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Entradas con etiqueta ‘La Habana’

Tres tazas

Mircoles, 6 Noviembre 2013
He leído en estos días varios artículos y entrevistas con esos personeros semi enmascarados de la tiranía castrista. Dos de ellos son escritores del régimen, aunque tapiñados, claro, y se la pasan viajando pero marcando la tarjeta en Cuba y retratándose en sus chozas de lujo que les concedió el Partido Comunista en los repartos habaneros. El otro pasa por un profesor universitario y ensayista del exilio de terciopelo. Y el tercero es un periodista y biógrafo norteamericano, vamos a decir, que medio zanaco, o se hace. Todos coinciden en nombrar a -según ellos- novelistas cubanos de importancia, a los que por supuesto nadie conoce ni en la sala de su casa a la hora de encender el televisor ruso en blanco y negro. Y obvian, claro está, los nombres de otros escritores premiados, traducidos, publicados, con una obra extensa, casi todos exiliados, y anticastristas hasta el tuétano, entre los que me encuentro.

Lo curioso es que los especímenes estos a los que rara vez menciono, coinciden en ignorar, lo que ya es el colmo, el nombre de Guillermo Cabrera Infante, y para más inri uno de los escritorzuelos, un “fama” plagiador inventado por la izquierda, cuando ya no le quedó más remedio de aceptar su existencia, se llenó la boca para mascullar que el autor de Tres tristes tigres y de su novela más reciente Mapa dibujado por un espía (Galaxia Gutenberg, 2013), que es pan caliente en las librerías españolas, hoy precisamente, no había publicado nada una vez que se fue de Cuba. No sólo es una mentira y una falta de respeto inaceptables, además, en esta nueva novela de Cabrera Infante, la que ya tengo en mi poder y de la que escribiré más adelante cuando la haya terminado de leer, se cuentan las verdaderas razones por las que su autor, uno de los más grandes escritores cubanos y universales, fue durante toda su vida un anticastrista cabal, pese a que por sus orígenes bien pudo haberse acomodado y haber vivido como le hubiera dado la gana en un mundo de víboras y farsantes, como han hecho los antes no mencionados de marras.

De modo que no sólo Guillermo Cabrera Infante publicó la mayor parte de su obra fuera de Cuba, donde la escribió también, sino que además, después de su desaparición física, su esposa, Miriam Gómez, se ha dado a la tarea titánica de editar toda la obra inédita, y ya van cuatro libros publicados, bajo el atento cuidado de Antoni Munné, su editor. Una sola frase de cualquiera de esos volúmenes vale muchísimo más que cualquier librejo de basura de estos nuevos voceros del castrismo.

Tres alegres tazas.

El dibujante de dunas

Mircoles, 10 Octubre 2012

Se fue para siempre mi gran amigo el pintor cubano Ramón Unzueta. Mi homenaje aquí, y a modo de recuerdo, el estreno mundial de este cortometraje hecho de manera familiar. Para mi Rami (to) de amor.

Miriam Gómez (2da parte): “Tengo la vida dividida entre Cuba e Inglaterra”.

Jueves, 14 Junio 2012

2da parte de la entrevista que iniciamos hace más de una semana en este espacio. Para leer la primera parte de la entrevista cliquee aquí.

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Miriam Gómez en la Estación de Trenes de La Habana, 1959.

ZV: -La familia de Guillermo, tanto el padre como la madre, eran también de extracción humilde, pero muy politizados, ambos eran comunistas. ¿En tu familia se hablaba de política, eran comunistas?

MG: -La familia de Guillermo era una familia pobre porque su padre era un militante comunista y trabajaba para eso nada más; pero eran intelectuales, leían mucho, tenían libros, heredados de su tio abuelo que era el intelectual del pueblo y periodista tambien . Mi familia era una familia campesina, que sabían de Ana Karenina y Madame Bovary, y de otras novelas por el lector de la escogida de tabaco, ellas no entendian de buena escritura si no de la moral de estas dos mujeres que eran tan malas madres; tal vez por eso yo las detesto a las dos. Pertenecíamos a una familia de un modo de pensar muy diferente. Que la familia de Guillermo fuera tan comunista provocó en él un rechazo enorme a todo eso. Se sentía tan humillado de que su padre fuera tan dependiente de un partido, y eso hizo de él una persona completamente libre, nunca perteneció a ningún partido. Luchó contra Batista pero sin pertenecer a nada, porque a él nunca le gustó pertenecer a nada. Después tuvo esa experiencia con  la revolución y se juró nunca pertenecer a nada, ser completamente independiente de todo. Nunca se metió con nada, era un solitario.

ZV: -¿Cómo fue la vida de ustedes dos en Cuba, una vez juntos? Todo lo que hemos podido leer en la obra de Guillermo que ha salido publicada entera, que hemos podido apreciar en su totalidad, donde aparece absolutamente todo lo que escribió, y que volverá a salir, sin una coma cortada, refleja el primer entusiasmo por el cambio, y al poco tiempo la ruptura…

MG: -La vida de nosotros en Cuba, antes de la revolución, en el año 1958, era muy agradable. En el 1960 cuando ya Guillermo y yo vivíamos juntos empezó la gran lucha, que más que cultural, fue la lucha política entre un  grupo que quería la democracia en Cuba y otro grupo que estaba socavándola por debajo. El año 1961 fue el año en que se libró una lucha total por todo. Por encima se creía que todo iba bien, pero por debajo se sabía que habían desaparecido las figuras más importantes como Camilo Cienfuegos, habían encarcelado a Huber Matos. En el 61 liquidaron, fusilándolo, al americano Morgan, al que nunca se le llamó el “yanqui” Morgan, sino “el americano Morgan”, que era muy simpático. Ya en ese año Fidel Castro tomó el poder absoluto.

Guillermo fue como periodista a Bahía de Cochinos, junto a Walterio Carbonell, iban vestidos de manera normal, de civil, y fueron hasta la primera línea, entonces una vez allí, Walterio Carbonell, que había sido del Partido Comunista y lo habían expulsado, pero los conocía muy bien, y que era un amigo muy querido por nosotros, le dijo a Guillermo: “Mira lo que hay aquí, vámonos ahora mismo porque si saben que nosotros hemos visto esto nos van a matar”. Ahí descubrió Guillermo que quienes llevaban toda la batalla eran rusos. Salieron espantados de allí; a partir de ese momento Walterio cambió completamente, porque se dio cuenta del engaño total. Y Guillermo se dio cuenta del horror y del error tan grande que era estar allí, que aquello no tenía ya solución porque Fidel Castro y los rusos habían pactado, y Fidel Castro lo había hecho para quedarse con el poder. 

Cuando ya vivíamos juntos, desde muy al principio del año 61 Guillermo me abrazó y me dijo al oído: “Este hijo de puta nos ha engañado, todo aquí está lleno de rusos”. Antes de eso, una noche en que fuimos a Matanzas, y que no dejaban pasar a nadie, Guillermo se presentó como lo que era, periodista, y sólo así nos dejaron pasar, vimos que bajaban desde Matanzas una cantidad tremenda de camiones, no sabíamos qué era eso, por toda la carretera, para regresar hacia La Habana, nos cruzamos con docenas de camiones que iban muy lentamente. Y nos dimos cuenta que estábamos ocupados, que no había solución.

Además, antes, cuando murió Ricardo Vigón, Guillermo había hecho dos artículos, que publicó uno en Carteles y otro en el periódico diciendo el horror que era el Instituto del Cine con Alfredo Guevara. Y Alfredo Guevara le prometió a Guillermo que se la iba a cobrar y se la cobró. Aprovechó la salida de la película PM dirigida por Sabá Cabrera y Orlando Jiménez Leal y producida por Guillermo, que la estaban estrenando cuando Playa Girón, y utilizó a Edith García Buchaca, que ya había tomado el poder en el Partido Comunista, y acabó con toda la gente de Lunes, cumpliendo su promesa de acabar con Guillermo. Pero como todo en esta vida se paga, como dice el cha cha chá, después a la próxima que cogió Alfredo Guevara fue a Edith García Buchaca, y acabó con ella y con el marido, pero ahí sucedió peor. Porque cuando las Palabras a los intelectuales de Fidel Castro que fueron provocadas por PM, donde dijo: “Con la revolución todo, contra de la revolución nada”, cuya primera reunión fue en Casa de las Américas, ahí se paró José Hernández, Pepe El Loco, y pidió paredón para Guillermo y para su hermano Sabá. Era una cosa verdaderamente loca aquello, pero ya con lo de Edith García Buchaca, sí que llevaron a Marquitos (Marcos Rodríguez) al paredón… Y ahí ya comprendimos la situación de terror total.

Guillermo se quedó sin trabajo, en la casa, no lo dejaron trabajar más; era terrible, terrible. Pero, nada, Guillermo aprovechó y se hizo un escritor. Guillermo y yo nos dimos cuenta de que cada vez que trataban de hacernos algo malo, pues algo sucedía que se viraba todo a favor de nosotros. Me sucede ahora también, que siempre que tratan de hacerme algo malo se vira la tortilla y me sale de lo mejor, y después le doy gracias a mi ángel porque quiso que eso fuera malo para que yo supiera reaccionar; y lo que queda es eso: Guillermo es un escritor conocido en todas partes. Alfredo Guevara es un tipo sin talento, una serpiente, que no tiene obra, ha hecho mucho mal culturalmente y es él quien ha sembrado la maldad en la cultura cubana, la ha dirigido con maldad, de manera malsana. Aunque ahí hay muchos oportunistas que han hecho cosas terribles, imperdonables, como decir que Martí es el autor intelectual de ese horror, cuando se sabe que Martí era un hombre completamente anti marxista, que afirmaba que “cada obrero cubano debía de tener en una mano la chaveta y en la otra a Herbert Spencer”. O que los cubanos debían ir con Bolívar de un brazo y con Spencer del otro. O sea sus libros, su filosofía. Que es todo lo contrario de lo que es el comunismo. Spencer era un individualista, que pensaba que había que dejar hacer, y que la felicidad iba antes que nada. Ese era Spencer, y José Martí juraba por Spencer. Martí era un humanista, creía en lo que decía Spencer, pero con más humanidad. O sea que han timado y han engañado a todas esas generaciones que vinieron después. Y han querido meter y han metido a un José Martí falso, y le han introducido en su boca cosas fuera de contexto, fórmulas que no tienen nada que ver con su pensamiento.

Para entender a José Martí hay que leer a Herbert Spencer, y leer todo lo que José Martí escribió de Herbert Spencer. Yo tengo toda la obra de Herbert Spencer, y los marxistas lo han tergiversado y aniquilado, porque como todo ese marxismo es un fracaso, y Herbert Spencer lo que quería era la felicidad de la gente, y ellos lo que han creado y sembrado es el horror y la desesperación en la gente, entonces han ido en contra de Spencer. Lo que nos hicieron con José Martí fue una canallada. Y leyendo a Spencer te das cuenta cómo Martí lo seguía, con una idea más caribeña, más amorosa.

Después de todo ese horror que pasamos en el año 61, porque el año 61 fue terrible, pasó de todo, porque ahí tomó el poder el terror. Guillermo luchó muchísimo por todo, pero aquello era la locura total. Guillermo tenía un programa sobre el jazz, en ese canal de Lunes de Revolución, y de pronto declararon al jazz como “imperialista”, y ya eso era una locura imposible. Gente muy oportunista tomó el poder en Cuba. Este fantoche tomo el poder total pero los oportunistas hicieron el coro.

ZV -¿Cómo reaccionaron ustedes con lo del tristemente famoso juicio de Marquitos? Es el primer homosexual fusilado en Cuba

MG –Ya nosotros estábamos fuera, pero nos enteramos de todos los pormenores por esas cosas que nos sucedía a nosotros, porque vino el cineasta Roberto Fandiño a Londres y pidió si podía venir a verlo. Lo encontramos muy nervioso, muy mal. Después vino dos o tres veces más a la casa. Nos quedamos asombrados de lo mal que estaba de los nervios. Le pidió perdón a Guillermo por todo lo que le habían hecho, entonces empezó a contar que él, el padre de Marquitos le había dado una carta para la Buchaca de parte de Marquitos, y él se la había entregado a Alfredo Guevara. Y esa carta Guevara la utilizó para acabar con Edith García Buchaca y con toda esa gente y para tomar él el poder. Fandiño nos contó todos los detalles del juicio y fusilamiento de Marquitos. El pobre Fandiño estaba horrorizado, porque Marquitos era amigo suyo desde que eran niños. Yo oía lo que contaba, pero claro, Guillermo, como periodista, le preguntó: “¿Y qué decía la carta?”. Y nos dijo lo que decía la carta. Terrible, terrible… Sé que Fandiño ha dejado todos esos papeles a buen resguardo, para que salgan algún día, pero es terrible a lo que han llegado. Pero, mira, pagaron. Guillermo es un escritor y toda esa gente quedarán como lo que son. No tienen la menor importancia.

ZV: -La mamá de Guillermo enfermó, él tuvo que viajar Cuba, sobrevino la muerte de su madre, ¿cómo deciden ustedes quedarse, y empezar una vida nueva en el exilio?

MG: -Cuando la madre de Guillermo se enfermó, que Guillermo regresó corriendo a Cuba, él era diplomático en Bélgica. Aquello también lo traumatizó, lo pasó muy mal. En ese viaje se encontró con Barbarroja. Ya él odiaba a Guillermo. Me refiero a Manuel Piñeiro. Ya odiaba a Guillermo porque antes de la revolución en Nueva York, Guillermo lo rectificó, porque ése era un ignorante total, y le corrigió una frase delante de una americanita bailarina. Guillermo lo hizo de broma, pero éste también se la juró a Guillermo, solamente a causa de esa broma. En fin, que cuando Guillermo llegó a Cuba este tipo, Piñeiro, se juró que sobre su cadáver iba a dejar volver a salir a Guillermo. No recuerdo cuánto tiempo tuvo que pasar Guillermo, porque he querido olvidar todo eso, pero pasó muchísimo tiempo detenido en Cuba. 

Entonces, claro, gente del Partido Comunista, que conocían a Guillermo desde niño, que lo llamaban Guillermito; por ejemplo, en una ocasión oí a Carlos Rafael Rodríguez decirle a Guillermo: “Ay, Guillermito, cómo me gustaría que fueras mi hijo”. Él se comportó con Guillermo como un hombre, como un padre, lo salvó. Le dijo a Guillermo: “Quiero salvarte”. Y lo salvó. Consiguió sobre este (ahora extrañamente muerto) Barbarroja sacar a Guillermo. Así que lo sacó, porque lo conocía desde niño y vio lo que pasaba, y era tal vez otro tipo de comunista, no estas bestias que han tomado el poder en Cuba

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Miriam Gómez en la Cécile de Bonjour Tristesse de Françoise Sagan, en La Habana.

ZV: -¿Cómo ocurrió el paso de Bruselas a Madrid? Sé que hiciste trabajos de modelo, que para Guillermo era mucho más difícil todo… Luego tienen que irse a Londres por culpa del franquismo… ¿Podrías abundar y contar lo que creas relevante de aquel período?

MG: -Viajamos sin un centavo, y Guillermo cometió un error enorme, porque salió con las dos hijas. La pasamos verdaderamente mal. Guillermo trató de que viniera otro familiar de esas niñas para que se hiciera cargo de ellas, porque yo era la única que conseguía trabajo, pero qué va, no vino nadie, todos eran muy revolucionarios. Tan revolucionarios eran que hasta acusaron a Guillermo de ser agente de la CIA. Guillermo les había dicho que vinieran, pero a ellos no se les podía decir claramente que vinieran porque aunque aquello era un horror no lo reconocían así. Y acusaron a Guillermo de ser agente de la CIA. Ahora han querido cambiar la historia, será por la cuenta que han sacado.

Yo no podía dejar solo a Guillermo con las niñas, tuve que sacrificar mi trabajo, además Guillermo estaba muy enfermo, muy enfermo. No pude aceptar ninguno de los trabajos que me ofrecieron en España. Cuando Guillermo se puso a pedir trabajo en España le dijeron que no, el régimen de Franco le recordó que él había estado metido en muchas cosas en contra de Franco, que había escrito en contra de Franco, lo que era verdad, porque Guillermo era un antifranquista enorme.

Después de todo, eso también nos salió bien porque un amigo que habíamos conocido en Cuba le ofreció a Guillermo que le escribiera un guión, sin firmarlo, un trabajo de “negro” para una película en Londres. Guillermo viajó primero y luego yo con las niñas. Me detuvieron en la frontera con las niñas. Pero Guillermo resolvió todo con el productor de la compañía de cine, que consiguió que nos dejaran entrar. Fue duro, pasamos mucho trabajo, porque si hubiéramos sido Guillermo y yo solos habríamos podido trasladarnos de manera diferente, pero éramos una familia. Y vivimos una pesadilla terrible. En fin, que esa pesadilla pasó, Guillermo pudo trabajar, y le encargaron más guiones. Trabajó muchísimo, demasiado, tanto trabajó y escribió tantos guiones que ahora se publicará todo, porque se va a publicar todo, todo, absolutamente todo lo de Guillermo. Tiene alrededor de nueve guiones. Le pagaron, y con eso vivíamos. Vivíamos mal porque éramos una familia, y además, cuando tienes niños no puedes moverte fácilmente. Fue así, y no hay forma de borrar lo que pasó.

ZV: -¿Por qué dejaste tu carrera como actriz? Eres una mujer cultivada, que ama la poesía, y Guillermo decía que tenerte era una enorme suerte. Tú eras su sostén sentimental, moral…

MG: -Dejé mi carrera de actriz por todo lo que te acabo de contar, por eso. Tuve varias ofertas en España, pero Guillermo estaba muy mal, muy mal. Había salido muy mal en esa segunda vez, porque en Cuba él se acabó de dar cuenta del horror que era aquello. El primero que le explicó todo lo que estaba pasando fue Titón. Tomás Gutiérrez Alea lo apartó a un lado y le contó cada detalle, y Guillermo se espantó, porque no tenía idea de lo que estaba pasando, además de lo otro que ya habíamos vivido, pero ahora estábamos en Bélgica. Era el momento en que estaban haciendo juicios en las universidades y todo el país se estaba cayendo, porque había un verdadero terror, todo era pánico, y el país devino totalitario completamente. Guillermo se espantó al ver en lo que se había convertido La Habana. La gente haciendo colas para todo, en los cines, y sobre todo para comer. Carlos Rafael Rodríguez sabía que debía dejar salir a Guillermo, además Guillermo se lo hizo saber, le dijo que si no lo dejaban salir que él se iría por el mar, pero que ahí no se quedaba.

En fin, veremos qué pasará en Cuba al final, porque ahí veremos cortar cabezas, patas, de todo, será horrible. Es una suerte vivir fuera de ahí. Porque con Batista fueron siete años, pero con éstos ya van más de cincuenta años, y se han cargado el país. Además, todos esos muertos de la época de Batista que no han sido tantos como con estos dos, en su gran mayoría fueron víctimas de ellos, de los terroristas. La gente más violenta fueron esos batistianos que se hicieron castristas inmediatamente, los cambia casacas. Mejor ni tocar ese tema.

El verdadero anticomunista era Huber Matos.

Todo horrible, no tienes idea, la gente se volvió loca, cualquiera se ponía una pistola al cinturón, hay que haberlo vivido para saber lo que fue aquello. Al mismo nieto de Juan Gualberto Gómez, que era batistiano, y lo iban a fusilar, Guillermo tuvo que salir corriendo a salvarlo… Todo eso fue espantoso; pues todo, ya verás, eso se quedará chiquito a lo que vendrá ahora.

Cuando vi a Fidel Castro en persona la primera vez, a la altura de las calles 23 y 26, me tuve que sentar en la acera, del escalofrío que me entró.

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En un anuncio publicitario en La Habana.

ZV: -¿Cómo pudieron, con todo lo que se empeñaron en destruirlos, seguir adelante? Porque es sabido que los castristas intentaron cerrarle las puertas a Guillermo en todas partes, quisieron destruirlo. Y como no pudieron, al parecer, ahora intentan recuperarlo.¿Cómo definirías tu lucha para salvar su obra, cuál es el verdadero sentido tú le confieres a ese empeño?

MG: -Trataron de destruir a Guillermo por todos los medios. No lo dejaban ni moverse. Los peores eran los extranjeros castristas. En Cuba inventaban cada vez más cosas en su contra. Pero nada, Guillermo escribía, escribía y escribía, y ahí está toda su obra que saldrá toda, entera. La escrita en Cuba, antes, durante la revolución, y la del exilio. Es una obra enorme. No hay otro escritor que haya escrito más que él.

Tú te refieres a una lucha, Zoé, yo he tenido más que una lucha, he tenido dentro de mi propia vida al enemigo. He tenido que luchar mucho para sacar la obra de Guillermo adelante. A veces creo que es una pesadilla. O que estoy en una película de horror. Me han pasado tantas cosas, porque me han traicionado, me han mentido, porque me han querido borrar, y eliminar. Pero no importa, yo sigo y pienso que todo lo que me ha sucedido me ha dado más fuerza. Y en esta vez también mi ángel me ha ayudado. Lo que me parecía que me iba a destruir, que me iba a morir, que estaba sufriendo y que sufrí enormemente, tenía que ocurrir. Y le doy gracias a mi ángel por todo lo que me ha pasado, porque fue mi ángel el que me limpió el camino. Es una cruz que tengo en mi vida, siempre tratan de dañarme y al final siempre el daño se convierte en un bien, en mi bien. Todo lo que sufrí fue para mí un bien, porque comprobé que todo eso me dio una fuerza que yo no sabía que tenía. Tú sabes todo los horrores que me han pasado, yo no podía imaginármelos; pero ahora todo está bien.

ZV: -¿En caso de que hubiera un cambio radical en la isla, volverías?

MG: -Zoé, yo no sé si yo volvería a Cuba, yo he vivido más tiempo fuera de Cuba que en Cuba. Me siento tan orgullosa cuando digo que soy cubana, ayer mismo el muchacho de la farmacia me preguntó de dónde yo era, y le respondí que de La Habana, Cuba. Y exclamó: “¡Ay, primera persona de Cuba que conozco!”. Me siento muy orgullosa de ser cubana, no concibo mi vida sin ser cubana. Soy cubana primero que nada. Pero doy gracias todos los días por vivir aquí.

Cuando pasó lo de la Biblioteca, el pobre Virgilio Piñera se paró… No se me olvida Virgilio, él se paró así como un gorrión, yo adoro a los gorriones y adoraba a Virgilio. Él se paró y dijo que tenía mucho miedo. Nunca lo olvidaré. Sin embargo, hubo otra persona que se paró, y que la gente ha borrado, y que tiene más importancia para mí. Porque la cosa estaba hirviendo y aquel hombre, aquel monstruo llamado Fidel Castro estaba en aquella mesa, diciendo todo lo que dijo. Y de pronto se para Bola de Nieve, tan elegante y bien educado, creyendo que su gracia iba a funcionar ahí, en ese ambiente tan caldeado, y dijo: “Ay, yo acabo de venir de Inglaterra, y allí no hay un solo letrero que diga: ‘No pisar el césped’. La vida tiene que ser no tener que advertir que no hay que pisar el césped.” Entonces uno que estaba al lado mío dijo: “Ese es otro maricón, también hay que fusilarlo”. Imagínate, imagínate el gesto. Y entonces, eso que dijo Bola de Nieve se me quedó grabado, y lo vi como mi futuro, se me apareció como una premonición de mi futuro.

Ahí estaban juzgando a Guillermo, por venganza, lo estaban juzgando a él y a su grupo. Y eso que dijo Bola de Nieve lo vi como mi destino. Y mi destino ha sido Londres. Y yo a Londres, a Inglaterra, la amo tanto, es un país que me ha dado tanto. Porque cuando uno viene a un país así, como vinimos Guillermo y yo, si no te gusta, pues te vas. Aquí no nos necesitan a nosotros. Yo se lo digo a todos los cubanos. Nos hemos quedado y hemos llegado a todas partes donde nos han aceptado, si no nos gusta, nos vamos. Si no nos podemos ir, pues mejor callarse. Pero he tenido la gran suerte de venir a este país. Para entender a los ingleses hay que conocerlos, ser inglés es una forma maravillosa de autismo. Deberían ser una especie protegida, porque son únicos. Ellos son isleños, viven en una isla que sin Escocia y Gales sería del tamaño de Cuba. Este país tiene una literatura como ninguna, como nadie. Y tiene una historia como nadie. Esta isla me la sé entera, me sé desde Geoffrey Chaucer hasta Peter Ackroyd, desde Boadicée a Margaret Thatcher. Me sé todo, la disfruto toda. Me metí en el siglo XVIII y me sé todo el siglo XVIII. Amo esta isla. Tengo la vida dividida entre Cuba e Inglaterra. ¡Y mira que amo a Cuba! Amo a Cuba más que a mi vida, y soy cubana, pero yo agradezco tanto a este país, lo admiro tanto. Es un país contra el que no han podido. Es un gran país, y me gustaría que no cambiaran nunca, porque son muy individuales, e individualistas. Cada inglés es una isla, pero cuando se necesitan juntos, se unen y son una fuerza tremenda. Se unieron y acabaron con Napoleón, y unidos acabaron con Hitler. Mira cómo se unieron recientemente para celebrar a la reina.

ZV: -¿Con qué persona de la disidencia y la oposición internas te ves más identificada y qué le dirías?

MG: -Admiro muchísimo por orden alfabética a Antúnez, al Dr. Biscet. Antúnez me encanta. Me encanta su manera de hablar, su cabeza, su valentía. A Martha Beatriz Roque la admiro mucho, es una mujer que sabe de lo que habla, porque solamente la gente que perteneció y vivió el horror como ella lo vivió, lo ha visto, y ha estado dentro del sistema, y sabe. A esa mujer la admiro mucho, ha tenido el coraje de decir no siendo ahora del sistema. Ahora, lo único que no me gusta son las huelgas de hambre. Yo sigo el ejemplo de Popeye, para luchar contra ese monstruo hay que comer espinaca, como hace Popeye, y no ponerse en huelga de hambre. Eso no me gusta, no es inteligente, porque para luchar hay que estar bien fuerte, y no auto-destruirse con ninguna huelga. Ahora, eso lo digo yo desde aquí, que tengo el “césped inglés”, como decía Bola de Nieve. Yo puedo pisar el césped.

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Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante en Londres.

Muertecita de miedo

Jueves, 24 Noviembre 2011

No sé quién es ni cómo se llama, pero sin duda alguna es uno de los graciosísimos travestis que quedan en La Habana, que es una ciudad cada vez más travesti, pero desgraciadamente más antipática y grosera.

Me ha llegado este video y lo he visto varias veces y en todas me he despatarrado de la risa, pero sobre todo me ha entrado una añoranza inexplicable, por la manera de hablar del habanero, y las amaneradas formas de los travestis habaneros. Toda gracia, toda salero, revolotean sus manos, acentúa las “eses” y las “tes” finales, para luego salirse con una chabacanería a propósito. No se pierdan el camina’o, el estilo entre lo sublime y lo pendenciero, la cierta elegancia mezclada con un “nonchalance” bastante salpafuera.

¿Cómo traducir esto en literatura? Es que eso es la literatura. La mejor clase de filología la recibí yo en el solar donde vivía, en Muralla 160 entre Cuba y San Ignacio, y fue precisamente de un travesti cabeza e’puntilla. De ahí p’allá no hay más pueblo, fíjense en éste y ya me dirán. ¿Almodóvar? No, Almodóvar le tiene que hacer los manda’os:

El corazón, la bestia, y Herta Müller

Domingo, 24 Abril 2011

Todavía me encuentro en Miami a donde vine a presentar mi última novela: El Todo Cotidiano, publicada por Planeta, y que saldrá próximamente editada en Francia, bajo el título de Le paradis du néant, en J-C Lattès.

Ahora mismo escribo esta columna después de haber terminado de releer La bestia del corazón, novela de la rumana Herta Müller, laureada con el Nobel 2009; cerré el libro y me lancé a la piscina, a pocos pasos desde donde ahora escribo. Mis sienes martillaban: “el comunismo es la misma porquería en todas partes”. Hemos vivido lo mismo, idéntica inercia, los mismos suicidios o asesinatos, el mal que carcome desde lo más recóndito. La ignominia abrasiva.

La bestia del corazón acecha, incluso en el exilio, la bestia del corazón te deja tirada en el suelo con un pedazo de manzana en la boca. Te descubren muerta, atarugada con la manzana roja, igual que la abuela de La bestia del corazón. Luego andaremos siempre hurgando en los estómagos para indagar si la abuela devoró realmente la manzana y aquel era el último trozo, o si alguien la ahogó a propósito con una manzana roja que no le correspondía, que no iba destinada a ella, y que por supuesto no había residuos de ella en su estómago.

¿Para qué seguir soñando con Cuba? Si todo lo bueno que fue Cuba está aquí en Miami, concentrado, o disperso por el mundo. ¿Para qué continuar con la pesadilla de Cuba, o es que vamos ahora a abandonar Miami, y los que la hicieron van a dedicarse a rehacer Aquella Isla desdichada?

No sé, no sé… Sólo sé que la bestia del corazón acecha, y que no deberíamos permitir que alcanzara estas costas blancas, ni sus aguas esmeraldas, ni las almas límpidas. Porque todo lo que toca esa bestia del corazón inducida por el castrocomunismo, lo ensucia, lo maltrecha, lo mata.

TVE habría considerado que con Franco Madrid era una maravilla

Viernes, 18 Marzo 2011

Acabo de ver el documental de TVE Españoles por el mundo: Habana.

Bien, empecemos porque se escribe correctamente La Habana, y no Habana. Después, yo me pregunto, si este programa televisivo se hubiese hecho en épocas del dictador Franco, ¿también TVE habría considerado que la ciudad de Madrid era una maravilla como acaba de hacer con La Habana bajo la dictadura de Castro? Para ser honestos, Madrid no era una maravilla exactamente, pero no se encontraba en una situación tan depauperante como se encuentra La Habana, y toda Cuba, en la actualidad, y los madrileños no vivían en la miseria más absoluta como la que soportan desde hace 52 años la mayoría de los cubanos.

El programa Españoles por el Mundo: Habana, es un insulto a los cubanos, una humillación inaguantable, lleno de errores y de tópicos todos castristas, repleto de mentiras, todas a favor del castrismo. ¿Por qué no dijeron la verdad? Que la mayoría de las mujeres españolas que allí se presentan fueron, en realidad a Cuba, a buscar rabo encendido, a que le dieran la manguera que no le dieron sus maridos españoles, a comprarse sus mulatitos, a beber ron, y a volverse fanáticas de la santería como último recurso de subsistencia, y además para aplastar con sus pasaportes, sus viajes, sus diferencias, al resto del pueblo cubano. Esa es la pura verdad.

Pero lo peor del programa no son los españoles que hablan, son los cubanos, oficialistas, como el actor Jorge Perogurría, que sabe muy bien lo que es Cuba, pero que tiene que manifestarse de la manera que lo hace para que lo dejen hacer la peliculita en España y le permitan lo que no le permiten a la mayoría de los cubanos: viajar.

Decir que la gallega Juanita Mateo embelleció a la mujer cubana -como Perogurría hizo-, sobre todo con la cara de cacatúa que tiene la Mateo, que fue de hippie a Cuba e introdujo unos productos de belleza de medio pelo, en un país donde habían los productos de Mirta de Perales, y donde las cubanas, más bellas no podían ser, se vestían en la época con Christian Dior, en El Encanto (los dueños de El Encanto fueron los que hicieron posteriormente Galerías Preciados y El Corte Inglés en España), ¿cómo se puede hablar tanta mierda por segundo? No se pierdan cómo se transporta a Juanita Mateo en La Habana, dónde vive, en un auto del año 1929, como nuevo, y en una residencia del año 1929, que seguramente perteneció a algún magnate cubano, o a una familia trabajadora, que las había y llegaban con su esfuerzo.

Fíjense cómo se dice que el Hotel Hilton era de la mafia, cuando el hotel Hilton pertenecía al esfuerzo de sus trabajadores, que poseían una caja común y ese hotel constituía su retiro potencial su jubilación. Así que el castrismo lo que hizo fue quitarle a los trabajadores su futuro. Ahora sí que esos hoteles están en las manos de la mafia castrista y española, de ETA, del Opus Dei, y de españoles como estos que se van a buscarse mulatitos, negritos, y autóctonos para que les den sarandonga.

El Centro Gallego y el Centro Asturiano lo hicieron los cubanos, ningún inmigrante gallego tenía dinero suficiente para costear esos centros ellos solos, habrán participado, eso sí, pero no fue costeado únicamente por ellos, el grueso de la plata la pusieron los cubanos, que por esa razón fueron a refugiarse allí los españoles, porque no tenían ni dónde caerse muertos, como ellos mismos lo afirman.

Nada más asqueante que un programa como este, mentiroso y vejatorio. Les ruego que se tapen la nariz antes de verlo, porque apesta, apesta a castrismo por los cuatro costados. ¡Puaf!:

Aromas, el instante y la emoción.

Martes, 25 Enero 2011

Resulta extraño comparar los olores de dos ciudades tan entrañables para mí como La Habana y París. El perfume de la primera se perpetúa en la memoria cual una caricia de engañoso enamorado, en la segunda todavía vivo la fascinación del instante, y aún sus huellas hierven y entibian mis sentidos.

Una es pasión, otra es deseo. Ambas íntimamente mezcladas.

La Habana huele a mar, en el primer impacto. Recuerdo que del puerto hacia la Habana Vieja, emanaba provocante la brea, y después de un insolente aguacero la hierba fresca mutaba en matojos podridos y cuando desbordaban los alcantarillados y cloacas se revolvían toda suerte de aguas, la límpida del océano con la turbia de la bahía, también la de la lluvia y la de los albañales, entonces el suelo despedía un vapor ácido, nauseabundo, y humeaba un aliento plateado del empedrado recién pulido por los riachuelos provenientes de los empinados callejones.

A la madrugada el cielo se tornaba de un azul oscuro, y de su inmensidad descendía la frescura nocturna, brisa que resbalaba de la montaña al llano, y las nubecillas se empantanaban en nuestros escotes de adolescentes, cubriéndonos de un perfume entre dulzón y salado. A esa hora llegaba mi madre, de su piel fluía la mandarina y el cundeamor, y una sequedad penetrante a ron y a semen encartonado en su vestido.

La noche habanera filtraba efluvios de besos demorados e hilillos seminales, recorriendo entre los muslos de las muchachas y los traseros de los jebos, atajados con un pañuelo al final de los tobillos.

La alborada penetraba con su manantial de leche cortada, café, y madera recién estrenada en un pupitre escolar. El calor intenso tostaba la basura amontonada en las esquinas, el mosquero me conducía por un pasillo estrecho, del techo se derrumbaba mierda y orines. La maestra enjuagaba sus manos con naranja agria, remedio contra las manchas, y contra la peste persistente a bacalao. Me fascinaba sacarle la punta al lápiz y husmear en el grafito.

Si obviamos el hedor de las axilas parisinas y del metro, la ciudad trashuma mirra y melocotones. Una dama muy garzona a lo Guerlain pasea su yorkshire por los Campos Elíseos y su disimulado bostezo exhala gardenias.

De súbito huele a antibióticos, y la ambulancia se detiene a socorrer a un accidentado, el vómito tiñe un charco bajo el contén de la acera.

En el Jardín de Luxemburgo el agua del estanque refleja pétalos verdosos o lilas, muy en el estilo de los nenúfares de Monet, y yo ando tan distraída en esos menesteres, imaginando que vuelvo a tropezarme con Samuel Beckett leyendo junto a su gato, y justo en sus ojos, y que acabo de pisar un mojón de perro muy bien esculpido, cual una de las obras magistrales de Botero, o de Cárdenas.

Un hombre salpica loción de rosas desde sus rizadas pestañas y el elegante gesto me recuerda a un gran y antiguo amor que en las noches más largas del mes de junio se sumergía en tinas de leche y de Kuoros de Ives Saint-Laurent, subterfugio para atraer a las melusinas.

París huele también a baguette crujiente y a croissant recién horneado a la mantequilla. En las madrugadas húmedas de soledad invernal un cálido tinto de Bordeaux nos perfuma las entrañas.

Y más tarde, en el amanecer convidado, un té verde y unas madeleines proustianas: al llevármelas a la boca, y morderlas suavemente, mi nariz atrapa la sustancia nacarada de la bahía habanera.

Juegos

Lunes, 27 Diciembre 2010

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Salgo del metro, observo a los transeúntes, viajeros en potencia, abrigados, friolentos, algunos debieron anular su billete de vacaciones, y quedarse en París, renunciando a unas Navidades familiares. Pienso de inmediato en los once cubanos que todavía se hallan presos en Cuba, y en los que pasaron una Navidad en el exilio, por primera vez.

Yo pude irme a Roma, en automóvil, con mi familia, y encontrarme con unos amigos. La pasamos como siempre, hablando de Aquella Isla. Al día siguiente nos encontramos en el Vaticano, y allí de súbito, oí hablar con acento cubano, y de buenas a primeras eramos un puñado recordándonos de nuestro país al pie de La Pietá de Michelangelo.

Al rato me puse a jugar, en solitario, mientra avanzaba al frente del grupo de amigos, bajo un paraguas, protegida del aguacero romano, decía, me puse a jugar con mi mente, a rememorar los interiores de las iglesias habaneras que conozco. A todas las había quizás magnificado, y a todas las veía desde dentro, y a través del gran portón principal, llovía torrencialmente, sin remedio.

Feliz Navidad y próspero año 2009…

Martes, 23 Diciembre 2008

¿Sin signos de admiración? De cualquier modo, feliz navidad y próspero año 2009. Un escritor es, por exigencia del guión, transgresor, políticamente incorrecto, y antipoder… Por todo eso, soy como soy, y espero que los lectores lo entiendan, un beso a todos.

Y recuerden, voy a pedir “p’a tí lo mismo que tú p’a mí”, como dice la canción.

Reciban este mensajito desde París: