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(Ampliación) Sólo el 10 por ciento de la población adulta de Son Banya trabaja y un 55 por ciento de niños no va a clase

11/06/2008 - 18:03

Sólo el 10 por ciento de la población activa de Son Banya se encuentra en la actualidad trabajando, concretamente en distintos sectores profesionales no cualificados en Palma, mientras que el 54,6 por ciento de los niños del poblado no están escolarizados y el 28,4 por ciento acude a clase de forma intermitente, según estudios elaborados entre 2006 y 2008 para analizar la situación de la zona.

PALMA DE MALLORCA, 11 (EUROPA PRESS)

Sólo el 10 por ciento de la población activa de Son Banya se encuentra en la actualidad trabajando, concretamente en distintos sectores profesionales no cualificados en Palma, mientras que el 54,6 por ciento de los niños del poblado no están escolarizados y el 28,4 por ciento acude a clase de forma intermitente, según estudios elaborados entre 2006 y 2008 para analizar la situación de la zona.

Así lo señaló hoy el coordinador general de Bienestar Social, Participación y Cultura del Ayuntamiento de Palma, Joan Miró, quien hizo un repaso a las circunstancias que afectan al denominado barrio de Son Riera, conocido popularmente como Son Banya, donde el número de habitantes ha aumentado entre un 7 y un 10 por ciento en los dos últimos años hasta alcanzar los 446 actuales, de los cuales en estos momentos 223 son hombres y también 223 mujeres.

Tal y como destacó, la población de esta zona, ubicada cerca del aeropuerto de Palma, es eminentemente joven, ya que un 51 por ciento tiene menos de 21 años y sólo un 2,24 por ciento supera los 65 años. El grueso de habitantes en la franja de edad de 0 a 15 años constituyen un 41 por ciento, el 71 por ciento de los cuales pertenecen a la pequeña infancia.

Miró lamentó la situación de exclusión social por la que atraviesa el poblado y recalcó que en relación al ámbito del trabajo, el Consistorio está realizando un "gran esfuerzo" con el objetivo de normalizar la vida laboral de los habitantes, que hace años vivían de la cestería y la chatarrería, labores "prohibidas en la calle" por las que se les acabó multando. De este modo, dijo, acabaron "perdiendo la motivación y desconfiando de encontrar un nuevo puesto de trabajo".

En relación con la escolarización, la directora general de Bienestar Social del Ayuntamiento, Maria Antònia Feliu, manifestó por su parte que los profesionales que desde hace años trabajan en Son Banya -tres monitores, un educador y un trabajador social- sensibilizan a las familias para que ingreses a sus hijos en los colegios, aunque sólo el 16,9 por ciento acude regularmente a clase y durante el curso 2007/2008 había 130 alumnos matriculados. En concreto, asisten a cuatro escuelas ubicadas en el perímetro de Son Banya.

También en clave de formación, los datos del Observatorio Municipal de la Igualdad revelan que el 90 por ciento de los hombres y el 89 por ciento de las mujeres no poseen estudios, frente al 18 por ciento de hombres y el 19 por ciento de mujeres de Palma. Asimismo, los niños de Son Riera participan muy poco en actividades creativas y formativas, así como actividades extraescolares organizadas por los centros escolares.

Por otro lado, Feliu hizo especial hincapié en las condiciones sanitarias de la población de Son Banya, que padece "muchos" problemas, como diabetes, meningitis y hepatitis, debido a las circunstancias poco higiénicas y precarias en las que viven, al tiempo que hay una alta tasa de discapacitados físicos y psíquicos debido a retrasos madurativos y a la no adaptación en los sistemas de aprendizaje, además problemas de toxicomanías.

TRÁFICO DE DROGAS

En este sentido, Miró consideró un "grave problema" el tráfico de drogas que se produce en el poblado aunque apuntó que no existe un censo de la venta y consumo de estas sustancias. Según aseveró, profesionales de Médicos del Mundo intervienen para prevenir estas situaciones y recalcó la necesidad de que Son Banya comience a conocerse por la presencia de personas que tienen "un proyecto vital y un potencial de inserción".

"En parte es cierta esta realidad pero no es la única, y siempre haremos una aportación alternativa para conseguir reducir la actual situación de la zona", agregó. En cuanto a las instalaciones, debido a que son muy antiguas, constantemente las viviendas sufren problemas de fugas de agua, atascos de las cañerías, las instalaciones eléctricas son deficientes y en ocasiones las viviendas se quedan sin luz.

Feliu comentó que antes de actuar, en relación al realojo previsto para los habitantes de Son Riera en otros lugares de Palma, debe conocerse la situación, al considerar "muy difícil promover un cambio de sistema sin conocer las condiciones".

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