Análisis | Mario Vargas Llosa: El Nobel de la libertad y de la vida

Zoé Valdés | 7/10/2010 - 17:19
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¿Cuál es la mejor obra del escritor peruano?

Premio Nobel a una obra innovadora

El mundo de las letras hispanas está hoy más feliz que nunca, con la pronunciación de la Academia Sueca del Premio Nobel de Literatura concediéndole uno de sus más prestigiosos premios a Mario Vargas Llosa.

Hace muchos años, siendo joven en Cuba, tímida, y pobre, leí uno de los libros que más han aportado a mi rebeldía personal como escritora: La ciudad y los perros. Desde esa novela, Mario Vargas Llosa y su obra, no me han abandonado jamás.

Sus libros, prohibidos en Cuba, había que localizarlos, cambiarlos, alquilarlos, por lo que fuera, y como fuera. De este modo, le siguieron La Casa Verde (una de mis preferidas), Conversación en la Catedral, Pantaleón y las visitadores, donde aprecié los diálogos cruzados, que forman parte de uno de sus más importantes aportes a la literatura latinoamericana y universal. La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Lituma de los Andes, Los cuadernos de Don Rigoberto, Travesuras de la niña mala, La fiesta del chivo, en fin, todas sus novelas, y sus libros como ensayista. Los leía, los copiaba a mano, a falta de fotocopiadora, y me quedaba con aquellos manuscritos (de mi mano) salidos de una elegante edición de alguna editorial española.

Gran aportación de sus ensayos

El domingo pasado discutía precisamente con un amigo sobre su obra ensayística, la que este amigo admira y aprecia por encima de su obra narrativa. Lo que no es mi caso, ni el de sus lectores, lo que está probado de sobra. Yo aprecio por igual, admiro y quiero al mismo nivel, la obra total de este escritor. Sus ensayos me han aportado enormemente, desde el primero, hasta el último dedicado a su maestro y amigo Juan Carlos Onetti.

Gran estudioso de Gustave Flaubert y de Victor Hugo, como él mismo ha confirmado a través de sus conferencias, artículos y ensayos, su obra se ha nutrido de esos escritores, europeos en su gran mayoría; pero también de autores mayores anglosajones. Mario Vargas Llosa es un autor al que leemos y encontramos, en su narrativa, con un estilo muy propio, contundente, profundo, elegante aun cuando evoca los más recónditos sitios donde la pobreza y la maldad han hecho estragos. En el escritor peruano-español encontramos también toda la maestría del pensamiento europeo, y el peso de los siglos en esa tradición del pensamiento.

Como escritora, como ser humano, y como cubana, estoy profundamente feliz con la noticia de que nuestro querido Mario Vargas Llosa haya recibido el Premio Nobel de Literatura 2010. Como escritora, pues porque su obra es un ejemplo para cualquier escritor, es pura enseñanza estilística, de un soberbio delirio sustancial y artístico dentro de una majestuosa obra narrativa. Mario Vargas Llosa es un sobrio pensador, y actúa como constante protagonista de una valiente y analítica aventura periodística. Lo demostró como corresponsal en la reciente guerra en Irak.

Como ser humano y como "ser cubano": Mario Vargas Llosa no ha cesado jamás de pensar en la causa de la libertad de Cuba, no ha dudado ni un segundo en defender los derechos humanos de mi país, desde la vergüenza, la justicia y la esperanza, y a favor de los valores culturales y libertarios, así como democráticos, a los que los cubanos tenemos derecho. Los escritores cubanos, y los cubanos todos, jamás olvidaremos lo que este gran caballero de las letras -que ha defendido la libertad, la vida, y la literatura desde los rincones más insólitos del planeta-, ha hecho y sigue haciendo por la libertad y la vida.

¡Felicidades, maestro!

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