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Archivo de la categoría ‘Teatro’

18 años.

Sbado, 2 Abril 2011

Hoy mi hija cumple 18 años, de los cuales ha vivido 17 en exilio. No se acuerda de la ciudad que la vio nacer, pero ha estudiado sobre Cuba y le he tratado de inculcar los antiguos valores de su país, los que destruyó el castrismo. Le he contado todas las verdades, y ella ha sabido discernir. No fue fácil sacarla de Cuba, con apenas un año. Los Castro no permiten que los menores de edad salgan de la isla, ni siquiera con sus padres. Numerosos son los casos de niños que viven separados de sus padres.

No me arrepentiré jamás de haberla traído a Francia, donde ha estudiado en buenas escuelas. Es una mujer bilingüe, además se distingue en inglés y en italiano. Hizo teatro, y actuó con buenas compañías, como en el Espace Marais, y en El Bataclán, con el actor Gael Edmaleh. Estudia cine y ha realizado tres cortometrajes. Ha viajado casi el mundo entero. Y por encima de todo es una buena persona. Soy muy feliz de tenerla como hija. Algún día regresaremos a nuestro país libre. Ese derecho nos lo deben, porque nos pertenece.

Luna

Las lágrimas de Michel Boujenah

Martes, 18 Enero 2011

Ayer estuve viendo Le Grand Journal de Canal Plus, uno de los informativos más importantes franceses, no tengo tiempo para verlo todos los días, siempre me quedo en el de la Uno, pero en esta ocasión me interesó al comprobar que un actor cómico que aprecio y admiro estaba invitado. Ese actor se llama Michel Boujenah y pese a que ha hecho muchas películas, sobre todo en la década de los ochenta y de los noventa, fue conocido mundialmente por su rol de Michel en Trois hommes et un couffin (Tres hombres y un bebé), realizado por Coline Serreau, en 1985.

Yo no sabía que Michel Boujenah había nacido en Túnez, lo supe ayer. La invitación al Grand Journal era precisamente para que opinara sobre los últimos sucesos ocurridos en ese país. Allí se encontraban, también como invitados: Tania Hammami, hija del opositor a la dictadura de Ben Alí, Hamman Hammami, el ex Primer Ministro de Francia en época de Jacques Chirac, Dominique de Villepin, y Monces Marzouki, uno de los posibles candidatos a la presidencia de Túnez. Todas las entrevistas fueron buenas, porque cada una dio la visión de cómo piensan las personas que sufren bajo una dictadura, incluso en calidad de exiliados, y cómo el poder interpreta su dolor.

La joven Tania Hammami se manifestó de manera calmada, sumamente centrada, y mesurando cada uno de los acontecimientos, recordando por qué ella estaba allí, en representación de su padre, todavía en prisión. Ante la duda de uno de los periodistas, de si ellos no tenían el temor de que tras la huida de Ben Alí se instaurara un régimen de corte islámico extremista. El candidato a la presidencia tunecina Moncer Mazouski tomó la palabra y subrayó que esa era una de las razones por las que Occidente debía ser solidario con los tunecinos, y cuidar ahora más que nunca de ese estallido social, de vigilar las futuras elecciones presidenciales, y apoyar a los que como él desean instaurar la democracia. Occidente debería verlos como lo que somos: Oriente, insistió. “Por supuesto que ese riesgo está latente, una parte de la población de cualquier país oriental es musulmana, y una parte es moderada y la otra es extremista. Hay que tener cuidado, pero lo que no podemos es aspirar a eliminar el islamismo de un tajo del panorama político. El islam es una realidad, hay que lidiar con ella”. Sí, de acuerdo, pero lo que no puede aceptar Occidente es que una religión sea aceptada y vista con buenos ojos como si se tratara de un partido político en democracia, y ahí es donde Occidente pudiera poner su mano, amistosa, y orientadora.

Dominique de Villepin se pasó con ficha cuando le preguntaron sobre las relaciones de los distintos gobiernos franceses con Ben Alí, e hizo, como es habitual, su florido y bello discurso pacífico; lo que le queda muy bien, pero lo aleja cada vez más de una posible candidatura a la presidencia francesa. Con todo lo que lo aprecio, creo que es un error que siga varado en esos propósitos, cuando ya sabemos que el islamismo quiere la guerra, y no otra cosa.

Lo que más me conmovió fueron las lágrimas de Michel Boujenah, cuando después de llamar la atención sobre las imágenes de los tunecinos en las calles, de la violencia, las inmolaciones a lo bonzo, y de pedir que no los abandonaran a su suerte, empezó a llorar. Y entonces pidió perdón, y añadió que esa era la razón por la que él no quería haber participado en esa emisión, porque sabía que iría a llorar. Pidió perdón por su llanto. Silencio sepulcral en el plató, silencio respetuoso. “Es mi tierra natal, saben, es mi tierra natal. Y cuántas veces, nosotros, los tunecinos de Francia, hemos advertido que esto iría a ocurrir, pero nadie quería ver, nadie quería ver a Ben Alí como un dictador”.

Yo también rompí a llorar.

Ars Magazine con Reinaldo Arenas y José Lezama Lima

Viernes, 26 Noviembre 2010

Ars Magazine número 1 dedica sus páginas al XX aniversario del fallecimiento (suicidio), en Nueva York de Reinaldo Arenas, enfermo de sida, y al Centenario del Natalicio de José Lezama Lima. La portada de la revista es Gustavo Acosta, pintor cubano exiliado en Miami.

Ars Magazine es una revista que no está pagada ni por la CIA, ni por el gobierno de Zapatero, y todavía ningún millonario se ha acercado para comprarla para fines publicitarios, lo que sentimos profundamente, como podrán imaginar. Por no comprarla, ni siquiera lo han hecho para leerla. Aunque seguramente la habrán podido hojear, no leerla, puesto que en el Show Preview se pueden pasar las ochenta páginas.

Por estos días, la publicación está rebajada a precios festivos. Espero que la disfruten -pese a la crisis. En el metro la gente lee todo el tiempo en los móviles, que salen más caros que una revista, así que ¿por qué no volver a los tiempos vintage en los que se leían revistas de papel mientras se viajaba a algún sitio?

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El candelabro y la provocación

Jueves, 18 Febrero 2010

Arco se inaugura con una polémica: La obra en cuestión pertenece a Eugenio Merino, se titula Starway to Heaven y según se ha presentado el artista la considera una reflexión acerca de la religión, no se aclara cuál. La describo rápidamente: Un musulmán, por tierra, reza, encima de sus espaldas se hallan encaramados, de pie, un sacerdote y más arriba, un rabino. La imagen de la provocación, sin embargo, es la de una pistola de la que salen los siete brazos de la Menorá, el candelabro sagrado para los judíos. La obra fue vendida por 5.000 euros,y ha dado lugar a la protesta de la Embajada de Israel.

Yo no he visto la obra, obviamente, salvo en fotos, y he leído descripciones de la misma. No me parece -por lo que aprecio- una gran obra artística, es una de esas obras con contenido más político que artístico, y yo no pagaría ni dos céntimos por esa porquería. Pero, el artista la considera una obra, y ARCO también, así como el comprador. No creo que sea bueno darle más caña al tema, porque la obra no lo vale. Y voy a explicar por qué, a mí la provocación dentro de lo políticamente correcto me interesa poco. Provocar en contra de Israel está muy a la moda, al nivel de esas otras en contra Estados Unidos, aunque ya menos, desde que en la Casa Blanca manda Barack Obama.

También leí en alguna parte, que se mostraba otra obra, esta vez teatral, en la que Jesucristo aparecía como un maricón de carroza, y María era una puta. Simpático, pero ya demasiado dentro de lo bordado por lo políticamente correcto. O sea, eso, para mí no es provocación, y mucho menos teatro engagé.

No, hoy por hoy, yo llamaría a una obra provocadora, si ésta me presentara a Mahoma pedófilo, a Mahoma mutilando a una mujer, desfigurándola con ácido, lapidándola, o decapitando a un gay. O, a Mahoma con una bomba en la mano, de mentira, claro. O, por ejemplo, al Ché y a Mahoma, enculándose en pleno primer acto, eso, sí, por la causa de Al Qaeda.

A ver quién es el artista lo suficientemente provocador, con cojones, para presentarla en ARCO, o en un teatro cualquiera. Luego, a ver si se las aceptan los mandantes del dinero, que ya eso es harina de otro costal.