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La altura podría aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos en las venas

10:14 - 6/09/2017
  • Un estudio sueco asocia el tromboembolismo se asocia a la altura
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Imagen: Pixabay.

Cuanto más alto seas, más probabilidades hay de desarrollar coágulos sanguíneos en las venas, según concluye una nueva investigación en la revista de la American Heart Association, Circulation: Cardiovascular Genetics. En un análisis de más de dos millones de hermanos suecos, los investigadores descubrieron que el riesgo de tromboembolismo venoso (un tipo de coágulo sanguíneo que comienza en una vena) se asoció con la estatura, con menor riesgo en los participantes más bajos.

También encontraron que en los hombres de menos de 1,6 metros, el riesgo de tromboembolismo venoso cayó un 65% en comparación con los hombres de 1,88 metros o más altos. Para las mujeres de menos de 1,55 metros que estaban embarazadas por primera vez, el riesgo de tromboembolismo venoso cayó un 69% en comparación con las mujeres que tenían 1,83 metros o más de alto.

"La altura no es algo sobre lo que podamos hacer nada -señala el investigador principal, Bengt Zöller, profesor asociado en la Universidad de Lund y el Hospital Universitario de Malmö, en Malmö, Suecia-. Sin embargo, la altura en la población ha aumentado, y sigue subiendo, lo que podría estar contribuyendo al hecho de que la incidencia de trombosis se haya incrementado".

Los Centros para el Control de Enfermedades y Prevención (CDC, por sus siglas en inglés) estiman que el tromboembolismo venoso afecta a hasta 600.000 estadounidenses cada año, lo que la convierte en la tercera causa principal de ataque al corazón y accidente cerebrovascular. Los desencadenantes más comunes son la cirugía, el cáncer, la inmovilización y la hospitalización. En las mujeres, el embarazo y el uso de hormonas como el anticonceptivo oral o el estrógeno para los síntomas de la menopausia son también factores desencadenantes importantes.

Zöller señala que la gravedad puede influir en la asociación entre la altura y el riesgo de tromboembolismo venoso. "Podría deberse a que las personas más altas tienen venas de las piernas más largas, por lo que hay más superficie donde pueden producirse problemas -apunta Zöller-. También hay más presión gravitacional en las venas de las piernas de personas más altas, lo que pueden elevar el riesgo de disminución del flujo sanguíneo o detenerlo temporalmente".

Los investigadores no tenían acceso a los datos de la infancia y los factores de estilo de vida de los padres, como el tabaquismo, la dieta y la actividad física. Además, el estudio consistió principalmente en la población sueca, por lo que no se puede traducir a Estados Unidos, según los investigadores, aunque apunta que la población sueca en la actualidad es tan étnicamente diversa como la población de Estados Unidos.

"Creo que deberíamos comenzar a incluir la estatura en la evaluación del riesgo igual que el sobrepeso, aunque se necesitan estudios formales para determinar exactamente cómo interactúa la altura con los trastornos sanguíneos hereditarios y otras patologías", concluye Zöller.

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