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Logroñeses y cofrades no se amilanan por la lluvia y ofrecen el pez recordando la lluvia del San Bernabé de 1990

11/06/2008 - 14:42

Logroñeses y cofrades no se amilanaron hoy por la lluvia y cumplieron con la parte del 'voto de San Bernabé' que manda ofrecer pan, pez y vino, en recuerdo a la supervivencia en el asedio francés. La lluvia, hizo recordar a la que, en 1990, hizo suspender el acto.

LOGROÑO, 11 (EUROPA PRESS)

A las diez de la mañana, como cada 11 de junio, los logroñeses esperaban, haciendo cola, el reparto por parte de la Cofradía del Pez. A esa hora, la lluvia, que había hecho aparición a primeras horas de la mañana, dio una pequeña tregua.

No obstante, poco después, apareció de forma intermitente, como pequeñas amenazas que, por fin, a última hora de la mañana, culminaron en un aguacero. Aún así, se sirvieron las raciones y la cola para disfrutar de la ofrenda no se disolvió y era sólo algo más corta que otros años.

Mientras se servían las entre 18.000 y 20.000 raciones de peces de piscifactoría fritos bajo las órdenes del cocinero Lorenzo Cañas, algunos cofrades apuntaban a hace dieciocho años a la pregunta de cuándo la lluvia había hecho acto de aparición, justo, el día de San Bernabé.

"Es porque después de tanta sequía hemos rezado mucho para que no se nos sequen los geranios", bromeaba Jose Antonio Martín, cofrade desde hace más de veinte años. Los miembros de la Cofradía que ya peinan canas se reunían junto a una mesa repleta de peces y bajo una carpa, como las que, también, protegían a los que cocinaban.

Entre risas, apuntaban a que la tradición "se mantiene" a pesar de la lluvia, también, "porque es gratis, todo lo costea la Cofradía, menos las carpas, que las paga el Ayuntamiento", indicaba José Luis Dulín, también veterano.

Hace dieciocho años, recordaban, "el agua caía con calderos", en palabras de Martín. Y, además, hubo tormenta, por lo que la ofrenda se suspendió. Ese año, el acto estaba previsto junto a las Escuelas Trevijano, porque la poda había dejado sin sombra el lugar habitual (la explanada junto al Revellín).

"Aunque tal y como llovió al sombra no hubiera echo falta", ironizó Martín. Contaron que la tromba de agua fue tan grande que "las cazuelas se llenaban de agua y los peces se cocían".

Este año, sin embargo, y aunque la lluvia no dio tregua, el acto no se suspendió. Los 26 cofrades (número formado por el 11 del 6 de 1521; día en que tuvo fin el asedio) cumplieron con el voto y contaron, entre quienes repartían el pez, con la que, este año, podría ser la primera mujer en entrar en la Cofradía. En diciembre, hay votación y se espera que, tras no lograrlo el año pasado por un voto, ese año entre.

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