
El término del mandato de George W. Bush debería dar consuelo a quienes desean que Estados Unidos relance el Tratado de No Proliferación nuclear (TNP), que en pocos días cumple 40 años.
Los dos candidatos remplazar a Bush -el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama- dicen que una renovación del liderazgo estadounidense en materia de desarme es crucial para reforzar este acuerdo internacional, firmado el 1 de julio de 1968 con el fin de reducir y luego eliminar la amenaza nuclear.
Obama parece decidido a tratar que el Congreso ratifique rápidamente el Tratado de prohibición total de ensayos nucleares (CTBT). En cuanto a McCain, que en el pasado votó en contra el CTBT, se mostró dispuesto a reconsiderar este acuerdo al que el gobierno de Bush se opuso.
Además, Obama ha dicho que Estados Unidos desea un mundo sin armas nucleares, y McCain -aunque menos categórico- expresó algo parecido.
En los hechos, un consenso político considerable está emergiendo en Estados Unidos, lo que podría ayudar al próximo presidente a revolucionar la política de su país en materia de armas nucleares, estima el senador demócrata John Kerry.
"Por primera vez en la historia, los candidatos de los dos grandes partidos están de acuerdo en poner a Estados Unidos en la vía de un mundo sin armas nucleares y sin todos los riesgos que éstas aportan", expresó Kerry en una columna publicada la semana pasada por el periódico Financial Times.
Otros manejan su optimismo más moderadamente. "No veo un futuro más optimista de inmediato", dijo David Kimball, director ejecutivo de la Asociación de Control de Armas, organización estadounidense que apoya la reducción del armamento a nivel mundial.
Pero Kimball ve con buenos ojos el hecho de que ambos candidatos reconozcan la necesidad de renovar el liderazgo estadounidense en materia de desarme.
"El futuro traerá varios desafíos complicados respecto a las armas nucleares, y no será fácil", predice asimismo este experto, que estima que el próximo presidente deberá reaccionar rápidamente para reducir los arsenales nucleares estadounidense y ruso, poner fin a la carrera hacia nuevas cabezas nucleares y ratificar el CTBT.
Kimball también llamó a que Estados Unidos esté a la cabeza de los esfuerzos para que los países no miembros del TNP -como India, Israel y Pakistán- se unan a los compromisos de los países firmantes.
Estados Unidos jugó un rol tradicionalmente de salvaguardia en materia de proliferación nuclear, al comprometerse en el desarme con la Unión Soviética (luego Rusia) y más tarde al utilizar la diplomacia para convencer a países como Taiwán o Corea del Sur de no buscar obtener la bomba atómica.
"Pero en la actualidad, Estados Unidos rechazó sus compromisos clave en materia de no proliferación y desarme", estimó Kimball, tomando como ejemplo el acuerdo del gobierno de Bush con India sobre la energía nuclear civil.
El gobierno de Bush también fue criticado por la forma de tratar el tema nuclear norcoreano en 2002, que llevó a Corea del Norte a retirarse del TNP. Washington comenzó a renegociar con Corea del Norte cuando ésta acumuló suficiente plutonio como para explotar una bomba en 2006.
Pero lo más criticado en materia nuclear podría ser la invasión de Irak en 2003 en nombre de la lucha contra el supuesto programa de armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, siendo que los inspectores de la ONU no tenían pruebas de ningún programa militar nuclear, químico o biológico iraquí.
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