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El Tour de Francia de los regresos

AFP
2/07/2009 - 16:12

El estadounidense Lance Armstrong, el español Alberto Contador y la Unión Ciclista Internacional (UCI) hacen su regreso al Tour de Francia, cuya 96ª edición parte el sábado desde Mónaco para recorrer un trazado de 3.459,5 kilómetros.

Incluso antes de la salida del Principado, la primera en 106 años de edad del Tour, Armstrong ha dejado huella en esta ronda gala. Cuatro años después de su séptima y última victoria -récord absoluto-, el estadounidense centra todas las miradas, admiradas, reprobadoras o al menos interrogantes.

¿Qué puede hacer el texano con casi 38 años y después de tres años y medio sin competir? De la respuesta depende en buena parte la suerte de la carrera e incluso su credibilidad, bastante debilitada por los escándalos de dopaje estos últimos años.

Armstrong, 12º en mayo en el Giro, su primera gran carrera desde que volvió a subirse a la bicicleta, ha entrenado desde entonces a gran altura en Estados Unidos, antes de regresar a Europa la semana pasada para reconocer las etapas alpinas. Como en los tiempos de su aplastante dominio.

Contador también se reencuentra con el Tour, su estrés y sus fastos. Ausente el año pasado, el ganador de 2007 pagó el precio de decidirse por el equipo Astana, apartado por la organización por sus errores pasados en materia de dopaje.

Era la época del kazajo Alexandre Vinokourov, que este jueves compareció ante la prensa para dejar clara su intención de regresar al Astana a partir del 24 de julio, cuando haya cumplido su suspensión por dopaje.

Con Armstrong y Contador en el mismo equipo, el Astana, la convivencia entre ambos ciclistas durante tres semanas es un interrogante mayúsculo. Sólo corrieron juntos unas cuantas horas en marzo pasado antes de que el texano se cayera y se rompiera una clavícula.

Los dos declaran abiertamente que aspiran a la victoria el 26 de julio en los Campos Elíseos, donde concluye la 21ª y última etapa.

El responsable del equipo kazajo, Johan Bruyneel, había dicho que la propia carrera decidiría entre ambos, antes de designar la semana pasada a Contador como líder pese a su larga complicidad con Armstrong, al que siguió en sus siete victorias en el Tour.

Así las cosas, la convivencia será sin duda complicada, como entre Bernard Hinault y Greg LeMond (1985-1986), cuando el francés y luego el norteamericano ganaron el Tour.

Pero esta vez son muchos sus rivales, empezando por el australiano Cadel Evans y el ruso Denis Menchov, pasando por el español Carlos Sastre, el campeón del año pasado, o por el luxemburgués Andy Schleck, punta de lanza del potente Saxo Bank.

Desde la primera contrarreloj, en un glamuroso circuito de 15,5 kilómetros en Mónaco, se conocerá la tendencia. Luego llegarán los otros momentos cumbres en la contrarreloj por equipos de Montpellier, la primera meta en montaña en Andorra, el tríptico alpino, la crono en torno al lago de Annecy y, como apoteósis, la subida del Mont Ventoux 24 horas antes del final.

Los 180 corredores de 20 equipos iniciaron las formalidades el miércoles, a su llegada al Principado, entre otras cosas con los inevitables análisis de sangre, uno de los elementos fundamentales de la lucha contra el dopaje que ahora se enriquece además con el pasaporte biológico.

En ese dispositivo antidopaje pone grandes esperanzas el ciclismo, ahora reconciliado después de que la UCI, ausente del Tour 2008, y la organización de la carrera hicieran las paces.

El dopaje, siempre presente. Las sospechas y los casos acompañan al Tour desde el caso Festina en 1998. Un año después Armstrong ganaba su primer Tour. Comenzaba un nuevo capítulo, que todavía no se ha cerrado.


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