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Las sombras oscuras del caso Aldo Moro persisten después de 30 años

AFP
15/03/2008 - 9:42

Cuando se cumplen 30 años del asesinato por parte de las Brigadas Rojas del líder de la Democracia Cristiana italiano Aldo Moro, persisten numerosas zonas oscuras sobre el papel del gobierno italiano durante su detención, acusado por algunos de haber sacrificado al dirigente político.

A las 09H00 de aquel fatídico 16 de marzo de 1978, Aldo Moro fue secuestrado mientras se dirigía a la Cámara de Diputados para presidir la investidura como jefe de Gobierno de su copartidario Giulio Andreotti, quien iba a recibir por primera vez en la historia el apoyo del otrora poderoso Partido Comunista italiano.

Moro, artífice de ese histórico y controvertido acuerdo, que preveía la participación del Partido Comunista en un gobierno democristiano en medio de la Guerra Fría, no llegó jamás al Parlamento: un comando de las Brigadas Rojas (BR) lo asaltó, mató a sus cinco escoltas y se lo llevó en un Fiat.

Italia vivió en vilo durante 55 días. El grupo terrorista de extrema izquierda intentó celebrarle un "juicio popular" y al mismo tiempo prometía su liberación a través de un canje con militantes detenidos.

Pese a los numerosos y dramáticos pedidos de Moro para que se negociara con sus captores, documentados en cerca un centenar de cartas redactadas desde su cautiverio, el Estado italiano fue inflexible y las BR ejecutaron al líder demócratacristiano, abandonando el cadáver en un automóvil Renault 4L el 9 de mayo.

En un libro publicado en febrero de este año, Ferdinando Imposimato, uno de los magistrados encargados del caso, denuncia "las mentiras, omisiones, zonas oscuras y maniobras" cometidas por las autoridades en el poder para desviar voluntariamente a la policía y a la magistratura.

"Descubrí por casualidad, quince años después, documentos del comité que manejó el caso. Al leerlos se entiende claramente que se aplicaba una estrategia para eliminar a Aldo Moro. Esos documentos nunca fueron presentados a los jueces", denunció en una entrevista a la AFP.

"Aldo Moro fue sacrificado por el poder político, cuyos representantes estaban interesados en eliminarlo por razones de Estado", sostuvo.

"Las autoridades voluntariamente permanecieron inmóviles. Dejaron pasar ocho ocasiones para liberarlo", afirma Imposimato en su libro "Doveva morire" (Tenía que morir).

Entre las ocasiones perdidas que menciona este magistrado figura el caso de los agentes de la policía que llegaron a tocar el timbre en un apartamento que era uno de los escondites de BR, pero se fueron al no obtener respuesta.

Igualmente se refiere a una tipografía y a un cómplice del rapto, claramente identificado, quienes recién fueron investigados después de la muerte de Moro.

"El Estado quería la muerte de Aldo Moro. Aquellos que ocupaban cargos clave querían eliminarlo (...) porque incomodaba. Tenían mucho miedo porque sabía todo de todos", dice su viuda, Eleanora Moro, citada en el libro.

"Si en esa época hubieramos tenido esos datos, el resultado de nuestras investigaciones probablemente hubiera sido distinto", reconoce Rosario Priore, del equipo de jueces que siguió el caso, en una entrevista otorgada a la revista Panorama.

La hija de Moro, Agnese, lamenta la muerte "absurda" de su padre. "Es terrible conocer la verdad a pedazos", admite.

"Ni siquiera existe una biografía de mi padre. Nadie se atreve a investigar sobre él debido a la dificultad para acceder a documentos originales. Pero no me resigno. Hacer la luz es una exigencia nacional", sigue pidiendo tres décadas después.

Kd/kv/it


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