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El cambio climático provocaría que casi el 75% de España fuera desierto en 2100

10:54 - 26/03/2017
  • Un estudio del Gobierno sobre la desertificación del país concluye con esta sentencia
  • La zona del sureste peninsular, de clima mediterráneo seco, sería la más afectada
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"El cambio climático constituye una de las principales amenazas globales a las que debemos hacer frente en este siglo", así de contundente se muestra el Gobierno en su último estudio sobre los impactos que provoca este fenómeno en la desertificación en España. El informe presentado en 2016, concluye con un pronóstico más que funesto: el 74,05% del suelo español está en riesgo de convertirse en desierto en menos de 100 años.

De por sí, las características climatológicas y geológicas hacen al territorio español un país árido. Y es que, actualmente más de dos terceras partes de la superficie se puede catalogar como "zonas susceptibles de sufrir desertificación" según la Convención de Lucha contra la Desertificación (CLD). Lo novedoso de este informe es que describe cómo el cambio climático impulsa los distintos factores tradicionales -incendios, erosión, salinización, etc...- que causan la degradación del medio. Además, también habla de la acción del hombre como parte importante del problema.

Dejando a un lado las condiciones naturales que hacen de España un auténtico caldo de desiertos, el estudio señala que son tres los efectos del cambio climático que causan un mayor daño en el mantenimiento del suelo y la vegetación: El aumento de la temperatura, el aumento del nivel del mar y las variaciones en los patrones de precipitación. Éste último fenómeno aumenta aún más el proceso de desertización al ocasionar situaciones extremas tanto de escasez de lluvias como de excesiva torrencialidad.

Todos estos factores llevarán a que un 22% del territorio español, que actualmente se consideran regiones húmedas, pase a convertirse en zonas áridas, semiáridas o subhúmedas secas. Dentro todas ellas, el sur y el sueste penínsular serán los lugares más afectados. Sin embargo, la desertización, aunque se cebará allí, también llegará al norte peninsular, quedándose a las puertas de la Cordillera Cantábrica.

El clima mediterráneo seco, el más vulnerable

Dentro de los distintos ecosistemas que conviven en España, los más frágiles serán aquellos que tengan menos capacidad de adaptación a las variaciones de temperatura y de precipitación. Entre todos, se señala al clima mediterráneo seco y semiárido -presente en regiones como la de Murcia o la Comunidad Valenciana- como el escenario más vulnerable. En ellas es donde se prevé un mayor incremento de la desertización por causa del cambio climático.

Para hacer frente a este panorama, el Gobierno apuesta por llevar a cabo iniciativas en todos los sectores, implicando en un mayor grado a aquellos que gestionan recursos hídricos como el forestal o el agrícola. Su respuesta estaría enfocada a tres objetivos: intentar frenar todo lo posible la degradación del suelo, rehabilitar las tierras ya desertificadas y desarrollar de forma sostenible aquellas superficies áridas imposibles de recuperar.

Aunque algunas de estas propuestas comienzan a estar encima de la mesa del Gobierno, el estudio da a España todavía margen para añadir en todas sus políticas detalles que frenen el cambio climático. Prueba de ello es que fija el periodo 2041-2070 como el conjunto de años donde será más acusado el aumento del índice de aridez en la superficie española. De esta forma, aunque reconoce que "en un cierto grado, el cambio del clima es ya inevitable", todavía hay tiempo para suavizar su impacto en la geografía nacional.


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