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La eterna lucha entre los poderosos y los oprimidos, a escena en Cáparra

EFE
11/08/2018 - 7:21

Plasencia (Cáceres), 11 ago (EFE).- La tragedia que se deriva de la eterna lucha entre el poderoso y el oprimido ha sido la protagonista esta noche en la ciudad romana de Cáparra con la puesta en escena de "El cerco de Numancia", a cargo de la compañía extremeña "Verbo Producciones".

Se trata de la segunda de las cuatro representaciones programadas este agosto en el yacimiento de Cáparra, la única extensión cacereña del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

Alrededor de 750 espectadores han vibrado con esta versión revisada de la obra de Miguel Cervantes a cargo del escritor extremeño Florián Recio, dirigida por Paco Carrillo y protagonizada por un elenco de nueve actores, encabezados por Fernando Ramos como el general Escipión.

Junto a Ramos han compartido escenario David Gutiérrez, que da vida a León, uno de los guerreros numantinos; el numantino Marandro que encarna Manuel Menárguez; Lira (la mujer de Marandro) interpretada por Ana García; el numantino Teógenes, por Pedro Montero y Paca Valardiez en la piel de su mujer; además de Jesús Manchón (capitán Máximo del ejército romano); y los soldados Juan Carlos Tirado y José Francisco Ramos.

"El cerco de Numancia" narra la heroica lucha contra la invasión, la humillación y la injusticia de un pueblo que se siente arrollado por el poder militar de Roma.

Durante los veinte años que duró el asedio de Numancia, los celtíberos opusieron una resistencia que se convirtió en un mito en la historia y que Cervantes lo reflejó como tal.

Marandro, enamorado de Lira, decide resistir junto a su pueblo al cerco al que el ejército romano, bajo las órdenes de Escipión, somete a todos los habitantes de Numancia, que están dispuestos a morir antes de entregarse vivos.

También presenta a las "Numancias cercanas y actuales" y deja en el aire de las ruinas de Cáparra una llamada a la reflexión sobre las consecuencias del abuso del poder.

Todo ello con el objetivo de emocionar y hacer pensar durante algo más de hora y media a los espectadores que lo que cuenta "El cerco de Numancia" no es algo lejano en el tiempo, sino que está de plena actualidad.

"Numancia no es una historia antigua, es una historia eterna", repite el coro de voces en diversos momentos, o cuando asegura que a lo largo de la historia "siempre hay una Roma que apuñala y una Numancia que se desangra".

Otro ejemplo de la contemporaneidad de la que se ha querido dotar la puesta en escena de esta obra son las dos columnas con paneles colocadas a ambos lados del escenario y sobre las que se proyectan desde imágenes de sangre derramada, alambres de espinos, a fotos de dirigentes políticos y económicos de la actualidad.

Entre ellos, no faltan los expresidentes del Gobierno, Mariano Rajoy, Felipe González o José María Aznar, algunos ministros actuales o la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Pero esta Numancia pretende ser también una llamada a la rebeldía "porque siempre que hay un poder que pisa, hay un pueblo que grita" y por eso hace un llamamiento para "pensar en Numancia" cada vez que se nos intente quitar la libertad o se produzca una injusticia en el mundo.

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