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Los arquitectos dan rienda suelta a su creatividad para la Expo de Shanghai

AFP
7/01/2010 - 19:27

En medio de las obras para la próxima Exposición Universal de Shanghai, el arquitecto Andreas Bruendler parece evocar un sueño, pero en realidad describe su proyecto para el pabellón suizo.

Un telesilla llevará a los visitantes, a través de un inmenso pozo, hasta el techo cubierto de césped, para luego bajarlos hasta el interior de la estructura. En los lados, las tejas exteriores contienen células solares de resina de soja.

"Son pilas", dice Bruendler, explicando que un visitante que utilice un 'flash' para fotografiar el pabellón puede desencadenar una reacción en cadena de las luces del edificio.

"Con una 'construcción', algo así tendría que durar 20, 40, 60, 100 años. La duración limitada del pabellón en la exposición nos da una oportunidad de pensar en las evoluciones futuras de la arquitectura", afirma.

Unos 200 países participarán en la Exposición Universal de Shanghai entre mayo y octubre próximos, y se esperan 70 millones de visitantes.

Como los pabellones son concebidos a menudo para la duración de la exposición, los arquitectos pueden permitirse todas las fantasías.

Katerina Dionysopoulou, arquitecta del pabellón británico, explica que éste fue concebido a partir del proyecto de banco de granos (Millennium Seed Bank) del Jardín Botánico Real de Londres, cuyo objetivo es conservar semillas para preservar las plantas amenzadas de extinción. El resultado, una mezcla de jardín victoriano y universo de ciencia ficción, resulta encantador.

Los conceptores quisieron realizar un lugar "tan diferente de todo que la gente se dirigiera hacia él", dice Dionysopoulou. "Decidimos poner en cápsulas todos los granos como el ADN en el ámbar en 'Jurassic Park'", añade.

"Los ponemos dentro de ramas de acrílico de 7,5 m. Durante el día, la luz los hará brillar y, durante la noche, habrá un LED (diodo electroluminiscente) incorporado".

Después de las licitaciones y de meses de obras, las construcciones surgidas de la fértil imaginación de los arquitectos de todo el mundo empiezan finalmente a adquirir forma y realidad.

Para el pabellón italiano, el arquitecto Giampaolo Imbrighi se inspiró del juego de Mikado, llamado 'Shanghai' en Italia: entre las figuras geométricas que componen el edificio, estrechos senderos recuerdan los palitos chinos del Mikado desparramados, pero también las callejuelas típicas de las ciudades chinas e italianas.

Un nuevo material, un "cemento transparente", fue utilizado en la construcción, lo que le permite cambiar de aspecto a lo largo del día. "Los distintos grados de transparencia permiten ver la luz interior desde el exterior y viceversa", cuenta Imbrighi.

El arquitecto finés Teemu Kurkela eligió también nuevos materiales para el pabellón, una especie de enorme bol blanco que evoca un 'kirnu' (marmita de gigante en finlandés), palabra que designa una cueva rocosa natural de las costas marítimas.

Como el mármol blanco es muy caro, el equipo finlandés improvisó y "la superficie del pabellón está realizada con desechos industriales", dice el arquitecto. Se trata de "papel impermeabilizado con plástico. Un producto nuevo, concebido para el pabellón".

Algunos pabellones, como el finlandés, serán desmontados después de la Expo, transportados y reconstruidos y reutilizados en otras partes. En opinión de Kurkela, las limitaciones impuestas por los plazos y los presupuestos tornan a los arquitectos aún más creativos.

"O quizá sea simplemente que estamos locos".

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