
Los hispanos se han convertido en el segmento social con mayor crecimiento dentro de Estados Unidos, por lo que no es de extrañar que tanto el senador demócrata Barack Obama como su homólogo republicano, John McCain, se hayan propuesto encandilar a este importante puñado de votantes, tradicionalmente demócratas.
Ambos candidatos presidenciales se han dejado caer por Washington para hablar ante una de las organizaciones Latinoamericanas más influyentes del país.
Tanto Obama como McCain comparecieron, por separado, ante la Liga de los Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en ingles), que representa a buena parte de los 46 millones de hispanos con derecho a voto que vivien en EE.UU.
En declaraciones a la prensa, la presidenta de LULAC, Rosa Rosales, ha aseverado que el encuentro del martes era perfecto para que los dos candidatos "hablen claro" y, con detalles, sobre sus políticas de inmigración. Desafortunadamente ninguno puso toda la carne en el asador.
En el caso del candidato demócrata, su intento por hacer furor entre estos ciudadanos quedó frustrado durante las primarias ya que este segmento de la sociedad era uno de los pilares de la ex candidata Hillary Clinton. Con la ex primera dama fuera de juego, Obama ha puesto su empeño en hacer llegar su mensaje a los hispano hablantes y, por eso, ha traducido su eslogan de campaña "Sí, podemos" al español.
Por su parte, McCain ha preferido centrarse especificamente en los cubanoamericanos, que suponen un suculento porcentaje de votos en el estado de Florida, una de las regiones clave para hacerse con la Casa Blanca el próximo noviembre. En su empeño por conseguir su apoyo, el veterano de Vietnam ha lanzado una masiva campaña publicitaria centrada básicamente en atraer a estos votantes.
Durante su comparecencia el senador de Arizona volvió ha hacer mención a la maltrecha economía estoadounidense. "Tengo un plan para hacer crecer la economía, crear empleo y hacer que el país vuelva a crecer", declaró.
McCain siempre ha defendido a ultranza, frente a la oposición del ala conservadora del partido, un camino a la ciudadanía de aquellos inmigrantes ilegales en el país. Sin embargo, durante las últimas semanas el senador de Arizona ha hecho hincapié en la importancia de endurecer las medidas de seguridad en la frontera con México, algo que ha atraído a los votantes más radicales pero espantado en cierta forma al voto latino.
"Yo y muchos otros colegas de partido hemos intentado en dos ocasiones aprobar una legislación lógica para arreglar los problemas fronterizos? debemos probar a los estadounidenses que es posible asegurar nuestras fronteras para respetar las dignidad y derechos de los residentes legales en el país", explicó McCain. Sin embargo, recalcó la necesidad de la economía estadounidense de tener trabajadores inmigrantes.
Por su parte, el candidato demócrata a la Casa Blanca Barack Obama se ha declarado convencido de que los hispanos pueden darle la victoria en noviembre y los lha llamado a votar masivamente, principalmente en cuatro estados que pueden determinar los resultados: Florida, Nuevo México, Nevada y Colorado.
"Necesito su ayuda. Esta elección puede ser decidida por los electores hispanos", ha declarado Obama. "Cada cuatro años, algunos de los resultados más estrechos tienen lugar en Florida, Colorado, Nevada y Nuevo México, todos ellos Estados con una fuerte comunidad latina", recordó el candidato demócrata antes de llamar a los hispanos a registrarse y votar el 4 de noviembre próximo.
"Entonces el lema era 'hoy marchamos; mañana votamos'", afirmó el demócrata. "Ahora llegó el momento de votar", añadió, en uno de sus llamados más directos a la comunidad hispana para que apoyen su candidatura.
"Creo realmente que si registramos más latinos y logramos que participen en las elecciones, entonces no sólo cambiaremos el mapa político del país, no sólo ganaré la Presidencia, sino que van a tener a un gobierno que represente realmente a los estadounidenses", prometió.
Hasta la fecha, los latinos han favorecido a los demócratas pero sus inclinaciones electorales suelen variar con frecuencia. De hecho, durante las pasadas elecciones, el actual presidente del país, George Bush, consiguió el respaldo del 44% de los votos hispanos, un logro que podría hacer presagiar un cambio de tendencias de cara a las próximas elecciones presidenciales.
De momento, las encuestas apuntan a que el candidato demócrata lleva una ventaja de dos votos a uno frente a su contrincante republicano entre este colectivo. La razón de esta ligera ventaja reside en los cambios de posición que el republicano está sufriendo últimamente. Aún así el 44% de los estadounidenses creen que McCain está más capacitado para lidiar con los problemas migratorios que su contrincante demócrata.
Aunque el voto hispano suponga sólo el 9% del electorado norteamericano, según el Pew Hispanic Center, en estados como Nuevo México, Florida o Colorado se lleva el 37, 14 y 12% respectivamente.
En el caso de Nuevo México cabe recordar que su gobernador, el demócrata Bill Richardson, fue candidato en las primarias y tras su salida de la competición se rindió a los pies de la 'Obamamanía', algo que seguramente favorecerá al candidato demócrata. Incluso, el nombre de Richardson se encuentra en muchas de las quinielas de cara a la elección de la mano derecha de Obama para las elecciones generales.
El senador de Illinois ha insistido en reseñar el viraje registrado por su oponente republicano, que ha pasado de impulsar la reforma de inmigración a centrarse en reforzar la seguridad fronteriza.
Además, ha insistido en la inminente necesidad de tener en cuenta que estas elecciones podrían acabar dependiendo de cuántos latinos salgan a votar el próximo noviembre, por eso, se mostró "orgulloso" de que su campaña "esté trabajando duro para registrar al mayor número de hispanos posible y hacerles participes del proceso electoral".
© Ecoprensa S.A. - Todos los derechos reservados - Nota Legal - Quiénes somos - Suscripciones - Publicidad - RSS - Archivo - Ayuda