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En Estados Unidos, el amor por las armas se lleva a la vista

AFP
21/03/2010 - 17:08

Los defensores del porte de armas de fuego de Virginia (este) nunca fueron tan felices, y no dudan en "hacer valer su derecho" de exhibir su arma en público.

En una pizzería de Falls Church, a las afueras de Washington, miembros de la liga de autodefensa de Virginia (VCDL), celebran, pistola en la cintura, la próxima adopción de una medida que liberaliza el porte de armas en los bares y restaurantes del este estado de la costa este.

"Poseer un arma es cada vez más popular", asegura Philip Van Cleave, presidente de la VCDL, que lleva en la cintura una semiautomática del calibre 40.

El temor de que el gobierno de Barack Obama restringiera el derecho de las armas, cuyas ventas aumentaron tras la elección del presidente, no se materializó, al contrario: "hasta ahora (Obama) no ha hecho nada que justifique que nos preocupemos", afirma a la AFP Van Cleave.

El gobierno demócrata incluso dio luz verde al porte de armas en los parques nacionales y los trenes (en el equipaje). En cuanto al Tribunal Supremo, tras autorizar el porte de armas de puño en Washington, el órgano se plantea extender este derecho a los pocos estados o comunas donde está limitado.

"Es Obama quien más ha hecho por nosotros en la historia reciente", afirma John Pierce, cofundador del sitio de internet Opencarry.org, que promociona el derecho a llevar un arma de fuego de forma visible.

En Estados Unidos, donde circulan 200 millones de armas para 300 millones de habitantes, sólo siete estados prohiben llevar un arma cargada en público.

En Virginia, un estado muy liberal en la cuestión, el arma debe llevarse a la vista a menos de tener un permiso para disimularla, excepto en los bares y restaurantes que sirven alcohol donde, hasta ahora, se tiene obligación de llevar el equipo visible. Pero esta medida debería cambiar pronto, permitiendo al consumidor llevar una pistola bajo la chaqueta.

"Llevar un arma es un derecho constitucional y hay que usarlo, si no nos lo van a retirar", afirma Rose Brahin, una jubilada de 64 años, que lleva un revólver enfundado. "Las armas no matan, es la gente la que mata", añade luciendo una chapa en el pecho que reza "Las armas salvan vidas".

Dramas como el tiroteo de Virginia Tech, donde un estudiante mató a 31 personas en 2007, no influyen en sus convicciones: "si todos los estudiantes hubiesen llevado un arma en el campus habría habido menos muertos".

"Llevo un arma a la vista para mostrar mi apoyo a la segunda enmienda, que garantiza nuestro derecho de tener un arma", afirma por su parte Elizabeth Webb, 23 años, estudiante de origen francés y con una Smith and Wesson calibre 38 en la cintura.

Como el resto de personas consultadas, nunca la ha usado, pero dice estar preparada para lo peor. "Es nuestra responsabilidad defendernos en el caso de un ataque", dice, antes de añadir que la única vez en que echó de menos llevar un arma fue en Francia, cuando un individuo la molestó en el tren.

"La gente ya ni se da cuenta" del arma en la cintura, asegura Ray Fary, de 53 años, "es un accesorio como otro cualquiera, como un teléfono".

Algunos, sin embargo, se manifestaron recientemente en Virginia y en California (oeste) frente a la cadena de cafés Starbucks para pedir a la empresa, en vano, que no atienda a los consumidores armados."No me parece que tener un vecino con un revólver en la cintura en la mesa de al lado sea la mejor manera de tomarse un café tranquilamente", se lamenta Jill Lucas, de Protest Easy Guns, una asociación contra la liberalización de las armas.

Una inquietud que es compartida en Virginia por los jefes de la policía, que ven en la luz verde a las armas disimuladas en los bares "la receta para una catástrofe".

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