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China prohíbe las reuniones públicas en Urumqi, una semana después de disturbios

AFP
12/07/2009 - 11:35

Las autoridades prohibieron las reuniones públicas en Urumqi este domingo, día de duelo de la comunidad han y exactamente una semana después de los disturbios interétnicos que dejaron al menos 184 muertos en la capital de la región de Xinjiang, en el noroeste de China.

Una explosión por la mañana en la fábrica química más importante de la capital de la región autónoma de Xinjiang no dejó víctimas pero provocó alarma, antes de que la dirección del establecimiento asegurara que el estallido había sido accidental. "Hemos descartado cualquier acto terrorista", declaró el vicedirector de la empresa, Liu Jiyuan, interrogado sobre las posibles causas de la explosión, ocurrida en el tanque de petróleo de una fábrica de China National Petroleum Corporation, el grupo más importante del sector energético en China.

La policía de Urumqi anunció en la noche del sábado que las concentraciones, desfiles o manifestaciones quedaban prohibidas en esa ciudad de 2,3 millones de habitantes. En este anuncio publicado por la agencia China Nueva, las autoridades dijeron que "controlaban la situación" y anunciaron que "las reuniones, las marchas (de protesta) o las manifestaciones en las calles o al aire libre no serán autorizadas sin permiso de la policía". "La policía dispersará las concentraciones ilegales conforme a la ley y está habilitada para tomar las medidas necesarias si la muchedumbre se niega a dispersarse", advierte el texto.

Una semana exactamente después de los disturbios, este domingo es el séptimo día de duelo para los hanes, la etnia mayoritaria en China. Esa comunidad debe honrar la memoria de los difuntos en los sucesos de Urumqi en una ceremonia organizada con las familias de las víctimas. Generalmente esa ceremonia consiste en quemar en la calle, cerca del lugar en que la persona murió, incienso y billetes falsos, sobre todo cerca de los cruces, a fin de permitir al alma del muerto encontrar más fácilmente el camino hacia su domicilio, de acuerdo a la tradición.

Según el último balance oficial ofrecido en la noche del viernes por la agencia China Nueva, los disturbios dejaron 184 muertos: 137 hanes, 46 uigures, la etnia musulmana y turcófona mayoritaria en Xinjiang, y un hui, otra etnia minoritaria musulmana china. Pero la disidencia uigur en el exilio habla de miles de muertos.

La Plaza del Pueblo, que había sido el centro de las protestas tanto de hanes como de uigures, permanecía cerrada este domingo, y muchos policías antidisturbios estaban en el lugar, constató un corresponsal de la AFP.

Varias calles de acceso al principal barrio uigur volvieron a cerrarse este domingo, a pesar de haber sido reabiertas los días anteriores.

Muchas tiendas volvieron a abrir, pero se podía palpar un ambiente de desconfianza entre las comunidades étnicas de Urumqi.

"Sigue siendo peligroso", declara el propietario de un supermercado, un han llamado Lin, y a quien la AFP preguntó si correría el riesgo de ir a un barrio uigur. "Algunos amigos han ido ayer y han sido amenazados por uigures, han tenido que salir corriendo", dijo.

Las fuerzas de seguridad seguían patrullando en las calles de Urumqi, armadas con fusiles o porras.

Un uigur que prefirió conservar el anonimato también habló de sus temores: "No queremos ir hacia la estación de trenes y otros lugares en los que hay muchos hanes", puntualizó. "Las cosas van a estar tensas durante un tiempo, creo que mucha gente se va a tener que quedarse en su casa viendo la televisión", dijo.

Los habitantes de otras localidades de Xinjiang, región poco poblada y que constituye la sexta parte del territorio chino, también informaron de tensiones importantes.

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