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La edad entra en campaña: así amolda cada partido a sus candidatos 'viejunos'

8:00 - 19/05/2016
  • La edad media del 'Gobierno en la sombra' de Sánchez es de 54 años
  • Podemos se está apoyando en 'veteranos' como Anguita o el exJEMAD
Borrell, Robles, Serrano, Anguita, Beiras y Rodríguez, algunos de los 'veteranos'. Imágenes: EFE / Montaje: EcoDiario.es

Acaban de cumplirse cinco años del 15M, quizá el fenómeno reciente que más ha condicionado la política española en los últimos tiempos, con permiso de la crisis. Entonces muchos vieron en ese acto de rebeldía el grito de una generación desubicada, atropellada por la crisis, sin futuro y sin cobertura.

A pesar de que mucha gente dentro de ese movimiento se esforzó por intentar borrar la idea de que era una cosa sólo de jóvenes, muchos analistas han ido coincidiendo en estos años en señalar denominadores comunes: una respuesta a años de desafección política y progresivo distanciamiento ciudadano que dio pie a una explosión social pidiendo reformas y actualizaciones políticas y económicas.

Poner caras nuevas y propuestas nuevas era el primer paso, y quizá el único que se ha dado: el surgimiento de nuevas fuerzas políticas, especialmente Podemos, ha reconfigurado el mapa del país y ha movilizado a votantes a favor y en contra, aunque no sólo jóvenes ni desencantados. Sin embargo, una idea pesaba por encima de las demás: la necesidad de renovación.

Y aunque es cierto que renovar la política no tiene porqué pasar sólo por poner caras más jóvenes, los partidos empezaron a buscar otros liderazgos. A Cayo Lara le sucedió Alberto Gazón en IU. A Alfredo Pérez Rubalcaba le siguió Pedro Sánchez en el PSOE. Mariano Rajoy, aunque sigue sin moverse, cambió piezas a su alrededor para descontar años a la edad media de la cúpula de su partido, y colocó a Javier Maroto, Pablo Casado y Andrea Levy como puntas de lanza.

Sin embargo, la estrategia de los partidos con el manejo de las edades ha ido cambiando según se han diluido los ecos de aquel ya lejano 15M, acomodando esa cuestión a unos intereses políticos que han ido cambiando.

El PSOE resucita a las viejas glorias

Una de las propuestas que más ha llamado la atención es la del PSOE. Semanas después de acusar a Podemos de centrarse en buscar sillones en la fracasada negociación para formar Gobierno, Pedro Sánchez presentaba a quienes serían ministrables si él fuera presidente (y no tuviera que ceder carteras a un partido que le apoyara, claro está).

En la lista, formada por 20 personas, destacan algunos nombres más que conocidos en política, como los de Margarita Robles, Josep Borrell , Jordi Sevilla o Ángel Gabilondo, y aflora una conclusión: no es una lista de gente mayor, pero tampoco es una lista de gente joven.

Así, la edad media es de 54 años, con cuatro nombres por encima de la edad de jubilación (Sami Naïr, el mayor con 70 años, Josep Borrell con 69 y José Enrique Serrano y Ángel Gabilondo, ambos con 67) y otros cuatro por debajo de los 45 (María González Veracruz, la más joven con 37 años, Carmen Montón con 40, Núria Parlón con 42 y Meritxell Batet con 43)

El problema no es tanto la edad, sino la carrera de muchos de ellos. Llama la atención, por ejemplo, el caso de Josep Borrell: 'exiliado' de la política española tras su dimisión para solventar la bicefalia que generó su victoria sobre el entonces secretario general Almunia, volvió a aparecer en el imaginario de los españoles cuando Jordi Évole le rescató para un programa (precisamente entre políticos experimentados) y consiguió acallar a una tempestuosa Esperanza Aguirre.

¿Por qué el PSOE elige resucitar a tantos veteranos en un momento en el que se reclama una renovación de candidaturas? Los perfiles 'veteranos' son, por lo general, de personas reputadas (como Rafael Bengoa, por ejemplo) y con buena imagen, como el propio Borrell gracias a ese programa (pocos españoles saben que presidió el Parlamento Europeo) o Gabilondo.

Los socialistas saben que han perdido la pelea para reivindicarse como partido de izquierda toda vez Podemos e IU han conseguido formar un frente en ese espectro ideológico. Su alternativa, impulsada por su acuerdo fallido con Ciudadanos, es reivindicarse como partido de Estado, capaz de pactar y con tendencia a acudir al centro, de donde quiere desplazar al PP (y donde, tradicionalmente, se han ganado las elecciones).

Para conseguirlo necesita atraer el voto no de los jóvenes desencantados, que posiblemente votarán a partidos más renovados, sino a gente de mediana edad y que valore la conjunción de experiencia (que acapara las principales carteras) y juventud.

Podemos se hace mayor

Caso contrario es el de Podemos: con el voto joven y desencantado garantizado, y con unas estructuras mayoritariamente jóvenes, la formación necesitaba miembros 'veteranos' para atraer votos más allá de su nicho natural. Por eso, por ejemplo, ficharon al exfiscal jefe Carlos Jiménez Villarejo, que llegó a ganar un acta de eurodiputado con 80 años, aunque renunció a ella. Y por eso tampoco tienen problemas en contar con aliados como Xosé Manuel Beiras, un año menor que Villarejo, en Galicia.

Esa búsqueda de votos más allá del mundo 'indignado' les ha llevado también a promover candidaturas de perfiles independientes y muy veteranos, como el de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de 72 años, o a sumarse miembros 'del sistema' para modificar su percepción en determinados ámbitos, como el exJEMAD Julio Rodríguez (de 68 años)

Así, mientras el PSOE intenta combinar experiencia con -relativa- juventud para buscar el centro, Podemos suma referentes veteranos para atraer a públicos menos jóvenes. A fin de cuentas, el hombre que susurra al oído de Pablo Iglesias no es otro que el veteranísimo Julio Anguita, que a sus 75 años vive su resurrección política en la sombra.

IU intenta soltar lastre

En la antigua casa de Anguita el proceso ha sido distinto. La 'modernización' de la formación ha pasado por laminar a la vieja guardia en Madrid y por desplazar a los más veteranos en la cúpula, como Cayo Lara o Gaspar Llamazares. El primero, de 64 años, llegó a competir (a la cara y a la espalda) contra quien él mismo señaló como rescatador de la formación. El segundo, de 59 años, se ha mostrado contrario a la alianza electoral con Podemos y ha advertido en reiteradas ocasiones de las consecuencias que tendrá, desde su punto de vista, el acuerdo.

El papel de Alberto Garzón, que a sus 30 años se ha embarcado en la operación de rescate (o demolición, según a quién se pregunte) de la histórica formación izquierdista, es complicado. Sólo él y otra compañera de partido (Sol Sánchez, de 45 años) obtuvieron escaño el 20D y esperan poder mejorar resultados con la alianza. El precio: desplazar al ala comunista más tradicional y al movimiento sindical más anclado al pasado a cuenta de perder puestos de salida con Podemos.

Como todo proceso negociado, eso implica equilibrios: el propio Garzón se reconoce comunista y defensor de las esencias de su formación, aunque no pocas manos han intentado apuñalarle políticamente dentro de su propia casa por ese proceso de renovación no sólo generacional, sino también ideológico.

Un debate poco prioritario en el centro-derecha

En el PP el debate sobre la edad está enterrado en uno mayor: la supervivencia política de Rajoy y su polémico legado plagado de casos de corrupción a su alrededor dependen únicamente de que pueda volver a gobernar. Muchas son las voces, incluso de quienes él mismo ha colocado en su entorno cercano, de quienes piden renovación a gritos y claman contra la corrupción con una vehemencia que el presidente en funciones nunca ha tenido.

El debate sobre la sucesión lleva meses abierto, pero ninguna espada caerá sobre nadie hasta que no haya una investidura a favor o en contra del -de momento- indiscutible candidato. En cualquier caso, una cosa es lo previsible, y otra muy distinta lo que suceda bajo mando del rey del enroque.

La competencia en el espectro ideológico no tiene estos problemas: Ciudadanos ha nacido como un partido lleno de gente de mediana edad, entre los 40 y los 50 años. Y de la misma manera que le nicho de jubilados y mayores es propiedad del PP, Ciudadanos aspira a hacerse un hueco entre la clase media y trabajadora del mapa urbano español.

De hecho, sólo ha habido un momento 'peligroso' al respecto, y fue cuando Rivera decidió presentarse a las generales por Madrid, lo que requería nombrar a un 'número dos' visible para Barcelona, dado que Cataluña es su primer nicho de votos. La elegida entonces fue Inés Arrimadas, que ahora suma 34 años y se ha convertido en el complemento perfecto para el hasta entonces único líder de la formación: joven, telegénica y buena oradora, como él, pero con un ámbito territorial distinto como para hacerle sombra.

Así las cosas, y al contrario de lo que parecía hace cinco años, el debate de la renovación no centra la campaña: unos y otros buscan rejuvenecer o envejecer candidaturas intentando buscar distintos nichos. La edad media de los candidatos y sus listas ha bajado, pero no abundan los novatos: no es país para políticos con carrera profesional... todavía.

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Comentarios 2

#1
19-05-2016 / 10:13
navegante
Puntuación 0

Es difícil de entender que la opción de caras jóvenes pase por traer un sistema del comunismo que ha fracasado siempre, y aquí no tiene porque ser diferente, eso sí reconozco que tienen clase para vender humo, ya que su programa es bien escaso por no decir nulo.

#2
19-05-2016 / 11:05
Para Borja Ventura
Puntuación -1

Siguiendo la línea de desprecio de este panfleto, el titular es despectivo a los mayores llamándolos "viejunos", como si fueran elementos inservibles o a eliminar, de forma despectiva. Lo que llama la atención es que entre tantos, según este planfeto, “viejunos”, solo se muestra gráficamente, a los que este medio, odia.

Esta forma de actuar, refleja la mentalidad que subyace en ciertas mentes enfermizas que recuerdan otros tiempos, no muy lejanos.

¿Odio o miedo?. Se os ve el plumero.



Ahora lo Censurais.