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La Super Bowl no escapa a la crisis

Agencias
7:50 - 30/01/2009
Todo se ha reducido este año para la celebración de la gran fiesta que rodea al Super Bowl

El mayor suceso deportivo de Estados Unidos sigue siendo un buen negocio. Casi 100 millones de estadounidenses sintonizarán la transmisión del domingo. Pero en estas épocas de crisis económica ni siquiera el Super Bowl se salva.

Si el año pasado la Super Bowl dejó más de 400 millones de ingresos a la economía de la ciudad de Phoenix, no se espera que suceda lo mismo cuando el próximo domingo haya concluido el partido de la edición 43 entre los Cardenales de Arizona y los Acereros de Pittsburgh.

El motivo, al margen de que no son los equipos que atraen la mayor atención a nivel nacional ni tienen los mercados de televisión y publicidad más importantes del país, es la grave crisis económica por la que atraviesa el país, en plena recesión, y a la que tampoco va a escapar la Super Bowl.

Los hoteles de cinco estrellas estaban repletos y conseguir conseguir una reserva para una cena el sábado por la noche resultaba imposible; ni hablar de la posibilidad de obtener entradas para el partido del domingo.

Hace unos años, la Super Bowl había sido mucho más que un partido. Había representado un festín de fútbol estadounidense, lujo y exceso.

El mayor suceso deportivo de Estados Unidos sigue siendo un buen negocio. Casi 100 millones de estadounidenses sintonizarán la transmisión del domingo por la tarde, cuando los Steelers de Pittsburgh se medirán a los Cardinals de Arizona.

El impacto de la crisis

General Motors y FedEx retiraron sus anuncios de televisión, pese a que la NBC había rebajado las tarifas aunque no demasiado. Playboy canceló su fiesta anual. Casi 200 acreditaciones menos se expidieron a los trabajadores de la prensa.

De acuerdo a los datos ofrecidos por la revistas especializada "Forbes", el costo de 30 segundos de un anuncio que se ofrezca durante la Super Bowl costará tres millones de dólares, un incremento del 11 por ciento en comparación con el precio del año pasado.

Antes la publicidad estaba en cualquier rincón visible de la ciudad sede del Super Bowl. Había puestos comerciales en cada esquina. Los hoteles y centros de prensa parecían ferias comerciales gigantescas.

Ahora, es posible ver otras cosas, como las mesas vacías en los restaurantes locales y los letreros que anuncian habitaciones disponibles en los hoteles del centro.

Los directivos de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) son conscientes tanto de la realidad del interés deportivo que generan los dos equipos como de las condiciones económicas que afectan al país. De nuevo, las grandes compañías de cervezas, como la "Anheuser-Busch", que en las cinco Super Bowls anteriores se gastó 115 millones de dólares, ya tiene previsto comprar al menos 10 anuncios para el del próximo domingo, que esperan puedan ver entre 80 y 90 millones de telespectadores.

Primera rebaja en la historia de las entradas

Las entradas siguen siendo caros: 15.000 localidades por un precio récord de 1.000 dólares cada una y otras 53.000 que cuestan 800 dólares. Pero otro millar de entradas fue ofrecido a precios de 500 dólares, por debajo de los 700 dólares que costó la localidad más barata el año pasado. Es la primera rebaja de los boletos en la historia del Super Bowl.

Y aquellas localidades que alcanzaban los 2.500 dólares o más, ofrecidas en la reventa, podrían terminar vendiéndose a su precio original, unos minutos antes del partido.


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