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El control satélite del GOB demuestra comportamientos anómalos en los desplazamientos de águilas pescadoras en Baleares

20/03/2010 - 12:05

Su principal causa de muerte es la electrocución, al pasar la mayor parte de su tiempo posadas, muchas veces, en postes de electricidad

Su principal causa de muerte es la electrocución, al pasar la mayor parte de su tiempo posadas, muchas veces, en postes de electricidad

PALMA DE MALLORCA, 21 (EUROPA PRESS)

El control vía satélite de cuatro águilas pescadoras marcadas en 2009 en Mallorca está suponiendo "una revolución" en el conocimiento de esta especie, según el responsable del área de Conservación del GOB, Toni Muñoz, quien señaló a Europa Press que este novedoso sistema está revelando "comportamientos anómalos" en sus desplazamientos.

El pasado año cuatro ejemplares de esta especie en peligro de extinción en el Mediterráneo fueron marcadas por técnicos del GOB para implantarles un arnés con un emisor en su lomo que facilita datos muy concretos de su localización en cada momento. Se trata de la segunda vez que se utiliza este sistema de control en las islas después de una experiencia piloto en 2004 en Menorca.

Muñoz afirmó que estos emisores están aportando "información muy detallada" sobre la localización y el uso del territorio que hacen estos animales y que puede ser muy útil a la hora de elaborar futuros planes de protección y conservación.

El ecologista explicó que estos dispositivos transmiten las coordenadas de localización a cinco satélites, los cuales a su vez trasladan esta información a un centro de recepción de datos que procesa la información y la envía por internet a través de un sistema denominado Argos que incluye datos GPS y su ubicación en mapas.

Cada uno de los emisores que se coloca en los animales cuesta unos 4.000 euros y la contratación del sistema Argos unos 1.000 euros más por ejemplar al año. El GOB ha obtenido la financiación necesaria para la utilización de este sistema de una línea de ayudas a proyectos sobre biodiversidad que organiza anualmente Caja Madrid.

Muñoz señaló que, gracias a este mecanismo de control, se está comprobando que el conocimiento que se tenía hasta ahora sobre el comportamiento de esta especie era "muy simple". En este sentido, indicó que "teóricamente" se pensaba que durante la época de invierno no había ejemplares de águilas pescadoras extranjeras en la isla, algo que se ha demostrado que era erróneo tras comprobarse la existencia de un ejemplar foráneo marcado en Mallorca que en marzo comenzó su migración hasta Suecia para volver en agosto a Baleares.

Otro de los ejemplares marcados en la isla sorprendió al técnico del GOB cuando, tras cuatro meses moviéndose por la misma zona de Mallorca, migró en noviembre a Mauritania, donde permanece hasta el momento.

Asimismo, el experto en conservación comentó también que hasta ahora se pensaba que los ejemplares jóvenes no salían de Baleares durante su primer año de vida, mientras que con el seguimiento desarrollado este último año se comprobó que los animales marcados tampoco se ajustaban a esta conducta.

"RIESGO DE ELECTROCUCIÓN"

Además, Muñoz aseguró que este sistema les ha permitido saber "aspectos muy desconocidos hasta ahora" del uso del territorio que hace el águila pescadora. Así, han podido averiguar que se mueven por zonas no protegidas de Mallorca con un alto grado de riesgo de electrocución. Esta especie suele pasar en torno a un 88 por ciento del día posada (cuando no está en migración) y es fácil que se pose en postes de alta tensión con el peligro que ello supone. De hecho, la principal causa de mortalidad de esta especie en las islas es la electrocución.

El conocimiento de esta conducta puede servir para realizar actuaciones encaminadas a corregir el riesgo de estos postes, bien desviando el cable central o bien recubriéndolo de un aislante que impida la electrocución de los animales.

En la actualidad, el águila pescadora se encuentra en peligro de extinción en el Mediterráneo, donde hay entre 60 y 70 parejas. El pasado año se contaron en Baleares 16 parejas, nueve en Mallorca, cinco en Menorca y dos en Cabrera.

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