como lo conocen muy bien los cubanos, tiene una peste sofocante.

La nostalgia es parte esencial del exilio.  Lo que se pierde al emigrar no es lo mismo que lo que se pierde al ser exiliado.  El exiliado existe con un mundo perdido del cual está separado por razones politicas, que incluyen la violencia, o la amenaza de violencia.  Esto convierte a la patria en un monstruo y crea tremendas ambivalencias: la patria es madre, pero también verdugo y carcelero.  En el caso de Cuba, para los que conocimos el país antes de que convirtiera en un laberinto de ruinas, la nostalgia se multiplica imensamente cada vez que vemos como todo se está derrumbando, y la miseria en cual se ha hundido nuestra patria, que es ahora una nación de pordioseros, en cual solamente los extranjeros y los matones que gobiernan pueden disfrutar de la vida.  Eso pone la nostalgia que todos sienten sobre el pasado en otro nível, en el cual el dolor no cesa, nunca.  El presente en el exilio siempre tiene esta sombra encima de la nostalgia, como un parasol gigante.  Por supuesto, todo exiliado, de cualquier país que sea, vive bajo tal parasol.

ZV: -¿Qué referencias tiene de la oposición en Cuba y qué opinas, si es que deseas opinar? ¿Cón quién te identificas más con personas dentro o fuera de Cuba, con cubanos, o con otra personalidad, por ejemplo, americana, europea?

CE: Soporto la oposición en Cuba, totalmente.  No me importan las diferencias de opinión que existen entre los distintos grupos.  Y no le deberían importar a nadie, y menos todavía a ellos mismos.  Lo mas importante ahora mismo es la unidad.  Despues que llegue la libertad a Cuba, podrán discutir todo lo que quieran.  Con un frente unido, se puede resistir a la tiranía.  Hay tantos héroes en Cuba, que nadie sabe todos sus nombres. Gente humilde, y muchos de ellos y ellas son de sangre Africana, pues el racismo que existe en Cuba no lo soportan.  Hay varios líderes que dan un maravilloso ejemplo al mundo: Oscar Elías Biscet, Marta Beatriz Roque, Las Damas de Blanco,  Guillermo Fariñas, Antúnez, Oswaldo Payá, y tantos más.  Me identifico con cualquier persona que labore por la libertad de Cuba, desde la isla o en el extranjero, en cualquier país.

Lo que no soporto y me vuelve loco es toda la gente que quieren que Cuba se quede tal como está, o que convierten a la Robolución en un ídolo…  Mi profesión está dominada por izquierdistas intolerantes e ignorantes que piensan que la dictadura Castrista es algo buenísimo.  Esta situación es más común en Europa.  Es dificil encontrarse con un europeo al que no le guste Fidel.  Toda esta gente que alaba a la Robolución y que les encanta ir a Cuba de turista son unos degenerados racistas – los verdaderos “imperialistas”– que se creen que los cubanos son una gente tan atrasada e inferior que solamente pueden ser felices bajo un líder fuerte y un gobierno totalitario.  Les encanta ir a Cuba, pero nunca vivirían en la isla bajo las mismas condiciones que el pueblo cubano.  “Eso es bueno para los cubanos – maravilloso,” me han dicho un millón de veces estos imbéciles degenerados, “pero no para mí.”   Nos han vuelto a los cubanos en el salvaje noble de Rosseau y no se dan cuenta que la opinión que tienen sobre los cubanos es más racista que la de los imperialistas del siglo XIX.  Este fénomeno merece el nombre de “el síndrome Mussolini.”  Es igual que en los años antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando la prensa europea y americana felicitaba al pueblo italiano por la gran fortuna de haberse encontrado un líder que forzó a los ferrocarriles a mantener sus horarios con puntualidad.  Así mismo piensan estos nouveaux-racistes sobre Cuba y el Castrismo.  Es lo que merecemos.

ZV: -El libro más vendido, según la prensa española, en la última Feria del Libro, de Madrid fue el Manifiesto Comunista, ¿qué crees de eso?

CE: -Aquí tengo que morderme la lengua, pues lo primero que se me ocurre es un chorro de malas palabras.  Pero hay que contestar la pregunta: ¿cómo puede ser que el mundo tenga tanta gente ciega e ignorante?  Debe tener algo el marxismo que le sigue gustando a los que no han vivido bajo su yugo.  Es como algo hipnótico, tal como le debe lucir una ratonera al ratón o el anzuelo a los peces.  ¿Y qué puede ser eso? ¿Quizá la simplicidad dualística del marxismo, que, como todas simplicidades esconde la verdad, pero luce atractiva?  ¿Quizá la desesperación que sienten los que no encuentran empleo, o perdieron lo que tenían cuando reventó la burbuja bancaria en 2008?

El Marxismo tiene una dimensión religiosa: es un sistema filosófico que requiere un salto de fe, tal como muchas religiones, y también promete una utopía terrestre que es tan imposible de alcanzar como el cielo.  Pero esta gente que le prestan atención a Marx lo hacen ciegamente, sin conocimiento de la historia.  Pues si estudiaran lo que ha sucedido en todos los países que adoptaron el marxismo oficialmente se darían cuenta que es una filosofía de pura fantasía, un utopianismo de mierda, que solamente ha causado miseria y millones de muertes, y, encima de eso, nunca a traído prosperidad o libertad a nadie.  Interesarse en Marx es como interesarse en los escritos de un loco, o del líder de un culto religioso fanático.  Y lo peor de todo es que casi toda esta gente se auto-clasifica como “intelectuales” y piensan que los que no están de acuerdo con sus locuras son gente de baja inteligencia, o peor, gente mala.  Y si los que hemos sufrido bajo el Marxismo les damos testimonio de lo malo y loco que es el marxismo, nos ponen imediatamente en la categoría de opresores y monstruos capitalistas.

Hay que repetir esto, pero los que se enamoran de esa filosofía no lo escucharán:  La crisis économica mundial  no se puede arreglar con socialismo o comunismo.  Solamente se empeorará, pues el Marxismo solamente trae ineficiencia, miseria, desigualidad, y corrupción.  La Utopía nunca existirá en la tierra, y todos lo que intentan crear Utopías solamente crean dystopias.

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Carlos Eire en el Muro de Berlín.

ZV: -¿Piensas que todo lo que esta ocurriendo con la crisis económica actual y sus secuelas afectarán todavía más la apreciación que se tiene de la cultura por parte de la humanidad?  

CE: No se sabe a donde nos llevará esta crisis economica.  Esto sí que ni los expertos saben, pues si tuviesen esa información, ya hubiesen arreglado el desastre.  Como historiador, me asombro que tanta gente todavía piense que las dialécticas dominan la realidad humana, y, peor, que piensen en dialécticas marxistas o crypto-marxistas.  El capitalismo es la única manera de progresar y de aumentar la prosperidad, pues es un sístema que se basa en la naturaleza humana, y el deseo que tienen los seres humanos de que se respete su autonomía y dignidad personal. Cuando todo se vuelve comunitario, a nadie le importa un bledo el esfuerzo, o los ideales.  Todos se vuelven inmediatamente tramposos y vagos. Y la envidia se los come a todos.   Eso lo ha comprobado la historia. 

El capitalismo no es perfecto, porque el mundo nunca será perfecto. Tiene sus problemas porque la vida terrestre nunca es algo simple, y la naturaleza misma está llena de desigualdad y crueldad.  Hace falta la caridad al prójimo, sí, y la compasión, y el mantenimiento de servicios sociales, pero la igualdad no se puede forzar, y nunca, nunca existirá, por lo menos antes del Juicio Final.  En los siglos XIII y XIV, unos monjes Franciscanos radicales – los”espirituales” creyeron que estaba el mundo listo para una nueva etapa, la era del Espíritu Santo, cuando Dios cambiaría la naturaleza humana, y desaparecería el egoísmo, y todos los seres humanos vivirían sin propriedad privada, como monjes. Anunciarion el fín del mundo egoísta en el año 1266, y como no pasó nada, cambiaron la fecha contínuamente, tal como hacen los Testigos de Jehová hoy en día.  También duplicaron esta profecía cuando llegaron los primeros misioneros Franciscanos a México en el siglo XVI.  Claro, no pasó el cambio que anticipaban, pero hay que fijarse en este detalle: estos Franciscanos admitieron que para que funcionara el comunismo/socialismo hacía falta una interveción divina, y un cambio profundo en los seres humanos.

En varias religiones, por miles de años, el experimento comunista se ha practicado en el monasticismo.  En el Occidente, la historia del monasticismo es un largo cuento de fracaso tras fracaso y reforma tras reforma.  La corrupción de los ideales es constante, y no hay ni una sola orden monástica que se ha podido escapar de esta ley de la naturaleza.  Pero sí, han existido comunidades monásticas ejemplares, aquí y allá, siglos tras siglos.  Pero no han durado en su pureza, porque la naturaleza humana no lo permite.  El egoísmo y las desigualdades naturales siempren llevan al fracaso.   Y esta son gente que se dedican a ser comunistas por ideales religiosos, que lo hacen voluntariamente.   La pregunta que hace falta hacer es ésta: Si el comunismo ha fracasado con los monjes y monjas – que lo adoptan voluntariamente en un ambiente piadoso- ¿cómo es que pueda suceder en naciones donde se impone con violencia, contra la voluntad de los ciudadanos?   A cada ejemplar del Manifesto de Marx se le debían atar  una historia del monasticismo, y las dos obras maestras de George Orwell, Rebelión en la granja, y 1984.

Termino de releer la entrevista, la subo al periódico. Ahora tengo que salir, a tomar el metro nuevamente, donde continuaré inevitablemente reflexionando en las palabras de esta entrevista, y desde donde me dedicaré, ahora más que nunca, a observar el mundo a través de la perspectiva que ellas me ofrecen. Gracias a Carlos Eire.

Un hombre libre en la misa del Papa

Martes, 27 Marzo 2012

Un sólo hombre libre en la misa del Papa Benedicto XVI en Santiago de Cuba. Aquel que gritó “¡Abajo el comunismo!” y que fue apaleado seguidamente, golpeado en la cara por un castrista amaestrado para golpear.

Da vergüenza que un sólo hombre haya mostrado su libertad interior, y que los otros se hayan quedado callados, incluído el comentarista de este video, que miente cuando dice que el que le pega en la cara es “gente común y corriente”. Él sabe que no lo son.

El horror

Martes, 20 Marzo 2012

Ayer, en la mañana, en una escuela judía de Tolouse, en Francia, ha vuelto el horror. El horror iba encasquetado, el rostro cubierto por el casco de una moto, se acercó a la escuela en un velomotor, pistola en mano. Mató a un profesor de treinta años y a sus dos hijos, de seis y tres años. A tiro limpio. Entró en el patio de la escuela, siempre pistola en mano, se le encasquilló el arma y desenfundó una segunda, con la que abatió a una niña de siete años, la hija del director de la escuela.

Pese a que en Francia se han cometido diversos actos terroristas contra sinagogas en el pasado, el hecho de que la diana hayan sido niños judíos ha contado a la hora de señalar culpables, sobre todo en el ánimo de la comunidad judía, lo que se comprende. Sin embargo, muchos son los que piden no condenar de antemano sin antes haberse logrado una investigación completa.

El asesino parece ser el mismo que pocos días antes abatiera a un paracaidista y a tres militares de orígen magrebí, lo ha confirmado la cámara de seguridad instalada en la calle, por la que se pudo constatar que la chapa del vehículo coincidía con la chapa de la moto en la que iba el asesino de los militares. Además, el arma.

No pueden descartarse las pistas de un neonazi de ultraderecha, o un islamista, o un loco tipo Breivik en Noruega, en el caso que así fuera, entonces actuaría en soledad y meticulosamente. En los casos anteriores pudiera tratarse de grupos organizados que habrían variado su forma de ejercer el terrorismo.

En cualquier tipo, el horror nos ha golpeado hondo. No creo que Francia olvide, y mucho menos perdone. Y seguramente encontrará al criminal. Pero cuatro cuerpos yacía esta noche en el suelo de la sinagoga de Toulouse, velados según el rito hebreo. Una madre quedó sola con una pequeña, perdió a su esposo y a dos hijos. Una pareja perdió a su hija. Son las dos de la madrugada, no puedo dormir. ¡El infierno!

El oscurantismo socialista de Chávez

Martes, 13 Septiembre 2011

Les dejo solo el video. Esto no necesita ni siquiera comentarios:

Chávez, el brujero

Jueves, 16 Junio 2011

Esta mañana recibí un correo anónimo, supuestamente desde Cuba. La persona que lo escribe afirma que Hugo Chávez, el presidente de Venezuela miente. Que para nadie es un secreto que en lugar de operarse de una rodilla y de un absceco pélvico, en realidad Hugo Chávez lo que está es metiendo tremenda protección a través de la brujería en Cuba.

Varios artículos han tocado ya el tema del Hugo Chávez brujero. El correo también menciona que cuando el ex golpista exhumó los restos de Simón Bolívar lo hizo para hacer un trabajo de santería con los huesos de la mítica figura.

No resulta dudoso. Todos estos presidentes, caudillos, tiranos latinoamericanos tienen tanto miedo a perder el poder, que apelan a cualquier cosa con tal de que no se lo arrebaten.

Yo había oído que Chávez se había hecho Caballo de Changó en La Habana. Fidel Castro tiene hecho Changó, se lo hizo Celia Sánchez muy al principio de la revolución, así que si el venezolano es el caballo de Changó, esto quiere decir que bien montado tiene al comandante sobre su lomo, y de paso al hermanazo.

Subo al metro, en estas cosas voy pensando, mientras me dirijo a una lectura de poesía en la galería Ars Atelier, de la poeta argentina Vivian Lofiego. Espero que su poesía me salve de estos malos pensamientos.

Osama Ben Laden y las setenta y cuatro vírgenes

Martes, 3 Mayo 2011

Me imagino que el terrorista Osama Ben Laden, ex jefe de Al Qaeda, a la hora que es, debe de andar muy feliz con sus setenta y tantas vírgenes en el paraíso islámico. ¿No pensaba así el que creía que matando a inocentes iría a implantar un Califato Mundial cuando enviaba a sus kamikazes a morir usando sus cuerpos como bombas? Entonces, no entiendo cómo fue que se defendió en un tiroteo cuando lo enfrentaron los cuatro miembros de las tropas de élite estadounidense, ¿no dice el islam de este señor que morir como mártir asegura un paraíso islamista con harén incluido?

Tampoco entiendo entonces por qué los de Al Qaeda se ponen bravos y amenazan con acabar con el resto del mundo porque los únicos que valen son ellos y su sharia, lo mejor sería que murieran todos y se fueran a ese mundo mejor que es el de los mártires islamistas, y nos dejaran éste a nosotros, que es un mundo de infieles, donde las mujeres somos impías, bellacas, sucias, y traidoras. Lo de traidoras, a veces por amor, claro que sí, fíjense que la mujer que condujo a los del comando de élite de la Marina Seal fue una de las cuatro esposas del terrorista, que lo llamó por su nombre, el de Osama, no el de Gerónimo, que fue con el que se bautizó al terrorista durante la preparación de la operación, y casi seguro ella desconocía.

También dicen que murió un hijo de Ben Laden, y tampoco hemos tenido foto, ni más detalles. ¿Lo tiraron también a él al mar según el rito musulmán que niegan algunos musulmanes que exista? ¿Alcanzará el número de vírgenes disponibles en el paraíso islamista o deberán compartirlas hijo y padre?

Algunos se atreven a sugerir de que Estados Unidos debió capturarlo vivo y juzgarlo. No me digan, qué gracioso. Sí, debieron capturarlo vivo, y hacerlo explotar dentro de una mezquita, de las más altas que existan en el mundo. Pero claro, eso insultaría al mundo islamista que es tan sensible, y sobre todo tan justo, y tan considerado con las demás religiones y templos. Además, cómo qué no, Osama Ben Laden era “tan justo”, “tan amante de la justicia”, “ tan respetuoso de la justicia occidental”, como lo son algunos imbéciles de la libertad, de la vida, de los derechos humanos, y sobre todo de las víctimas inocentes que durante veinte años han muerto en los ataques terroristas perpetrados por este personaje.

¿Justicia para con los terroristas? No hay mayor justicia que su muerte, a todo costo, sin piedad. Ninguno de ellos la ha tenido con nosotros. Además, ¿el mundo ideal no es para ellos el más allá islamista? Pues lo merecen, más rápido que tarde. Primero ellos, y cuando nos toque, sólo cuando nos toque, y no cuando ellos nos empujen, nosotros iremos, pero al paraíso que cada uno elijamos, como si no elegimos ninguno.

Bodas que barren dinero

Jueves, 28 Abril 2011

Se casan Kate y William, el hijo de Lady Di. Será una boda real en la que se ha invertido muchísimo dinero, pero la que también barrerá dinero para casa, como tantas otras, como la de la propia Diana y Carlos. Se dice que -al igual que en una superproducción cinematográfica- las ganancias para el país serán mayores que las inversiones. Luego si los novios serán felices ya se verá. Por el momento lo parecen.

Estas bodas reales me recuerdan las bodas cubanas por interés. Hubo una época en Cuba que la gente se casaba, se divorciaban, y se volvían a casar, sólo para poder comer diferente, y vestirse distinto. Sí, cosas del castrocomunismo.

Si uno se casaba le daban el derecho por varios cupones extra de la libreta de racionamiento a comprar bebidas: refrescos, cervezas, y ron; además de bocaditos de pasta de ave (de averigua), un cake de boda blanco, y también ropa y zapatos adicionales. Por supuesto que la gente empezó a casarse desenfrenadamente, y a divorciarse, y a volverse a casar. Hasta que el gobierno les cogió el truquito. Porque además, los que se casaban lo hacían para revender los productos alimenticios y las ropas, con lo que empezaron a ganar dinero y el negocio de las bodas floreció.

Boda al fin, no podemos decir que la boda de Kate Middleton y de William sea muy diferente, dinero ha barrido y sigue barriendo para dentro como no podemos ni imaginar; pero claro, de otra clase y categoría.

De cualquier modo, les deseo good look, y tendré un pensamiento para la gran ausente de la boda: la princesa Diana de Gales, madre de William, suegra de Kate.