Blogs

Entradas con etiqueta ‘París’

A pocos días de Anne Hidalgo en la Alcaldía de París

Sbado, 22 Marzo 2014
Tengo ante mí a una mujer de una lúcida transparencia: Anne Hidalgo. Nos conocemos desde que yo la escogiera para uno de mis personajes en Café Nostalgia, o sea que nos conocimos primero en mi imaginación, y luego en la realidad. Su presencia natural no traicionó jamás la idea que me hice de ella. Como mismo me hice la idea de Bertrand Delanöe, un alcalde inolvidable, un lector, un amigo.

Anne Hidalgo está allí donde los parisinos la necesitan, siempre donde la ciudad la reclama, Anne Hidalgo, discreta, serena, dulce y al mismo tiempo firme, afable, cultivada, con las ideas muy claras y decenas de proyectos sobre una ciudad literaria y funcional.

Anne Hidalgo por los derechos humanos, vestida de blanco en solidaridad con las Damas de Blanco cubanas, sonriente y animándome sin siquiera saberlo en los momentos más tristes de mi exilio.

Anne Hidalgo nos brinda cada día una lección de libertad y de democracia, en ella veo a mi hija, su futuro, o a una hermana que pudo llegar, que pudo cumplir su sueño de hija de exiliados.

En ella adivino el futuro de una nueva generación vital, con su fuerza femenina y su delicadeza de mujer inteligente.

En ella intuyo el triunfo, imagino a la blanca paloma, aprecio a una bella andaluza de Cádiz, a una parisina de alma, corazón y vida, en la Alcaldía no como heredera únicamente sino como continuadora.

La veo ya como la primera alcaldesa de una ciudad que la ama, la respeta, y la elegirá. Yo la elegí antes como personaje literario, el domingo la elegiré como la mujer política a la que le queda mucho por entregar, ¡y miren que ya ha entregado!

Verano indio

Mircoles, 2 Octubre 2013
Todavía hace buena temperatura en París, y por momentos el sol se impone y calienta tibiamente, a este fenómeno se le llama “été indien”, verano indio, y nadie como Joe Dassin para cantarle, con palabras amorosas y ritmo cadencioso. No es más que una especie de extensión del verano en pleno otoño. Las terrazas de los cafés siguen abiertas, y las muchachas se sientan a fumar con las piernas cruzadas, medio desnudas, o envueltas en medias de redecilla o de encajes. Los hombres lucen vaporosos trajes de oficina. Los niños corretean a la salida de los colegios. Los adolescentes, esquivos, sigilosos, evadiéndose a una sala de cine de ensayo, antes que todas cierren.Libros nuevos con sus brillantes cubiertas nos invitan a la lectura de autores reconocidos y al descubrimiento de escritores que se estrenan en el oficio. Septiembre es también el mes de la “rentrée littéraire”. París retoma su ritmo habitual, suspendido durante las vacaciones “largas”, que son las de verano.

La política y sus representantes reanudan el pulso, también detenido a medias. Nada nuevo, los mismos rostros, bronceados bajo los efectos de los rayos solares, fatigados de playas lejanas; todos parecen ahora más avejentados. Ninguna idea que deslumbre, sólo “efectos especiales” deprimentes, como en las peores películas de ciencia ficción.

Y entre tanto, las calles se llenan de mendigos, de familias enteras de rumanos, niños incluídos; la pobreza reina en las calles de los barrios más chics del Tout Paris. Pero la vida continúa, como si todavía pudiéramos llamarla vida. Demasiado cara, harto hipócrita, descalabrada, escachada por las puntas, abofada por ciertos lados, amoratada. La vida, quoi.

Último día de exámenes

Jueves, 4 Julio 2013
Ayer fue el último día de exámenes de mi hija, que acaba de terminar su primer año en La Sorbonne. Es casi imposible de explicar la alegría que inevitablemente he sentido cuando en años anteriores me ha llamado para anunciarme que ha salido bien en un exámen. Esta vez también ha salido bien, que es como siempre ella lo dice, sin alharacas, ni pedanterías añadidas: “Mamá, salí bien”. Sólo eso. Y yo radiante de felicidad.

Acompañar a un hijo en su sueño de convertirse una persona de bien es lo más hermoso que nos pueda suceder. Y sólo ocurre, como la infancia, una sola vez. Ayer Luna terminó oficialmente su primer año de estudiante universitaria. Ya ha matriculado el segundo año de Cine y ha aplicado para una segunda Licenciatura: Español.

La película que tuvo que analizar para su exámen fue Funny Face (1957), de Stanley Donen, con Audrey Hepburn y Fred Astaire. Les dejo este fragmento:

Como comprenderán hoy todo en el Métro para mí fue como ese París cantarino y danzarino de la película.

Teaser de ‘La mujer que llora’

Lunes, 17 Junio 2013

El más hermoso regalo, aparte de ella misma, que me hizo mi hija, estudiante de Cine en La Sorbonne, lo quiero compartir con ustedes:

Colaboracionismo

Mircoles, 29 Mayo 2013
Paso frente al Memorial de la Shoah siempre que salgo del metro Saint-Paul hacia mi bodega preferida Izrael en la rue François Miron, o cuando voy a la boutique Mélodies Graphiques, donde compro papel y tarjetas postales. No es que me quede en el trayecto, pero me desvío y me detengo frente a esos nombres, muchos de ellos niños, y se me hunde el pecho…También pienso en todos esos franceses que colaboraron con los nazis… Horror multiplicado.Y de ahí sin proponérmelo salto al tema Cuba, y al colaboracionismo de algunos, y a la destreza de la tiranía para convertir los panes de boniato en peces.

Primero lo hicieron con los artistas plásticos. Mandaron a un burujón de pintores hacia un supuesto exilio de terciopelo. Pero les salió mal la jugada. Muchos de esos artistas y pintores se les quedaron fuera de verdad, aunque la mayoría bastante calladita para que los dejaran regresar.

Después lo intentaron con los escritores, tras la publicación de mi novela La nada cotidiana, enviaron a unos cuantos escritorzuelos a que los representaran en el exterior. Cobraban ambas partes, por supuesto. A algunos de ellos los instalaron en puntos claves inclusive, otros todavía vienen y van. Y los terceros ni siquiera fueron elegidos para semejante empresa, se propusieron ellos solos. Esos son los peores.

Se robaron a los escritores exiliados muertos en la mejor operación de necrofilia que se haya conocido jamás, a los mismos que insultaron llamándolos locos y pornógrafos (como me llaman a mí), y a los que despreciaron, y hasta persiguieron y encarcelaron por homosexuales. La hija del tirano convierte la FMC, Federación Castrocomunista para reprimir a la Mujer Cubana en CENESEX, una ONG para cogerle dinero y tumbarle premios al “imperialismo” y a los gays exiliados, y seguir perseguiendo a los homosexuales anticastristas. A los turistas homosexuales les cobrará el cambio de sexo. Todo un negocio. En cualquier momento hasta los CDR devendrán ONG y estaremos trabajando desde el exilio, pagando impuestos, para engordarlos todavía más y mantenerles la chivatería.

Al tiempo del uso que se gastaron con los escritores, apelaron a los músicos. Hicieron el pan con ellos. Y un hijo  ejemplar del castrismo que no reconocía a su padre exiliado en los conciertos en Nueva York, enseguida fue autorizado a abrazarlo públicamente, documental mediante. Así lo hizo y cuánta lasca le han sacado a eso, primero al desprecio en contra de su padre, y luego al “amor” que súbitamente sintió por él.

Una cantante que le canta al tirano Fidel Castro es considerada rapera contestataria en Francia, y sus conciertos son vendidos con esos apelativos de “la más contestataria” por encima de los grandes músicos exiliados. Beyoncé y Jay Z, los “enviados especiales” de Obama, se despelotan en la isla bailando con una canción de Celia Cruz por la que los que la ponen ahora no pagan ni pagarán derechos de autor. Estamos hablando de Celia Cruz, una gloria del exilio a la que no dejaron volver a Cuba para asistir a los funerales de su madre y que estuvo prohibida en Cuba hasta su muerte. Todavía no pasa en la radio.

Han creado una página que se llama Havana Cultura donde promocionan a los artistas castristas exclusivamente. Le he enviado un mensaje a los artistas exiliados que tienen relación con la familia Bacardí para que se encarguen aunque sea de modo imaginativo de responder a esto mostrando a los valores del exilio, que son muchos más y cuentan más; dos de ellos me han respondido. Los demás no se han enterado. El día que Aquella Porquería se caiga, acaben de entenderlo, el pueblo solamente querrá ver, oir, leer a los escritores, músicos, artistas que les han arrancado, que les han prohibido, a los demás los tirarán a mierda, como lo que realmente son.

Ahora, el punto final es destruir con falsos disidentes a la verdadera disidencia interna. Para eso los han mandado a viajar. Y hasta los han puesto a enamorar para desbaratar. Uno de esos infiltrados exige que les den dinero, ya no a ellos, no, a los represores, que les manden cariñitos, besitos, y hasta sacos de malanga. Y el exilio cubano, colaboracionista probablemente sin quererlo obedecerá, algunos sembrados como espías desde el principio actúan como mediadores. Todos se muestran muy dadores (con los grants como garantía) y cómplices.

En cuanto al exilio, siempre fue sembrado desde el inicio de espías castristas. En los últimos años en cada esquina de Miami das una patada y te sale uno disfrazado de rumbero, de galerista, de brujero, de promotor cultural, de periodista, hasta de disidente, de lo que sea… Con tal de vivir del cuento.

Cuando todo se sepa, que se sabrá algún día, nada será más asqueroso que lo que ha sucedido en la Cuba de los Castro y de sus esbirros. Y ni hablar de la Cuba del exilio y de sus colaboracionistas.

¡Puaf!

El rap del fuego

Lunes, 13 Mayo 2013

Tomo el metro, desciendo en Oberkampf. En uno de los corredores un joven rasga una guitarra mientras a su lado una chica de unos veinte años afina el violín y coloca su sombrerito de colores a modo de canastilla para que le echen la limosna. Su pelo es rojizo y cae en mechas ardientes encima de sus hombros y su espalda. Les doy unos euros, en la mano.

Yo también tuve veinte años y fui pobre en París. Hemingway decía que para haber vivido en esta ciudad y que ella viviera a fondo en nosotros , debían de cumplirse tres condiciones: haber llegado con veinte años, haber sido pobre, haberse enamorado aquí. Yo lleno las tres. Y más.

A la salida del metro un chico de unos dieciseis años se empina una botella y sus carrillos se hinchan con los grandes sorbos de alcohol con los que juguetea en su boca. Escupe, y con una mecha prendida enciende en el aire las bocanadas que lanzó al cielo formando un arcoiris ficticio. Lo llaman El Tragafuego, aunque en verdad él no se traga el fuego, todo lo contrario, lo escupe. Sus labios están llagados de las quemaduras y en su cabeza rapada lleva varios tatuajes. En uno de ellos una rosa roja llora lágrimas dibujadas como una constelación y en otro un corazón arde entre llamaradas.

-Miren, miren, no hay nada más bello que el fuego -comenta una anciana a mi lado mientras extrae una pieza de su monedero y se agacha para colocarla en un pequeño cofre a los pies del Avalefeu (Tragafuego).

También yo coloco una moneda.

Más abajo, donde la calle se estrecha, otro rapero traquetea con sus manos en una lata de queroseno. Me recuerda a los bongoseros de solares y esquinas en La Habana. Interrumpe la percusión y con su voz rajada corta el viento:

-La vie, le feu, j’ai envie de brûler avec toi… 

Decididamente todo es puro fuego hoy. Por suerte, tras el largo invierno, por fin salió el sol.

Un restaurant célebre: Au pied du cochon

Sbado, 17 Noviembre 2012

Ayer no tomé el metro, preferí ir caminando hasta el restaurante donde iba a cenar, Au pied de cochon, que queda relativamente cerca de mi casa, en el barrio de Les Halles.

Au pied de cochon es un restaurante célebre en el mundo entero, abrió sus puertas en 1947 y en este año festeja su 65 aniversario. Durante estos 65 años, salvo por trabajos en 1984, jamás ha sido cerrado, funciona 24 horas sobre 24, con una cocina de primera, donde el plato entrante que lo distingue son las ostras de gran calidad y provenientes de diferentes regiones marítimas, y el plato fuerte, entre las carnes, es el jarrete de puerco sobre una capa de col picada bien fino, en una salsa maravillosa cuyo secreto no ha sido develado nunca, más una papa cocida con mostaza.

Este restaurante empezó siendo una especie de fonda muy popular decorada con buen gusto. Los pomos de las puertas son paticas de puercos patinadas de dorado, lo que sin duda alguna es un toque de humor. En épocas difíciles siempre comió allí la gente humilde. En el bar se acodaban los clochards (mendigos) que disponían de sus sitios privilegiados y que nadie podía quitarles jamás. En medio de ellos también se contaba con hombres y mujeres de variados orígenes y de extracciones sociales diferentes. Celebridades locales e internacionales dieron vida a los pequeños salones del lugar, y en sus noches se compusieron canciones que cantaron la gloria de Au pied de cochon convirtiéndolo en el lugar donde se daban las mejores fiestas por lo que devino un sitio de renombre universal. Su menú se ha conservado intacto desde entonces, confeccionado con los rigores de una cocina tradicional, donde los precios también siguen siendo relativamente bajos en comparación con la calidad que lo ambienta y la historia que lo rodea.

Sentada en una de sus mesas converso con los demás comensales y viendo el menú me pregunto si algún día, en razón de la religión musulmana, este lugar deberá cambiar su nombre y su menú. Puesto que ya en las escuelas de Francia el menú ha sido modificado debido a que los musulmanes no consumen puerco, siendo el plato por excelencia de otras culturas, incluida la francesa.

En cualquier caso, el restaurante está lleno a reventar. Y al final, el camarero nos regala, para el viaje, tres graciosas cabecitas de cochinitos en merengue rosado. Para nosotros es motivo de alegría, desde luego. Somos cubanos y la carne de puerco forma parte de nuestros más sabrosos menús, y sobre todo, tenemos sentido del humor.

Mientras en Francia se prohibe en varios lugares, cada vez con mayor encono, alimentos que puedan provocar la ira de los musulmanes, ellos por su parte siguen celebrando la matanza del cordero a tutiplén cuando su religión se los ordena, y el mal olor a sangre inunda los barrios, no ya de los suburbios, de muchos edificios del centro de la ciudad. La carne halal se impone no sólo en los supermercados, también en la cocina de algunas restaurantes famosos. 

Tomé el último metro en Rambuteau, cambié en Hotel de Ville, y me bajé en Bastilla, hace un frío de canard (de pato). Por cierto, recordé mientras caminaba hacia casa que acababa de leer un artículo donde se anuncia que Paul McCartney está haciendo una campaña con la intención de prohibir que la gente coma pato en el día de Acción de Gracias, sin embargo, estoy segura de que le importa un bledo que los islamistas maten corderos a trote y mocha. No me extraña nada del Beatles que escribió Viva la Revolución en el libro de un museo en Cuba, después de haber sido prohibido durante años, y que muchos de los que eran fans de su música fueran encarcelados solamente por la simple razón de oirlos clandestinamente por una radio también prohibida. Ah, pero él jamás escribirá ni pedirá públicamente el fin de la dictadura castrista y la justicia para el pueblo cubano. Vivimos en un mundo absolutamente totalitario y horrendo.

Fábulas Contemporáneas con Humberto Castro

Jueves, 8 Marzo 2012

Humberto Castro lleva ya una carrera como artista plástico de más de treinta años. Perteneció a la llamada Generación de los ‘80,  un movimiento cultural cubano que ha sido el que más ha trascendido como impulso político en el arte con protagonistas nacidos en el ‘59 o después, la también llamada Generación Perdida. Trabajó diez años en La Habana, diez años en París, y ya lleva diez años en Miami, con esporádicos saltos a Nueva York.

Ha vuelto a Paris para exponer sus Fábulas Contemporáneas en la galería Akié Arichi, y lo he entrevistado para la emisión cultural La Rueda Bohemia:

Artistas y poetas en la calle

Martes, 24 Enero 2012

Hoy no tomé el metro, tenía ganas de caminar, y me fui por toda la calle Saint-Antoine en dirección al Museo Picasso, atravesé la Place des Vosges, y me encontré con los mendigos habituales, más harapientos, más viejos, más enfermos. A ellos se había unido un joven arpista, y una pareja de bailarines. Más allá un pintor hacía esbozos a color de la plaza y los vendía a 50 euros, próximo a él se hallaba un hombre, en la cincuentena, con un cartel que indicaba: Yo soy poeta.

Mientras el arpista tocaba en el arpa una melodía de ensueño, los bailarines marcaban el paso alejados, al son de un viejo jazz, el pintor continuaba con sus trazos al calco del paisaje, el poeta decía trozos de poemas de Verlaine, Ronsard, Víctor Hugo… Parecía un loco, y sin embargo, su voz se derramaba en el invernal mediodía como el vapor oloroso de una miel recién horneada… Nadie se le acercaba, nadie le dio una limosna… Al rato empezó a balbucear unos poemas, la voz se le fue helando, de cuyo autor no pude reconocer… Me acerqué con el pretexto de perguntarle quién era el autor y de este modo colocarle una moneda en la bolsita que tenía colocada junto a él en el suelo… Son míos, los escribí yo, ayer los escribí, añadió. Es un bello poema, creo que le dije, sinceramente, y sí que lo era, hablaba de unas madejas de hilo, enredadas en el gajo de un árbol, y de una joven Ariadna que intentaba desenredarlas, pero primero que nada alcanzarlas.

Me dio mucha pena ver a esos artistas de la calle, a ese poeta debajo de una arcada, soltando versos, con su bolsita pegada a un aterido pie poco abrigado.

Con la mundialización ha ocurrido esto, la poesía no se vende, la gente sólo lee las historietas faciloides nacidas en los buros y redacciones del mercantilismo. Los teatros cierran. Las galerías desaparecen. E internet acapara espacios en nuestros cerebros. Somos nada. Menos que nada. Ya las sobras de una civilización que no es ni su sombra.

Perdida

Viernes, 21 Octubre 2011

Mataron a Laura Pollán en Cuba, la líder de las Damas de Blanco. El régimen la envenenó, le inoculó algo, luego la incineraron, y ¡fuera catarro!… ¿Se acabarán las Damas de Blanco? Laura Pollán era la mujer más temida en la Cuba de los Castro, ¡qué mierdas Yoani Sánchez, era Laura Pollán!…

Por cierto, mientras mataban a Laura Pollán en un hospital de La Habana, secuestraban al graffitero El Sexto, y según declaraciones posteriores suyas le preguntaron mayormente por Yoani Sánchez, luego lo soltaron. Esta entrevista de El Sexto se la hicieron en Estado de Sats, que nadie sabe muy bien qué es, ni quien lo auspicia, pero ya se corre la bola en La Habana que el sostén material viene de Yoani Sánchez. Todo muy raro.

Entre tanto, una amiga muy anciana entró en una Maison de Santé, y para rematar murió mi querido amigo, el poeta cubano David Lago González, en un hospital de Madrid, ya está enterrado con las cenizas de su madre. Otro que no verá el fin de la dictadura castrista. David nunca fue considerado escritor por Babelia, jamás lo citaron entre los escritores cubanos importantes. Es el poeta más importante de su generación. El Mundo tampoco le dio un blog, prefirieron dárselo a la Quendi Guerra, que sólo cuenta mentiras a favor del régimen.

Hablando de finales, he pasado una y mil veces el video de Gadafi, el del dictador encontrado en una cloaca por los rebeldes libios, donde se ve cómo lo atraparon, cómo chillaba igual a una rata. Luego, ¡pum!, el tiro en la cabeza, perpetrado por un chico de 18 años, que se cogió la pistola de oro del mismo tirano. ¡Una pistola de oro, jolines! Para acabar como acabó, hecho una piltrafa, y su hijo al lado, molido como picadillo de soja.

Espero lo mismo para los hermanos Castro, aunque son ya tan viejos, que me temo que el espectáculo será más breve. Apúrense, cubanos.

Tan nerviosa estaba con estos acontecimientos que me perdí en el metro, tomé varios trenes, y en lugar de llevar a Bellevue, caí en Belleville. Todo ya es de los chinos. No parecía París, sino Cantón.