
Comencé a escribir en francés durante la noche y mientras dormía; ocurrió durante mis sueños, y enseguida debí de haber escrito algunos poemas dulces y melancólicos. Lo siento, estaba dormida, y sé que no consigo escribir en francés con la misma fluidez que en español. No poseo un verdadero estilo literario en la lengua de Rabelais. Sin embargo, soy rabelesianne por definición, por nacimiento o renacimiento, o sea, por lectura.
Renacemos cuando leemos en otro idioma y comprendemos todo, renacemos cuando logramos escribir en otro idioma y los demás nos entienden. Yo sueño con hacerme entender en francés, porque el francés es mi segunda lengua madre. Este idioma me ha dado la posibilidad de arrebujarme en el vientre impuesto del exilio, donde he crecido después de un largo renacimiento, paso a paso, cayéndome mil veces.
Finalmente creo que ahora vivo un momento maravilloso de adolescencia con el idioma francés; además de que le debo la vida a este idioma, ya que practicándolo aprendí la significación de la palabra libertad.
Liberté, la palabra pronunciada en francés me dice mucho más que en español. En francés aprendí todo el amor que conlleva la palabra, y al punto supe que no hay amor, y que la vida no es vida, sin la palabra libertad. He vivido momentos de emoción muy fuertes en el idioma francés. Cuando mi madre murió, en el hospital, todos hablaban francés. Yo tuve que traducirle la muerte a mi madre, mintiéndole un poco.
Escuchar el poema de Paul Eluard, recitado por mi hija pequeña, con su bella pronunciación, en un teatro del Marais es lo más bello que me ha sucedido en este idioma.
Y más tarde, supe de la existencia del sueño, una de las razones esenciales de la libertad. Un sueño no está aún terminado sin una ilusión, sin un mundo imaginario pleno de caminos, de laberintos, de elecciones. Elegir, he aquí una palabra importante en el universo de Molière, de Racine, de Marcel Proust, de Marguerite Yourcenar, y de la mujer francesa del siglo XX.
Que el sueño nos elija y elegir nuestro sueño, he aquí una sensación eterna de libertad, una ilusión perfecta del equilibrio. El equilibrio que nos confiere la poesía, y que no se trata de un estado mental, me refiero solamente a un estado poético de libertad.
Elegir una palabra, entre el español y el francés, en eso consiste el juego, mi juego de escritora, mi juego humano, el juego muy serio del poeta, porque la mayor libertad la hallé escogiendo los múltiples caminos de la escritura, allí donde mis sentimientos marchan codo a codo con mis personajes, mis versos, mis reflexiones, mis recuerdos, mis condenas: el exilio, y mi lengua materna en batalla permanente contra la muerte, en resistencia contra el suicidio de las mareas. Elegir el mar o el río, he aquí toda mi hermosa riqueza.
Delicioso texto. Cuando uno renace -como dices- en otro idioma, encuentra caminos insospechados para entender el significado de palabras que en nuestro idioma parecian mas limitados. Me pasa igualmente, con freedom.
Una vez mas Zoe Valdes nos deja perplejos con sus observaciones y la belleza de su prosa. Vivir en una segunda lengua es dificil y tambien edificante. Gracias.
Hermoso texto lleno de significado y amor por la palabra Liberté, sobre todo cuando vivimos entre el No estar y el Ser del exilio. Un exilio también literario, intelelctual.
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