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Gobierno tibetano en el exilio apela a ONU y pide a China "compasión"

AFP
15/03/2008 - 10:20

El gobierno tibetano en el exilio pidió el sábado a la ONU que investigue las circunstancias de los tumultos registrados en Tíbet en las últimas horas y las posibles "violaciones de los derechos humanos" perpetradas.

"El parlamento tibetano insta a la ONU a enviar a representantes inmediatamente y a investigar las actuales graves violaciones de los derechos humanos en Tíbet", declaró este gobierno exiliado en Dharamsala (norte de India) en un comunicado.

"Estas manifestaciones comenzaron el 10 de marzo, con motivo del 49º aniversario del levantamiento tibetano contra China y continuaron tras la violenta represión del régimen opresor de Pekín", agregó texto.

Al menos 10 personas murieron el viernes en los disturbios registrados en Lhasa, la capital de la región himalaya del Tíbet, según fuentes oficiales de Pekín.

Sin embargo, el gobierno tibetano exiliado en Dharamshala, basándose en "informaciones no confirmadas", afirmó que los muertos en los disturbios de Lhasa llegarían a 100.

Por otra parte, el primer ministro del gobierno tibetano en el exilio, Samdhong Rinpoche, apeló a China el sábado a obrar con "compasión" frente a los manifestantes de este territorio.

"Confiamos en que las autoridades chinas que pusieron fin en el pasado al movimiento pro democrático de la plaza de Tiananmen, afronten esta situación con compasión y sabiduría", declaró a la AFP, advirtiendo que una violenta represión podría traer consigo un ciclo de violencia.

"El uso de la fuerza por parte de China ha provocado tumultos en Tíbet y tememos que los tibetanos puedan perder su rumbo", que ha sido por excelencia una defensa no violenta de su libertad, declaró en Dharamshala, donde también está exiliado el líder espiritual de los budistas tibetanos, el Dalai Lama.

Las manifestaciones del viernes fueron las más sangrientas en Lhasa desde el alzamiento de marzo de 1989 y aumentan la presión sobre el gobierno chino para que mejore su política de derechos humanos, tal y como se comprometió a hacer al obtener la organización de los Juegos Olímpicos de agosto de 2008.

La capital de Tíbet amaneció en calma el sábado por la mañana, patrullada por tanques y vehículos blindados, según testigos, y completamente cerrada para los turistas extranjeros.

Los responsables chinos en Tíbet afirmaron que las víctimas mortales "eran civiles inocentes que fallecieron carbonizados".

Según estas fuentes, durante las protestas hubo un total de 160 incendios, 45 de ellos importantes, la mayoría de ellos en el corazón histórico de la capital del Tíbet.

Dos cadenas de televisión chinas difundieron el sábado imágenes de estas protestas. En ellas se ve a una multitud de manifestantes, entre ellos monjes, atacar comercios e incendiar una sede del Banco de China.

Las autoridades chinas denunciaron un "complot político de los partidarios del Dalai Lama" para "obtener la independencia del Tíbet".

str-pc/bl/it

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