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La marcha opositora termina con gases y la oficialista con música

EFE
22/08/2009 - 22:08

Caracas, 22 ago (EFE).- La marcha opositora contra la nueva ley de educación venezolana terminó hoy dispersada por gases lanzados por la policía mientras que la oficialista, convocada para apoyar la ley, se desarrolló con música popular de fondo.

Toda la jornada transcurrió con normalidad hasta que la marcha opositora llegó a la valla de seguridad que marcaba el final de su recorrido.

Grupos de jóvenes que estaban en la cabecera de esa marcha comenzaron a bambolear la valla y terminaron derribándola, momento en el que la Policía Metropolitana lanzó la primera andanada de gases.

Posteriormente se registraron otras tres escaramuzas similares que fueron igualmente neutralizadas con más gases y con el avance de dos vehículos lanzadores de chorros de agua, en el último caso.

De acuerdo a imágenes transmitidas por la televisión, varias personas se vieron afectadas por el humo y al menos una sufrió una herida cortante al recibir el impacto de un bote de gas.

El viceministro de seguridad, Juan Romero, atribuyó los incidentes a unas 100 o 200 personas y garantizó que los gases utilizados están compuestos por "químicos permitidos internacionalmente".

Una versión diferente aportó el parlamentario opositor Juan José Molina al negar que la cabeza de la marcha hubiese dado motivos al lanzamiento de los gases ya que, según su interpretación, todo se debió al "miedo" que sintieron los policías cuando algunos estudiantes, "con su vehemencia", sacudieron las vallas de seguridad.

Al desatarse los incidentes, el resto de los manifestantes opositores, entre los que había numerosas personas de edad, se fue dispersando poco a poco para finalmente hacerlo deprisa debido a la fuerte lluvia que comenzó a caer.

Las autoridades dijeron que delimitaron las trayectorias de las dos marchas para evitar una confrontación.

El ministro del Interior, Tarek El Aissami, pidió a la Fiscalía abrir una investigación contra algunos convocantes por "incitar a la violencia", en particular contra Óscar Pérez, directivo del partido Alianza Bravo Pueblo (ABP), para que respondan por lo ocurrido.

Según El Aissami, la violencia que se desató estaba "programada" por los dirigentes opositores que hablaron de "civismo y paz" sabiendo que "en su agenda oculta" había un final violento.

Para El Aissami una muestra de que todo estaba calculado es que varios de los que provocaron los disturbios estaban pertrechados con máscaras "antigas" y, algunos, con chalecos "antibalas".

Por el otro lado, los oficialistas organizaron su concentración de apoyo a la nueva ley de educación en el centro de la ciudad, donde se instalaron algunas tarimas desde las que amenizaron grupos musicales y artistas populares.

Además de apoyar la ley, la manifestación sirvió, según sus convocantes, para repudiar la decisión del Gobierno colombiano de permitir que tropas estadounidenses utilicen su territorio como base de operaciones.

Mientras los gases ponían un fin abrupto a la manifestación opositora, el sector pro gubernamental combinaba piezas musicales con los discursos de dirigentes políticos, entre ellos algunos ministros.

Todas sus intervenciones sirvieron para reiterar el carácter progresista de la nueva norma educativa y destacar la amenaza que para Venezuela representa la presencia en la vecindad de tropas estadounidenses.

Por la parte opositora no hubo opción a discursos porque los disturbios al final de su marcha abortaron esa posibilidad.

Portavoces de los grupos más radicales de la oposición ya habían sugerido que no pensaban respetar el tope fijado por las autoridades para el término de la marcha porque su objetivo era llegar al centro de la ciudad, donde estaban los "chavistas".

Al final, los planteamientos en torno a las bondades o desventajas que tendrá la nueva ley educativa pasaron a un segundo plano y quedaron difuminados en la controversia abierta por la forma en que terminó la marcha opositora.

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