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Secuencian el genoma del té para que gane la batalla al cambio climático

11/05/2017 - 14:19
  • Son 37.000 los genes que conforman su ADN del té
  • Este mapa del genoma permite la modificación genética
  • El té es después del agua la bebida más consumida habitualmente
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Mujeres cargando hojas de té en India. Imagen: Reuters

Son 37.000 los genes que conforman su ADN. La secuencia casi completa del genoma de la Camellia sinensis, planta que incluye más de 100 especies de las que salen las principales variedades de té que se consumen en el mundo, es clave para hacerlo fuerte ante las adversidades del cambio climático que amenaza su supervivencia y también ayuda a entender de dónde sale su sabor y la carga de cafeína.

"El genoma de la planta del té tiene más de cuatro veces el tamaño del genoma de la planta del café y es mucho más grande que la mayoría de las especies de plantas secuenciadas hasta ahora" asegura Li-Zhi Gao, profesor y firma principal del estudio que publica la revista Cell y que recoge el trabajo de científicos del Instituto Kunming de Botánica de la Academia China de Ciencias.

Consumido por miles de millones de personas desde hace más de cuatro milenios, el té, que va detrás del agua en el ranking de las bebidas más consumidas, está notando en sus plantaciones los efectos nocivos del cambio climático como la sequía o el calor. La ya evidente pérdida de calidad lleva a los investigadores a apuntar que en un futuro no muy lejano los efectos del clima y de la contaminación (plaguicidas y químicos que afectan a la calidad del suelo y del agua) se traducirán en pérdidas en el rendimiento de los cultivos de Asia en torno al 55%.

La información genética que ofrece este mapa del ADN del té permite cubrir desde el laboratorio las carencias de la planta que la impiden crecer fuerte e incluso posibilita mejorar su sabor o para hacer que nazca sin cafeína, cubriendo así otras necesidades de consumo.

La secuencia del genoma del té permite desarrollar mediante la modificación genética nuevas variedades 'reforzadas', esto es, anular genes que no favorecen su desarrollo, potenciar otros para combatir plagas o intromisiones del medio ambiente o 'jugar' con aquellos que tienen que ver con el sabor, la cafeína o la calidad para inventar nuevas opciones para el proceso de producción de cultivos. 


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