Debería ser lo que dices. Pero la gama de chaqueteros es muy variada. He elegido políticos, artistas, escritores, pensadores, juristas, ex terroristas, hombres de la Iglesia, empresarios. Cada uno tiene sus motivaciones, algunas muy legítimas. Otras, públicamente patéticas, espectáculos poco ejemplares.
Como periodista me impacta la trayectoria del jesuita Padre Llanos, el del Pozo del Tío Raimundo. Era capellán falangista, el confesor de Franco con quien tomaba el te en El Pardo, y pasó a levantar el puño en un mitin con La Pasionaria y Carrillo. También este último personaje, Carrillo, tiene su miga. Hay periodistas que han pasado de dirigir el diario Arriba de la Falange a dirigir El Socialista. La vida da muchas sorpresas.
Totalmente de acuerdo, aunque no hay por qué estar siempre en un partido, como si fuera una religión. Lo ideal es marcharse. Pero hay gente que, como Zapatero, sólo han rendido en la actividad política de partido, han contribuido poco al PIB con su trabajo como hacen los fontaneros, mecánicos, etc. La política debería ser un servicio no una profesión.
El político que cambia de ideología por evolución intelectual, por ética, no odia, evoluciona. Ahí está el caso del poeta Dionisio Ridruejo, falangista de la primera hora. Se arrepintió y se jugó la vida frente a Franco en un gran acto de honradez cuando descubrió que estaba equivocado. Hoy le producirían vergüenza muchos políticos . Son los conversos, esos sí, pueden superar con creces a los militantes naturales de su nueva ideología, quizás por justificar una pirueta pública que la sociedad no le tolera.
Si hubiera un capitulo sobre Federico el subtítulo no sería 'Virtuosos del cambio de ideas y de chaqueta en la izquierda española'. Se trata de evoluciones de la derecha a la izquierda actual e histórica. Federico, compañero mío en Cambio16, fue muy de izquierdas, como Piqué y otros ministros de Aznar. Ese es otro libro. Desde luego no están todos los que son pero sí son todos los que están.
Y más. ¿Recuerda el caso de Pío Moa, ex GRAPO? Le digo lo mismo que al anterior. Es otra perspectiva. César sale en el libro, fue comunista y otras cosas.
No. Puedo citar el ejemplo de Clara Campoamor, brillante jurista y política republicana que pasó por cinco o seis partidos con tal de obtener su obsesión política: el derecho al voto de las mujeres. Lo logró y tuvo en contra hasta diputadas del PSOE. Se fue al exilio asqueada de los sectarismos políticos. Tampoco fue negativo Fernández Ordóñez, que sirvió a Franco, Suarez, Calvo Sotelo y Felipe González. Contribuyó mucho a la modernización de España.
El libro está a la venta en El Corte Inglés (al menos en Madrid) desde el día 19 de enero. Yo lo he visto colocado en Biografías e Historia y en un apartado que reza Destacados de Historia. Es normal que no llegue a la misma vez a los puntos de venta.
En mucho casos se trata de medrar políticamente, aunque todo el mundo tiene derecho a rectificar. Lo que pasa, como digo, es que bajarse de un tren en marcha sin romperse la crisma o cambiarse de chaqueta de la noche a la mañana sin que se note es un arte. Y en España no sobran los artistas.
Aparecen 52 personajes. Los hay de todos los pelajes.
Algunos personajes son inteligentes y tienen sentido autocrítico. Uno de ellos, Fernando Sánchez Dragó, que ha recorrido todos los colores me lleva a su programa de Telemadrid, Las noches blancas. Otros, los que llevan su chaqueteo de tapadillo en sus biografías, no se lo tomarán igual.
Sí, tengo amistad con algunos de ellos. Ya veremos si seguimos siendo amigos. Espero y deseo que sí.
Mi vida ha sido el periodismo, incluso con medios comprometidos. He estado procesado varias veces, amenazado y detenido cuando hacía un reportaje en Cambio16 sobre la ultraderecha violenta. Mentalmente he evolucionado hacia el sosiego crítico, es ley de vida y aprovechar la vida.
Un amigo, el cantante Carlos Cano, cuando estuvo al borde de la muerte en Nueva York, me dijo que la única lección que había recibido en aquel trance era no perder ni un segundo de tu vida con los estúpidos. Le sigo.
Muchas gracias por la atención que he recibido. Si leen el libro, espero que les divierta tanto como yo me he divertido escribiéndolo. Un saludo para todos, Sebastián Moreno.

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