Vuelta de Juan Ortiz y detalles de Juan Luis Rodríguez en una deslucida novillada

30/08/2009 - 22:42
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Madrid, 30 ago (EFE).- Una solitaria vuelta al ruedo a cargo del colombiano Juan Ortiz fue el escaso balance de la primera novillada del certamen "Ocho Naciones" celebrada hoy en Las Ventas, una función marcada por el deslucido juego del ganado, y en la que Juan Luis Rodríguez dejó detalles sueltos de buen toreo.

FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Hermanos Domínguez Camacho, bien presentados, descastados, justos de fuerzas y de muy poco juego. Los más toreables, tercero y cuarto.

Juan Ortiz: estocada caída y un descabello (silencio tras aviso); y estocada (vuelta).

Fernando del Toro: dos pinchazos y estocada caída (silencio tras aviso); y estocada (silencio).

Juan Luis Rodríguez: tres pinchazos y estocada caída (ovación); y tres pinchazos y el novillo se echa (silencio).

La plaza tuvo un quinto de entrada en tarde de mucho calor.

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LO QUE MAL EMPIEZA...

No empezó bien el certamen "Ocho Naciones". Ya se veía venir. Las dos sustituciones que hubo en el cartel -Juan Ortiz y Fernando del Toro por José Antonio Benítez y José Manuel Mas, respectivamente- presagiaba de antemano el petardo. Pero para colmo falló también el ganado, imposible para una terna de jóvenes espadas todavía con muchas carencias.

Al colombiano Juan Ortiz se le vio sobre todo con ganas de agradar. En sus dos novillos estuvo correcto y animoso, pero la deslucida condición de sus oponentes provocó que ninguna de sus labores cogiera altura. No estuvo mal Ortiz, pero faltó emoción en su quehacer.

Por eso tal vez le protestaron la vuelta al ruedo que se dio en el cuarto, algo desmesurada, pues su labor tampoco mereció tanto. Una vuelta al ruedo de la que nadie se acordará en un futuro.

Fernando del Toro apechó con el peor lote, pero tampoco a él se le vio recursos para resolver la papeleta. Torea demasiado despegado, haciendo los cites "fuera cacho" y estirando el brazo todo lo que da de sí para pasarse el novillo a metro y medio del cuerpo. Ninguno de sus dos trasteos dejó poso, fundamentalmente por el juego de sus antagonistas. Puso voluntad, eso sí, pero nada más.

Y Juan Luis Rodríguez firmó los mejores pasajes de la tarde, aunque fueron "cositas" aisladas, y solamente en su primero. Tiene buen aire este novillero manchego, al que se le ve que atesora un buen concepto del toreo, templado y con empaque, siempre por abajo.

La pena fue que no tuvo rival, y por eso su labor, pese a los "chispazos" sueltos que dejó, no tuvo redondez. Además le faltó más contundencia al matar, pese a lo cual fue ovacionado.

El sexto fue otro novillo imposible, sin casta ni fuerza alguna y parado, muy parado. Lo intentó Rodríguez pero todo fue en vano.

Por José María Rubio

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