Última visita a los tesoros del Museo del Hombre antes de su renovación

AFP | 18/03/2009 - 20:28
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  • Cultura

Tiene 25.000 años, no llega a los 15 cm de altura, y sin embargo mantiene una sorprendente modernidad: la Venus de Lespugue abandonará, junto con otros 530.000 objetos, el Museo del Hombre de París, que cerrará durante cuatro años para ser renovado.

Esta estatua en marfil de mamut, encontrada en 1922 en el departamento del Alto Garona, permanece en una caja fuerte y es considerada "la pieza más hermosa" del museo, según Philippe Mennecier, encargado de la conservación de las colecciones de antropología.

El Museo del Trocadero de París podrá ser visitado gratuitamente el próximo fin de semana antes de su reapertura en 2012.

Las colecciones de etnología (350.000 objetos) pasaron al museo del Quai Branly, amputando dolorosamente al Museo del Hombre de su dimensión cultural.

En sus sótanos plenos de saberes acumulados, la Venus de Lespugue reposa junto a fósiles originales como el cráneo del Cromañón ('un anciano' de 28.000 años), descubierto en Dordoña en 1868. Cromañón o el primer Homo Sapiens -mentón saliente, cráneo redondo y sin burletes supraorbitarios- apareció en Francia y pertenece a la misma línea de sus ancestros africanos Omo 1 y Omo 2, de más de 200.000 años. Sobre la misma estantería, hay dos cráneos y un pie de neardental (entre 250.000 y 28.000 años), especie desaparecida que fue en algún momento contemporánea al Cromañón.

Luego, Philippe Mennecier abre la reserva que alberga 18.000 cráneos, para mostrar el esqueleto más pequeño (89 cm) perteneciente a Nicolas Ferry, bufón de Stanislas, duque de Lorena en el siglo XVIII, quien lo apodó 'Bebé.

Unos estantes más arriba, reposan los 650 bustos en yeso pintado, modelados directamente sobre cuerpos del mundo entero a finales del siglo XIX.

Alrededor se extiende la colección de 'frenología' de Franz Josef Gall y Pierre Marie Dumoutier, "ciencia que decía determinar por la forma del cráneo las calidades morales e intelectuales de cada cual", explica Mennecier.

En el siguiente piso se encuentra el departamento de Prehistoria y la colección de piedras talladas, huesos manufacturados de esqueletos animales y humanos, objetos pintados y en relieve.

Odile Romain, encargada de las colecciones del departamento y Eric Gonthier, catedrático, exhiben las muestras de un muro de bóvidos de entre 5 a 6.000 años, descubierto en un refugio de Adjers en el Sahara.

La colección del prehistoriador Henri Lhote, data de los años 50 y las muestras fueron tomadas por estudiantes de Bellas Artes calcando sobre papel y pintando a la aguada.

Del muro cuelga la pieza que reveló al siglo XIX la existencia de civilizaciones anteriores y de animales extintos. Una brecha de una cueva magdaleniense (18.000 años antes de nuestra era) en Dordoña, que reúne restos de fauna, herramientas talladas y del hogar.

Al otro lado del corredor, Anne Ragi, especialista en la restauración de materiales que contienen colágeno (piel, cuero, tendones) trabaja en un programa de rehabilitación de momias. Entre sus protegidos están el joven inca de la cultura Chachapoya (norte del Perú) dibujado por Paul Gauguin, impresionado por el sorprendente repliegue de esas momias, y que inspiró al pintor noruego Edvard Munch, en su obra 'El grito'.

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