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Racismo y feminismo: ¿las cartas a jugar para Clinton y Obama?

AFP
15/03/2008 - 12:51

Para sus partidarios, uno es víctima de sexismo y el otro de racismo, pero lo cierto es que en medio de la batalla por la candidatura demócrata entre Barack Obama y Hillary Clinton, algunos comienzan a inquietarse por la degradación de la campaña.

Esta semana, el tema del racismo se convirtió en foco de atención cuando una aliada de Clinton, la ex candidata a vicepresidenta Geraldine Ferraro dijo: "Si Obama fuera un hombre blanco, no estaría donde está actualmente (...) y si fuera una mujer (cualquiera fuera su raza) no estaría allí dónde está. Resulta que tiene mucha suerte de ser quién es".

Justificando sus comentarios, Ferraro acusó a Obama de "jugar la carta del racismo" y a su equipo de haber deliberadamente agitado la polémica.

Antes de romper sus lazos con Ferraro, que formaba parte del equipo encargado de finanzas de la campaña de Clinton, allegados de la ex primera dama recordaron comentarios sexistas de ciertos aliados de Obama.

En febrero, el general Merrill McPeak, un militar retirado que se comprometió en la campaña de Obama, justificó su elección explicando que su candidato no tenía por costumbre "ir a la televisión y romper en sollozos", en referencia a la vez que Clinton trató de inhibir sus lágrimas en vísperas de su victoria en New Hampshire en enero.

Por su parte, algunos analistas como la catedrática "post-feminista" Camille Paglia reprochó a Clinton hacerse la víctima: "Hillary pierde jugando (esta carta), pero sus allegados descubrieron que muchas mujeres parecían receptivas", se lamentó Paglia en la revista US.

Por su parte, Ferraro sostuvo que Obama había conseguido muchas de sus victorias electorales en el sur del país gracias al voto negro, como en Mississippi, donde ganó el martes 91% del voto negro pero solamente 30% del voto de blancos.

Otros remarcaron que los orígenes mestizos de Obama eran un elemento esencial de su seducción, así como la posibilidad de convertirse en el primer presidente negro en Estados Unidos.

Sin embargo muchos, como el académico Ron Walter, subrayan que Obama se esforzó hasta ahora por "llevar adelante una campaña neutra desde el punto de vista de la raza", y eso es lo que le permitió ganar en estados donde no hay una gran población negra como Iowa.

Otros como Bruce Ranson, de la Universidad Clemson en Carolina del Sur, llegan a afirmar que, dando lugar a polémicas sobre racismo, los allegados de Clinton se comportan como si quisieran "poner a Obama en la categoría del candidato negro" para "restringir el poder de seducción que puede tener más allá" del electorado negro.

Pero el viernes el mismo Obama se distanció de dichos de un pastor de su iglesia que estimó que los negros deberían decir "Dios condene Estados Unidos" por el trato que se les da a los afrodescendientes.

El jefe de la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes, Steny Hoyer, trató de calmar las aguas: "tenemos dos (candidatos) que representan segmentos esenciales (del partido demócrata) y cuando se atacan uno al otro es sentido de modo más personal", explicó al Washington Post.

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