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Las carcajadas y el vodevil hacen acto de presencia en las ruinas de Cáparra

EFE
12/08/2018 - 7:15
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Plasencia (Cáceres), 12 ago (EFE).- El vodevil ha hecho acto de presencia esta noche en las ruinas romanas de Cáparra con "La comedia de las mentiras", una obra escrita por Pep Anton Gómez y Sergi Pompermayer, basada en textos de Plauto, cuyo objetivo, sobradamente cumplido, es lograr la risa del público.

Tercera cita de la extensión cacereña del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, para una alocada historia de enredos y mentiras alrededor del amor que ya triunfó en Mérida la temporada pasada y que había vendido todas las entradas desde hace días.

La obra supone un paseo por el universo de Plauto, con adaptaciones de personajes sacados de la obra del gran comediógrafo romano y llevados al mundo actual.

Pepón Nieto encarna en este montaje al conciliador y avispado Caliodoro, un esclavo-mayordomo dispuesto a ayudar a los "niños de sus ojos", a los hermanos Hipólita (Angy Fernández) y Leónidas (Rául Jiménez) a que triunfen en sus amores con el atontado Tíndaro (José Troncoso) y la meretriz Gimnasia (Marta Guerras).

Con un reparto "muy televisivo", en este enredo de amoríos y piratas inventados se da cita también Paco Tous, que encarna al general macedonio Degollus, quien ha comprado a Gimnasia para su uso y disfrute, y María Barranco, quien se pone en el papel de Cántara, la tía solterona que lleva más de cuarenta años esperando a Filemón, su amor de juventud.

Resumiendo bastante se podría contar que dos hermanos, Hipólita y Leónidas, están enamorados respectivamente de Tíndaro y Gimnasia, que no son los pretendientes que querría para sus hijos el padre de ambos, un avaro de manual en viaje de negocios, que ha dejado al frente de la casa a Cántara, su hermana solterona, a quien un galán abandonó cuarenta años atrás sin ninguna explicación.

A su vez, Degollus, un general macedonio, ha comprado a Gimnasia para su personal goce. Y, en medio de todo el embrollo, se sitúa Calidoro, esclavo que teje una gran red de mentiras para ayudar a los díscolos enamorados y poderse mantener él mismo a flote.

La mentira, o más bien la "mentirijilla" para tratar de ser feliz o el engaño lleno de lealtad para ayudar a quienes quieres, es la gran protagonista de esta obra, con la que Pep Anton Gómez quiere dejar claro que la gran verdad de todo "es que no hay cosas absolutas".

"¿Qué entendemos por verdad?" se llega a preguntar Caliodoro al final de la obra, en la que los actores interpretan una canción para animar a "mentir con sinceridad".

La obra, una coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Pentación Espectáculos y Mixtolobo S.L, ha conquistado al público de Cáparra con sus diálogos rápidos, sus alocados personajes y con un ritmo trepidante, cosido con la música de Mariano Marín, en medio de una escenografía sobria y actual.

Dos horas de espectáculo sin más pretensión -o con toda la pretensión- de divertir, algo que no está demás en nuestros días.

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