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El renacimiento del gran cine 'político' italiano

AFP
1/06/2008 - 17:47

El cine italiano, durante años criticado, olvidado y hasta menospreciado, renació el pasado fin de semana de sus cenizas en el prestigioso festival francés de Cannes gracias a dos filmes con fuertes tintes políticos, que golpean directo las entrañas de la sociedad.

'Gomorra', de Matteo Garrone, una descripción sin piedad de una sociedad contaminada a todos sus niveles por la mano de la mafia, y 'El Divo', de Paolo Sorrentino, una sátira amarga sobre un discutido y enigmático político italiano, ganaron el segundo y tercer premio, arrancando elogios de la crítica tanto a nivel nacional como internacional.

"Nuestro cine está más vital que nunca", comentó emocionado uno de los grandes maestros vivientes del cine italiano, Ermanno Olmi, quien a los 76 años recibirá el León de Oro por su carrera en el próximo festival de cine de Venecia, a finales de agosto.

Los dos filmes, dirigidos por cineastas de 40 años, prosiguen la tradición del legendario cine neorrealista italiano que presentaba la realidad cotidiana sin artificio y cuyos principales representantes fueron directores de la talla de Roberto Rossellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica.

"Son dos filmes que confirman el valor del cine que representa la realidad. Los dos tienen un estilo fuerte y completamente diferente, aunque revelan dos cosas contiguas: uno el lado oscuro de la política y el otro sus consecuencias sobre la sociedad", sostiene en una entrevista al diario La Repubblica otro gran cineasta "político" italiano, Francesco Rosi.

La nueva generación de cineastas italianos, que abordan la realidad sin prejuicios ideológicos, como escribe el veterano crítico Paolo Mereghetti en el Corriere della Sera, retoman con una mirada original, nueva y actual un fenómeno universal como la mafia y el poder político.

Como en 1972, cuando Elio Petri con 'La clase obrera va al paraíso' y Francesco Rosi con 'El caso Mattei' vencieron juntos en Cannes, Garrone y Sorrentino intentan narrar un país enfermo, corrupto, envilecido.

"Dos películas que se comportan como un médico que ausculta las patologías sin perder la esperanza", comentó entusiasta el colega Marco Tullio Giordana, quien presentó en Cannes fuera de competición 'Sanguepazzo'.

En total cuatro películas italianas fueron seleccionadas en Cannes, todas dignas de distribución internacional, de alta calidad y con lenguajes no comerciales y en parte financiadas con fondos del Estado.

Al contrario del año pasado, cuando Italia fue excluida de la célebre competición francesa y se decretó "la muerte oficial del cine italiano", como dijo el director estadounidense Quentin Tarantino, este año renació por lo alto.

"'Gomorra' es un filme potente, dinámico, que durará en el tiempo", lo definió el presidente del jurado, el actor y director Sean Penn, apoyado por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón, quien confesó a Garrone su satisfacción por el "redescubrimiento" del gran cine italiano.

El sorprendente resultado en Cannes ha generado también no pocos interrogantes entre productores e instituciones oficiales, divididos entre apoyar el cine de autor y experimental o impulsar el comercial y taquillero. "Comedias populares o filme de autor, cine documental o para entretener, Italia tiene de todo para todos los públicos. Finalmente somos una industria", comentó Riccardo Tozzi, presidente de la Asociación de Productores.

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