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Cheney viaja a promover proceso de paz en Medio Oriente y a contener a Irán

AFP
15/03/2008 - 18:41

El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, viaja hacia Medio Oriente este domingo, con la esperanza de ayudar a revivir el estancado proceso de paz en la región y lograr que aliados árabes como los sauditas hagan más para frenar la influencia de Irán en Irak.

El viaje de diez días del vicepresidente norteamericano se inicia en momentos en que la campaña hacia las elecciones presidenciales empieza a cobrar vigor y el mundo se prepara para recordar el quinto aniversario de la invasión a Irak, liderada por Estados Unidos, que se cumple el 19 de marzo en Washington y el 20 en Bagdad.

Los tumultos políticos en Líbano, la situación de Siria, la violencia en Gaza y los elevados precios del petróleo estarán ciertamente sobre la mesa durante las visitas de Cheney a Omán, Arabia Saudita, Israel, Cisjordania y Turquía, dijo el viernes el asesor del vicepresidente John Hannah.

"Hay una lista muy larga y una agenda muy rica", dijo Hannah, que asesora al vicepresidente en materia de seguridad nacional. Cheney "tiene relaciones muy profundas, relaciones personales con numerosos líderes en esos países", dijo.

No se espera que Cheney presione mucho al rey saudita Abdula para que aumente su producción de petróleo, o ejerza su influencia para que los países de la OPEP lo hagan, en medio de un alza estratosférica de los precios del crudo, que vienen tiñendo con el color del petróleo la campaña electoral estadounidense.

"No estoy seguro de que (Cheney) quiera algo más que una discusión concienzuda y responsable sobre la situación actual en el mercado mundial de energía", dijo un alto funcionario estadounidense que pidió no ser identificado, en una rueda de prensa previa al viaje.

En lugar de eso, el vicepresidente estadounidense pedirá a ese aliado de Estados Unidos que se aproxime al nuevo gobierno iraquí, un paso que la fuente consideró fundamental para contener la influencia de Irán en la región.

Al mencionar la reciente visita a Bagdad del presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, el funcionario comentó que "no hay mucha competencia, no hay muchos otros actores de primer nivel en la región que estén abriendo un camino hacia Bagdad".

"Estados Unidos puede hacer mucho por Irak, pero no puede suministrarle un sostén en el mundo árabe, una especie de legitimación para que el nuevo proyecto iraquí que esté perfectamente integrado con sus vecinos", explicó el funcionario.

El vicepresidente estadounidense se reunirá con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y otros altos funcionarios y, por separado, con el presidente palestino Mahmud Abbas y con el primer ministro Salam Fayyad para animar a ambos lados a seguir adelante con las conversaciones de paz que habían acordado en la conferencia de Annapolis, en el estado norteamericano de Maryland.

Cheney "irá básicamente como un buen soldado en los términos del proceso de Annapolis, lo que forma parte de su responsabilidad, y se pone en juego menos prestigio que si lo hiciera el propio presidente (George W. Bush), aunque el presidente irá en mayo", expresó el ex embajador estadounidense en la ONU, John Bolton.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, planea volver a Israel y los territorios palestinos en abril, como parte del esfuerzo de Washington para asegurar un acuerdo antes de que Bush deje la Casa Blanca en enero de 2009, dentro de menos de 10 meses.

Cheney dirá a ambas partes que deben seguir adelante con las obligaciones que contrajeron en la "hoja de ruta" hacia la paz, y que "hay riesgos y compromisos que vale la pena tomar", dijo el funcionario, que pidió el anonimato.

En Turquía, buena parte de las conversaciones se concentrará en las incursiones de ese aliado de la OTAN en el norte de Irak, para perseguir a separatistas kurdos del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), y en la promesa renovada de que Estados Unidos seguirá ayudando a Irak a combatir lo que califica como un grupo terrorista, dijo el funcionario.

En Oman, Cheney agradecerá a los gobernantes por su ayuda "silenciosa pero significativa" en la guerra contra el terrorismo y les prometerá que Washington no aflojará su presión sobre el programa atómico de Teherán que, según las sospechas de Occidente, está dirigido a la fabricación de armas nucleares.

ok/mk/rs/dk

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