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'Hackear' los JJOO de Pyeongchang sin saber trucos de freestyle: la historia de Elizabeth Swaney

22/02/2018 - 16:16
  • Se aprovechó de las rendijas del sistema para ir a Corea del Sur
  • Llegó por un país (Hungría) con pocas licencias y falta de competidores
  • Su prueba llamó la atención rápidamente por no estar a la altura
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Swaney, en los JJOO de Pyeongchang. Imagen: Reuters.

El nombre de Elizabeth Swaney ha pasado a la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang. La estadounidense, nacionalizada húngara, fue una de las grandes atracciones de la prueba de half pipe. Y no por su resultado, ya que quedó última. La razón fue su peculiar estilo de esquí y su manera de clasificarse a la prueba, exponiendo las grietas de un sistema que por su falta de competidores se expone a la filtración de personas muy por debajo del nivel necesario para la prueba.

Swaney aprendió a esquiar a los 25 años (ahora tiene 33), pero apenas sabe las nociones básicas para mantenerse en pie sobre los esquís y no perder la verticalidad, lo que no le privó de competir en Pyeongchang. Ella misma relataba su historia, mitad astucia, mitad pícara, para colarse en un certamen en el que, en teoría, no debía estar cumpliendo con el nivel medio.

Tal y como informan Marca y El Periódico, Swaney quería cumplir a toda costa un sueño: competir en unos Juegos. Lo intentó con el  vio que la manera más corta y accesible de hacerlo era el half pipe. Para ello se nacionalizó húngara (su madre es de allí) y a través de las pruebas de clasificación a los Juegos consiguió el pase en tan solo 13 torneos. Su secreto fue aprovechar las rendijas que le brindaba el sistema.

En las competiciones de esa modalidad y en ese país, la asistencia media es de entre 20 y 25 deportistas, en las que todas puntúan porque lo hacen siempre los 30 primeros. Así, Swaney solo tuvo que encadenar pruebas con la única premisa de no caerse de los esquís. Ni trucos de freestyle ni nada por el estilo. Un simple paseo por el half pipe hasta que se quedaba sin impulso. Los puntos fueron cayendo y así hasta conseguir el billete a Pyeongchang.

"Trabajé muy duro para venir aquí y solo hay 24 mujeres en el mundo que podrían estar en esta final. Así que lo uso como motivación. Espero que esta pueda ser una plataforma para inspirar a otros", aseguraba Swaney después de su actuación, que llamó la atención rápidamente por la evidente falta de calidad y de giros. Quedó última, y a pesar de lo esperable, se sintió decepcionada: "No me he clasificado para la final, así que estoy realmente decepcionada con eso".


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