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Así será la vida de los hijos del próximo presidente de EE.UU

Jose Luis de Haro/ Nueva York | 8/07/2008 - 1:39
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Nueva batalla económica en EEUU

Mientras buena parte del mundo se encuentra expectante para saber quién ocupará la Casa Blanca tras las elecciones del próximo noviembre, no debemos olvidar que tanto el senador demócrata, Barack Obama, como el legislador republicano, John McCain, llegarían a Washington con una prole de niños que criar. De momento, han librado otra batalla económica.

Muchos se preguntan si es posible compaginar el puesto de presidente con el de padre en medio de guerras, crisis y la prensa analizando minuciosamente cada decisión tomada.

Los inquilinos de la Casa Blanca cuentan con innumerables anécdotas sobre las travesuras de los más pequeños habitantes dentro del centro de control de la política norteamericana. Así muchos recuerdan como el pequeño John Kennedy Jr se escondía bajo la mesa de su padre en el Despacho Oval o cómo Amy Carter se llevó su libro favorito a una cena de estado. Por supuesto, no todo han sido bromas y simpáticos recuerdos.

La vida de adolescente rodeado de servicios secretos no es nada fácil, prueba de ello es la escapada por las calles de la capital estadounidense de Susan Ford burlando la seguridad o Jenna Bush, una de las gemelas del actual presidente, por beber alcohol sin tener la edad legal requerida.

Un reto para los más pequeños

Si el candidato demócrata llegase a hacerse con la presidencia del país, sus hijas Malia Obama, de 10 años, y su hermana Sasha, de 6, se convertirían en las recién llegadas más jóvenes a la Casa Blanca desde que Jimmy Carter ocupara la presidencia.

Su imagen, sus primeros amores y su vida social pasarán a formar parte de la vida pública de EE.UU, algo difícil de entender para muchos pequeños, que verán como sus amiguitos deben pasar serias inspecciones antes de entrar a jugar en su nueva casa o cómo los guardaespaldas siguen todos y cada uno de sus pasos tanto en el colegio como dentro de la mansión.

Por supuesto, también puede existir cierto nivel de crueldad puesto que cuando una jovencita de tan sólo 13 años como Chelse Clinton vio su imagen ridiculizada en el programa Saturday Night Life, uno de los de mayor audiencia del país, seguro que no fue fácil digerir como el actor Mike Mayers se metía con su poco atractiva figura.

La educación de los niños, un escaparate político

Otra de las tareas que ocupará al nuevo presidente es decidir si manda a sus hijos a un colegio público, para hacer buena prensa del sistema educativo estadounidense, o prefiere decantarse por las elitistas instituciones privadas. En el caso de los Clinton, la apuesta fue privada y llevar a Chelsea a la escuela Sidwell Friends costaba 27.000 dóláres anuales. En el caso de Carter, se decantaron por un colegio público.

Las hijas de Obama acuden actualmente a una institución privada parte de la Universidad de Chicago, de la que su madre, Michelle Obama, es miembro del consejo de administración. En el caso del republicano McCain lleva a su hija adoptiva Bridget a un colegio privado de Phoenix. Cabe recordar que el veterano de la Guerra de Vietnam tiene un total siete hijos fruto de sus dos matrimonios.

Como bien dijo el mandatario Ted Roosevelt, "sólo puedo hacer una cosa o ser presidente de EE.UU o controlar a mi hija Alice". Desde luego una cosa está clara, en muchas ocasiones la labor de progenitor es mucho más complicada que controlar un país pero siempre se puede encontrar la fómula para conseguir el equilibrio entre ambas facetas.

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