
Los últimos acontecimientos sucedidos en torno a la Zarzuela han aumentado las divergencias entre sus miembros, y la descoordinación de sus distintos departamentos de comunicación está contribuyendo a agravar el delicado panorama que se plantea en este momento de transición.
La situación se puso de relieve con el reciente divorcio entre la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. El gabinete de prensa de la Casa Real se vio claramente superado por los acontecimientos. Entonces, Zarzuela calló y los abogados de la pareja hicieron público un comunicado que tan sólo logró hacer crecer las dudas.
El cese el pasado fin de semana del portavoz de la Casa Real, Juan González Cebrián, y de su mano derecha, Jordi Gutiérrez, se ve como consecuencia directa del caos reinante entre los distintos sectores de la institución.
Ni siquiera el Rey y la Reina se ponen de acuerdo en ciertos temas. Si Don Juan Carlos ha hecho todas las gestiones posibles para acelerar el divorcio de su hija, Doña Sofía siempre se ha mostrado contraria a esta separación, y al mismo tiempo preocupada por sus nietos Froilán y Victoria.
Además, las Infantas están cada vez más distanciadas con los principales protagonistas de la familia. Doña Elena está centrada en su nueva vida tras su divorcio, y Doña Cristina se encuentra residiendo en Washington por motivos laborales.
Pero donde más se han acusado estas divergencias internas es en el departamento de comunicación. La continuidad del jefe de la Casa Real, Alberto Aza, pende de un hilo, según los rumores que recoge este sábado el diario El Mundo. Y las disputas entre las diferentes secretarías de La Zarzuela son cada vez más notables.
Conviene tener en cuenta que, entre los responsables de este sector, encontramos a personas de muy distintas ideologías. Por un lado, están los más cercanos al actual Gobierno socialista, entre los que se encuentra el propio Alberto Aza, y por otro, la facción más conservadora, en la que se enmarca el secretario de la Reina, José Cabrera.
El propio Cabrera protagonizó recientemente otro polémico episodio, cuando mostró su descoordinación con la secretaría del Rey con motivo de la controvertida biografía de la Reina escrita por Pilar Urbano.
Y el caos no acaba ahí. Las quejas sobre el responsable de las Infantas, Carlos García Revenga, suenan cada vez con mayor persistencia. "No informa nada", comentan en los mentideros de la Casa Real. Mientras tanto, el enfrentamiento entre los partidarios y los detractores de la creación de una Casa del Príncipe sigue en aumento. Parece que será el nuevo foco de divergencia en una institución que atraviesa por uno de sus momentos de menor cohesión interna.
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