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La mágica proteína de los recuerdos visuales

Luis Miguel Ariza
20:30 - 2/07/2009
Fdo: Lab. Neurobiologia, CIMES, Universidad de Málaga

Imagine que alguien, después de un duro día de trabajo, en el que usted se ha desplazado a varios sitios de la ciudad, le somete a la siguiente prueba: ¿cuantos rostros recuerda haber visto?

Sobre la mesa, alguien ha fotografiado las caras y los objetos que presumiblemente han estado delante de sus narices. Incluso las matrículas de los coches con los que se ha encontrado en la carretera mientras conducía. Toda esa información visual está colocada en forma de imágenes sobre un escritorio. Usted reconoce muchas de las caras y la mayoría de las cosas. Ahora su examinador retira las imágenes, coloca otras tantas y le dice: estas personas y objetos son los que usted vio hace una semana; y éstos de aquí son de hace un mes. ¿de cuáles se acuerda? Y usted empieza a quedarse en blanco.

Cirugía para la memoria fotográfica

Hay un mito falso que dice que el cerebro es una caja registradora: todo lo que ve lo memoriza. Hay otro dicho cierto de que algunas personas tienen una memoria fotográfica visual realmente impresionante. ¿Cómo reaccionaría si alguien le asegurara que puede aumentar su memoria visual hasta mil veces? ¿Aceptaría usted someterse a una intervención quirúrgica, por la que el médico le inyecta una serie de genes que potencian de una manera increíble su memoria fotográfica?

Pues bien, esto ya no es ciencia ficción...al menos para los ratones de laboratorio. Un interesantísimo estudio que publica un equipo de científicos españoles en la última edición de la revista Science viene a demostrar dos cosas: primero, que la memoria visual de los objetos que vemos se localiza, en parte, en la corteza visual, que es la región del cerebro correspondiente a la nuca, la que recibe precisamente la información procesada desde los ojos. Se rompe una creencia establecida de que la memoria de las imágenes se localizaba sólo en el lóbulo medio temporal. Pero el aspecto más extraordinario de la investigación es que la memoria visual depende de la segregación de una proteína llamada RGS que corre a cargo de las neuronas. "Se trata de una proteína endógena, expresada en el cerebro", dice a Ecodiario Zafar U. Khan, del centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) en Madrid, y autor principal del estudio. "Si logramos que esa proteína se exprese en mayor cantidad, observamos que el efecto es de aumentar la memoria visual más de mil veces". Casi nada.

Experimento con roedores

Khan explica en palabras sencillas en qué consistió el experimento, a base de enseñar figuras de plástico a los roedores. "Enseñamos al animal un objeto, dejamos pasar un tiempo, y presentamos al animal ese mismo objeto y otro nuevo. Cuando se encuentra con un objeto que no ha visto, básicamente pasa más tiempo explorándolo, eso está en su naturaleza. Si recuerda el antiguo objeto, entonces pasa más tiempo observando el nuevo. Pero en el caso que no lo recuerde, pasa el mismo tiempo con los dos objetos, el nuevo y el antiguo".

La idea de que las imágenes se almacenan solamente en el lóbulo temporal, como una memoria a largo plazo, tiene que ser revisada, puesto que el área cortical visual tiene capacidad para memorizar y registrar objetos a corto plazo. Lo más probable es que la información visual se distribuya por otras partes del cerebro aún desconocidas.

El siguiente paso consistió en la manipulación de un número pequeño de neuronas en el cerebro "unas ochocientas"en la corteza visual de las ratas. El equipo de Khan introdujo, mediante una serie de vectores, los genes que potencian la fabricación de esta proteína RGS, en concreto la capa V2. "Cuando llega la información de los ojos, cruza esta capa. La información del ojo derecho va al hemisferio izquierdo, y la del izquierdo, al derecho". La corteza visual V2 es muy similar en ratas y monos, y probablemente en humanos. "Se pensaba que sólo estaba implicada en la percepción de los objetos y en dirigir la información, como si fuera un puente. Lo que hemos demostrado es que está también implicada en procesos de memoria".

Pero es aspecto más importante, de acuerdo con este experto, es que "sabemos ya como aumentar esa memoria visual". La inyección en las neuronas de esta capa de los genes que provocan que la proteína se segregue en mayores cantidades ofreció resultados fulminantes. "Enseñamos el objeto a un animal normal que puede recordarlo durante no más de 45 minutos. Si mostramos el mismo objeto al animal que expresa esta proteína en esta parte del cerebro, puede recordarlo durante meses. Su capacidad de retener múltiples informaciones aumenta significativamente. Un animal normal no puede recordar más de dos objetos a la vez. Pero estos animales (manipulados) pueden recordar hasta seis objetos a la vez. No sólo se aumenta su memoria, sino la capacidad de retener más información. Es como si tuviéramos un disco duro más grande".

Lógicamente las aplicaciones potenciales son muy interesantes. "Queremos acercar nuestra investigación a los pacientes", dice este experto. "No sólo se trata de estimular la memoria de un estudiante sano, que no tiene una memoria tan buena como otros". El objetivo abarca a "los ancianos que tienen problemas de memoria, o aquellos que padecen pérdida de memoria por culpa de muchas enfermedades neurológicas o problemas psiquiatricos, como Parkinson, Alzheimer, ect", dice este experto. El siguiente paso para lograrlo es la planificación de la investigación para comprobar los efectos de esta proteína en la memoria visual de los monos.


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