La sórdida España del espionaje franquista sale a la luz en Trieste

30/10/2009 - 17:51
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Trieste (Italia), 30 oct (EFE).- El cineasta español Francisco Avizanda presentó hoy en la competición oficial del XXIV Festival de Cine Latinoamericano de Trieste su película "Hoy no se fía, mañana sí", un crudo relato de una sórdida España marcada por el espionaje del régimen franquista.

La cinta, la única española a concurso en el certamen y una de las trece producciones en español que compiten por el primer premio en la ciudad italiana, pone imágenes la realidad de un país, que, según Avizanda, vivía bajo una atmósfera "terrible" en los años cincuenta del pasado siglo.

"La película tiene moralmente varios tirones. Uno es mi percepción desde la infancia de lo que era el mundo de los años cincuenta, que era una atmósfera terrible. Recuerdo a los adultos que se movían y cada vez que hablaban de la Guerra (Civil, 1936-1939) lo hacían con gestos, con miedo", Avizanda en una entrevista con Efe.

"Por otro, hay una cierta manera necesaria para mí de mirar ciertas cosas a la cara. Los personajes que se movieron en los años cincuenta tenían algo de fascinante, en la medida en la que cuando yo era niño veía que ahí había pasado algo grave", añadió.

Esos personajes ficticios son los que, basados en una vasta documentación histórica, ha creado el propio cineasta, guionista también de una historia que se centra en la figura de Gilda, una joven sin escrúpulos que lucha por sobrevivir en la España de la posguerra civil a base de delatar a los "enemigos del régimen" dictatorial.

"No quería centrarme tanto en la red, sino en la gente que se movía en esas condiciones. Por eso, en la ficción aparece enseguida el personaje de Gilda, que es el que a mí me interesa sobre todo", comentó Avizanda.

Casi dos horas de duración son las que el cineasta utiliza para llevar a la gran pantalla este retrato lúgubre y austero, en ocasiones incómodamente silencioso, en el que todo rastro de sentimientos ha sido borrado y el sexo se convierte en un arma más del régimen para conseguir información.

"La realidad era muchísimo peor. Si me ciño a la documentación, la película habría sido bastante insoportable. El registro, por ejemplo, de la tortura fue peor de lo que aparece en la película. A mí me intereso mucho esa atmósfera de frialdad y me he centrado en eso", apuntó el cineasta.

"Todo es frío, sí. Es algo voluntario, como la austeridad, la ausencia de figuración. Es una elección estilística. Sí que en un momento dado Gilda descubre el placer, pero ya es casi tarde. La película se cuenta desde su punto de vista. Al principio es todavía algo ingenua, pero, al final, es muy gélida".

Gilda, a la que da vida la actriz Carolina Bona, es una joven miembro de una hermandad religiosa, que vive reprimida por su propia concepción del bien moral y por la defensa del régimen dictatorial, y quien además es capaz de ejercer su labor de espionaje hasta los últimos instantes de la trama.

"Una forma de ver la película es imaginarse que Gilda es la España de la época, que nosotros somos lo que fuimos y que buena parte de la sociedad española era así, en su mayoría era así. Lo que ocurre es que a nadie le gusta tocar estas cosas", afirmó Avizanda.

"Por resumirlo en un adagio español: 'aquellos polvos, trajeron estos lodos'. Y creo que hay un franquismo latente todavía, muy fuerte, al que le ha desagradado profundamente la película", agregó.

El título de la película, que mañana conocerá si ha sido galardonada con alguno de los premios del festival, tiene varias lecturas, todas relacionadas con la realidad que vivía España en los años cincuenta.

"Está el mensaje que se daba en los ultramarinos de la época. Está la componente de que no te podías fiar, quizá mañana sí. Y luego está el régimen franquista, que repetía más o menos de manera clara que las libertades en ese momento y la situación económica eran las que eran y que mañana, pues se vería", explicó el director.

En este sentido, Avizanda aseguró que su película, en la que trabajan también los actores Jesús Noguero y Albert Prat, no tiene "absolutamente nada de revanchista", ni lleva ninguna intención de saldar cuentas con lo que pasó durante una época histórica que ha marcado España.

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