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El ex presidente Mesa revive traumáticos episodios de su gobierno

AFP
17/03/2008 - 16:38

El ex presidente boliviano Carlos Mesa, que sucedió al liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, depuesto en 2003 por una rebelión popular, revela en su libro 'Presidencia sitiada' pormenores de su gestión de 20 meses acosada, según él, por la conspiración del Congreso y el hielo de Estados Unidos y la Iglesia.

Este comunicador e historiador boliviano, de 55 años, quien de influyente periodista de la televisión saltó inesperadamente a la política, relata en 320 páginas los trances primero como vicepresidente de Sánchez de Lozada y luego como su sucesor, hasta su propia renuncia a la Presidencia, el 10 de junio de 2005, cercado por los conflictos sociales.

"En los días de la crisis de junio (de 2005) que originó mi renuncia (el embajador de EEUU, David) Greenlee me expresó (..) siendo yo todavía presidente, que lo más sensato era dejarle la presidencia a (Hormando) Vaca Diez (presidente del Congreso) porque él tendría la decisión y la autoridad que yo no mostré para restablecer el orden en el país", revela Mesa. La situación de Mesa, acorralado por el Congreso, fue tan dramática que incluso "los obispos no estaban en una posición neutral", dijo en sus memorias.

Vaca Diez, prominente hombre del extinto Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR, del ex presidente socialdemócrata Jaime Paz Zamora), es, según Mesa, "amigo personal" del cardenal boliviano Julio Terrazas, y en esa época -ante una eventual dimisión- era el sucesor constitucional de Mesa.

Pero el pueblo repudió a ese político, de manera que en junio de 2005 tuvo que renunciar a su cargo por la presión popular y abrir paso en la cadena de sucesiones al presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Eduardo Rodríguez, con la única misión de llamar a nuevas elecciones que ganó el izquierdista Evo Morales, en diciembre de ese año.

"Viví la oposición de la Iglesia en carne propia", escribió el autor de una magnífica 'Historia de Bolivia' (1997) y 'Presidentes de Bolivia: entre urnas y fusiles" (1983).

Mesa, que entregó su libro esta semana, dijo en posteriores entrevistas con medios locales que "me acorraló un Congreso que representaba a los muertos que querían revivir después de octubre (de 2003, fecha en que fue depuesto Sánchez de Lozada y con él una coalición de partidos tradicionales).

Además, "me desestabilizó un grupo de poder de Santa Cruz", la región más pujante del país y que está convertida en el epicentro de la oposición al actual presidente Evo Morales.

Evo Morales, quien entonces era líder de los productores de coca, "decide hacerme (en marzo de 2005) un bloqueo (de rutas) irracional", evocó Mesa.

El autor hace además un prolijo recuento de los días que precedieron a la caída de Sánchez de Lozada, actualmente autoexiliado en Estados Unidos para eludir un juicio por genocidio y daños económicos al Estado.

También evoca los encuentros que tuvo con mandatarios de la región, como el ex presidente chileno Ricardo Lagos, a quien define como "un hombre muy seguro de sí mismo, culto", pero también como "un hombre terriblemente temperamental". Mesa y Lagos protagonizaron en enero de 2005 un tremendo encontronazo en una sesión de la Cumbre de las Américas de Monterrey, México, a causa de la centenaria demanda boliviana de recuperar su salida al mar perdida a manos de Chile en una guerra que también involucró a Perú en el siglo XIX.

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