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La felicidad no se compra, se hereda

Reuters
6/03/2008 - 17:39

Uno no puede comprar la felicidad pero parece que podría al menos heredarla, según señalaron el jueves científicos británicos y australianos. Un estudio sobre casi 1.000 pares de mellizos y gemelos reveló que los genes controlan la mitad de los rasgos de personalidad que hacen feliz a una persona, mientras que los factores ligados a las relaciones, la salud y la profesión son responsables del resto del bienestar personal.

"Hallamos que casi la mitad de las diferencias en la felicidad son genéticas", dijo Tim Bates, investigador de la University of Edinburgh, quien dirigió el estudio. "Realmente es bastante sorprendente", agregó el experto.

Los investigadores realizaron a los voluntarios, que tenían entre 25 y 75 años, una serie de preguntas sobre su personalidad, cuánto solían preocuparse y cuán satisfechos estaban con sus vidas.

Genes comunes

Dado que los gemelos comparten los mismos genes y los mellizos no, los expertos pudieron identificar genes comunes que se encuentran en los rasgos de personalidad y predisponen a las personas a la felicidad.

Las personas sociables, activas, estables, muy trabajadoras y concienzudas solían ser más felices, informaron los investigadores en la revista Psychological Science.

"Lo que demostró este estudio es que los gemelos de una familia tenían personalidades y formas de bienestar muy similares y que los mellizos, en cambio, presentaban sólo la mitad de esas similitudes", afirmó Bates. "Eso implica fuertemente a lo genes", agregó el especialista.

Estos resultados son una pieza importante en el rompecabezas de las investigaciones que intentan mejorar la comprensión de la depresión y de aquello que hace a las distintas personas felices o infelices, expresó Bates.

Las personas que heredan rasgos de personalidad positivos tendrían, además, una reserva de felicidad para lidiar con los momentos estresantes, añadió el autor.

"Una consecuencia importante es que los rasgos de personalidad de extroversión, calma y confianza brindan una fuente, que llamamos 'reserva afectiva', que conducen a la felicidad futura", concluyó Bates.


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