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La derecha francesa se esfuerza por evitar derrota en ciudades simbólicas

AFP
15/03/2008 - 15:21

La derecha del presidente francés Nicolas Sarkozy disputa este domingo la segunda vuelta de las elecciones municipales con el temor de perder ciudades simbólicas y de que se confirne la derrota anunciada en la primera vuelta.

Los duelos en Marsella (sur), Toulouse (suroeste) y Estrasburgo (este), dirigidas hasta ahora por la derecha pero en las cuales todas las posibilidades estaban abiertas para la oposición socialista, deberían dar su verdadero significado a estos comicios.

La pérdida de Marsella, que gobierna desde hace más de diez años, se añadiría a la de las otras dos mayores ciudades francesas -París y Lyon- que ya pasaron a manos de la izquierda en 2001. En Lyon el alcalde socialista ya fue reelecto en la primera vuelta, y el de París encara la segunda con gran ventaja.

Como árbitro de esta contienda y a pesar de su escasa votación, aparecía el partido centrista del Movimiento Democrático (MODEM), del tercer hombre en las elecciones presidenciales de 2007, François Bayrou.

Bayrou, candidato a alcalde de Pau (suroeste), fue muy solicitado durante la semana de intermedio entre las dos ruedas.

En balotaje en la primera vuelta, Bayrou se encuentra en posición tanto más difícil cuanto que rechazó un acuerdo a escala nacional que le ofrecía la UMP, el partido de Sarkozy.

De este modo, el MODEM acordó alianzas según las circunstancias, a veces con la derecha, en otras con los socialista, o bien se mantuvo solo.

La alianza entre los centristas y los socialistas podría ser decisiva en Marsella.

En Toulouse, donde el Modem está dividido sobre la posición en la segunda vuelta, el candidato socialista excluyó cualquier "fusión" con la lista centrista o con listas de la extrema izquierda para tratar de conquistar la municipalidad.

En Estrasburgo, el Modem no dio consigna de voto en la disputa entre socialistas y UMP.

La izquierda estaría en condiciones de arrebatarle a la derecha unas treinta ciudades de más de 30.000 habitantes.

"Nicolas Sarkozy no ha entendido todavía que los franceses no están contentos. Hay que aumentar el voto de castigo el próximo domingo", aseguró la ex candidata socialista en las presidenciales de 2007, Segolene Royal, muy activa en esta campaña.

El primer ministro, François Fillon, reconoció esta semana "una suerte de decepción" de los franceses que pudo notar en "el terreno" y que se tradujo por una falta de movilización de una parte del electorado de derecha.

Sarkozy, que ha perdido unos 30 puntos en su popularidad desde su elección en mayo de 2007, se mantuvo discreto durante la semana. Según comentaristas, las dificultades de la derecha en la primera vuelta se debe en buena parte a gestión muy personalizada del jefe de Estado.

Su único desplazamiento importante fue a Tolón (sur), donde la derecha y la ultraderecha mantuvieron tradicionalmente un buen caudal de votos, para afirmar sus objetivos en materia de inmigración.

Sarkozy, que hasta hace poco había tratado de restar importancia al significado político de los comicios municipales, prometió esta semana "tener en cuenta" el resultado final.

Según el entorno presidencial, el mandatario encararía cambios en su equipo de comunicación y de gobierno, pero no grandes cambios ministeriales.

bur/feff/js

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