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La moderación del Dalai Lama, criticada por los jóvenes radicales tibetanos

AFP
17/03/2008 - 16:17

Los exiliados tibetanos en India, que asisten a los enfrentamientos más cruentos de las últimas dos décadas, están divididos entre la antigua generación del Dalai Lama, apóstol de la no violencia y partidario de la autonomía, y los jóvenes radicales amargos que exigen la independencia.

El Congreso de la Juventud Tibetana (TYC) criticó el lunes la tradicional posición moderada del líder espiritual del budismo tibetano y pidió que continúen las manifestaciones en el Tíbet hasta la independencia, considerando que China "no merecía" recibir los Juegos Olímpicos de agosto.

"No estoy de acuerdo con la posición del Dalai Lama", declaró a la prensa el presidente de esta organización radical, Tsewang Rigzin.

El Dalai Lama renunció a la exigencia de independencia del Tíbet y adoptó un punto de vista llamado "intermedio", que consiste en exigir una simple autonomía cultural, ya que el premio Nobel de la Paz de 1989 está convencido de que China nunca renunciará a su soberanía en Tíbet.

Las divergencias de punto de vista entre los jóvenes y la vieja guardia tibetana en el exilio no son recientes pero tras los enfrentamientos son de nuevo flagrantes.

"Muchos tibetanos exigen la independencia. Hay mucha frustración, sobre todo entre la nueva generación. El Dalai Lama es el líder, pero cada tibetano tiene una responsabilidad y el poder de cambiar las cosas", declaró Rigzin.

El líder religioso condenó el domingo el "régimen de terror" chino pero en ningún momento se refirió a la ruptura de relaciones con Pekín, con quien negocia desde 2002.

Los jóvenes son mucho más radicales. "Después de seis años de diálogo, sólo hay diferencias", insistió el líder del TYC, garantizando que cuando el 14º Dalai Lama muera, "la lucha por la independencia debe continuar".

Por ahora, este emblemático religioso de 72 años "sigue siendo el líder del pueblo tibetano", garantiza B. Tsering, presidenta de la asociación de mujeres tibetanas, subrayando sin embargo que el "resentimiento es profundo" en Dharamsala, donde viven buena parte de los 100.000 refugiados tibetanos en India.

China negó su responsabilidad en los enfrentamientos registrados en Lhasa, capital de Tíbet, en los últimos días, en los que según fuentes oficiales de Pekín, murieron 13 personas. El balance es muy inferior al establecido por el primer ministro del gobierno tibetano en el exilio, Samdhong Rinponché, que calcula que los fallecidos se cuentan por "centenares".

"Pido a los tibetanos que sigan adelante con sus manifestaciones hasta que China salga de Tíbet", dijo Rigzin.

El Dalai Lama admitió su "impotencia" a la hora de parar el movimiento de su pueblo y algo ambiguo aseguró que China "merecía" organizar los Juegos Olímpicos de agosto.

"La situación humanitaria se deterioró en Tíbet y está claro que China no merece recibir los Juegos Olímpicos", opinó Rigzin.

En Dharamsala, pequeños grupos de jóvenes tibetanos seguían recorriendo las calles de esta ciudad el lunes denunciando el "genocidio" chino en Lhasa.

"Los tibetanos respetan mi principio de no violencia pero es verdad que vistas las emociones humanas, algunos pueden recurrir a la violencia", subrayó el Dalai Lama.

nr/fp/bl/gc

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