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El gobernador de Nueva York dimite tras sus escarceos sexuales

Jose Luis de Haro/ Nueva York
12/03/2008 - 16:59

Finalmente y pese a su oposición inicial, el 54 gobernador de Nueva York, Elliot Spitzer, ha decidido dimitir de su cargo tras descubrirse sus aventuras sexuales con un selecto club de prostitución a este lado del Atlántico.

Todo parecía indicar que el político intentaría aguantar el chaparrón y seguir conservando su título de gobernador, sin embargo, la opinión pública y la clase política de Estados Unidos necesita mucho tiempo para perdonar esta clase de hipocresías.

"No puedo describir los sentimientos del amor y confianza que mi familia y los ciudadanos han depositado sobre mí", reconoció Spitzer, acompañado por su esposa. "Siento no estar a la altura de las circunstancias pero no puedo permitir que mi vida privada interrumpa la actividades que todavía tienen llevarse a cabo en este estado", añadió.

"Por eso presento mi dimisión", aseguró. Spitzer dejó claro que pasará tiempo con su familia y nunca volverá a la escena política. Eso sí, su título de abogado le permitirá seguir luchando en el futuro por el bien de la población.

David Paterson será su sucesor

Durante una conferencia de prensa desde su oficina en Nueva York, Spitzer notificó que su decisión que hará efectiva a partir del próximo lunes, 17 de marzo. Curiosamente, su sucesor, David Paterson, hará historia por partida doble, ya que se convertirá en el primer gobernador de color así como el primer invidente en ostentar un cargo de tal responsabilidad. Esperemos que la carne no sea débil y se evite cualquier otro escándalo dentro del estado de Nueva York.

EEUU, tierra de escándalos

En el albero estadounidense existen escándalos y escándalos que tiran por tierra la carrera política de los más admirados políticos. Por suerte o por desgracia, la sentencia de los ciudadanos, que no aprueban que su gobernador haya gastado más de 80.000 dólares en chicas de compañía, junto con las amenazas de un impeachment por parte de los republicanos, algo que obligaría al político a abandonar con las orejas gachas su puesto, han hecho recapacitar a Spitzer.

Sus ahora conocidas visitas al Emperors Club VIP, un servicio en el que medio centenar de meretrices obsequiaban a sus acaudalados clientes con los más variopintos servicios, se han convertido en el estigma que tardará en desaparecer del que fuera conocido como "sheriff de Wall Street".

Aún así, hay que reconocer que los estadounidenses siempre acaban por perdonar las debilidades carnales de sus más admirados políticos, véase por ejemplo al ex presidente Bill Clinton. Pese a la tormenta que descargó sobre la Casa Blanca cuando salieron a la luz sus intercambios "orales" con la becaria Monica Lewinsky nadie creía que el mandatario sobreviviría a tal escándalo y, sin embargo, parece que a día de hoy el temporal es una mera anécdota mientras Clinton consiguió salvar su cargo.

Otros, como el caso del representante demócrata en el Congreso, Mark Foley, que enviaba correos electrónicos bastante subidos de tono a los jovencísimos becarios del Capitolio, no lograron sobrevivir al azote del público y acabaron con la carrera política de los implicados.

Para Larry Sabato, especialista político de la Universidad de Virginia, la clave para conseguir el perdón público depende del nivel de hipocresía de los implicados. "La hipocresía es lo que saca de quicio a los ciudadanos", reconocía Sabato al The Christian Science Monitor.

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Comentarios 1

#1
12-03-2008 / 18:36
fende
Puntuación 2

Estos americanso son la bomba, ¿desde cuando afecta a la politica acostarse con tias buenas?, cualquiera que se precie, une, su exito personal a su entrepierna,estos americanso que raros