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Brujos y curanderos marcan la vida del poblado mexicano de Catemaco

AFP
8/03/2008 - 20:23

Los brujos y curanderos de Catemaco (este de México) no llegan a un centenar, pero han marcado la vida del poblado, donde se cree en hechizos con hierbas y "limpias" por preservar una cultura y como negocio, aunque hay otros que están convencidos de poseer poderes sobrenaturales.

Este fin de semana, en Catecamo se celebró el año nuevo de los brujos, que inició a la medianoche del primer viernes de marzo con misas negras y diferentes ceremoniales, que continuaron el sábado y domingo, si bien un intenso viento helado arruinó este año las "limpias" que se realizan en la laguna.

"Hay una deidad en la laguna que no permitió que se realizara ese ritual, sintió el recelo, la rabia de los dioses de que un afeminado ofreciera el temazcal (baño sagrado de vapor), dice Juanita, una mujer que se presenta como promotora cultural pero que en voz baja revela que es bruja.

La mujer se refiere a Sergio "La Chejera", un joven de estilizada silueta y finas facciones que se viste de mujer para recorrer el pueblo en bicicleta e informar a los turistas y que estuvo presente en todas las celebraciones oficiales, con tintes de promoción política, de este año nuevo de los brujos.

"Por culpa de La Chejera se tuvo que ir del pueblo el Brujo Mayor", dice Juanita mientras sopla un fuerte viento y asegura con tono misterioso que "yo manejo las fases aéreas", antes de lanzarse en una complicada historia de una mujer israelí que, dice, estaba poseída por el diablo y a la que hizo levitar.

En Catemaco pareciera haberse desencadenado una disputa por el puesto del "Brujo Mayor", el más grande y más sabio de todos. Más de cinco se declaran auténticos herededores de ese título legendario.

"Los voy a llevar con 'El Cuervo', ese es el brujo que ve al gobernador (de Veracruz)", dice Moisés, un joven empleado de un hotel. Otros, sin embargo, aseguran que el más avesado en las artes de curar males desencadenados por la magia negra es el brujo Tito, aunque también hay devotos de "El Tigre" y "El Indio".

Entre las mujeres que dominan el conocimiento de las hierbas para curar conjuros se cuenta doña Rosa, que divide sus jornadas en el mercado del poblado entre su puesto de brujería y su restaurant de mariscos, uno al lado del otro.

"Yo practico lo negro y lo blanco. Hago limpias espirituales para sacar al mal, trabajos para 'amarrar' al ser amado, para la abundancia en el negocio", dice doña Rosa al explicar que sus servicios más demandados son precisamente para el amor, por los que cobra el equivalente a unos 100 dólares.

En el centro de Catemaco, un puñado de gitanas, de faldones largos y cabello trenzado, la mayoría adolescentes cuidadas de cerca por su abuela, ofrecen leer la mano por menos de dos dólares mientras entre ellas platican en romaní, la lengua de los gitanos.

"Nuestros antepasados llegaron a Veracruz cuando los tiempos de la Revolución (mexicana de 1910). Hemos vivido en varias partes, pero nos gustó Catemaco y somos dos familias que vivimos aquí desde hace como nueve años", comenta doña Rosa, la abuela gitana de 71 años, de cabello blanco, piel olivo e intensos ojos claros.

La tradición de brujería en Catemaco es herencia de la cultura olmeca, la más antigua de Mesoamérica, en la que los curanderos de la región aliviaban con hierbas medicinales todo tipo de males, explica de su lado Noé Betaza, subdirector de Turismo de Catemaco.

"Después fue pasando a otras creencias, como para buscar el amor, el dinero o curarse de envidias o maldiciones. Todo está permitido, incluso las misas negras, con sacrificios de animales. Lo único prohibido son los sacrificios humanos", añade Betaza.

sem/jg/jb

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