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Misterioso marte

2/02/2017 - 10:20
  • ¿Qué se sabe por ahora del planeta 'hermano' de la Tierra?
El valle Marineris, impresionante cañón de Marte. Imagen: Nasa

'Orión' será la nave espacial de la NASA en la que se enviarán seres humanos a la Luna, asteroides y al enigmático y quizás con vida, planeta Marte. Está previsto el regreso de sus tripulantes a la Tierra, atravesando su atmósfera dentro de una cápsula súper protegida a velocidades de más de 32.000 km/hora, aterrizando en su superficie después suavemente.

La ESA (Agencia Espacial Europea) colaborará en este proyecto en su "módulo de servicio", que proporcionará agua, oxígeno y nitrógeno, mantendrá la temperatura adecuada y el trayecto. O sea, que suministrará 'aire', energía y propulsión a la nave y llevará a 'Orión' y su cápsula a su destino. El módulo está diseñado y será construido por un grupo de 11 países, dirigido por Airbus Space Defense.

La misión 'Exo-Mars' se basa en la colaboración conjunta entre la ESA y la agencia rusa RosCosmos. Su objetivo principal es el de averiguar si alguna vez ha existido vida en Marte. En la primera fase de su programa, se lanzó en marzo de 2016, el TGO (Trace Gas Orbiter), que investiga la atmósfera marciana, junto con el 'Schiaparelli' (nombre del astrónomo italiano que predicó los canalesmarcianos), módulo que se destruyó en el suelo marciano en su aterrizaje sin poder dar las valiosas informaciones que se esperaban para futuras expediciones.

Dentro de los objetivos de las informaciones del TGO que sigue orbitando la atmósfera marciana está el de la existencia en la misma de gas metano (CH4) y otros gases biológicos que probablizarían la existencia anterior y/o actual de vida similar a la nuestra en Marte.

Según la ESA, el 'Schiaparelli' que se estrelló en su superficie no midió bien la distancia a la que se encontraba de la misma y los retrocohetes que debían frenar el descenso y posterior aterrizaje (o amartizaje), no funcionaron correctamente y la ESA perdió el contacto con el módulo en sus últimos 50 segundos finales. Pero el TGO que llegó el 18 de octubre, sigue enviando valiosísimas informaciones dentro de su misión, siguiendo su órbita elíptica de unos 98.000 km cada 4,2 días. Hará, básicamente, inventarios atmosféricos del metano, vapor de agua, dióxido de nitrógeno y acetileno que pueden ser testimonios de la existencia actual o pasada de vida similar a la nuestra en el planeta. Especialmente la presencia de metano puede ser signo evidente de actividad biológica, aunque también pueda deberse a efectos geológicos.

El TGO en su distancia mínima podrá llegar a situarse a solo 235 Km de la superficie marciana, enviando imágenes de la región Hebes Chasma, justo al norte del enorme cañón Valle Marineris. El Valle Marineris (Valle del Máriner) debe su nombre al Máriner 9, sonda que lo descubrió en su vuelo sobre Marte en 1972. Es un gigantesco sistema de cañones situado en el ecuador del planeta al este de la región de Tharsis. Es 10 veces más largo, siete veces más ancho y siete veces más profundo que el Gran Cañón de Arizona (USA). Tiene 3.000 km de longitud, 600 km de anchura y 8 km de profundidad. Se trata de la hendidura más grande conocida en un planeta del Sistema Solar.

En el siglo pasado, después del Mariner 9 (1971), (el primero que orbitó Marte), se enviaron el Viking-1 (1975), el Phobos (1988, Rusia), el Mars Global Surveyor (1996 NASA) y el Kazomi (Japón).

Estas han sido las principales expediciones en el actual siglo: el Mars Odyssey (USA 2011), la Mars Express (ESA Europa 2003), el Beagle-2 (Inglaterra 2003), el Spirity y el Opportunity (que aun sigue trabajando) (NASA-USA 2003), el Mars Reconnaisance Orbiter (que sigue operativo (2005 NASA-USA), el Yinguo-1 (China con la Rusa Phobos-Gunt 2011)), Mars Curiosity (2011 NASA-USA), la Mangalayaan (India 2013).

La Maven (NASA-USA 2013) sigue analizando la atmósfera y la Exo-Mars (ESA-Europa), junto a la Rusa Roscocosmos que se lanzó el 2016.

Un hecho muy importante es el de que, aparte de EEUU, Rusia y Europa, China, India y Japón ya están involucrados en los lanzamientos de naves en la investigación de Marte, nuestro planeta hermano más parecido. Se trata, pues, de un objetivo que abarca una gran parte de la humanidad.

La investigación del planeta rojo continua y en el 2017 están en órbita el Mars Reconesance Orbiter, el Mavem, el Mom, el Mars Express y el Trace Gas Orbiter (TGO) y recorriendo su superficie están el 'Opportunity' y el 'Curiosity'.

Sobre la posibilidad de vida pasada, actual o futura en Marte, el Mariner-9 (mayo de 1970) y posteriormente el Viking, ocasionaron disparidad de opiniones, como las que hubo entre el gran astrónomo, conocidísimo divulgador y popular Carl Sagan y el astrónomo-geólogo Murray.

Sagan decía que si bien el Mariner no había demostrado la existencia de vida en Marte, en sus polos había suficiente agua helada y CO2 para proporcionar al planeta una atmósfera similar a la de la Tierra. Era más bien optimista.

Bruce Murray (científico planetario, fundador de la Sociedad Planetaria y director de la Propulsión a chorro), no era tan optimista y opinaba que Marte no había tenido un pasado geológico como el de la Tierra y que su futuro tampoco lo sería, con lo que la existencia de vida no habrá sido ni será posible. Ambos, según Donald Grinspoon (astrobiologista del Planetary Science Institute), estaban equivocados como se ha comprobado con posterioridad.

Lo que sí es importante es que China, India y Japón se hayan sumado a USA, Rusia y Europa en lo que es un proyecto de la Humanidad: la investigación y exploración de Marte, el planeta rojo.

Como dijo el gran físico y matemático ruso, Konstantin Tsiolwovsky, cuyos cálculos sirvieron para la construcción del primer satélite artificial en el que voló Yuri Gagarin, "la Tierra es la cuna de la Humanidad, pero no se puede vivir en una cuna para siempre".


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