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El misterio de Encélado: una luna de Saturno podría albergar agua líquida

Luis Miguel Ariza
10/03/2008 - 18:27

Esta luna helada de Saturno contribuye a crear uno de los anillos más espectaculares y bellos del planeta gigante, y podría albergar agua líquida en el subsuelo a pesar de encontrarse 9,5 veces más alejada del Sol que la Tierra

Un pequeño mundo congelado, a más de 1.500 millones de kilómetros de la Tierra, está resultando ser la gran sorpresa dentro de las noticias sobre nuestro sistema solar. Se trata de Encélado, una diminuta luna de Saturno. Con menos de 500 kilómetros de diámetro, –la distancia entre Madrid y Barcelona– parece una pelotita si le le compara con la Luna. Pero en Encélado hace tanto frío que la temperatura supera los doscientos grados bajo cero.

Su punto caliente

Hace apenas un par de años, la sonda espacial Cassini detectó, contra todo pronóstico, un 'punto caliente' en el polo sur de este planeta, cuya superficie helada está en su mayor parte agujereada por los cráteres.

Posteriormente, las imágenes mostraron unos asombrosos chorros de hielo y vapor de agua expulsados como 'géiseres' a miles de kilómetros de altura, surgiendo a través de grietas abiertas en una corteza helada. Los expertos piensan que estos chorros no son otra cosa que ¡agua líquida a presión!, la cual procede de reservas subterráneas y cuya temperatura estaría lógicamente por encima del punto de congelación. ¿Como era posible que el planeta pueda albergar agua líquida y expulsarla a través de estas fracturas? ¿De donde saca la energía? Ahora, la última sorpresa de Encélado procede del Centro Goddard de la NASA: este planeta podría estar contribuyendo a la formación de los grandes anillos de Saturno, especialmente del anillo A, el más externo y bello de este mundo. De alguna forma, la belleza de Saturno se la debemos a él.

"Este anillo A está separado de Encélado por unos 100.000 kilómetros, pero ahora sabemos que existe una conexión física entre los dos", ha indicado William Farrell, científico del centro Goddard de la NASA, y autor del hallazgo, que recoge la revista Geophysical Research Letters.

"Anteriormente, creíamos que los dos cuerpos eran entidades separadas, pero lo que nos está diciendo la sonda Cassini es que Encélado está perdiendo parte de su masa que va a parar directamente a la zona más exterior de este anillo A".

La procedencia del plasma

En otras palabras, la formidable gravedad de Saturno estaría actuando sobre su pequeña luna exprimiéndola como si fuera una esponja, absorbiendo esos misteriosos géiseres. Los científicos piensan que el agua líquida del interior sale como vapor helado una vez se pone en contacto con el exterior, y esta material así expulsado se convierte en plasma, un gas compuesto de partículas cargadas eléctricamente, y susceptible por tanto de las enormes fuerzas magnéticas del gigante anillado. El plasma quedaría finalmente relegado al anillo A, que en las fotos de los telescopios ópticos puede distinguirse gracias a banda negra que lo separa de los anillos interiores. "Una vez que el plasma llega a este anillo, queda atrapado allí", dice Farrell.

El hallazgo ha sido posible gracias a los datos que la Cassini ha enviado a los científicos al pasar cerca del anillo A. Los anillos de Saturno son extremadamente delgados y apenas tienen un kilómetro de espesor (frente a los 250.000 kilómetros de diámetro). El Anillo A tiene un espesor incluso menor, de hasta 30 metros.

El origen de estas 'plumas' que emergen del polo sur de Encelado, registradas por las cámaras térmicas de la Cassini, son aún un misterio, pero la explicación más probable es que procedan de reservas acuáticas en el subsuelo. El hecho de que un planeta alejado más de nueve veces la distancia que separa la Tierra del Sol pueda albergar agua líquida era inconcebible hace poco. Las especulaciones sobre la posibilidad de que en el subsuelo de esta luna helada pueda existir alguna forma de vida microbiana se han disparado, ya que en la Tierra, el agua es un elemento esencial para que se produzca la vida, y de acuerdo a los parámetros terrestres, el agua líquida es 'casi' un sinónimo de vida. Pero las agencias espaciales se enfrentan a obstáculos tecnológicos formidables para tratar de despejar las dudas: mandar una sonda a este mundo tan lejano para que se pose en su hemisferio sur y busque evidencias queda -por el momento- en el terreno de la ciencia ficción.


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