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Diez palabras que no podrás creer que no estén en el diccionario

12/06/2018 - 12:56
  • Albericoque, almóndiga y toballa fueron términos muy controvertidos
En el lenguaje coloquial se usan términos que la RAE no recoge. Foto: Dreamstime

La lengua está viva y sino que se lo digan a la RAE que cada vez que intenta incluir un nuevo "palabro" en nuestro diccionario desata una hecatombe de proporciones bíblicas. Claro que es que muchas veces se dedica a "chapuzar" grafías o incluye verdaderas abominaciones como: "Albericoque", "almóndiga", "descambiar", "toballa" o "murciégalo".

Mención aparte es el territorio "spanglish" de la RAE que nos hace negarnos a utilizar semejantes esperpentos valleinclinianos como "güisqui" o "bluyín" que hacen que cualquier tuitero se desternille en redes sociales por muy académicos que sean los señores que las admiten en el diccionario.

La Real Academia es lenta porque está muy ocupada con aquello del "limpia, fija y da esplendor", y hay veces que tarda tanto en tareas de limpieza que va a rebufo con las nuevas incorporaciones. Por ello, desde Evercom-life le proponen diez palabras molonas que deberían tener ya en el diccionario, ¿qué opinará Pérez Reverte y sus compañeros? Esta es la propuesta:

Ambientazo: hace referencia a las características de un lugar que, por su decoración, el contexto y las personas que lo frecuentan, se convierte en imprescindible. ¡increible que no aparezca! Si casi la usamos cada fin de semana.

Casoplón: existe mansión, caserón o casona. Pero este término que se materializa en inmuebles lujosos, grandes y en zonas privilegiadas de ciudades no tiene su registro, al menos, todavía y eso que lo de Irene Montero y Pablo Iglesias es todo un ejemplo de esta palabra.

Fit: estar en forma o en la justa medida de algo. De las palabras que más se utilizan para los propósitos de año nuevo o a la vuelta de vacaciones.

Flexivegano: hay personas que llevan una dieta vegetariana, otras vegana, orgánica, mediterránea y todas están incorporadas a la RAE. Pero hay una variación en la vegana con un espectro más amplio, que orienta la alimentación a vegetales y frutas limitando el consumo de proteínas animales. Eso es el flexiveganismo, tu amigo el que asegura que el jamón serrano de bellota es totalmente apto en una dieta vegetariana es un claro ejemplo de este término.

Influencer: dice ser de aquella persona o personas con una gran masa de seguidores y una credibilidad especial sobre un tema concreto ¿Preferirá la RAE añadir el término "españolizado? ¿Qué tal "influenser"? Necesitamos una palabra que defina a Reverte y a La Vecina Rubia, grandes defensores de la RAE en las redes sociales.

Instagramear: Este término es sencillo. Se refiere a la acción de "postear" (palabra que existe pero no se refiere a subir contenido a la red, al menos de momento) en la red social Instagram.

Pelazo: ya que hablamos de palabras que empleamos a diario, no podemos olvidar este. La Vecina Rubia ya ha recogido firmas para que la RAE pueda incluirlo, ya que es un elemento más de estilo personal y un término que usan desde anuncios de champú hasta artículos periodísticos y por supuesto, influencers… Además tener pelazo es guapas, ¿a qué esperas RAE?

Poliamor: llevada a cabo o no, esta práctica enemiga de la monogamia implica mantener relaciones íntimas o amorosas con más de una persona de manera simultánea, y, aunque no lo creas, todavía no aparece en la RAE. Claro que rechazó incluir el clásico "follaamigo" por un casto "amigovio", aunque nunca jamás oirás a nadie utilizar este término para referirse a esa relación de amistad pura con derechos no tan puros.

Sororidad: esta bonita palabra, por lo menos en cuanto a su sonoridad, hace referencia a la solidaridad y concordia entre mujeres. Un movimiento cada vez más conocido y reconocido en una sociedad que lucha por la igualdad pero que la RAE por el momento no ha incluído, ¿no habrá oído las manifestaciones feministas? ¡si pasan por delante de su puerta!

WowTrip: este anglicismo que nace de la unión del término Wow y de la palabra viaje en inglés y podría popularizarse como sinónimo de viaje sorpresa. Una nueva dinámica en la que el viajero no sabe cuál será su destino hasta que está en el aeropuerto y que cada vez se practica de forma más habitual.

Sin duda, la RAE debería tomar buena nota de cómo se habla en la calle porque hay veces que nos quedamos cortos en términos y necesitamos palabras que describan la realidad del día a día de manera más certera.


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