Buscar

Líbano recobra la calma tras combates en un campo de refugiados

AFP
22/03/2008 - 12:51

La calma imperaba este sábado en un campo de refugiados palestino del sur del Líbano, escenario de enfrentamientos entre partidarios del Fatah y un grupo islamista que demostraron la grave situación en estos islotes de miseria, donde se desarrolla el extremismo.

El viernes por la noche se libraron violentos combates entre miembros del Fatah, el movimiento del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, y el grupo salafista Jund Al Cham, en Ain Heloué, el mayor campo de refugiados palestinos del Líbano, con 45.000 habitantes, cerca de la localidad de Saida.

Las reyertas, que desencadenaron disparos de cohetes y de bombas caseras, causaron al menos cuatro heridos, uno de ellos del Fatah, durante sus casi cuatro horas de duración, según un responsable de este movimiento, Munir Al Makdah.

Por la noche cesaron las escaramuzas gracias a las negociaciones emprendidas por mediación de otro grupo islamista.

Este sábado por la mañana, un corresponsal de AFP pudo comprobar que la tregua seguía vigente.

En el interior del campo, el tráfico era normal y algunas familias regresaban tras haberse refugiado en las mezquitas de Saida.

Los militantes del Fatah se desplegaron masivamente en el campo, donde muchos tenderetes presentaban impactos de bala y había al menos dos casas quemadas.

Makdah aseguró a AFP que "la situación está bajo control" tras haber pactado un alto el fuego por intermediación de un grupo salafista próximo a Jund Al Cham: Osbat Al Ansar.

Jund Al Cham no comunicó ningún balance de víctimas.

La AFP presenció la huida de cientos de familias como consecuencia de las reyertas que fueron originadas, según un responsable palestino, tras la detención de un miembro de Jund Al Cham por el Fatah.

Jund al Cham es un grupo sunita -constituido mayoritariamente por libaneses y algunos palestinos- que estuvo implicado en los combates sangrientos entre el ejército libanés y los islamistas en 1999 en la región norteña de Dinnieh, en los que murieron 45 personas.

Carece de una jerarquía bien definida y se cree que agrupa a unos cincuenta activistas armados.

Aprovechándose de las condiciones de vida miserables, varios grupos extremistas acusados de mantener vínculos con Al Qaeda o los servicios secretos sirios se instalaron durante los últimos años en los campos de refugiados libaneses de Líbano, principalmente en Ain Heloué.

Su llegada transformó esas zonas en islotes que escapan al control de las autoridades libanesas, convirtiéndose en avisperos donde la violencia puede estallar en cualquier momento.

El año pasado, el ejército libanés se enfrentó durante más de tres meses al movimiento islamista Fatah Al Islam en el campo de Nahr Al Bared (norte), con un balance de más de 400 muertos.

Maqdah garantizó este sábado que "no habría un segundo Nahr Al Bared" en Ain Heloue.

Desde el final de la guerra civil libanesa (1975-1990) se han alzado voces pidiendo el desarme de las facciones extremistas instaladas en los campos de refugiados, creados desde el exilio de los palestinos en 1948.

Contenido patrocinado

Otras noticias